La ventaja es que hace fresquete, ideal para huir del inmenso calor que está haciendo
Era una zona de casas, y entre ellas, estaba la de nuestros amores, que es la que véis.
Esta es una casa curiosa. De madera pero con estética moderna. No me gusta, la verdad.
Esta es la casa que nos gusta, que como véis, es una pasada. Falta acabar el muro y ya está.
Pero fisgando, vimos que tenía hasta gimnasio.
Esta cabañita también es muy cuca.
Como es un sitio de esquí, viene muy a mano
El apartamento-estudio tenía lo que mi hermano llama Jodespaldas. La cama estaba inclinada de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, y de arriba a abajo y de abajo a arriba. O sea, con un hueco central.
Nos levantamos con un dolor de espalda potente, y sin haber dormido mucho.
Nos fuimos a ver el entorno.
Este entorno tiene estos estratos tan bonitos.
Con el coche, nos fuimos a Cercedilla, un pueblo que tenía un castillo. Pero estaba en obras, ¡lástima!
En Cercedilla me llamó la atención esta casa tan preciosa
Volvimos al núcleo urbano de Alcalá de la Selva, que, también tiene su castillo.
Luego, nos fuimos a ver un mirador (se miraba poco, pero algo es algo)
Paradita para comer y que Rafa hiciera su teatro particular
El miniapartamento en el que estábamos. La propaganda pone el chalet entero, pero lo que se alquila es un miniapartamento que haría las delicias de la ministra esa
Por la tarde, nos dirigimos a Valdelinares, la estación de esquí y el pueblo.
Aquí véis las pistas
Valdelinares es el pueblo más alto de España, a 1692 metros.
Las callejuelas estrechas me gustan mucho. Y sin son empinadas, mejor
En el pueblo, había un parque al ladito de una ermita dedicada a Nuestra Señora de Loreto (si mal no recuerdo)
Valdelinares es el pueblo donde las almas de los muertos llegan antes al cielo.
De vuelta a casa, los cielos rojos nos despidieron
Estábamos muy cansados, pero contentos.