El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloreé con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

Libro de visitas

Cumple de nuestro amor colombianito

Lilypie - Personal pictureLilypie Kids Birthday tickers

Nuestro tesoro llanerito está con nosotros

Lilypie - Personal pictureLilypie Waiting to Adopt tickers

Nuestro aniversario de boda: El más feliz lo hemos celebrado con Rafa en Bogotá

Daisypath - Personal pictureDaisypath Anniversary tickers

Advertencia a los que insultan

Advertimos a todos los simpáticos anónimos que nos insultan, que investigaremos la IP de donde proceden los comentarios y que tendrán pronto noticias nuestras. En la Red no existe nadie anónimo
Recordamos que la libertad de expresión acaba cuando se hiere el honor de la persona.

martes, 4 de noviembre de 2008

Documento de Amnistía Internacional


Porque su fabricación es imposible sin coltan. Más de 30.000 niños y niñas matan y mueren en un conflicto que sacude África Central y cientos de miles de personas lo están pagando en estos días. Una de las causas: el control del coltan.

Te preguntarás ¿qué es el coltan y por qué puede convertir niños y niñas en soldados?
Coltan es la abreviatura de columbita y tantalita, dos minerales que unidos los hace imprescindibles en la fabricación de teléfonos móviles, ordenadores... y, ante un mercado gigantesco, la República Democrática del Congo posee el 80% de las reservas mundiales.

Lejos de llevar prosperidad al país, es parte del origen de un conflicto que amenaza con ser eterno. Gran parte de los ingresos de la venta de coltan han servido para comprar armas, que llegaron generosamente a los ejércitos y milicias desde Estados Unidos, Bélgica, Francia, Alemania y China, entre otros.

¿El resultado? Una guerra en la que ya han muerto casi 5 millones de personas, más de 350 mujeres y niñas son violadas cada mes, hay casi 2 millones de desplazados, y unos 7.000 niños y niñas combaten como soldados.

Se les saca a la fuerza del colegio o de sus casas. Reciben malos tratos, torturas, son violados y obligados a violar y a asesinar. Y te queda oír lo peor: en la región de Kivu, la mitad de los menores que habían sido desmovilizados han vuelto a ser reclutados. Su experiencia les convierte en reclutas valiosos y les pone en especial peligro. Y todo para que en los países desarrollados podamos hablar por el móvil o escribir un e-mail.

¿Cómo poner fin a esta situación? No voy a pedirte que tires tu ordenador, sino todo lo contrario: utilízalo para ayudar a las víctimas de este conflicto. Habrás hecho mucho por frenar esta masacre si te sumas a la petición de Amnistía Internacional al Gobierno de la RDC. Y estarás haciendo mucho más si aportas un donativo para nuestras campañas.
Pero, si te unes a Amnistía Internacional, prácticamente estarás haciendo cuanto está en tu mano para que ningún niño tenga que dejar de serlo por nuestro bienestar. Gracias por utilizar tu ordenador para conseguir que su fabricación no resulte tan cara.

Esteban Beltrán
Director
Amnistía Internacional - Sección Española

1 comentario:

Ines dijo...

La situación de tantos niños en estas condiciones de vida, es aterrador, y pensar que con poquito se podría solucionar... bufff, nos pone la carne de gallina, hace unos años, vino a mi parroquia un misionero a contarnos una historia parecida, nos puso los videos de estos niños es aterrador, yo tengo un amigo que hace años estuvo dos años en Africa como voluntario, él es maestro, y lo que hizo fue ir para allá de maestro y ayudar en la creación de una escuela de formación profesional, en los comedores, en las viviendas para estos chicos que si no estarían en la calle o cogidos por alguna guerrilla, y en darles soluciones reales, es de admirar verdad?.

Gracias por contarnos la historia y por hacernos poner los pies en la tierra, porque desde este mundo vivimos muy a menudo en los mundos de Yuppi.

Un besín