
El martes, hubo actividad de Juniors en la playa de Corinto, una de tantas que hay en nuestra zona. Dejamos a Rafa con sus compañeros, y nos fuimos a pasear a la playa.
Una playa de piedras, como casi todas las de por aquí. Se veían montañas de arena, con la que intentan cubrir las piedras.
Según me dicen y repiten, esta situación de playas llenas de piedras procede de la construcción de un puerto deportivo y su espigón correspondiente. O sea, que para que los ricos tengan barquitos los pobres nos jorobamos y tenemos las playas llenas de piedras. Lo de siempre, vamos a ver.
Ayer mi marido me propuso bajar al Puerto de Sagunto a hacernos un helado. El primer helado de la temporada.

Nos encanta una heladería que hay en el paseo marítimo. Hay helados de muchos sabores. Yo me pedí de tutti fruti y turrón. Y mi marido de capuchino y fresa.
Luego, nos fuimos a pasear. Estaban colocando los puestitos del mercadillo.
Lo malo es la mascarilla, que agobia muchísimo con este calor intenso que hace.

Y ahora hablo de las noches tropicales. Son un sinvivir. Tengo ventilador y la ventana abierta. Pero aún y así, me despierto con el cogote empapado. Le doy la vuelta a la almohada y así toda la noche. Me levanto tropecientas veces, con la espalda empapada, y con sed.
Total que cuando me levanto por la mañana, estoy cansada. Y malo es de buena mañana estar cansada. Nos queda el resto del día para batallar lo mejor posible.

En fin, que se acaba julio y ya tenemos Agosto. Agosto va a ser un mes con muchas actividades: nos vamos a Viver el día 5, el 11 trencito por el Grau Vell, el 14 cena con vecinos y amigos, el 15 cantamos misa entera, y el 23 otra misa. Me falta que el día 4 prepararé la comida para el 5 y que el día 13 prepararé parte de la cena del día 14.