Mirad a mi hijo, el más guapo monaguillo del mundo, haciéndose enterita la procesión.
Por la mañana, habíamos ido muy guapos a misa. Yo, con mi vestido negro. Providencial, porque el cura, en cuanto me vio, me endilgó una cámara de fotos y me dijo que me pusiera en primera fila para sacar fotos.
Y, me parece que he salido en todos los planos de video y fotos, jajaja.
La procesión, ha sido un encargo de las clavariesas, que querían innovar este año.
Delante del todo, iba un carro con un burro, esparciendo un tapiz de mirto.
La música era de dolzaina y tabalet
Detrás de las clavariesas, y cerrando la procesión, ibamos nosotros.
Al principio, tanto clavariesas como nosotros, estábamos temerosos porque no sabíamos cómo iba a quedar.
Pero, tenemos mucha experiencia, debido a que cantamos la procesión de Viernes Santo de Sagunto, y sabemos lo que es cantar en la calle.
Eso sí: como era en Faura y delante de la gente que conocemos, daba un poco de miedo.
Pero quedó precioso, y todo el mundo dijo que el coro le daba un aire más religioso a la procesión
Todo muy bonito, menos el final, donde cayó una jarreada de Dios es Cristo. Tuvimos que esperar al castillo de fuegos, bajo una intensa cortina de lluvia. La última canción, fue deprisa y corriendo y acabamos el Aleluya en la puerta de la iglesia, a salvo de las inclemencias meteorológicas.
Un día precioso, que ni siquiera el chaparrón pudo empañar. Y desde aquí, una felicitación a las clavariesas: Paqui, Angeles, Yolanda y Amalia