Ingredientes:
10 nueces
5 ó 6 lonchas de bacón ahumado
Brick pequeño de nata
Leche
Sazonador para pasta.
Cortamos en bacón en trocitos y lo ponemos a freír en su propia grasa en un cazo mediano
Añadimos leche y nueces trituradas.
Dejamos reducir a fuego medio-bajo, removiendo hasta que espese. La grasa de las nueces, al hervir, hacen que al cabo de un tiempo, la leche no se salga, como bien saben los vascos que hacen intxaursalsa.
Cuando haya reducido un par de dedos, añadimos el brick de nata, y volvemos a reducir otra vez.
Echamos sazonador de salsa (tiene albahaca, orégano, tomate deshidratado, sal, cúrcuma), y comprobamos de sal.
Si vemos que ha espesado demasiado, echamos más leche. Yo uso semidesnatada, así que al echarle nata, la transformo en leche normal.
Cocemos la pasta, en este caso conchitas. Salseamos, espolvoreamos con queso rallado, y gratinamos.
Estaba de muerte, la verdad. Pero esta pasta hace honor al dicho que decía mi abuela: se llena antes la tripa que el ojo.