Hoy estoy reflexionando sobre el por qué los padres dejan que no coman los niños lo que no les gusta.
Porque no quieren padecer el suplicio que
pasamo
El sistema
de toda la vida es: si no comes, te vas al cuarto, y cuando quieras comer, vienes.
Yo doy 3 oportunidades.
Lo que pasa es que, aparte de sentirte mala madre y torturadora, el niño se pone a berrear que da gloria
. Y este, que es teatrero, pues invoca a Dios y a los ángeles.
Una, que no hace caso de ese sentimiento de mala madre, sigue en sus trece. Y a medida que pasa el tiempo, pues se me crea un cabreo
.
Y claro con acidez de estómago y con la fábrica de infurelax batiendo récords en bolsa.
Sólo tiene 3 años, te dices. Ya, y las moscas también son inofensivas, y lo que cabrean, oye.
Ante este plan, los papis, muy astutos, apuntan a los niños al comedor. Para que se coman el marrón los del colegio, que para eso están. Allí, en el comedor comen lo que no comen en casa. Asunto arreglado. Pero yo no estoy por la labor de que me toree ni Rafa ni cuarenta Rafas. De hecho la comida de hoy no me gustaba nada. Carne guisada.
Ayer y anteayer hubo filetes. Y si le dejo, Rafa se come el mío. Hoy con la carne, que estaba pelín dura, pues se ha comido la carne, y ha dejado el resto en el plato. No es que no tuviera hambre, no, es que, simplemente, no le gusta
Sólo tiene 3 años, te dices. Ya, y las moscas también son inofensivas, y lo que cabrean, oye.
Porque a este paso, reviento. Ayer, por primera vez, me pregunté en qué demonios estaba pensando cuando quise adoptar. Sé que a muchas madres biológicas les pasa lo mismo.
Pero, a veces pienso lo tranquilita que vivía antes, sin tener la casa empantanada a todas horas, haciendo lo que quería, durmiendo lo que quería, comiendo lo quería, viviendo en paz, claro
El caso, es que quiero a rabiar a este nano guerrero, y no podría vivir sin él.
Con este blog me tranquilizo