El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloreé con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

Libro de visitas

Cumple de nuestro amor colombianito

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Nuestro tesoro llanerito está con nosotros

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Nuestro aniversario de boda: El más feliz lo hemos celebrado con Rafa en Bogotá

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martes, 22 de septiembre de 2020

De colores

 El otro día estaba yo pensando en los colores que más me gustan. Todo vino porque los padres de los comunioneros me regalaron todo en amarillo (no son supersticiosos).

Definitivamente, el color que más me gusta es el rojo. En todas sus gamas de


tonalidades. Un color que va bien solo o combinado. Junto con el negro es de lo más elegante. Con blanco, también da un aire fresco y animado.

Los granates, que son más serios, también me gustan mucho. Más otoñales o invernales, para combinar muy bien con vaqueros.

El pariente del rojo, es el rosa. Y también es otro de los colores que me atraen. Desde el rosa chicle al rosa fucsia. Es igual de combinable que el rojo.

Por un tiempo, me negué a vestir de rosa. Porque es el color que, tradicionalmente, se adjudicaba a las chicas. Y a mi los convencionalismos, me ponían de los


nervios.

Ahora me he reconciliado con el rosa y tengo bastantes cosas de ese color. Me encanta el rosa palo, el rosa fucsia, el  lila, el rosa salmón. Definitivamente me encanta el rosa

El rosa fosfi, para calcetines



Los azules, ya están en segunda posición. El azul marino no me gusta, porque se parece al negro y para ese plan, uso el negro. El resto sí me van: el celeste, el


turquesa, el azul prusia, el azul verdoso. Muy clásicos, y discretos los oscuros, muy marineros los claros. Y tenemos el violeta ,o el morado que es uno de mis colores favoritos, sobre todo para el invierno.




Los amarillos luchan por la segunda posición en mi lista de favoritos. El amarillo es muy chillón en su más clásico amarillo: el amarillo limón. En camisetas quedan muy bien. Pero para pantalones, o faldas, no es santo de mi devoción. Y eso que


tengo un vestido amarillo. Pero, mirad, es muy veraniego.

Otros amarillos me gustan mucho: el oro viejo, el amarillo pastel, el amarillo oscuro. Uno que está de moda y que lo odio mucho es el color mostaza. Que yo le llamo amarillo cagalera.

El amarillo fosfi, para calcetines



El naranja: Un color complicado. Brillante y difícil de poner. No resulta elegante como el rojo ni animado como el amarillo.

El color naranja butano no me gusta nada. Pero si hay naranjas más bonitos, como


el color melocotón o el cobre que son ideales para vestir. Los colores pasteles siempre son agradables para vestir.





El gris está también empatado. Hay grises odiosos, como el gris rata. Los grises


claros, el gris oscuro, el gris marengo me gustan más. Son elegantes y le dan un punto de seriedad. El gris perla es muy bonito y muy suave




Con el verde tengo yo más problemas. El verde hoja lo odio. Queda muy bien para los campos y las plantas, pero no para mí. Ya dice el refrán: el que se viste de verde, con su belleza se atreve. 

Los verdes pasteles, los verdes amarillentos, los verdeazules, el verde botella, esos


sí me gustan. Quizá el verde botella es de mis favoritos para vestir. También el verde caqui y el verde militar me gustan.

Los fosfis, para calcetines



Marrones, pues los dejo para el final. El marrón clásico, me aburre. Con los beiges, camels y tostados me llevo infinitamente


mejor. 

El marrón cagalera, tampoco, claro. Como véis, el apellido cagalera, sirve para el marrón y para el amarillo.

En principio el marrón ni me gusta ni me disgusta en general.


Los básicos: negro y blanco.

No tienen clasificación. 

El negro es básico para combinar o para la coral o para funerales y entierros varios. No me gusta ir de negro entero. Así que cuando tengo misa o evento vario en la coral, procuro combinarlo con un collar o unos pendientes que rompan tanta negror.

El negro para combinar es elegante: con el blanco, muy clásico estilo camarero. Con el rojo, el gris, el amarillo, con casi todos los colores combina bien. Mi


favorito es el rojo y negro, tan español y tan elegante.

El blanco el color de la pureza y que atrae la mancha con la miel a las moscas. Es ponerte una cosa blanca y está asegurado el lamparón.

No soy yo demasiado de blanco puro. En camisetas siempre con algún estampado bonito. Pero las combinaciones de blanco con otro color funcionan muy bien:


blanco y negro camarero, blanco y rojo, blanco y gris marengo, blanco y camel.

Para el calor, colores vivos,  para el frío, colores oscuros. Es lo que generalmente me pongo.

Para camisetas, tiro de alegría y colorido, que con la cara de acelga que tengo, me viene bien

Y para calcetines, cuanto más colorido  y más chillón, mejor. Se puede decir que llevo la alegría en los pies





lunes, 21 de septiembre de 2020

Comuniones en Faura

 Por fin llegaron las comuniones a Faura. Teníamos muchas ganas, tanto padres, sacerdote, catequistas y, por supuesto, los niños.

Hemos tenido que aguantar una situación histórica, que lamentablemente no hemos podido evitar. Pero la verdad es que con buen humor todo ha pasado razonablemente bien.

Ayer amaneció un día estupendo de finales de verano. A las ocho menos cuarto, ya estaba la banda de música preparada y los padres de la despertà listos. A las ocho, puntuales, empezó la despertà. Mi gato huyó. No le gustan los petardos. Mi perro ya, pasa bastante.

Había quedado en la iglesia a las 11 y cuarto. Cantaba la misa la hija de mi amiga Ada, Elia Casanova. Y claro, no tenía llave de la iglesia. Elia vino a mi casa, y le di la susodicha llave.

Había mucho bullicio en la calle. Y antes de las once, vi que si me iba más tarde, no podría pasar. Ya estaba la traca del comunionero vecino preparada. Y, yo salí lista y elegante.


 Para la comunión, me había comprado unos pantalones de 5euritos (barato barato) en color rojo. Los conjunté con una camiseta roja y blanca. Una camiseta chula que me había dado Ade hace tiempo y que había sido de su hija Elia. Esta se dio cuenta. Una anécdota divertida.

Me puse el collar negro con brillantes y los pendientes a juego. Mis sandalias también brillantes y mi mascarilla de lentejuelas. Iba ideal de la muerte.



Mi amiga Ade y yo casi llegamos a la misma hora. Y empezó nuestro trabajo: colocar las dos bandejas de las ofrendas, y ayudar a la gente a encontrar su sitio.


Este año, por las medidas de seguridad, los niños están bajo el altar. Separados y con los padres, en sillas, detrás.

Los abuelos y demás familia en bancos alternados. Claro que esto ocasionó que a algún abuelo le tocara el final de la iglesia. Pero es lo que hay.

Bastante gente se tuvo que quedar fuera de la iglesia, porque se sobrepasaba el aforo, y no era cuestión de que le multaran al sacerdote.

En general hubo mucha comprensión. Algún amago de bronca, posiblemente por los nervios y todo bien.

Los niños entran, se colocan bien, y arreando, ya empiezan las comuniones.

Sale a leer Mireia y muy tranquila. Es una niña preciosa, que tiene su punto de rebelde que me encanta.

Luego salen los padres a leer: Laura, que se me anima a un bombardero, Loli, muy profesional, y Maggi, que lo hizo divinamente.

Y mis niños, que llega la hora de las peticiones. Me los comía yo a todos. Guapísimos, correctos, y encantadores.

La ofrenda la hicieron mis mellizos favoritos: Izan e Iker, muy guapos los dos. Paseíllo por mitad de la iglesia y fueron los protagonistas. Xavi y Miguel Angel leyeron las ofrendas. Xavi, un chaval inquieto y alegre. Se le ve que va a ser alto como su padre. Yo le llamo, papaíto piernas largas. Y Miguel Angel que es un crío muy tranquilo, pausado y que tiene su punto tierno.

Llega la hora de la comunión, que es un momento de nervios. Los niños tenían que subir al altar y tomar la comunión en la mano. Importante colocar las manos como se tienen que colocar. Lo hicieron de lujo, las catequistas estábamos encantadas.

Me dice un niño: no me gusta el sabor. Habrá que hablar con las monjas que hacen las formas para que las hagan con sabor a fresa.

El último niño en salir, para los agradecimientos, es Valeria, una niña preciosa, muy tímida y que salió encantada. Yo le había dicho que ella era el postre, que es lo más dulce y lo que mejor sabe.

Aplausos finales, y fotos. 

Yo de charla con mi amiga Ade, y me dice el cura: ven a las fotos, que no van a salir tus lentejuelas, jajajajjajaa.

Toca recoger sillas, colocar bancos en su sitio y sudar la gota gorda. El cámara, se había dejado parte de sus trastos en la iglesia y me había pedido que esperara. Pasó el tiempo, y apareció el cura y nos dijo que nos fuéramos, que el cámara le llamara a él. 

Hicimos trampita y aprovechando que no había nadie en la calle, nos quitamos la mascarilla y respiramos. ¡uff, qué calor!

Un año más de comuniones, y estas serán recordadas siempre. Por eso me hice foto.

Otros años, pssha, unas comuniones más.

Esta ha sido muy especial y muy emocionante.

Quiero dar las gracias a los padres, por ser tan colaboradores y tan encantadores. Han sido 3 años estupendos.

Ahora nos tocan los pezqueñines de Primero de cate. Otra aventura comienza

viernes, 18 de septiembre de 2020

Ya llegan las comuniones en Faura y alguna cosilla más

 Hoy os quiero contar un poco de todo, para no aburriros.

Esta semana está siendo ocupada, porque las comuniones son el domingo y ha habido ensayos. Y hoy tenemos que colocar las sillas y los bancos, y mañana tenemos que colocar los nombres de los niños y de las familias. 

El sábado pasado, después de misa, y en medio del lío de padres y demás, nos dijeron que nos acercáramos. Y nos dieron un regalo estupendo. Muchas gracias.

Este año, dos niños han hecho la comunión por separado.

Luis, un niño estupendo, y su madre me sorprendió regalándonos a las catequistas una cesta de comida. Y que no tengo foto, pero nos la hemos zampado muy alegremente

La comunión fue una misa normal, que yo toqué. El niño iba muy guapo, con ropa sencilla y que vale para todo. No era el clásico comunionero. Estaba muy nervioso. Leyó lo primero que tenía que leer, pero el resto, no. Lloró bastante, estaba emocionado. Al final, el cura le acercó el micro para la última lectura: un agradecimiento a la gente. Lloró mucho

La siguiente fue Sofia, un encanto de niña, a la que queremos muchísimo. Y claro, ya no me pilló de sorpresa, cuando ella en persona me dio un regalo precioso: un chal en coral con hilos de plata. Cuando haga más frío, seguro que lo luciré.


La misa fue una misa de comunión, con la encantadora Silvia Queralt cantando. Cuando canta Silvia, pienso que un ángel está cantando.

La niña, comunionera total, llorando toda la misa. Pero muy profesional, porque leyó perfectamente todo lo que tenía que leer. Una preciosidad.

El resto de los niños, pues los queremos mucho. Y me han regalado un gorro de


invierno muy invierno, unos pendientes preciosos y un saco muy chulo. De todo esto lo que estoy usando de verdad es el saco. Los pendientes, tengo miedo de que se me caigan. La mascarilla y los pendientes, no suelen ser muy amigos. Y el gorro, cuando haga mucho frío, seguro que me lo pongo. Como véis, todo muy amarillo. Y me dijeron que habían pensado en mí para el regalo. A mi amiga Ade, le regalaron un bolso y un chal en tonos beiges.

La verdad, es que este grupo de comunión que ha estado con nosotros 3 años, ha sido uno de los mejores que recuerdo. Unos niños estupendos, que siempre querían leer, unos padres que han colaborado siempre que se lo hemos pedido, y han sabido tener paciencia en esta crisis del coronavirus. Y tendrán una comunión preciosa e histórica. Para recordar siempre

El caso es que yo no quería ir a la comunión con la mascarilla de la risa. Había


echado a lavar la otra. La busqué por todas partes y no apareció. Compré una en joom, de un gato. Esta es más bonita estéticamente hablando. Pero no iba a llegar a la comunión. Así que, el martes, aprovechando que era mercado en Faura, fuimos a por una mascarilla. Y encontré una de lentejuelas negras, que me vienen de cine para ir elegante a eventos varios.





La semana que viene también está completa. Ensayo el lunes, y el sábado nos vamos a una visita guiada a San Miguel de los Reyes. Actualmente es una biblioteca pero antes fue monasterio cisterciense, monasterio de San Jerónimo y cárcel. El domingo, nos vamos a Chera, a ver unas icnitas. Y celebraremos el cumple de mi marido. Ese mismo día a las 19h tengo misa en Quart.

El lunes, iremos por el regalo de Juan, que es un reloj inteligente. Mi señor marido, ve poco de cerca y el reloj inteligente que tiene es tamaño standar y no ve bien.


Hemos visto uno grande e iremos por él. 

Otra cosa que me preocupa es mi perro, que sale de una diarrea y se mete en la siguiente. Otra vez está dejando marca por la noche. Y no quiere comer. Está adelgazando mucho. Le hemos dado lo mismo que nos dio la veterinaria la otra vez y que le funcionó bien. Esperaremos unos días a ver qué tal.  

Modifico  porque ayer si fuimos a la veterinaria. Y nos dijo que los perros de raza tienen más problemas que los callejeros. Y cada uno tiene una tecla distinta. Y curioso, porque los teckels son normalmente muy gordos. El nuestro no, y siempre ha tenido la barriga delicada.

A partir de ahora, sólo pienso para perros con problemas gastrointestinales. Fuimos ayer a Tienda Animal y le compramos uno. Y también un paté.

Y claro, la jeringa con un preparado para la diarrea y también antibiótico.

Como dijo la veterinaria. Ahora sólo tiene que seguir una aburrida dieta de pienso


Está lloviendo y han bajado las temperaturas. Mejor, que ya estamos hastiados de calor. 

Un beso a todos los que me leéis


viernes, 11 de septiembre de 2020

Los malos les gusta charlar en lugar de matar

 El otro día, estaba viendo yo la tele. Me aficioné a Acacias por una vasca que me hacía mucha gracia. Y se fue la vasca, y ya estaba enganchada (y ayer volvió, con lo cual enganche doble). Pero antes ponen Servir y Proteger. Y a base de ver los finales de esta serie, también me aficioné.

Pues el caso, es que en la serie, había un malo, Rojo, proxeneta, traficante y demás. 


Y llega la hora de que Rojo mate a uno. Y en lugar de pegarle un tiro y finito se acabó, empieza a charlar con él. Una conversación larga, que claro, da tiempo al otro, y al de más allá a que piense cómo deshacerse de Rojo y de toda su caterva. Resultado, da tiempo también a que llegue la policía y se cargue a Rojo. Que era un tipo que me gustaba, a pesar de lo capullo que era.

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En fin, que seguiré viendo Servir y Proteger. Me gusta Juanjo Artero, un actor


que siempre veo en televisión, desde la época de Verano Azul. Que ha llovido mucho y él sigue tan guapo y con esa voz tan bonita.


Ahora está Vlado Kkan, que si me cae de pena. Y otra vez es remiso a matar. Le dice al policía que se va a cargar a su madre y su padre, que son de Requena, por

Y el policía, congojado, en lugar de decir, si vale, y luego contarlo a los compañeros. Dice si: y a colaborar con el malo malísimo.

Siempre pasa lo mismo. Hay gente que no la matan ni a insultos.Y Servir y Proteger es un ejemplo de típica serie policíaca.

A uno de los protas, le pegan dos tiros a quemarropa y sobrevive. A otra policía, bien protegida por un chaleco antibalas, resulta que le disparan y se tira en el hospital tiempo largo, y luego de recuperación. Se nos ha ido a Donosti, tierra estupenda. Seguro que ese chaleco era defectuoso, digo yo.


Por cierto, que todos sabemos que la puntería con pistola es relativa. Apuntar y dar donde uno quiere no es tarea sencilla. Y esto lo saben bien los malos, que no dan una. Los buenos siempre aciertan.

No importa que sea uno contra 4. Aquí todos somos McGuiver, o mejor Rambo. 


Definitivamente, a los malos les gusta la conversación. Así descubrimos sus sentimientos más profundos sobre si mismos y lo que opinan sobre el que van a matar

Y las tramas policíacas me gustan. Y los líos amorosos, y  todo el lío y las tramas entrelazadas de las series me gustan. Y si es española, me gusta aún más.




Hoy es viernes. Empieza la cuenta atrás para las comuniones en Faura. Mañana


irán los niños a misa, y el cura contará cuándo son los ensayos. 




Hoy es el primer día de clase de mi hijo Rafa. Va a 4º de ESO y será el último año


que esté en el instituto. El año que viene se va a hacer una formación profesional a. Pero como yo prefiero el día a día, lo que quiero es que este año se ponga las pilas y apruebe todo. Y el año que viene, Dios dirá

Ya estamos avanzando Septiembre. Se han acabado los calores. Ya se duerme bien. Poco a poco volvemos a la normalidad

Y a la espera de la vacuna del coronavirus, lo normal es usar mascarilla. Por


mucho que, según he leído en el ABC haya un grupo de descerebrados que están en contra de las vacunas. Estos sí que son malos a los que les gusta hablar y luego sí que matan con sus palabras.




Soy optimista











jueves, 10 de septiembre de 2020

Primera salida a Sagunto con las mascarillas divertidas

 Mi marido es un sol y parece que se me adelanta en mis pensamientos. Y ayer me dijo: vamos a salir a ver polares y cosas. Y me acordé de Leroy Merlin. Resulta que estos dos meses últimos, hemos colocado unas láminas de Sorolla en el comedor. Retiramos las dos láminas que teníamos y colocamos dos: una de Sevilla de una procesión y otra de la Feria de Abril. 

Os cuento que estas láminas llevaban mucho tiempo con nosotros. Hace años Bancaixa hizo una exposición de cuadros de Sorolla y vendía láminas. Elegimos las que más nos gustaron: las dos que os he contado y otra de Valencia en Fallas. Imagino que no cogimos la del País Vasco porque era demasiado gris para nuestros gustos. Ni me acuerdo yo.

Nos quedaba sólo la de Valencia, pero no queríamos hacer más agujeros. Así que compramos esos adhesivos que pegan mucho y pensamos pegarlo a la pared. Pero los porta láminas tienen hierritos que sobresalen y no se puede hacer así. Aparte, en las otras láminas, venía el chisme para colgar. Y en esta, no. Parece ser que eran más baratas. Ayer cuando fuimos, había de las otras, pero cuando fuimos el otro día, no.

Dándole a la neurona, se me ocurrió, poner un colgador de esos que se pegan a la pared. Y a mi marido se le ocurrió, también pegar el hierrito que tiene con el adhesivo este.

Fuimos al Vidanova, donde está, entre otros establecimientos, el Leroy Merlin. Yo estaba un poco cortada porque era la primera vez que salía con la mascarilla en público. No en Faura, donde no somos muchos. En Leroy Merlín, que siempre está lleno. Ánimo y al toro, pensé, y arreando

Después de comprar los colgadores decidimos contar lo que ibamos a hacer con alguna persona de Leroy Merlín. Nos dio la razón. Dijo que los hierritos aguantaban bien, pero que por si acaso, mejor pegarlos.

Salimos del Leroy Merlín y llovía. Los paraguas, en el coche, para no variar. Nos dirigimos a C y A y luego a Decathon, a mirar polares. Yo también quería una chaqueta ligera tipo polar, para el entretiempo. Porque la que llevo era rosa en tiempos lejanos. Ahora es blanca.

No encontramos nada que nos gustara. Algunos polares de los que mi marido hizo foto para enseñársela a mi hijo.

Del Vidanova, al Carrefour, y allí encontré una chaqueta muy mona gris, que justo me venía de lujo. Y baratita, no llegaba a 10 euros. Mi marido seguía haciendo fotos a los polares.

Del Carrefour, al Epicentre, que está justo enfrente y todo rima. Muy chulamente, para evitar la lluvia, aparcamos en el párking subterráneo. Subimos y cuando llegamos a las primeras escaleras mecánicas, nos llovió encima. Porque este centro comercial, está abierto.

Miramos en H&M , en Mango y en otras tiendas, y no encontramos nada.

Llegó el momento de tomar algo. Fuimos a Panaria. Los precios son pelín caros. 

Y nos volvimos a casita, con lluvia arcoiris y sol



Y esta ha sido nuestra primera vez delante de todo el mundo. Mi marido me decía que sí nos miraban, pero sólo porque son muy divertidas







miércoles, 9 de septiembre de 2020

Id por el mundo haciendo el bien

 Esa frase no es mía, claro está. Pero es lo que intento hacer siempre.

Mi vida ha sido tratar de ayudar a los demás. Y he tenido de todo: gente ingrata, gente que piensa que no ayudo sino que desayudo, gente que pasa, gente agradecida. No hago las cosas para que luego mi ego se engrandezca, claro está.

Opino como San Pablo, cada uno tenemos unos carismas, que se nos han dado gratis. Lo que se nos da gratis, tenemos que darlo gratis. Es de buen cristiano ser agradecido. 

Parte de mi manera de ser es porque soy católica y otra parte, porque la justicia es una parte de mi personalidad. 

Se nos dice que debemos tratar a los demás como si fueran nuestros hermanos. Pues yo no trato a todo el mundo como a mis hermanos. Cuando mi hermana pegaba gritos, se le contestaba o se hacían oídos sordos (orejas en comunicación). Si eso lo hace alguien ajeno a mi familia, pues me callo. 


Hay personas con genio muy vivo, yo lo entiendo. Y claro que lo he vivido en mi familia. Mi padre, el primero y alguno más, detrás. Yo soy de las que lloran, no luchan. En la vida es lo que pasa: está el atacar o el defenderse. Yo me defiendo llorando. 

Me encanta hacer el payaso. Y reírme de mi sombra. Soy, puede ser, infantil. El juego, las risas son una manera también de descargar agresividad. Que yo también tengo una mala leche potente. Pero, normalmente, estallo en mi casa. En la calle me da vergüenza. Y por muchas ganas que tenga de montar un pollo que es gallina, me da un corte inmenso hacerlo. Y lo paso fatal cuando  la gente se pone a pegar gritos. Incluso si a mi no me afectan los gritos. Odio, en principio el jaleo y la algarabía, la confusión, el desorden. Y los gallineros, donde todos gritan e intentan ser todos el gallo del corral. 

Es curioso, cuando es por teléfono o ahora móvil, tampoco me gusta gritar. Y eso que ya hemos tenido unas buenas peloteras. Recuerdo cierta compañía de Internet, wanadoo se llamaba. Para darte de alta, nada de nada; para darte de baja, la que nos montó fue fina. Y dale a la llamadita de móvil, y dale que dale. Al final, no grité: le dije en tono gélido unas cuantas cositas para que le informara a su jefe. Le cogí tanta tirria, que, aunque hace años que se fusionó con Orange, no quiero ni volver a oír hablar de ella.

Lo cierto es que yo, cuando me sacan de quicio, muerdo. Morder no es gritar, Morder significa gruñir. Yo muerdo de verdad. Mantengo calma y suelto mis verdades del barquero, que justo aciertan en el centro de la diana del incauto que ha osado sacarme de mis casillas. Voy a saco, vamos. Hablando lentamente (y eso que yo soy de las que saca la metralleta al hablar) y nítido. Y lo peor, es que digo la verdad, o sea, no soy de las que insulta sin ton ni son. Yo no insulto: hablo.Y la gente que ha sabido de mi, preferiría que le hubiera gritado o infamado.

Con los antecedentes familiares, tendría que estar ya curada de espantos, pero no es así. Y yo soy de las que cuando veo en la tele discutir a grito pelado, me voy . No lo aguanto. Por eso veo documentales en la tele. Los animales son bastante más civilizados que las personas. Los programas de debate, es repelente ver cómo jamás se conforman con callarse mientras el otro habla. Creo realmente, que no escuchan, que sólo están pensando en contestar. Y esto en los políticos ya es costumbre. 

Yo soy más de reír que de llorar, y cuando vi en joom unas mascarillas desternillantes, allí me las compré. Es lo de hacer de la necesidad virtud. Y me siento disfrazada. Cierto es que seguro que hoy me dará un poco de vergüenza que me miren, pero por otra parte, hacer el payaso me gusta.  Me pasa como cuando en la coral me piden que haga uno de los solos. Por una parte quiero, pero por la otra, se me pone un nudo en el estómago horroroso y las paso canutas.

En este caso, como tengo que usar mascarilla, me acostumbraré. No hago daño a nadie y si hago reír a la gente, es mucho mejor. Jesucristo no lo dijo, pero también es una buena frase:Id por el mundo haciendo reir

Y así voy por la vida, riendo y tratando de hacer felices a la gente. 

viernes, 4 de septiembre de 2020

3 de Septiembre Port Saplaya

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Ayer, mirando la tele antes de comer, mi marido, me mira y me dice: ¿Qué tal si vamos a Port Saplaya? Y yo, encantada, claro que sí.
Port Saplaya está en Alboraya, es la zona costera del pueblo.

En el paseo marítimo vimos a un par de inspectoras de mascarillas. Tuvieron que avisar a unas cuantas personas que iban sin ellas.



Claro, la gente sale del mar, sin mascarilla y se le olvida ponérsela después.

Es una preciosidad, y me trae muchos recuerdos. Fue de los primeros sitios donde mi marido (antes mi novio) me llevó de paseo cuando llegué por primera vez a Valencia.

Había una draga en el puerto
Es un sitio la mar de bonito, con muchos barcos. Aquí tenéis una de las salidas (no sé cómo se llama) con sus boyas de ir y de venir
Temperatura primaveral, con un aire bastante potente, que se agradecía mucho.

Ibamos con mascarilla, pero nos la quitábamos para las fotos
Mi marido, que estaba muy guapo y muy azulado. El caminito al chirimbolo rojo estaba complicadillo, así que pasamos de ir.
El chirimbolo verde parece que está en el mismo camino de piedras, pero no, entre el rojo y el verde hay mar.

Dimos media vuelta, y nos fuimos a ver el puerto.
Port Saplaya tiene dos playas. Esta es la más movida, y los surferos la aprovechan. Hay una escuela de surf y derivados del surf
Lo más chulo de Port Saplaya, son sus casas de colores.

En la piedra, pone: no bañarse y no pescar. No hicimos ni lo uno ni lo otro







Sabéis que me encantan los arcos y los lugares recogidos. Este es uno, aunque un carro del Alcampo lo estropea mucho.

 Mirando barcos, este me lo pido yo.

Por cierto, que llevaba unas zapatillas, que tuneé hace tiempo poniéndoles unos cordones rosas. Así molan mucho más
 Estas vistas del puerto, con el horizonte bien marcado (el punto de fuga que se llama técnicamente)
 Las casas de colores, que son particularmente cucas y uno de los encantos de Port Saplaya
 A Port Saplaya le llaman la Venecia de Valencia.
Hay barcos de todas clases y colores.
 Puedes pasear por los diferentes amarraderos y hacer una caminata preciosa. Buscando el barco más bonito, la casa más chula.

De postre, una autofoto. Mi esposo barboso y hermoso.

Estos paseos son baratitos y preciosos. Sólo nos gastamos la gasofa.

Nos dimos un paseo por el Alcampo. Pero con las zapatillas que llevaba, el suelo del Alcampo parecía una pista de patinaje. Así que iba yo despacito y con cuidado del resbalón.

Buen colofón para acabar la tarde

 Gracias, morcillo

martes, 1 de septiembre de 2020

Excursionados: explorando nuevas rutas

Ayer estuvimos en el mar. Recordaba yo que en algún periódico había leído que se había acondicionado la carretera que une Canet con Sagunto. Y que se había hecho peatonal.

Aparcamos donde siempre aparcamos en nuestras excursiones. Pero en lugar de ir hacia el pinar, fuimos hacia la playa.

El olor del mar, me encanta. Me trae recuerdos de Laredo, donde yo veraneaba de joven y es una sensación emocionante (yo soy muy sensible y lloro por casi todo).

Vimos que hay senderos que están señalizados como ruta paisajística. Cuando volvamos a los paseos de los miércoles, nos adentraremos por los caminitos.

El mar, el ruido del agua, el color, el sabor, todo me gusta. Y pasear al lado del mar, para mi es una de las mejores cosas del mundo. Y si la playa es de piedras, menos turística, mejor

En esta foto, vemos el faro al fondo






 Esta foto me encanta. El sol brillando sobre el mar, las olas besando la playa.
 El mar estaba de un azul intenso. Como ha hecho aire, no había bruma y el aire era puro
 En esta foto, al fondo, se ve el esqueleto de unos rascacielos que dejaron tal cual en la crisis, pero que ahora vuelven a construirlos
 Las autofotos sin ver nada, pero que quedan bien


Caminante, no hay caminos, se hace camino al andar.

Me gustan las fotos en perspectiva. Y esta del camino es preciosa
 Otra parte del camino, con los mástiles de los barcos al fondo














Al llegar a casa, unas nubes de viento preciosas, y mi perro cantando al vernos llegar.


Lo mejor de llegar a casa es la alegría del perro.