Ayer fuimos a pasar el día con nuestros amigos que tienen un chalet en la montaña.
Por el camino vimos estos espectaculares invernaderos que había tirado el aire.
Esa noche hizo mucho viento, por lo que se ve-
Nuestro amigo, nos contó, que cuando estaba en su casa, oyó un ruido, salió y vió que el techo de su garaje había sobrevolado unos pinos y caído dulcemente encima de la piscina.
Resultado: piscina cubierta, con escalerilla hecha un higo, y garaje con una luz impresionante.
Fuimos de paseo y nos encontramos con este bonito rebaño de ovejas. Me hacen gracia las ovejas, tan curiosas.
Cada vez que voy a Bengar (así se llama la casa de nuestros amigos), no me resisto a hacer fotos a sus flores. Son preciosas