El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

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Nuestro aniversario de boda: El más feliz lo hemos celebrado con Rafa en Bogotá

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viernes, 19 de junio de 2020

Retales:Son mis amigos

 Son mis amigos, es el título de una canción: son mis amigos, por encima de todas las cosas.

Casi siempre (menos cuando se nos olvida) sacamos una foto en lo alto de la ermita de Benifairó. Ese día estaba radiante.

Subimos prontito para que no nos pille el calorón.


 Como buen título que tiene, este es otro retal: mi gato Coco, totalmente deprimido de tanto padecer.

Esto de la depresión lo digo, porque hace años, una chica me dijo que los perros se deprimían.

Desde entonces, cuando veo tanto a mi perro como a mi gato tumbados a la bartola o mirando al infinito, digo: están deprimidos

 Esta vez, vino Amparo, y hacía un día reguleras, con nubes y claros. San autofoto, que queda muy mono.

Ahora tengo un palo selfie con trípode, que apenas abulta. El próximo día me lo traigo y sacaremos mejores fotos





 Otro retal: Mi perro, que es muy guapo y lo sabe.
La palabra "guapo" él cree que es siempre por él. O sea, cuando digo a mi marido que está muy guapo, Gaspar mueve la cola.


Ahora que salimos por la tarde noche a la fresca (lo que viene siendo en el resto de España, salir afuera), nosotros salimos de cotilleo puro y duro. Mi calle es ideal para cotillear. Y mi perro, subido en las piernas de mi marido, también quiere dedicarse a este bello deporte.


 Aquí, Coco y Gaspar viviendo la vida loca. El sofá para ellos. Son muy amigos estos dos bichos maris. Yo  reniego mucho de uno y del otro, pero les quiero con locura.

No soy la loca de los animales. Diferencio animal de persona. No quiero más a los animales que a las personas. Bueno, hay personas a las que no quiero nada, todo hay que decirlo.


Gaspar, que es un perro muy fotogénico, posando así de guapo. Muy guapos los dos.

Vivo en la calle Mayor, y cerca, hay un bar con su terraza. Es ideal para cotillear todo lo que pasa.

Y como tenemos buenas vistas, tanto de la montaña como del mar, también nos dedicamos al arte de la meteorología y geografía. O sea, que comentamos lo bonito que está y lo bien que vivimos.

También comentamos cosas, de cuando en cuando d alguien o a alguno. Pero se dice el pecado pero no el pecador. Que en Faura nos conocemos todos. Son inofensivas, claro está.

Y esta foto, es de esta mañana. A nuestro club de paseadores, se ha unido Ade. Que es mi compi de cate, y ahora de paseos matineros.

Esto de ponerse detrás de mi marido, mola, porque me hace más delgada.



miércoles, 17 de junio de 2020

Ruta ibera o ruta Aníbal 17 de junio

 Hoy nos hemos ido por la ruta ibera o de Aníbal. Ambas son iguales.

Primero, le he dado a Amparo su Fairy ultra plus con la promoción de Proxima a ti #MiHogarImpecable








Y luego, nos hemos ido a la senda ibera.
Primero, había que subir hasta el teatro romano. Y ahí, hemos aprovechado para tomar un respiro (la cuesta desde abajo del todo de Sagunto hasta arriba, es un poco empinadilla), nos hemos hecho esta foto chula: Ade, Amparo y yo. Al fondo se ve el teatro romano


Luego, foto clásica, compartiendo misma marca de camiseta técnica y parecido color, mi marido. Él ya se había acordado de quitarse la mascarilla y guardarla. Yo no. Al fondo, el teatro










 La ruta ibera está bien marcada. Y enseguida nos encontramos con el cementerio judío de época medieval.








Continuando por un camino de gravilla, llegamos a este portal medieval.




 Y  desde ahí, bajando unos escalones, toca triscar un poco como las cabras.









 Llegamos a un mirador, donde explica muy bien lo que se ve..
Por la parte contraria, pone también que se ven las murallas del castillo. Hice una foto, pero no salió, lastimosamente.




 Desde este mirador, bajamos hacia lo que son las murallas iberas.
Y por el camino, mi marido se fina en una casita  en un hueco de las murallas. Fijándose mejor, parecía una capillita.

Y allí que fuimos, sorteando plantas que pinchaban.
Y descubrimos a la imagen de la Virgen del Pilar. Algún maño pasó por ahí y la puso. O algún devoto de la Pilarica.

Mi marido de lejos ve de cine, y fue un curioso descubrimiento

Las vistas son lo más bonito de ir donde Cristo perdió el gorro. Que también, como un humorista que me encanta puso un día: si encima que está en el quinto pino, sólo faltaba que las ventanas dieran a un patio.

















 Autofoto los dos muy emparejados



Después de bajar  por un camino lleno de piedras, llegamos al sitio desde donde se ve la muralla ibera (lo que se ve al fondo). Aprovechamos para comer y beber. Que bien merecido nos lo teníamos







Las tres marías, en marcha. Ade llevaba unas zapatillas con cordones muy chulos. Amparo, una visera colorada y sus ventiladores al cuello. Yo, ahora os lo cuento, estrenaba zapatillas de montaña. Lo que en Euskadi se llaman chirucas





De regreso, mi marido subiendo por el camino empinado.
Ha sido de gran ayuda. Mi caballero, ayudando a las pobres damas en la ardua tarea de no resbalar por el pedruscal y de no caer en los empinados desniveles del sendero.









 Desde arriba, las fotos salen muy bien. Y aquí, las aguerridas exploradoras, subiendo por el camino.











 Esta foto se muy chula, porque se ven las murallas del castillo, el castillo con la puerta de Almenara, y parte de Sagunto. Y las nubes, que también son preciosas
 Ya en terreno liso, nos fuimos al teatro. Hacían falta mascarillas. Pero como teníamos parte del campo en las zapatillas, paramos y nos sacudimos piedras y yerbajos varios. Juan parece salido de una peli de bandoleros
 Si yo no hago el ganso, reviento. Así que aquí me tenéis con mi mascarilla y mis gafas en el teatro.














 Ya estaba abierto el museo de Sagunto, y nos pillaba de camino. Entramos. Aquí están Ade y Amparo, mirando ánforas. Las hay de varias formas, dependiendo de su uso.

Hispania exportaba aceite y garum. El garum es una salsa de pescado que encantaba a los romanos.


Aquí estamos mirando el suelo de una villa, de la que también están los estucos de la pared.
Las 3 mirando si ponemos este terrazo de mármol en nuestras casas o nos pedimos el de al lado. Curiosa foto.


Como el sábado tenemos cenita con amigos, y quiero hacer una tatín de manzana (ya pondré el video), compramos en Family Cash las manzanas, la mantequilla y el hojaldre.
 Y también llegó la hora de sentarse en silla y tomarnos algo. En mi caso, una buena cerveza fresquita.



Y mi marido y Ade, una horchata.
Para Amparo, un granizado de limón.



Como véis, una mañana muy completa.

Nos lo hemos pasado muy muy bien

martes, 16 de junio de 2020

Celebración aniversario de boda

Ayer fue nuestro aniversario de boda. Y para celebrarlo, nos fuimos al Jardín botánico de Valencia
Es el mejor sitio de Valencia. Estaba abierto y se  podía ir sin mascarilla, una maravilla, la verdad.


Lleno de flores. Hicimos muchísimas fotos de las plantas, que podéis ver en el blog de Amigos de las Plantas. Aquí sólo pongo una muestra.

Esta preciosa rosa











Me puse para la ocasión el top coronavirus, y unos pantalones flojos. Ideales porque aparte de plantas, hay mosquitos














Nos hizo un día muy caluroso. Por poner una pega, excesivamente caluroso. Se agradecían las sombras.










Tengo unas zapatillas urban. Cuando las compré me parecieron una excelente idea. Unos bonitos cordones tipo lazo. Pero este lazo resultó un incordio porque se espachurraba.
Aparte, las zapatillas son urban si no llueve o está mojado. cuando llueve, resbalan.

Esto último no lo puedo solucionar. Pero el problema cordones sí. Me compré unos rosas y tuneé las zapas. Quedan muy chulas



Las rosas nos encantan, son preciosas


















Yo me metí la mascarilla en el bolso, pero mi marido, se la quedó en el cuello. Pronto se dio cuenta de la tontería y la guardó en su bandolera.

¿Verdad que está guapo, todo de azul?










Cactus al sol, en este caso Lobivias. Una preciosidad.

La pena penita pena, es que los sitios cerrados estaban clausurados. Así que el invernadero de cactus, se podía ver desde la puerta. Pero desde la puerta se veía poco. Lástima









Mi marido y yo en las selvas tailandesas. ¿Verdad que cuela?

En el Botánico hay muchísimo bambú













Y también hay árboles longevos con troncos inmensos



















Mi amiga la pasiflora, o pasionaria, o maracuyá, o fruta de la pasión. Muchos nombres para una sola planta.

En el jardín botánico, hay la versión normal, y la violeta
















 Estuvimos dos horas en el jardín, yendo y viniendo por los pasillos, y flipando con los pedazo árboles que hay. A veces, nos reíamos al tratar de identificar un árbol. Pero, son tan grandes, que te equivocas con facilidad
















 La ORA sólo daba más que para una hora, y mira que es curioso el pareado. Así que, al cabo de una hora, mi marido se fue a reponer y yo me quedé en un sitio que se llama Umbracle, que está en sombra. E hice esta autofoto tan chula.
















 Esto es un ginko biloba, árbol que es precioso de hojas, pero con un pequeño inconveniente. Sus semillas apestan.

Es un superviviente. Y en el Jardín Botánico hay 3 que hayamos visto.















También típico del Jardín Botánico son los gatos. Muy acostumbrados a la gente. Se pueden adoptar















Los inmensos árboles, con sus frondosas copas. Son espectaculares, la verdad





















 Y aquí un árbol con hojas tamaño plano de Valencia que llevan los turistas. Es tan grande como mi cara, y ya tengo cara yo, y papada.












Mi móvil es machista: cuando pasé las fotos al ordenador, no puso las de mi marido. Parece que paseaba yo sola. Que tampoco pasa nada, que conste. Pero es más divertido acompañada.












Por eso, aquí pongo todas las de mi marido. Con las opuntias (chumberas) en flor. La flor de la opuntia es preciosa, pero parece de papel y no vale gran cosa. Pero decora mucho.


















 Mi marido, de nuevo, con un pino inmenso. De los que hacen mucho zen y zon.

Mi marido buscaba árboles inmensos y leía su identificación y su origen.
Yo buscaba flores, plantas chulas. Y también me gustan los árboles, claro














Os había dicho que había otro tipo de pasiflora, y aquí lo tenéis. La violeta.














Y mi marido con su ginko biloba, que tenía un montón de hijuelos. Foto que siempre se hace, porque es su árbol favorito.

Y le ha hecho mucha ilusión saber que hay más ejemplares.









Unas hortensias, que, en este tamaño, me gustan más que en el tamaño XXL







 Después de 2 horas en el Botánico, intentamos ir a los Viveros, pero nos fue imposible aparcar. Así, que, vista la hora, nos decidimos ir a un centro comercial a comer.



Mi marido quería ir al Neco, un buffet mediterráneo.

Mi hermano Patxi es muy fan. Tiene una frase que me hizo gracia: Neco, que con los postres peco.

Yo me comí un salmorejo espectacular, un rape con patatas en salsa y pollo asado.
Mi marido, una paella y secreto con patatas.
Los postres: a mi me mentaron la panacota y fui por ella. Y como ya había cogido flan, pues dos por uno.
Mi marido, un bizcocho de chocolate y una tarta con caramelo.

A ver: por lo que cobraron, no me compensa. No soy de grandes comilonas. Los ñampa zampa, sí. Viene mi hijo, y tienen que cerrar el Neco







.Para bajar la comida, fuimos al paseo marítimo de Sagunto, donde nos dimos uno de tantos besos. Pero este, constado en foto.
















El mar estaba muy azul, había mucha gente en la playa, ondeaba la bandera verde.

Por supuesto, no fuimos a la playa, porque hasta que no la barran, nanay, no me gusta llenarme de arena.








Más fotos de enamorados. Que no sólo  se enamoran los jóvenes, también los no tan jóvenes. Yo estoy pirrada hasta los huesos de morcillo

 ¿Qué nos regalamos?
Yo le regalé estas zapatillas tan molonas y coloridas




















 Y él a mi, un reloj pulsera de actividad, porque el que tenía ya me daba problemas



Y este ha sido nuestro 18 aniversario de boda.

Y justo, mi marido y yo coincidimos en la tarjeta de felicitación que nos enviamos.

Está claro que Dios nos hizo coincidir para estar juntos toda la vida