El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloreé con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

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martes, 6 de marzo de 2007

conejo a la imaginación mía

Bueno, era San Lunes y nada en la nevera.
¿Qué hacer? Tirar de imaginación.
Recordé que tenía un conejo congelado. Así, que lo descongelé en el microondas.
Esta receta lo mismo da para cualquier bicho.
Salpimentamos el conejo y lo doramos (lo hago en la pizza pan, pero se puede hacer en cualquier cazuela).
Retiramos.








Pochamos una cebolla y unos ajos bien picaditos

Cebolla nunca falta en casa ni ajos tampoco












Picamos 3 zanahorias en medias lunas.
Zanahorias nunca faltan en mi casa










Tenía unos espárragos trigueros medio muertos de asco en la nevera, así que al guiso se fueron.












Echamos el conejo, añadimos medio vaso de vino tinto, un chorretón de leche, sal, romero, agua.











Se me ocurrió de pronto, que unas patatas chascadas le vendrían bien al guiso. Ya puestos, estarían mejor previamente doradas, pero, la improvisación es lo que tiene.
Asi que chasqué unas patatas.










Seguían viniéndome flashes de lucidez, y recordé unos champis que me habían sobrado. Los corté en cuatro, en trozos gruesos, y a la cazuela.











Tapé la pizza pan. Si es cazuela, se deja medio tapada.
Media hora a fuego bajo, vigilando el líquido.









A última hora, le eché una cucharada de pimentón dulce y media de picante. Revolví bien.














Así quedo el guiso. Muy muy rico. A mi marido, que es antiverdura, le gustaron más las verduras que el conejo.









Este es el resultado.
Moraleja, siempre hay algo en la nevera con el que hacer experimentos.
Bon profit