Este ha sido mi primer año de mami. Y mi marido e hijo me han regalado estas orquídeas y los bombones que llevo en la mano
De paso, véis la camiseta nueva que me he hecho, y que ha rematado Ana con ganchillo.
El domingo pasado descubrimos que Santo Espíritu es un sitio precioso para pasar el día.
Es un monasterio franciscano con una pinada alrrededor
Este edificio tan curioso es el cementerio de los frailes
Como véis, dentro tiene las lápidas de los frailes que murieron
El Cristo con el rótulo: ¡Dios mío, misericordia!, le da el aire mortuorio
Por detrás, parece Santa María de Naranco (con diferencias, jajaja Inés,)
Separado por un buen tramo y al otro lado del río, está el monasterio.
Hay misas que son preciosas. Con esto, me libro de las eternas misas en latín y de espaldas del cura de mi pueblo.
El área recreativa, tiene un montón de mesas, espacios amplios, aseos, etc etc
Es un monte civilizado, que es lo que más me gusta.
En medio, hay un parque para críos
Con un día tan precioso como el de hoy, estaba lleno.
Pero fuimos previsores y llegamos pronto y así escogimos una mesa en la que no había sol.
Desde esta mesa, y sin moverme, se veía una de las montañas, la que tiene una cruz arriba.
En el blog ¿Te vienes? viene una entrada al respecto
Veís aquí, el panteón de los frailes dentro de la pinada
Mi señor hijo, se lesionó y tenía sangre, así que fue con el papi al coche a ponerse Betadine.
Llegó la mar de contento, como véis
El edificio blanco que véis al fondo, es el monasterio.
Y me fui corriendo porque tenía más hambre que un perro pequeño
A Rafa le chifla la ensalada. Y en el taperware o fiambrera, había ensalada de pasta.
Aquí estoy yo, dispuesta a zamparme la ensalada como una voraz tragaldabas
Ah, por cierto, respecto al rosario que suelo llevar, para los que no lo sabéis os lo cuento. Es el primer regalo que nos hicieron al pisar tierrra colombiana. Nos lo hizo Jasón Paul, un amigo de Juan
Y como es tan bonito y pega con todo, me lo pongo muchísimo. (al margen de connotaciones religiosas, claro)
Ya la pancha llena, tocaba jugar un rato con el pequeño trasto.
¡Qué buen día hemos pasado!