El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloreé con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

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Cumple de nuestro amor colombianito

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Nuestro aniversario de boda: El más feliz lo hemos celebrado con Rafa en Bogotá

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Advertimos a todos los simpáticos anónimos que nos insultan, que investigaremos la IP de donde proceden los comentarios y que tendrán pronto noticias nuestras. En la Red no existe nadie anónimo
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jueves, 17 de enero de 2008

La adopción: el cuento sin fin

Ha empezado el año y estamos de bajón. No porque las cosas en nuestro matrimonio ni en nuestro patrimonio vayan mal, sino porque es un año más sin nuestro hijo.

Es eso, que empiezas a hacer planes para Fallas, que este año coincide con Semana Santa, y nos damos cuenta de que no estamos con nuestro hijo.

Entro en el dormitorio, que está esperándole, y lo siento tan lejos......Lo encuentro vacío y sin esperanza.

Y es eso, que llevamos desde Diciembre del 2004 el lista de espera, más el año y medio de trámites, y aún no tenemos a nuestro hijo. Y no nos informan. Es agobiante y muy frustrante.

Me acaban de llamar de la Facultad de Psicología, y sólo de decirles que no sabíamos nada, ya me he encontrado mal. Más quisiera yo que llamarles para decirles que nos vamos y que en un mes estaremos en España con nuestro hijo.

Me siento como aquél que se muere de sed y tiene el agua a 5 cms pero no puede beber.

A ver si pasa este desierto, que tengo ganas de poder abrazar a nuestro hijo, de hacer cosas juntos, de vivir.

de vecinos

Hoy voy a hablar de los vecinos.

Todos hemos tenido y tenemos vecinos estupendísimos, a los cuales queremos mucho.

Pero yo voy a hablar de los vecinos malos. Esos que algunos hemos tenido, o hemos oído que tenemos o aún tenemos.

Tenemos la vecina que se pasa la vida con los tacones puestos. Cosa que no tendría importancia sino llega a ser porque a la interfecta le gusta irse de marcha los fines de semana y volver a las tantas. Y claro, oír los tacones a las 4 de la mañana, va a ser que molesta.
Algunos han propuesto regalarles unas zapatillas de andar por casa, a ver si captan la indirecta. Pero que yo sepa, de todos los casos que conozco, no se han dado por enteradas.

Tenemos a los vecinos fogosos. Llega el finde, y toca festival. Y claro, como las paredes son de papel, pues se oye la cama golpear, y los gemidos más o menos ahogados (las hay que parecen sopranos de ópera, la verdad).
El problema no sería tal si no fuera porque si la fiesta es de noche, no hay quien pegue ojo.

Hay vecinos muy musicales, y sordos. Llegan a casa y ponen la música para todo el vecindario y más allá de él. Siempre hay tentación de vengarse poniendo el equipo de música a toda castaña y a las ocho de la mañana, que es cuando los interfectos duermen. Pero somos buena gente y no lo hacemos.

Vecinos guarrindongos y /o que fuman en el ascensor. Tengo una perra detectahumos que estornuda cada vez que huele el humo del tabaco.
Están también los que tienen perros y éstos sueltan pelos, y no los recogen.

Tenemos vecinos forzudos ellos, que lo demuestran saliendo de su casa y soltando unos portazos, que tiembla el piso.

Los que viven en los primeros pisos, sufren del vecino que tira las migas, sacude alfombra y demás en su terraza. Y si hay ropa tendida, no hay manera.

Lo peor que sufrí yo, fue una vez que fuimos a mi tierra. Y a las tantas de la noche, un ruido como de taladro eléctrico, que no paraba. Nos levantamos para ver de dónde salía el ruido, y era de la vecina. Vamos a donde la vecina, tocamos la puerta, golpeamos la puerta..... y nada de nada.
No pegamos ojo en toda la noche.
A las ocho y media de la mañana, nos dimos por vencidos, y salimos. Y ahí estaba todo el vecindario y la Policía Municipal.
Resulta que el ruído procedía del calentador averiado de la vecina. Y ella, que es sorda, se quitaba el sonotone para dormir. No reventamos de puro milagro.