El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

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domingo, 24 de enero de 2010

Pedos

Pues si: hace tiempo que quería yo hablar de los Pedos. Con mayúscula tal y como suenan y huelen.

La gente muy fina, no se los tira. A lo más, tiene gases, o aires varios. Y cuando se habla de tal tema, se ponen con la cabeza muy alta y viéndoseles toda la laringe, faringe y hasta el esófago, y dicen eso de que hablar de los pedos es vulgar y soez. Y si no son tan finos, dicen que es una marranada e incluso una guarrada.
Los que no somos finos, ni hemos estudiado finología en la Universidad de Cursilandia, nos hace gracia

En castellano existe el verbo peer, reflexivo, que cuando se conjuga, hace más gracia todavía.( yo me peo, tú te pees, yo me hubiera o hubiese peído)

Lo más curioso cuando una habla de tal tema es que se llama en general Escatología. Y Escatología, por esos azares del griego, significa dos cosas en castellano: estudio del fin de los tiempos y estudio de los excrementos (que si son de dinosaurios de llaman cropolitos, que suena la mar de fino).

No es que el fin de los tiempos sea una caca, como alguien podría, tal vez, imaginar, sino que la polisémica palabra procede de dos palabras griegas: Si son excrementos, es de la palabra Eskatos, que significa eso, excremento. Si es del fin del mundo, procede de la palabra esjatos, que significa último.

El peer es algo que todos hacemos como poco una vez al día.


Podemos clasificar los pedos según:

Cotidianeidad: Existen los pedos matutinos, para despertar el cuerpo.Este tipo de pedos son inofensivos. El riesgo es que oiga el vecino de al lado o del de debajo. Existen los pedos nocturnos, antes de dormir. Estos, ya no son tan inofensivos. Depende de la hora de la cena y de la velocidad de digestión.( Y, en mi caso, también de si he tomado leche fría un segundo antes).Y existen los pedos multiusos que salen a cualquier hora del día, preferentemente después de haber comido

Consistencia: los hay etéreos y los hay menos

Olor: los putrefactos y los insonoros

Sonido: los hay en la escala de Richter con más o menos sonoridad, incluyendo auténticas sinfonías trompeteras. Y aquí incluyo los que salen protestones y que al salir te duele el ojete o ano (que rima con Pamplona)

Después de esta descripción muy somera, tenemos que diferenciar nuestro ámbito casero del público. Lástima que los pedos no piensen lo mismo, y eso da lugar a situaciones muy incómodas.

En la tele, lo ponen precioso, pero en la realidad pueden pasar tres cosas:

Que te duela la barriga y tengas ganas inmensas de peerte pero debido a que estás en público no lo haces. Porque una no puede saber si lo que va a salir pertenece al grupo de pestosos, de sonoros, o de silenciosos inodoros. Y ante la duda, mejor no hacer nada y aguantarse como un descosido. Eso sí: cuando llegas a un lugar seguro y lo sueltas, te quedas en la Gloria. Mejor no hacerlo en el ascensor porque como entre un vecino, ya no te quedas tan bien


Puede pasar y pasa, que una se agache en un lugar público
y .......salga una pedorreta vergonzosa para el que se lo tira, y descacharrante para los que la oyen.


Lo peor de lo peor de lo peor: El pedo atravesado. Lo conocí por un amigo que pensó que tenía apendicitis. Llegó al hospital y una enfermera le dijo ¡Ud lo que tiene es un pedo atravesado!. Y toda su dignidad se fué a la porra.
Mi marido me cuenta que se desmayó. Yo me reía mucho hasta que padecí uno. Pequeñito pero cabrón. Me hizo pasar una noche asquerosa. Como si tuviera una daga en la válvula ileocecal, que es el último recoveco que hace el intestino grueso y donde se atascan este tipo de pedos.¡Qué alivio cuando por fín te liberas de él!

Los pedos peores son los pestosos, lo que en Valencia se llaman bufas. Y en esto, los perros son especialistas.
Mi perra, a veces huye de sus pedos. Otras veces, se gira buscándolos.
El problema de los pedos pestosos es que una no sabe, a veces si lo son. Y piensas: no va a oler. Y tu pariente sale despavorido llamándote de todo menos bonita. Entonces te das cuenta del error.

Cierto que hay circunstancias que agraban los pedos pestosos:
Comidas: fabada, puerros, pasta con carne, coliflor, berza, verdura en general cocida, legumbres en general.
Y si encima de comer cosas flatulentas, añades la segunda circunstancia: calor; entonces hay garantía de desastre.
Aún me acuerdo de decirle a mi hermana toda enfadada:¡ No vuelvo a comer porrusalda!. Comía porrusalda (puerros y patatas en guiso), luego, iba a la Uni en autobús, y las pasaba canutas.

Los aéreos trompeteros son graciosos. Y más aún cuando la gente va al baño a tirárselos. Y claro, en el baño suenan aún más.
Mi madre, gran aficionada a la verdura, era especialista. Y cuando iba, se enteraba toda la casa. Y si había amigos, la juerga estaba asegurada.

También podemos clasificar los pedos en oportunos e inoportunos. Claro que lo de la oportunidad va por barrios.
Los pedos en ascensores son los inoportunos por excelencia. Y los cochinocerontes los usan para dar alegría al trayecto
Lo mismo son los pedos aprovechando la multitud enlatada en autobuses o metros.
Y los pedos en en cine, aprovechando el ruido exterior.
Ambos son delitos, porque se aprovechan, precisamente, de que la gente no puede huir.

Oportunos, para el que se los tira, o son casi todos, o son prácticamente ninguno. Es cuestión de tomarse a uno más o menos en serio

Dice la medicina india que hay que expulsar todos los aires.

Pues eso, a expulsarlos. Pero por favor, los pestosos, a expulsarlos muy muy lejos

He dicho