Unos descebrados le han hecho culpable de una enfermedad, sin ninguna prueba y el gremio de la agricultura española, que es la huerta de Europa, ha sufrido un descalabro, tanto en su prestigio, como en su economía.
La envidia (los franceses enseguida han dicho que nuestros productos son de baja calidad) y una guerra comercial de fondo, han sido los culpables.
Os pongo esta receta en desagravio:
Asamos unos calabacines, vaciamos.
Pochamos un ramo de espárragos trigueros, pochamos, y añadimos la carne de mejillón troceada. Añadimos por último la carne de calabacín.
Ahora hacemos un crujiente de bacón: Ponemos en papel de horno el bacón y tostamos a 18o grados 10 minutos. Apagamos el fuego y dejamos que se acaben de tostar con el calor residual.
Rellenamos los calabacines, les ponemos una bechamel, y encima, unos taquitos de queso. Y las yemas de los espárragos a modo de remos. Gratinamos
Ahora, hacemos el mar: Cortamos el pepino en láminas, con el pelaverduras. Añadimos sal y aceite de oliva.
El pepino sabe a verano. A mi padre le encantaba.
Si le quitamos las pepitas, no repite tanto.
Asi se ve de cerca.
Emplatamos: ponemos la mitad de una loncha de bacón haciendo de vela.
Y el mar de pepino haciendo de eso: de mar
A mi hijo le encantó el plato. Y se comió el mar que daba gloria. Le encanta el pepino.
Y aquí acaba mi modesto homenaje a esta verdura tan rica, tan sana, tan fresca, y tan española.