El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

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martes, 28 de abril de 2020

Suma y sigue de mi hombro pocho

Pues sigo sumando días y aburrimiento y tortura en mi hombro.

Ahora, estoy escribiendo con un cojín en mi brazo derecho, para que así  pueda estar el brazo más recto y no me duela tanto.

Al final, consiste en adaptarse al dolor, que sigue estando.



Ayer probé la arnica que me dio mi amiga Antonia Iniesta, y ....no sé, aún es pronto. Yo me pongo lo que me digan, y me tomo lo que me digan con tal de que la tortura baje de nivel.

Y no es sólo el dolor. Es sentirse inútil, porque no puedo hacer nada y me tienen que ayudar a todo.

Y sentir que aburro a mi familia con mis quejas. Porque intento hacer algo, me duele, me quejo y ya estoy dándole a la neurona sobre si mejor me callo. Y entonces quiero irme al cuarto a llorar solita.

Son lloros de dolor de exasperación porque no se va el dolor.



Yo siempre he tenido querencia a los dolores musculares y derivados. Porque no sé si esto es un músculo, un tendón o la madre que parió a Peneque.  Me duele el hombro e irradia al codo. Un chollo.

No me puedo vestir sola, y no me puedo duchar. Al paso que va la burra, se me comerá la mierda, o me tendré que duchar con ayuda de mi marido. Que al final será lo que tenga que pasar. Igual que cuando me operaron de la mano derecha y luego, de la izquierda.

Suelo aguantar bien el dolor, aunque parezca mentira. Cuando me operaron, me dieron nolotil. Aparte que yo el nolotil no lo quiero ni en pintura, no me hizo falta. ¿dolía?. Si Pero yo no tomo analgésico a no ser que me duela bastante. Y el dolor cada persona lo siente de manera diferente.

En fin, ahora que estamos en desescalada, me viene el dolor. Menos mal que no

tengo aún que ir a misa. Estoy yo para tocar. Bueno, sí estoy para tocar: tocar las narices con mis quejas

Es curioso: el dolor viene de golpe , pero se va poco a poco. Ya podría ser al revés, digo yo. Y como es interno, aún va a durar más. Me parece que al perro hasta junio no le voy a poder sacar. Porque tira mucho y soy diestra. Paciencia


Y al menos, ya tengo tema para unos días, que algo es algo

2 comentarios:

Lolita dijo...

Mejorate, Mari Carmen. Cuidate mucho, que la verdad... tus historias nos acompañan mucho en este confinamiento, algunas historias me traen recuerdos afines (somos mas o menos de la
misma quinta,jeje), saludos a tí y familia.

el mundo en mis manos dijo...

Gracias Lolita: hoy estoy mucho mejor