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La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

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domingo, 8 de noviembre de 2020

Mi comarca es el paraíso

Hoy nos hemos ido de excursión mañanera los ángeles de Charlie.

Debo de decir y digo que mi comarca es un paraíso. No hace falta irse a Cafarnaúm provincia de Palestina para encontrarnos unos paisajes preciosos.

Como siempre, Juanra (alias Charlie) dejó el coche en un sitio y nos pusimos a caminar.

Muchísimas bicis y había que tener cuidado con los perros de Ade. Sobre todo Sucre, que es muy asustadizo.
El día estaba despejado, con unas nubes despeluchadas, que lo hacían más bonito.

Se ha notado la lluvia de estos días. Está todo muy verde.

El camino, a veces, tenía algunos charcos. Nada grave, y fácil de evitar.

Llegamos a un alto, y se veía el mar al fondo.



 

Mis dos compañeras pateadoras, posando con un sol entre pentagrama de nubes.
Me gustan las plantas. Y ésta, estaba en flor.

Los caminos que van, además de un símbolo cristiano, también es una de las imágenes que más me gustan a mí.
Y esta montañita, en la que se ve a derecha el mar, y a la izquierda, también.

Las montañas se perfilan entre los árboles.
Otra planta en flor. Parece mentira que estemos en otoño.
En la montaña del fondo, se ve una cruz blanca.

Hace mucho tiempo, un rayo cayó en la zona, formando una pseudo cruz. Y la gente se encargó de pintarla y hasta ahora.
Para pintarla hay que descolgarse, no es cosa fácil.

En primer plano, naranjos, cuyos frutos ya están madurando.
Pausa para almorzar, en una cañería que estaba calentita.

Los perros pedían mucho. Sucre más que pedir, lo gritaba. Menudo ladrido que tiene.
Siguiendo la ruta, este macizo de margaritas tan sumamente bonito.
Esta es parte de la casa de un señor, y la he decorado con trencadís, o sea, azulejos. Muy bonita
Esta es la casa y su zócalo está también con azulejos.

Muy bonito
Me dijo Juanra que íbamos al balcón de los Valles.

Y sí, el sitio era muy bonito.
Había dos bancos en este lugar. Cosa realmente curiosa, porque estaban fuera de camino asfaltado.

Pero sobre todo el que muestro, tenía una vista espectacular
Banco uno, con mis amigos y mi saco amarillo.
Los ángeles de Charlie. Y Charlie era el fotógrafo. Y Sucre, el que sale en todas las fotos.
Desde el banco de arriba, estas vistas con el mar al fondo.
Sucre, se puso pesadito, porque quería que le tirara algo.
Y como no le tiraba nada, protestaba a ladrido pelado.
Continuamos camino. Y el pueblo que se ve al fondo, es Algimia de Alfara.



La verdad, es que 2 horas y media de caminata, hemos disfrutado de vistas preciosas a la montaña y al mar.

No importa que nos confinen en la Comunidad. Apenas sin salir de casa, disfrutamos muchísimo.
Mi esposo querido no pudo venir porque andaba trabajando.
Muy preocupado, me llamó por teléfono por si me había perdido por estas montañas.
Porque la idea inicial era irnos a la Rodana, una montaña de aquí al lado. Y claro, tardaba y tardaba... y se preocupó. Mea culpa por no llamar.
Llegar a casa y preparar la comida, y descubrir que mi marido había cambiado la ropa de cama y la había hecho divinamente.
Esto es tener un marido que es un tesoro. ¿No os extrañéis que siempre quiera estar con él?

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