
Llegamos, pagamos el euro por persona (barato) y nos dispusimos a caminar.
Yo había visto la ruta de los puentes y parecía sencilla. Mi ruta acababa en el último puente y media vuelta.

Os explico que Hoz, o hoces, son los barrancos por donde se encaja un río

Antes de llegar a los puentes, había un chico de la organización vigilando el patio. Imagino que estaría por si había alguna emergencia tipo caída, o yuyus varios.

Precioso, y mi gente moviéndo el puente para darle emoción al asunto. Pero para sacar foto en inestable equilibrio dio pie a que les llamara cosicas. ¡Estaros quieto, caramba!
Sigue el camino, con algunas piedras desgastadas que resbalaban. Yo con mi seguro que se llama Juan, que está por si culada corda.
Llegamos al siguiente puente, el que es más bajo, y pasó lo mismo. Mi gente (se dice el pecado pero no el pecador), dale que te pego al meneíto del puente.

Me gusta mucho la escalada.
Llegamos al último puente que no es colgante sino una pasarela. El río llamaba diciendo: frescor.
Y he ahí que no dimos la vuelta, no, seguimos pateando hasta el embalse de Loriguilla.
Os cuento que estos puentes, originalmente eran para los trabajadores que hicieron la presa. Para atajar.

El embalse, precioso, y todo muy bonito. Yo seguían pensando en las escaleras.

Le dije a mi marido: me encuentro mal, vamos frenando. Pero no me paré. Casi reptando por las escaleras (y encima había cola por la gente que venía) llegué arriba. Creía que me daba algo, con unas ganas de llorar de aúpa. Pero soy dura. Y a los 8 minutos, se me pasó, y seguí caminando. Cansada pero seguí.
La que iba divinamente era Amparo, una artista. Tan chulamente, con sus ventiladores (será por eso)

Cuando por fin llegamos al inicio, esperamos al resto de la gente. Y fuimos al coche. Curiosamente tenía ganas de ir al baño. Y lo clásico, detrás de un coche. Y veo luego a Rafa que me enseña una botella de Nestea. Y como un náufrago cuando ve un barco, allí me lancé. Y porque sabía que no había más botella, que si no, me pimplo la botella entera. Ché qué calor.
Definitivamente somos unos campeones: nos hemos hecho 15 kilómetros en pleno Julio. Con dos narices: viva los cincuentones, jajajaj

Sacamos viandas: Yo una ensalada de pasta. Mi amiga Ade, otra de las ensaladas que tanto gustan a Rafa. Amparo, unas pizzas. Ade, trajo una tortilla envasada y guarradas de picar, y jamón. Amparo unas aceitunas.
Para el postre, yo saqué mi tarta. Y Ade llevaba sandía y granizado de café.
Las vistas desde el merendero también eran preciosas.

Un buen día, en que me quedo con todo menos con la pájara. Pero hasta me alegro de haberla tenido y haberla superado.
En Agosto, hemos quedado para otro pateo más ligth en Viver. Nos vemos en Pateolandia en Agosto.
Y ahora las fotos. Las pongo todas, y así mi gente las puede descargar




Los puentes





autofoto





También había abrigos rocosos. Y se agradecía la sombra



La presa


Una preciosidad, la presa. Y familia que va colorada, siempre va amada.
Amparo y Toni
Desde la presa, una de las vistas




Estas son las escaleras menores. En el otro lado vienen las gordas

Las vistas desde el Pelma, preciosas. Y la tarta riquísima
El lugar, precioso, porque había sombra
Mi hijo Rafa con aire de estar hasta las narices de las fotos. La mami pesada
Una vez recuperadas fuerzas, al ataque los pateadores.
Luego, nos fuimos a Liria a tomarnos un café.
Empezaba a llover
Llegamos a casa, y tormenta. Y la famosa ducha que cayó como agua de Mayo.
Sigue lloviendo, y sacamos al perro, que por fin, ya no tiene diarrea. Las medicinas que le estamos dando (fui a la veterinaria el sábado) han hecho efecto.
Hoy tengo ensayo, bufff. Estoy contenta pero cansada
Nos vemos el 5 de Agosto.
Besitos calurosos