Este precioso pueblo tiene un parque geológico fantástico.
Nos dirigimos al pantano de Buseo, donde hay amplias zonas de acampada, con aseos, columpios, barbacoas...
Nuestras perras descubrieron rapidísimo dónde estaba el agua.
Chera está situada en una depresión formada por dos fallas, y que está delimitada por el Sistema Ibérico.
Hace muchos, muchos años, no había Sistema Ibérico, sino mar.
Por tanto, Chera era costero, o sea lugar de vacaciones estivales para dinosaurios.
De mar, se pasó a lago, al cerrarse y formarse un lago.
Luego (esto de luego es un decir, claro), con el plegamiento Alpino (el último de los plegamientos) se formó el Sistema Ibérico.
Por tanto, los estratos (esas rayas que se ven en las montañas) son variaditos: marinos, lacustres y terrestres, según la antigüedad.
El Valle del Chera es jovencito: 30 millones de años
En las paredes y rocas nos encontramos fósiles.
Pero lo más llamativo son las icnitas o huellas de dinosaurios.
Aquí, véis, en detalle una huella y media de un dinosaurio de 3 dedos, como los pájaros, y por eso se llaman ornitópodos (pie de pato)
También hay muchísimas conchas.
Nos encantan los estratos. Y buscar fósiles aúna dos de nuestras aficiones: estar en contacto con la naturaleza y la paleontología.
El Pantano de Buseo es de los más antiguos de Valencia, de principios del SXX.
Un paraíso para pescadores, campistas, amantes de la naturaleza
Chera también tiene cuevas, simas y demás agujeritos varios.
Obviamente, nosotros somos de superficie, y vemos pero no entramos.
Nos fuimos muy contentos de haber visto este lugar tan hermoso.
Pero las más contentas, fueron nuestras perras.
Llegaron a casa y parecían muertas. Y eso, para un cocker es rarísimo.
Supongo que si los perros tuvieran agujetas, las perras los hubieran tenido.