El mundo en mis manos

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martes, 18 de noviembre de 2008

Abre difíciles

Hace tiempo que no pongo reflexiones.

Hoy voy a hablar de estos sistemas nuevos, que se supone que están hechos para facilitarnos la vida y, que por el contrario, nos la fastidian. Hablo de los abrefáciles.

Voy a hacer un catálogo con los que se me ocurren: Admito nuevos abredifíciles.

Brick abrefácil: Antes. cogíamos unas tijeras y sanseacabó. Ahora, te ponen unos puntos y ¡ala! a dejarse los dedos intentando cortarlo a pelo. Y, cuando, después de arduos esfuerzos, lo consigues, has espachurrado el brick y te sale una fuente de leche.

Zip abre fácil: Viene últimamente en el queso rallado y en las verduras congeladas.Hay unas tijeras y te dice que cortes. Hasta ahí va bien la cosa. Luego, te dicen que lo abras y ya está. Eso es otro cantar. No hay espacio de maniobra, y a no ser que tengas unas uñas como estiletes no hay manera de abrirlo.

Abrefácil del café: no lo he visto en ningún otro sitio. Yo constato entre las diferentes marcas de café molido que aún no he visto ninguna que se pueda abrir con las manos.

Tapón abrefácil de leche: Los hay de dos tipos y un subtipo.

El tipo A: es el que tienes que desenroscarlo y, al hacer eso, rompes el cartón que está debajo y dejas al descubierto el agujero por donde sale la leche.

El tipo A normal, es el que el tapón está arriba del todo, tipo leche Celta o Ram.
Tipo B jodido, es el que el brick es más estrechito con el tapón al bies en rampa.
En el primer tipo, aún tienes margen de maniobra, y no suele dar muchos problemas
El segundo (tipo el que lleva Central Lechera Asturiana), no hay hijo de su madre que lo abra, y acabas con los tendones de los dedos a la birulé. Cuando ya empiezas a acordarte de los parientes de los inventores de tal excelso chisme, se abre.

Abrelatas de tipo tirar de lengueta sin cortarse. Antes, si no tenías cuidado, te podías dejar el dedo tirando de lengueta de lata de anchoas. Ahora, han inventado una lengueta pequeñaja que no corta.
El problema es que cuando una cocina, las manos no están secas casi nunca. Y , claro tratar de tirar de lenguetilla y no resbalar es imposible. Yo tiro de dientes (piños)

Abrefáciles de embutidos varios (jamón york y demás). Los hay de dos tipos también
Tipo A más fácil: va tipo taperware, encajado. Y tiene la ventaja que cuando no usas más, lo cierras, y ya está. Lo he encontrado en queso Havarti del Mercadona y en otros productos de marca blanca de Mercadona

Tipo B difícil y más corriente: Te dice que tires. Tiras y nada de nada. Máxime con el problema de los cocineros de tener las manos más o menos húmedas.
Yo tiro de cuchillo asesino, y luego, lo que me sobra, lo pongo en Albal.

Las anillas de botellas de aceite: Yo compro las botellas grandes de 5 litros. Se supone que la anillita de plástico ha de salir solita. Pues no. Y eso, que a Dios gracias, tengo dedos pequeñitos. Los hombres, no sé cómo tirarán (igual con el meñique). Una tira y tira, y , o bien se rompe la anilla, o bien se abre de golpe y sale el aceite. También es cierto, que en días milagrosos una consigue hacerlo sin consecuencias.

Inés ha hablado de otro tipo de abridores: Los difíciles difíciles y que tienen manual de instrucciones: colutorios, amoníaco, y demás. Pone en el tapón unas sospechosas flechitas. La idea es empujar hacia abajo y al mismo tiempo girar hacia la derecha. Y mientras, rezas a Santa Rita, patrona de los imposibles

Otro difícil son las los paquetes de galletas en bonito plástico con una pestañita roja. Son los que vienen en varios paquetes dentro de una caja de cartón Si tiras de la pestañita, se supone que rompes el plástico en sentido horizontal y ya está abierto el paquetito
.

En este caso pueden pasar 3 cosas:

  1. Encuentras la pestañita, abres, y se te esparraman las galletas de arriba (que suelen estar bastante pulverizadas, por otra parte)
  2. También puede que al tirar, en lugar de abrirse en sentido horizontal, se abra en sentido vertical para mayor diversión. Este caso es particularmente divertido cuando una va a desayunar y tiene prisa
  3. La tercera cosa es que no lo encuentres y tires de dedos para abrirlo por arriba, o de cuhillo para partirlo en plan chorizo

La verdad, es que, como decía el chiste: ¡Virgencita! ¡déjame como estaba!

Con estos adelantos, he descubierto qué útiles son los dientes, las tijeras, el cuchillo.
HASTA OTRA