Por lo tanto, salimos bien tempranito, dejando nuestros hijos con sus abuelas, y nos fuimos a Alicante.
Comimos en el Puerto y dimos una vuelta
Veis al fondo una bellea del foc haciéndose fotos
Ibamos muy elegantes
Las mujeres, tenemos más posibilidades, y hoy, con el calor, pues se agradecía no llevar corbata
El mar estaba precioso y el puerto fantástico
Nos encantan los barcos
Mi marido era el más guapo del mundo, con el sol brillando n sus preciosos ojos
Yo, con mis pelos de leona, tampoco estaba mal
Era hora de irnos. Pasamos una jornada inolvidable, y siempre recordaremos nuestra primera visita a tan preciosa ciudad
Hasta luego, Alicante; pronto volveremos