Ha sido una semana dura.
Rafa ha estado guerrero total.
Pensamos que por fin ya tiene la confianza de que somos su papis y que no le abandonaremos y por eso ha tratado de saber hasta qué límite podíamos llegar.
El lunes empezó la batalla. No quería ir a la piscina. Al llegar tuvo un berrinche bestial y la monitora le dejó que volviera a casa.
Todos los días menos hoy ha llorado al ir a la piscina. El caso es que una vez en el agua, se le pasaban todos los males y se lo pasaba bomba.
Otra batalla: la comida. Se ha negado a comer. No porque no le gustara. Rafa es buen comedor. Simplemente por cabezonería y a ver qué pasaba.
Y pasaba que tenía la comida para merendar y para cenar.
Ayer ya estaba yo agotada. Había hecho los crepes que he puesto a continuación y se negó a comer.
Le mandamos a la habitación y le dijimos que saldría cuando quisiera comer.
Pasó la siesta y después de andar tanteando dijo que sí comía.
Y comió como un león, porque sí que le gustaban
Andaba diciendo que quería ponerse enfermito y que le llevaran al hospital. Juan cogió el móvil e hizo como que llamaba al hospital. Rafa.....se achantó y empezó a comer, jajajaja
Juan le dijo que los del hospital le habían dicho que si Rafa comía no le iban a llevar, porque los niños que no comen están malitos y tienen que pincharles con aguja gorda.
Definitivamente el argumento le convenció.
Después de merendar crepes nos fuimos a un concesionario. Queremos comprarnos un Xsara Picaso y andamos tanteando.
El del concesionario, muy amable, al final, le dio un llavero. Y Rafa le soltó que no le gustaba y que no lo quería.
En fin, diíta completo.
Que junto con que anteayer no quiso dar un beso a sus tíos y a su primo y tantas otras cosas negativas....
El cuento de los 3 cerditos ayer insistió en que eran unos desobedientes.
Y claro, en la pedagogía mística, le contamos a Dios lo mal que se había portado. Rafa no dijo ni mu. Sabe más que los ratones colorados, jajajajaja
Hoy me temía lo peor. Pero se ha levantado feliz y ha tenido una mañana fantástica.
Hemos ido a la piscina y ya véis que buen nadador tengo en casa.
Luego, me ha ayudado a hacer los sanwiches. Y claro, el suyo se lo ha zampado junto con 6 trozos de tomate.
Sabe que mañana viene el tío Patxi, que va a dormir en la cama de arriba.
Y también que mañana vamos al mercado a comprar sandía y ciruelas.
Ayer me estuve calentando los cascos por si estamos actuando mal.
Busqué por internet, pero sólo hablan de malos comedores y Rafa no lo es. Simplemente es cabezón.
Dicen que no importa que el niño no coma verdura. Pues yo pienso que los niños han de aprender desde la más tierna infancia a que hay que comer de todo.
¿Que pensáis?