
Dejando aparte los problemas pecuniarios, os dejo estas cosillas del Museo del Chocolate.
Este museo pequeñito, está en Sueca (Valencia)
Se trata de las dependencias de una fábrica artesanal de chocolate.
Es un negocio familiar que aún hoy no ha sucumbido a la globalización.

Sus chocolates no tienen ni aditivos ni conservantes y están riquísimos. Además no son caros.
En estos folletos, si los ampliáis, veréis el museo, así como la historia del chocolate.
Aquí mi marido, el chocolatero mayor del reino, que disfrutó más que un gorrino en la basura.
Yo, aunque no soy chocolatera, soy curiosa y me lo pasé bomba.
Aparte, que el chocolate negro que se hace de modo natural, está superbueno.
Esta es la mesa de trabajo de esta fábrica.
Esos palos de chocolate, a mi marido le traen recuerdos de la infancia.
Ciertamente están superricos.
Compramos chocolate, claro está.
Y como estábamos de celebración
Sueca es una de las cunas de la paella.
Casa Sebastià es un sitio muy bonito, en uno de los barrios de Sueca: Marenys de Barraquetes.
Nos zampamos una paella de órdago. Y no salió caro
En esta pareja de dos, obedecemos a la máxima: oveja que bala, bocao que pierde.
Y por eso, la foto no es de la paella, sino de la paella vacía, una vez puestos de ella hasta los topes.