
Luego, nos fuimos andando al Palau, donde hay una fuente ciberéntica que danza al ritmo de la música que ponen por los altavoces.

Hacía un viento infame, pero eso fue precisamente lo que hizo formarse estos bellísimos arcoiris.

En esta foto, se ve casi el arcoiris perfecto en forma de arco

Lástima que el viento me había producido un fuerte dolor de cabeza.
Y a pesar de todo, escuchar música clásica y que la fuente se mueva a su ritmo, es un lujazo.
La ley de Murphy hizo que justo esta mañana me hubiera lavado el pelo.
He acabado con polvo por todos los sitios.
Em fin, ha merecido la pena