
Ayer nos fuimos de compras a Valencia y paramos en un centro comercial a comer.
Fuimos a un sitio en el que dan montaditos (bocadillos chiqutines de muchas clases).
Para beber, me pedí una jarra de cerveza.
La foto estoy riéndome no para la foto, sino porque el peso de la jarra hacía que me temblara la mano.
En realidad parece mucha cerveza, pero no lo es tanto.
Y lo que más abulta...es la jarra. Pesa un quintal aún vacía.
Yo cuando veo las alemanas en la Octoberfest con jarras aún más grandes en cada uno de los dedos de la mano....me siento una debilucha.
Con esta jarra, beber con una sóla mano, para mí es tarea imposible.