Y ayer tuve de eso por varias partidas.
Primero, llegó desde Asturias, un libro para Rafa del ratón Stilton. Con una carta preciosa de parte de Ainara. Muchas gracias, princesa, muchas gracias Inés.
Por la tarde, fui a dar catecismo. Sabía que no vendría nadie porque había cumpleaños. Pero quería hacer unas manualidades y estar tranquilita un rato (la gente considera el catecismo en inferioridad de condiciones que otras extraescolares, como el inglés, la música, la gimnasia o el fútbol).
Y ya, metida en faena don cartulina y rotuladores, apareció mi compañera de catecismo Yolanda, con aires de Papá Nöel.
Os cuento, que en el Belén viviente de Faura, yo salí escopetada, porque justo después tenía concierto de Navidad. Y claro, imaginaros. Salí zumbando, llegué a casa para ir al baño (no podía más),y , luego, corriendo, al concierto. Me decían: ¿Hace frío? Y yo: pues ni idea, nenas (en realidad debía hacer un frío que pelaba).
Yolanda me contó, que después del Belén viviente, me estuvo buscando. Y yo había desaparecido.
Tenía regalos, que ayer me dio: Una cesta de chuches (mucho chocolate, que yo me he zampado, por recuerdos de niñez (había paraguas de chocolate y botellas de cava de chocolate...) y porque me gusta el chocolate prohibido.
Y también, un costurero. Que me viene de perlas porque no tenía uno.
Las chuches son teóricamente para Rafa. Y el costurero, para mí.
Desde aquí, muchísimas gracias a todos