¿Qué hacer? Tirar de imaginación.
Recordé que tenía un conejo congelado. Así, que lo descongelé en el microondas.
Esta receta lo mismo da para cualquier bicho.
Salpimentamos el conejo y lo doramos (lo hago en la pizza pan, pero se puede hacer en cualquier cazuela).
Retiramos.
Pochamos una cebolla y unos ajos bien picaditos
Cebolla nunca falta en casa ni ajos tampoco
Picamos 3 zanahorias en medias lunas.
Zanahorias nunca faltan en mi casa
Tenía unos espárragos trigueros medio muertos de asco en la nevera, así que al guiso se fueron.
Echamos el conejo, añadimos medio vaso de vino tinto, un chorretón de leche, sal, romero, agua.
Se me ocurrió de pronto, que unas patatas chascadas le vendrían bien al guiso. Ya puestos, estarían mejor previamente doradas, pero, la improvisación es lo que tiene.
Asi que chasqué unas patatas.
Seguían viniéndome flashes de lucidez, y recordé unos champis que me habían sobrado. Los corté en cuatro, en trozos gruesos, y a la cazuela.
Tapé la pizza pan. Si es cazuela, se deja medio tapada.
Media hora a fuego bajo, vigilando el líquido.
A última hora, le eché una cucharada de pimentón dulce y media de picante. Revolví bien.
Así quedo el guiso. Muy muy rico. A mi marido, que es antiverdura, le gustaron más las verduras que el conejo.
Este es el resultado.
Moraleja, siempre hay algo en la nevera con el que hacer experimentos.
Bon profit