¡Tantas cosas que contarnos! ¡Tantos recuerdos y vivencias!
Jamás en la vida hubiéramos imaginado haber tenido unos compañeros de adopción tan buena gente y tan fantásticos.
Llegaron el jueves santo, y, como hacía buen tiempo y estaba despejado, subimos a la Rodana, una montaña de Faura, desde donde hay unas vistas estupendas de Los Valles.
Luego, nos fuimos al merendero a que jugaran los niños, y más tarde, a misa. Ahí, los niños se durmieron como angelitos. Y a mí, con Rafa en las piernas, se me durmió la pata izquierda y casi me la pego al ir a comulgar.
Antonio se sorprendió por la misa en latín (los cantos) y que el cura la hizo de espaldas. Yo eso no lo ví porque estábamos detrás del todo y estaba lleno de gente (en mi pueblo, la gente va a misa en fechas señaladas como estas)
Llegó la noche, y los niños montaron un enorme berrinche porque no querían dormir
A Rafa, al final, le amenacé con no ir al castillo. Rafa había estado últimamente insistiendo en subir a las Torres de Serranos.
El viernes, hicimos nuestro rutinario paseo por los huertos con la perra. Pero, con nuestros amigos fue especialmente agradable.
A la gente le gustan los naranjos llenísimos de naranjas y el olor a azahar.
El tiempo estaba frío. Paramos en la plaza de la Virgen
Y luego subimos a las Torres de Serranos. Rafa estaba encantado
Una cosa curiosa que Valencia tiene y que la gente no conoce es este enorme ficus.
El tamaño del árbol lo da el tamaño de las personas en sus raíces
Llegó el sábado y la idea era ir al zoo. Pero hacía un tiempo horrible.
Decidimos ir a la Albufera a comernos un arroz a banda.
En el camino, en el mirador, sacamos esta foto que parece hecha en la Antártida.
El arroz a banda y la paella estaban, como siempre, deliciosas. La Albufera es la cuna de la paella.
Raquel y Antonio la probaron con al alioli, cosa típica de Valencia.
Y por supuesto, con cuchara.
Como el tiempo seguía malo, nos fuimos al Saler, un Centro comercial enfrente de La Ciudad de las Ciencias.
Desde allí hicimos esta foto
Llegó el domingo y ¡por fin! salió un día fantástico.
¡Menos mal!, podíamos ir al zoo.
Teníamos entrada gratis por puntos de Travel.
Al Bioparc le haré entrada aparte.
Primera foto en el puente que da acceso al Bioparc
Con los elefantes al fondo y los baobaBs que son más falsos que Judas, pero que dan el pego
Con los niños intercambiados. Pero David tiene pelusa cuando le hacen carantoñas a niños ajenos, y Raquel tuvo que hacerle a él también cariñitos
Con los rinocerontes
En la sabana africana (quitad los edificios del fondo y colaría del todo)
Nos fuimos al Saler a comer y luego nos dimos un paseo por la Ciudad de las Ciencias, con todo el sol y un poco fresco
Lo de Valencia con calor.....está claro que nanay de la china en esta Semana Santa
Acabamos la tarde yéndonos a la horchatería más conocida de Valencia, que está en el pueblo de Alboraya: Daniel.
David no había probado nunca la horchata, pero, al probarla.. no dejó ni rastro.
¡qué pinta tiene sorbiendo la horchata!
Hasta aquí las fotos.
Estamos muy cansados. Pero...por las noches, cuando los niños estaban por fín dormidos, hemos estado de charla y descubrimos cuánto compartimos y cuánto nos queremos.
Es la hora de la despedida, hora triste pero sabiendo que en Agosto, seremos nosotros los que iremos a Valladolid.
¡HASTA LA VISTA, AMIGOS!