El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

Libro de visitas

Cumple de nuestro amor colombianito

Lilypie - Personal pictureLilypie Kids Birthday tickers

Nuestro tesoro llanerito está con nosotros

Lilypie - Personal pictureLilypie Waiting to Adopt tickers

Nuestro aniversario de boda: El más feliz lo hemos celebrado con Rafa en Bogotá

Daisypath - Personal pictureDaisypath Anniversary tickers

sábado, 11 de abril de 2020

Mis aficiones 2: leer y escribir

Continuando en el orden cronológico pongo 2 aficiones: leer y escribir. Tanto monta monta tanto.

No sé si fue antes el huevo o la gallina. El caso es que recuerdo que yo hacía redacciones para mí y para mis compañeros de clase. Siempre se me ha dado bien escribir.

Y la ventaja, es que aprobaba lengua española sin saberme los pretéritos pluscuamperfectos del subjuntivo y similares rollos bananeros.
Estaba claro que los profesores opinaban que yo sabía conjugar los verbos, aunque no supiera el tiempo verbal ni el modo en que estaban.

Estos aprobados por mi santa cara de ángel me valieron hasta que tuve que estudiar latín y ahí se lió parda. Porque en latín sí tienes que saberte los pluscuamperfectos varios. Y como yo no me los sabía ni en castellano, tuve curro doble.

Por cierto, que mi carita de no romper un plato me sirvió para aprobar latín en 2 de BUP. Mi padre no opinó lo mismo y me hizo estudiar todo el verano latín. En 3 de BUP hizo un examen de nivel la profe, y quedé en el grupo VIP
Mi carita de buena gente también me sirvió para aprobar griego en COU. Y Dios es bueno, porque no me cayó griego en la Selectividad, si no, ya hubiéramos visto otro panorama.

Más tarde vi lo útil que era saber si un verbo era transitivo, atributivo o intransitivo. Porque, aunque os parezca raro, para estudiar euskara es muy útil.
Os pongo un ejemplo:
Verbo transitivo: Yo tengo un perro: Nik (yo transitivo) txakurra(objeto directo, perro) daukat (tengo)
Verbo intransitivo: Yo voy a Faura: Ni(verbo intransitivo sin la k) Faurara (a Faura, c.circunstancial) noa (voy)
Cosas de los idiomas.

Respecto a la lectura, toda la vida he leído yo. En el cole (yo fui al Cole Basauri, uno privado), empecé a leer Los 5 y los Hollister.
Poco a poco me fui viciando, con este hermoso vicio que es leer. Y me ha venido muy bien. Yo creo que si escribo bien es porque he leído y leo mucho. No es, por lo que se pueda pensar, que he ido a la Universidad. En mi Facultad había cada burro que suspendía por faltas de ortografía, calculad el nivel.















Tuve también una ventaja y es tener un padre coñazo, que llegaba por la noche con ganas de jaleo. Yo no sabía callarme y había riesgo de que me soltara un guantazo o que dijera lo de siempre: Tú no sabes nada y te crees que sabes mucho y lindezas varias.
Con lo cual, me subía a mi cuarto (vivía ya en el chalet) y me ponía a leer)

Según he ido madurando, he cambiado los gustos. Yo recuerdo que me encantaban las Memorias de Adriano. Hace un año, lo cogí de la Biblioteca y me pareció un rollo.





Me gustan las novelas biográficas. El último libro que me he leído es La Ruta Infinita, que es el viaje de Magallanes y Elcano.











Lo que no me gusta son novelas en las que la descripción es demasiado larga.
Por ejemplo: me encanta El nombre de la Rosa, pero no he conseguido seguir nunca los discursos teológicos.






Un libro muy interesante:Patria. Me lo recomendaron. Y al principio, me resultó extraño, por la manera de redactar que tiene Aranburu, pero enseguida cogí el hilo y me ha encantado.







El clan del oso cavernario: Cuando aborté y estuve casi un mes en el hospital, mi marido no me traía flores, me traía libros del Clan del Oso Cavernario.










Parque jurásico y su continuación: El mundo perdido. Como a mi me gusta tanto la paleontología, me encantan.
Los libros de Pérez Reverte sobre el Capitán Alatriste, con esa literatura ágil que tiene.









El principito, de Saint Exúpery: una joya, lo veas por donde lo veas. Lo leí en clase de francés hace mil años. Pero ahora es cuando se disfruta de un libro pequeño en tamaño y grande en ideas.
De la misma época leí Las Aventuras del pequeño Nicolas. Mi hijo, cuando las leyó se reía un montón
Libros religiosos tengo unos cuantos Me gusta ¿Quién es ese hombre? en el que parece negar la existencia de Jesús, para luego darle la vuelta.
También :Ven, se mi luz, de la madre Teresa de Calcuta.
Por supuesto, Los pilares de la Tierra y sus continuaciones: me encanta la manera de contar las cosas. Tuve que mirar si existía el pueblo, pero no. Pero no comete errores de bulto, cosa que es de agradecer



También me he leído alguna pachangada: El código da Vinci, que se fue por donde había venido y lo regalé con bonitos marginata. Una chorrada inmensa, que la gente se ha creído, porque no tiene criterio ninguno.
Y uno de la Facultad: la geografía, un arma para la guerra. Me acuerdo que lo pasé tan mal leyéndola, que en el trabajo que hice, dije que era ideal para dormirse. El título y la portada era lo bonito: el resto un rollo increíble.





Y libros, aquí he puesto una mínima parte, yo me leo hasta las tapas del Colacao.
Y no sólo libros: Me encantan los cómics de Asterix y las viñetas de Mafalda. me río mucho



También he leído Lucky Lucke, y Mortadelo y Filemón, Zipi Zape, el botones Sacarino, Rompetechos y todos esos. Pero no son lo que más me gusta.

Teatro poco y mal: me gusta Miura y poco más. El Tenorio y La Venganza de don Mendo. Para reír, vamos
Y poesía, me gustan los románticos, Becker, Espronceda. También me gusta Lorca, Machado (los dos), Alberti...
Me gusta leer poesía puntualmente. Creo que no soy capaz de leer un libro entero de poesía de una tacada. De una en una en píldoras, sí.

Y os preguntaréis si leo algún libro de historia. Pues si: hay alguno que aún me gusta: El cisma de Occidente, que trata de cuando había 3 papas y los 3 se enrocaron y demás.
Sagunto: su historia y sus monumentos: Me lo regaló mi marido y está muy chulo

Ahora me estoy dejando convencer para leer La Catedral del mar. Ya veremos.
No me gustan, y podréis decir que soy antigua, los libros electrónicos. Me gusta el olor a papel, el pasar páginas. Pero también decía que no me gustaban ni los móviles ni internet, y conocí a mi marido por internet y uso el móvil para comunicarme con amigos y familia. 
No se puede decir De esta agua no beberé.


viernes, 10 de abril de 2020

Mis aficiones 1: la música

Hola a todos: voy a empezar a contaros en orden cronológico mis aficiones.

La primera de todos: la música.
Ya desde pequeña cantaba yo el Bai polita da. La canción es de niños y dice:
Bai polita da gure etxea
txiki txiki, zuri zuri
Bai haundia da gure txakurra
Tom da bere izena
Txakur haundi eta oilo txiki
lagun onak gara zu eta ni
Bai polita da gure etxea
txiki, txiki zuria
Txita txikiak norenak dira
zure amatxorenak
Txita txiki, era oilo haundi
Lagun onak gara zu eta ni
Bai polita da gure etxea
txiki txiki zuria

Traducción
Si que es bonita nuestra casa
pequeñita, muy blanca
si que es grande nuestro perro
Su nombre es Tom
El perro es grande y la gallina pequeñ
Tú y yo somos buenos amigos
Si que es bonita nuestra casa
pequeñita, la blanca
Los pollitos ¿De quien son?
de su mamita
El pollito pequeño, la gallina grande
Tù y yo somos buenos amigos
Si es bonita nuestra casa
pequeñita  la blanca

Mi padre, como es costumbre en Euskadi, cuando se iba de poteo con los amigos, acababan cantando. Y al ver que yo lo hacía bien, me tocó la china de cantar.

Como ya os he contado, maldita la gracia que me hacía.
Yo crecí con habaneras, mexicanas, boleros, y demás. Las letras de las canciones mexicanas son muy muy de desamores y cosas parecidas Y la gente alucinaba al ver que siendo tan pequeña cantara cosas de mayores. 
Me acuerdo del Torrevieja. Canción que tiene sus cosicas, pero que a mí me salía bien. Era una de las que cantaba a las punteras de los zapatos de los amigos de mi padre.
Más tarde en mi coral actual, me encontré con esa pieza, y me hizo recordar.
En el cole, recuerdo que hicieron registros de voz, y me tocó ser jilguero en lugar de canario, que era lo mejor. Se me bajaron los humos, si es que los tenía.


Pasada esa temporada, los cantos quedaron en mi casa. En el chalet había un piano

de pared, y yo cantaba y tocaba las mexicanas, boleros y más cosas parecidas. Mi hermana dijo que ella tocaría clásico. Yo acepté, pero, al final yo acabé tocando de todo.
Aprendí la clave de fa, y creo que lo primero que toqué fue el vals de las olas. Luego vino Para Elisa, Tristesse de Chopin, Claro de Luna y alguna más.

Pasó mucho tiempo, muchísmo, Ya estamos en la boda de mi hermana pequeña. Un trancazo brutal me acercó al sacerdote. Yo venía cargada con la mitad de la farmacia, y al llegar a hablar con el sacerdote (por temas de la boda de mi hermana), me hizo sentar. Nos pusimos a hablar.
Y al final acabé tocando en misa de niños. ¡Qué cosas!

Por entonces, yo estaba en el PSE-EE y había un amigo, Iñaki, que al enterarse de que yo tocaba, me propuso tocar para la coral de Castilla-León. Y allí fui.
Yo si tocaba y tal, pero el director, se dio cuenta de que tenía oído, y pronto me

hizo cantar de soprano.

Mientras, también hacía de canguro de mis sobrinos, y les cantaba el Aurtxo Polita, que es una canción preciosa
Un  año, en mi cumple, mis hermanos me regalaron un teclado. La llorera que me pegué fue de verse. Y mi hermana Arantza, que es niño límite, le dice a mi hermano Patxi: no le gusta, está llorando.
Este teclado llegó a Faura, pero hace un par de años, se rompió. Estoy a la espera de que, cuando cambie la cosa, comprarme otro.

Y conocí a mi marido por internet, en un chat de Perú, y me casé y me vine a Faura. Todo el mundo me decía que tenía suerte, porque en Valencia hay músicos a patadas.
Mi marido me habló de la Coral Benicalaf, pero yo no me atrevía, porque pensaba que todos sabían solfeo y todos cantaban en plan maestro.
Me animé y dije cuando me vieron: yo sólo llego al la alto. Y, para pasmo mío, se me quedaron todos mirando.
De esto ya han pasado 16 años y ya ha llovido muchísimo. En mi coral he cantado cosas que no podría imaginarme ni borracha: El Lacrimosa de Mozart, el Gloria de Gounod, el Mesías de Häendel. Y he cantado en muchos sitios. El último más emocionante fue en la Basílica de los Desamparados.
 El video que os he puesto es el de Valencia Canta. De esto hace casi un año ¡Quién nos iba a decir que a estas alturas estaríamos confinados por culpa de un virus!




Rspecto a tocar en misa en Faura han pasado cosas
El anterior sacerdote opinaba que las guitarras no eran para misa. Tampoco yo me había ofrecido para nada. Pero sí había empezado a ser catequista.
Y un día, que los niños estaban aburridos, cogí el órgano y empecé a tocar, creo villancicos. Y el cura se quedó asombrado y me dijo: ¿Cómo no me habías dicho que sabías tocar?. Pues porque no se me había ocurrido, qué caramba. Y desde entonces toco en misa. La primera vez, me sudaba hasta el ombligo. Pero ya le he cogido el tranquillo. Si me equivoco, pues no pasa nada.


Hace ya 3 años vino un cura nuevo que opinaba que las guitarras sí valían para misa. Un día vi a Silvia Queralt, guitarra en mano, con los comunioneros. Y le dije: si quieres te ayudo. Lo mismo que con el cura, Silvia me dijo:¿Tú tocas la guitarra?. Yo le dije: tocar, tocar, el chunda chunda. Desde entonces toco la guitarra en misa, con la inestimable ayuda de Norberta. Norberta la toca mucho mejor que yo. Yo con las cejillas, las paso fatal. Tengo dedos cortos y morcilliles.

La guitarra yo la empecé a tocar porque mi hermana Begoña tenía una, y me picó la curiosidad. Un buen día, mi madre me regaló la que tengo. Es una guitarra de las que tenía un guitarrista profesional y que le sobraba.
A esta guitarra le he cambiado de todo menos el armazón. Cuerdas, clavijero, clavijas.

A todo esto, por si no lo sabéis, jamás he estudiado solfeo. El que daban en el cole era sistema muy moderno de 1 do, 2 re y así. Y los altos, lo mismo con puntito encima.
Así yo estudié flauta. Que no me gustaba antes ni me gusta ahora.
El poco solfeo que sé es por curiosidad, y porque le pregunté a mi padre lo del pentagrama. Antes no había San Google. Y así me busqué la vida.
En el piano, me dijo dónde estaba el do y se acabó.
Y para la clave de fa. me dijo: el la es do
E idem eadem idem

Cuando tengo morriña, toco en la guitarra canciones de mi tierra: Boga Boga, Aurtxo Polita, Ametz, Agur jaunak.

Sobre mis gustos musicales, yo digo que me gusta la música a pelo: En clásica, me gusta la zarzuela, algunas óperas. Autores: Verdi, Tsaikowsky, y el resto de los músicos. Bach, Haendel, Dvorak, Beethoven. Los españoles, casi todos: Falla, Rodrigo, Turina
Hay 3 piezas que me sé de memoria: la 9 de Beethoven, El concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, y el concierto número 1 para piano y orquesta de Tsaikowsky.
Me gusta el gospell, el country y el blues de los americanos. El rock también pero no todo.
Músicos: Melendi, Orozco, Manuel Carrasco, Pablo Alborán, Pablo López, Merche, Malú, David Bustamante. Y de cuando en cuando escucho cosas de uno y de otro que me gustan.
Extranjeros, me gusta James Blunt.
De mi época, Queen, soy muy fan. También no de mi época, Beatles. Y Mocedades, Juan Pardo, Roberto Carlos, Antonio Flores, Ana Belén y Víctor Manuel.
Me gustan los grupos corales a capella, como Voices 6 y Pentatonix.
Y la música de las películas y los musicales.
La música electrónica tipo Jean Michel Jarre o Mike Oldfield

Acabo antes por lo que no me gusta: no me gusta el rock radical, porque parece que estuvieran enfadados o estreñidos.
No me gusta el heavy más que en baladas, porque gritan mucho.
No me gusta el reaggeton porque es repetitivo y usan el ordenador más que la voz
No me gusta el rap, porque no lo considero música: es poesía con fondo de chunda chunda y va que se mata.
La música disco depende de quien

Ahora, en confinación de cuando cuando cojo la guitarra canto cositas: Anduriña. Y el éxito mundial: Resistiré

jueves, 9 de abril de 2020

recuerdos de la infancia 2: excursiones

Sigo, ya que, en esta cuarentena me ha dado por recordar, con mi niñez y juventud.
Hoy toca hablar de excursiones varias.
Mi padre tuvo unos cuantos coches, casi todos de segunda mano. No los cuidaba (tampoco su aseo personal, decía que se duchaba todos los jueves, los jueves santos/o sea hoy/). Entre que fumaba y que el coche estaba sucio, era un sitio ideal para irse por ahí.

Pero éramos niños, y nos daba igual.

Mi padre era aficionado a las setas, y las excursiones era a montes y campos varios para ir a recogerlas.
Tengo unos cuantos sitios memorables. Uno, en Orozco, al que ibamos mucho.

Había una presa y nos bañábamos allí con el súper flotador de rueda.

En esa época teníamos a Tim (por Timoteo, el de los Cinco) nuestro setter inglés. Técnicamente son acuáticos. La verdad es que no le gustaba mucho el agua. Y no nadaba, apoyaba las patas traseras en el suelo y las delanteras las movía. Parecía un barco a vapor del Mississippi.
Yo debo de tener una querencia por los espíritus libres. Mi perro actual es uno. Y Tim era uno. Las carreras detrás de él eran espectaculares.

Cuando ibamos a Orozco, mientras mi padre se perdía tras los montes, ibamos a un sitio donde había un riachuelo. Allí metíamos la gaseosa.
Las dos hermanas mayores tomábamos el sol, y los pequeños jugaban.
Montábamos batallas de agua. El agua del riachuelo estaba helada, y claro, los pequeños perdían todas las batallas. Recuerdo a mi hermano Patxi llorando.
Recogíamos helechos, poníamos un hule y lo usábamos para hacer pino puente y demás .

Mi perro Tim, aprovechaba para robarnos la ropa y huir monte arriba. Era especialista.
Un día, se fugó tras una oveja. Estaba el perro, la oveja y el río. Y mi padre diciéndome a mí que cogiera el bicho. Cosa difícil.

Las excursiones había que verlas. Nada de cinturones ni airbags ni nada de nada. Culo delante, culo detrás.

Otro sitio al que ibamos, era Altube. Y allí había una gran campa, y un río que hacía una curva muy chula.
Un buen día, había como rocas grises. Mi hermana Begoña dijo: Vamos de excursión. Y se hundió hasta los muslos de lo que era, en realidad fango.
Mi hermana Arantza pensó que a gatas se solucionaría. Y consiguió manguitos grises gratis. Mi madre se reía.

Otas de las veces nos íbamos con amigos por ahí. Y por ahí, mi perro Tim organizaba de las suyas. Un día se rebozó en mierda, y se dedicó a pasearse entre los domingueros, para horror de mi padre.

Teníamos una abuela en una residencia. En realidad era una bisabuelastra. Pero ese nombre es horroroso. Ella se casó 3 veces y cuando llegó a una edad, decidió ir a la residencia. Se llamaba la abuela Anita. Y estaba en una residencia en Portu.
Y ahí fuimos con Tim. Y si este bicho no la organiza, revienta. Se escapa campa abajo, nosotros detrás, nos caemos, todo un espectáculo.

Yo tenía un hermano subnormal profundo y estaba en una residencia en Bermeo. Y

ahí íbamos nosotros. La carretera tiene badenes estupendos. Ibamos cantando la de los payasos: El viajar es un placer...
También concursábamos sobre el color de los coches. O mirábamos las  nubes y decíamos qué nos parecían.

Mi hermana mayor era siempre la sensata y yo la cabra. Ella siempre más patosa, mamaíta patas largas.
Jugábamos en los montes a indios y a vaqueros. Montábamos unos tipis estupendos de ramas y demás..

Las excursiones (no eran viajes, desde luego) eran divertidos. Una de las veces, se le rompió el cable del acelerador del coche. Y mi padre, cogió una cuerda y aceleraba desde la ventanilla. A todos nos hizo gracia, menos a mi hermana mayor, que ya estaba en la edad tonta.

Otro sitio es Zollo, que tiene un hermoso frontón. Y por ahí, creo que había champiñones. Y mi recuerdo es mi hermana pequeña, enfadada con todo el mundo: con el perro, con sus hermanos y con todo lo habido y por haber.

El único viaje real fue a Ponferrada, por una herencia de mi abuela. Y fuimos mi padre, mi madre  y yo.
Y en mitad de la estepa castellana, con un frío que cortaba, se rompe la correa del ventilador y nos quedamos tirados. Pasaban coches, y nada, y pasa uno de Vitoria y nos ayuda.  Nos dijo que cerca( era una recta infinita y yo o veía ningún pueblo) había un pueblo y nos arreglarían la dichosa correa.

Yo también tuve mi temporada tonta. En mi caso odiaba (y los sigo odiando) los bichos. Y en los montes, los hay a patadas. Y basta que los odies, para que ten vengan todos a tí. Y yo histérica a grito pelado, tratándome de quitar el bicho de turno.

Cuando tuve edad suficiente, decidí que ir por setas no era lo mío. Porque hay más setas malas que buenas. Y tirarse toda la mañana para coger 4 setas, no me va. A mi me gusta comerlas.

Mis hermanos varones continuaron (y continuan) en la faena. Yo sospecho que ciertos huevos con chorizo animaban mucho a mis hermanos a acompañar a mi padre. Si hay recompensa mañanera, te animas más.

Pocas veces recuerdo yo acompañar a mi padre de motu propio al monte. Si recuerdo en el Gorbea que había níscalos (rebollones se llaman en otras partes) para aburrir. Un día feliz. Me encantan los níscalos.

Mi hermana mayor tiene en Carranza un caserío. Y una de las veces que fuimos (mi padre no iba ni a tiros) fuimos a por setas. Mayormente hay galampernas, que a mi, ni fu ni fa. Total que me dice mi cuñado: ¡Mira, detrás del tocón! Y si, si había algo: un faisán que salió revoloteando. Pensé: ya tenemos la cena.


Os cuento que hubo una temporada en que había champis en plan avalancha y mi padre los traía día si y día también. Y acabé odiándolos. Os confirmo que se me ha pasado ya la tirria y que me encantan.

De todo este pasado micológico, me queda mi afición a ir a la montaña, a comer setas. A mi me gusta la montaña para patear, para oler, para respirar. Y si hay fósiles, mejor. Y si hay algún castillo o algo en la punta de la susodicha montaña, mejor aún.

Y ahora, os cuento otra cosa: Ayer me llamó el primo tío, o tío primo (aún no sé como llamarlo) al móvil. Jobar ¡qué ilusión me hizo!. Estuvimos una hora al móvil. Se llama igual que mi marido. El nombre ideal, jajajajaa.
Estoy contenta. 

miércoles, 8 de abril de 2020

recuerdos de la infancia: por mis venas corre la música

Ayer puse en las redes el video de la canción de Resistiré. Y la verdad es que ha tenido una acogida sorprendente.
Lo mejor es cuando una persona me dice: se nota que corre la música por tus venas.
Y tirando del hilo, esa persona es familia mía.
Preguntado a mi hermana mayor, y haciendo mucha memoria, resulta que mi

familia paterna era muy musical. Mi abuelo tocaba la guitarra, y mi bisabuelo era el director de la banda de música de Basauri. Recuerdo una foto sepia con el traje de época de los músicos, delante del kiosko de la música.

Se llama Juan Antonio, como mi marido y  resulta que es el hijo del hermano menor de mi abuela. Y ese hermano, que creo que se llamaba Antonio, fue el padrino de mi bautizo. Y recuerdo un niño en la foto, y poco más. Imagino que era su hijo.
Del resto, me ha contado este familiar. De los viajes en sidecar desde Bilbao a Madrid, que debían de ser un espectáculo, claro.

El recuerda al abuelo Luis al piano. Yo del abuelo Luis recuerdo las broncas que montaba por cosas que los niños no entendíamos.
Era facha, a pelo. Y cuando un buen día, de niños, ya en democracia fuimos con un imperdible de la ikurriña, nos montó una bronca. Llamaba a la ikurriña, la

porrusalda (un guiso de puerros y patatas típico de Euskadi)
Otro día fuimos con un colgante de laburu y nos llamó terroristas. Mi padre se reía, pero nosotros nos asustábamos de tanto ruido por una tontería.

También recuerdo los monjes y abades que  me encontraba, a veces, en la casa. Los recuerdo bien gordos y orondos (el ayuno no iba con ellos). Y la repanocha era cuando te daban a besar el anillo, que nosotras (mi hermana mayor y yo, el resto o no habían nacido o eran demasiado pequeños), no entendíamos nada. Esas figuras oscuras, daban más miedo que otra cosa.
Recuerdo el día del bogavante. Estaba debajo de una mesa, y a mi me pareció el Krakken, inmenso con sus pinzas amenazantes.

Y recuerdo el día en que comí sesos, porque mi abuelo me dijo queso y yo confundí. Para recochineo de mi hermana. Ha sido la primera y última vez que como yo eso.

Mientras vivió, pues las estancias en Laredo, eran agradables. Iba con la criada,

Pilarín, de la que hablaré más tarde, y perfecto.
Recuerdo al jardinero, Llarrabe (abreviatura de Larrabeitia), que apenas hablaba castellano y cambiaba el género de los adjetivos y sustantivo (en euskara no existe el cambio para masculino y femenino; Se dice: perro hembra o perro macho, y el adjetivo es invariable) Era muy divertido

Precisamente yendo de Santoña a Laredo, le dio un infarto conduciendo y murió. Casi mata a un matrimonio que iba en sentido contrario.

Y decidimos irnos al chalet donde vivía él, con Pilarín. Y ahí vino el dislate. Porque las malas lenguas muy muy viperinas decían que estaba liados Pilarin y mi abuelo. Yo decía, que con aguantar al cochino de mi abuelo, ya hacía falta estómago. Me acabo de enterar que Pilarín murió el año pasado, en Cervera de la Cañada. Era familia más o menos lejana de mi abuelo.
El caso, es que le dijeron de todo menos bonita. Cuando fue al chalet a recoger algo, para tener recuerdos, se montó una hermosa. Y la pobre, se fue llorando.
Eran otros tiempos, mucho más cerrados.

Yo estaba en primero de BUP, y nos trasladamos a la casa de las 3 B: bueno, bonito y barato.
Y lo primero, hacer selección de lo que se quedaba y lo que se guardaba. Había tropecientas banderas españolas en sus diferentes maneras: pompones y demás. A la basura que se fueron. No somos de banderas, de ninguna clase en mi casa.  Igual ahora soy yo un poco más, pero no llevo en las bragas la bandera, vamos a ver.

Segundo: sección crucifijos. Había más que en un monasterio. Hubo una criba, y

algunos se fueron al camarote (como llamábamos al ático). Otro, que era el que más me divertía, se guardó en el armario donde guardábamos los juegos de mesa. Pesaba una tonelada, pero no lo parecía. La gracia, era avisar al amigo de turno para agarrar el juego, y cogía el crucifijo pensando que era liviano, y luego, se le caía la mano de lo que pesaba. Muy divertido.

Eso y los picaportes que se caían. Cuando el amigo de turno se quedaba con el picaporte en la mano, ponía una cara la mar de graciosa.

Tercero: limpiar. Mi abuelo era de la vieja escuela. No se duchaba mucho y fumaba puros. Intentaba quitar el olor con colonia de violeta. Y era asqueroso el olor. Así que colonias de violetas, fuera.

La casa también tenía inquilinos regulares: los sagutxus, o sea, ratones. Si yo creyera en fantasmas, esa casa era ideal. Se encendían las luces sin venir a cuento, se oían carreras....Los ratoncitos divirtiéndose. Descubrí que a los ratones les gusta más el chorizo que el queso.

Esa casa era heladora. Echabas humo por la boca. De tal modo, que por las noches invernales, te aguantabas el ir al baño, por no congelarte. Y claro, por las mañanas, era para reventar.
Una casa inmensa difícil de calentar. Pusimos calefacción de gasoil, con sus ladrillos refractarios y todo. Pero al final, se opta por calor en el comedor de diario, que podía trasladarse al comedor del piano.

El primer piso, nosotros entrábamos por la puerta del servicio, que pillaba más cerca de la valla de entrada grande. Había un hall, y luego, una inmensa cocina, con su despensa y todo. Una maravilla. Luego, estaba el comedor de diario, donde estaba la tele. Al lado, y ocupando casi todo el largo del pasillo, el comedor del piano. Eran dos comedores, con un arco de separación. En el primero estaba el piano, el tocadiscos, y demás, con sus butacas y otomanes. El segundo lo ocupaba una inmensa mesa, unas vitrinas y unos armarios.
Este comedor tenía otra puerta, que daba al final del pasillo a su izquierda. Había otro pequeño hall y ahí estaba la puerta oficial. Por esta salía yo a tomar el sol.
Al otro lado, el despacho, con muchísimos libros, una preciosidad. La escalera, y a su derecha, el lavadero y la escalera al garaje.
El piso de arriba era todo dormitorios más o menos grandes y dos baños: uno pequeño que no usábamos, y otro grande, inmenso. La habitación principal tenía dos estancias y era enorme.
Para mi, lo más normal era decir que dejaba los apuntes en el comedor del piano. Cosa que, obviamente no era lo más normal, para la inmensa mayoría de la gente.
Por la puerta principal, se accedía al jardín. La parte trasera de la casa había zona de todo un poco, y luego, estaba la zona de huerto, delimitada por seto.
Cuando llegamos, dejamos a los amigos que les gustaba la huerta ocuparse de ello.
Nosotros, a veces, íbamos a trabajar, con consecuencias nefastas. Cuando un año se nos ocurrió sacar patatas, acabamos con ampollas en las manos.
Otra cosa era recoger cerezas o higos, Nos lo pasábamos de lujo.

Hasta que a mis hermanos les dio por disparar con una chimbera, desde la higuera, escondidos, a la gente que pasaba. Eso era otra cosa mariposa.

Creo que los pequeños se lo pasaron mejor que las dos mayores. Hacían guerras de brevas. Construyeron una caseta con maderas que mangaban de las obras.
Jugaban a pilla pilla, por la higuera. Un día mi hermano se subió a la uralita del vecino, y ésta se hundió. Y había perros ladrando abajo. Se quedó colgando como un chorizo. Cuando me lo contaba yo me partía.

Otro día, me contaron que mi padre les dijo que derribaran la caseta. Y se pusieron a la obra. La caseta medía cerca de dos metros. Mi hermano estaba arriba sentado. Y el amigo colaborador, tiró la madera maestra. Y mi hermano Patxi se fue abajo con toda la caseta. Con lo vergonzoso que es, me contaba mi hermana Paloma, que se fue a llorar a otro sitio.

Una buena fue cuando estábamos jugando en la pared del garaje a la raqueta y la pelota se fue a parar a un montón de boñiga de gallina y conejo. Estaba crujientita por fuera, porque era verano. Y mi hermano Patxi se ofreció a recoger la pelota. Dio dos pasos, el segundo fue por inercia. Y se puso de mierda hasta las rodillas. Y va y suelta: H.... si es mierda. Nos moríamos de risa

La afición por la lectura viene de esa época. Mi padre le daba al chiquiteo como casi todos los vascos antes, y llegaba por la noche con ganas de bronca. Yo me subía al cuarto y a leer tocan
.
Lo mejor era que todo lo consideraba pornografía. Un día, viendo Se ha escrito un crimen, salió una escena  un poquito fuera de la linea, y mi padre: siempre viendo pornografía.
Veíamos a escondidas Dallas, y Falcon Crest.

Lo de las faldas, la minifalda estaba prohibida. Pero ojos que no ven..tropezón que te pego. Y en verano, me encantaba tomar el sol en bikini. Cuando asomaba mi padre, me cubría. Y tan panchos.
Con tanta represión sexual, lo que me extraña es que hayamos salido normales.


Pasé mi adolescencia y juventud en el chalet. Y hubo muy buenos momentos, con la familia. Mi hermana mayor se casó, y nos quedamos el resto.Pasando el tiempo.
Inventamos el voley globo. Poníamos una red en el comedor, y jugábamos con un globo, igual que el voley ball. En una de estas, yo rematé, mi hermana mayor me bloqueó, y se me rompió el dedo. Lo clásico, mi hermana, diciendo que era una exagerada. Al día siguiente tenía el dedo amoratado. Y mi hermana, no quería ni verlo. Lo malo fue ir a la facultad y tratar de escribir sin el índice de la mano derecha, toda una hazaña

Mi padre tocaba el piano y mi madre cantaba. Con lo cual, he heredado el cante por mi madre y el toque por mi padre. De ahí me viene la afición por la zarzuela.
Yo empecé a tocar de oído, claro, jamás he ido a clase de música. Y mi padre, tampoco es que me diera mucha clase. Cuando le pregunté por la clave de Fa, me dijo: El la es do. Y finito se acabó, a buscarse la vida. Y yo a hacer escalas y cosas de esas. Y mi hermana mayor, con un poquito de celos, dijo que yo el piano y ella la guitarra. Pero yo, culo veo, culo deseo. Y al final, mi madre me regaló una guitarra.

Físicamente no soy muy buena. Tengo dedos morcilliles, y mano pequeña, Con lo cual el giro que tengo que hacer para toca determinados tonos de guitarra es cansado. Odio el sol, por ejemplo.

Pero me divierte y es mi pasión la música. Yo quise estudiar música, pero mi padre dijo que vale, pero también a la Universidad. Y dos cosas, con mi limitado intelecto y mis pocas ganas de currar, va a ser que no pudo ser.

Pero cantar siempre lo he hecho. Tengo buen oído y mucha vergüenza. Mi padre, de pequeña, me hacía cantar. Y yo sólo recuerdo las punteras de  los zapatos de los amigos de mi padre. Mi hermana, celosilla, me decía que me lo creía porque me tocaba la garganta. No se creía lo mal que lo pasaba. Era horroroso.


Hasta que, llegó el momento de irse, porque la casa se demolió, junto con el resto del barrio para hacer un parque. Mi padre, justo durante el traslado, murió. En el chalet. Mi madre ya tenía síntomas de ELA pero nosotros no lo sabíamos. Murió al año siguiente.

Yo empecé a ir a misa, más que nada porque siempre había sido católica pero no practicaba. En la iglesia había un cura muy majo. Se juntó con que mi hermana Paloma se casaba y me necesitaba para el papeleo. Total: que acabé tocando el órgano en misa de niños.¡Quién me iba a decir por entonces, que me iba a casar, me vendría a Valencia , y que acabaría tocando la guitarra en misa!¡Qué cosas tiene la vida!

Y un día un amigo me dijo que si podía toca en el coro de Castilla León, Y entré, y luego descubrieron que cantaba mejor que tocaba, y así fue como entré en el cante.


Del chalet, queda la palmera. Recuerdo lo agradable que era dormir y oír la lluvia en la palmera. Me encanta. Y ahora, mis vecinos tienen casetas metálicas y también me encanta el sonido.

Esta entrada es a retales, así que espero que os haya gustado 

martes, 7 de abril de 2020

Ya salimos de esta. Resistiremos

Hoy estoy contenta contenta.
Por una vez en la vida, ayer no me molestó que no me pusieran Acacias para dar noticias del coronavirus. Porque vamos por fin, bajando.

Y como estoy contenta, pues me he animado a hacer un video. No estoy maquillada y esta canción no es para mi tesitura de voz. Es demasiado baja y suena regulín. Será que soy demasiado perfeccionista. Pero lo he hecho con todo corazón, porque resistiremos.
 Esta canción de Lucía Gil es preciosa, a pesar de que tiene alguna cosita que no me gusta. Esto de buscamos mil maneras de vencer la estupidez, quedaría mejor: vencer la soledad. La estupidez se vence o no según la persona y el momento.

En fin, que estoy contenta y la curva para para abajo y pronto saldremos. Y saldremos todos y cantaremos: Hemos resistido.
Pero, a las 20h recordaré siempre cuando salimos los vecinos a aplaudir, a charlar, a cantar y a estar unidos. Unidos en la fuerza que tenemos los españoles para salir de las dificultades.
Somos latinos. Cuando vi a los italianos, pensé: nosotros lo haremos mejor. Y , efectivamente: lo hacemos mucho mejor.
En Faura, se tiran petardos a las 20h y luego en mi calle  sale Carmen Ponferrada a animar a todos. Lucía, pone el amplificador en su balcón y suena Resistiré. Y Carmen haciendo de disk jockey, animando a todos.
Acabamos y aplaudimos. Y comentamos las cosas, el día a día. Y mira, por la tarde, miro el reloj, espero a las ocho menos diez y me voy al balcón. Y mira que está haciendo un frío y un tiempo repelente. Pues nada, me pongo chamarro y a la alegría del día.
Cuando se acabe, hay planeada una paella en toda la calle. Montaremos una mascletà de alegría, los músicos saldrán por fin a la calle y tocarán Paquito el Chocolatero
Estoy contenta

lunes, 6 de abril de 2020

No me aburro en confinamiento.

Ayer fue domingo de Ramos. Pedimos a las mamis de cate que enviaran fotos de sus ramos y las mamis, que son la mar de enrolladas, enviaron todas. He hecho un álbum en el ordenador: Semana Santa en confinación.

La misa era como siempre, a las 11. Yo no tengo una smart tv (el nombrecito me lo ha dicho mi marido) y tengo que verla en el ordenador. Tengo una buena pantalla, pero no es lo mismo.
Se me encogió el corazón, de verdad. Me puse muy triste, al ver que, en una fiesta tan bonita, sólo el cura, en la ermita de Faura, celebraba la misa. Me tuve que ir del cuarto del ordenador, con una media llorera de aúpa. Mi hijo, lo entendió, menos mal.
Y, claro, ayer, cuando estaba sola, aún me duraba la tristeza. Pero ¡Oh, sí, corazón sonríe, esconde tu infelicidad! Igual que el clown al reír pone un disfraz a su amarga verdad (es una canción)

De juniors también enviaron muchas fotos. Yo que me dejé los cuernos en una palmera, y todos han hecho la más fácil. Con mi torpeza, como dice Lorenzo Caprile, tiene un buen lejos. Pero como te acerques....

Y os preguntaréis, a cuento de qué el título de la entrada. Yo divago mucho.
El caso es que tengo perro y gato. Y con ellos no te aburres nada. Sobretodo con el gato, que no sabe estarse quieto.
Cuando se ponen a jugar el gato y el perro, es para morirse de risa. El perro juega a lo perro, tratando de ponerle la pata encima del gato. El gato, juega a lo gato, tratando de morderle las orejas.
El caso es que más veces es el gato el que juega con el perro. Cuando se pasa, y le da más fuerza al mordisco y el perro se queja, el gato le lame.
La verdad es que siempre están juntos. El gato se acomoda en el perro, apoya su cabeza en su barriga, y tan contentos.



















Os cuento que ya he puesto el arco iris en mi balcón. Y, jajaja, lo tengo puesto al revés, lo que pasa es que de lejos no se ve. Los nudos, aunque pequeñitos, están. No pasa nada. En 3 semanas le doy la vuelta y ya está. Está cogido con alfileres, porque quiero que sirva para muchas cosas: de salvamanteles, de cuadro, de lo que quieras usar. De

momento sirve para la esperanza




 Como veis, tengo el cartel igual que la espada de Damocles, sobre la cabeza.
Las fotos oscuras, son de ayer. Las iluminadas, de esta mañana






sábado, 4 de abril de 2020

Imprevistos y coronavirus

El confinamiento tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
El mayor inconveniente no es tenerse que quedar en casa por narices. Muchas veces, si nos lo paramos a pensar nos quedamos días enteros en casa y no pasa nada. Lo que pasa es que tenemos un cerebro muy picajoso que se empeña en decirnos que estamos en casa no porque queramos sino porque no hay más remedio.

El caso, es que el problema viene realmente cuando se nos estropea o necesitamos algo que no es técnicamente urgente, pero que nos vendría de perlas.

Yo tengo el pelo listo para corte en peluquería, y cada semana lo recuerdo. Cuando me lavo el pelo es un horror, porque está en una largura que no es ni chicha ni limoná. O sea, que se me mete por los ojos quiera o no quiera. La solución es ponerme un txori, que dicen los vascos, o un pirri, que dicen aquí. Estético no queda, porque llevo una fuente en lo alto de la cabeza. Pero la ventaja de no salir es que no te ven. Para aplaudir y cantar me quito el txori.
Según pasan los días, la mugre y la grasa del pelo, hacen que se mejore la cosa.
Pero está claro que en cuanto acabe la cuarentena, me voy a pelar.

Otro inconveniente. Hoy mi marido, al ir a cerrar el cajón del baño, se ha quedado con parte de él. Y claro, ferreterías de guardia no hay. Así, qué, como no esperamos visitas y el problema es más estético que práctico, pues a esperar.

Siguiente: El piso de encima del mío, se vende. Y tiene un cartel con el consiguiente teléfono y demás. Pero se ha soltado de 3 de sus 4  enganches y cuelga como espada de Damocles sobre mi balcón. Mi hijo, ha intentado soltarlo, porque él es el más alto. Pero no se puede. Y a ver quién es el majo que llama a la inmobiliaria. Y más aún, que la inmobiliaria venga y te lo quite

Os cuento que estoy haciendo un arcoiris. Se llama rainbow for hope, o sea, arcoiris para la esperanza. Y no tengo el lila final. Podría ir a un chino, pero están cerrados. Y comprarlo por internet me sale un pastizal y no estoy por la labor. Le pondré malva que también es bonito.
Y ahora viene el quid de la cuestión. En el patrón viene los últimos los azules y los primeros los rojos. Y en realidad es al revés.
Yo entiendo que como es un arcoiris de la esperanza, la esperanza consiste en que todo vaya al revés de como va. Por eso es distinto

Este es el  que propone Frankie Brown, el original y el que estoy haciendo





Y este el que es el real.

Como ciertamente cuando empecé a hacerlo seguí el patrón, he hecho el orignal.

Si alguien quiere el otro, lo haré. Salen por 10 euros.

La técnica es fácil pero son largos y farragosos.

Se usa el punto bobo y las vueltas acortadas para dar el punto de giro
https://www.ravelry.com/patterns/library/rainbows-for-hope
Aquí tenéis el enlace. Está en inglés, pero es lo que hay. En castellano no hay nada.

Hace sol y una temperatura ideal para estar en mi balconcete y tejer. Os cuento que como tengo que dar muchas vueltas en el arco iris, en lugar de tachar, cuento cactus. Por ejemplo: rata, piña, grandullón, haworthia en flor, Bart, rescatado, vatterii, cochinilla (la tuvo), sangre(cuando se le moja, las espinas son rojas), el nevadito. Y sigo contando según más vueltas tengo que dar. Y así me aburro menos.
Y de paso, he reorganizado los cactus y he puesto todos los gymnos juntos. Yo  les llamo por abreviaturas: gymnos (gymnocalicium), mammis (mammillaria), astros (astrophytum), los epis (epífitos) etc.

Y la cosa marcha mejor, siguen descendiendo los fallecidos, aumentando los curados y disminuyendo los contagios. Tal y como dijo el economista, del cual os puse el video, pues, estas dos semanas han sido las peores. A partir del lunes empezaremos a bajar.
Es de prever que el presi de la nación (que quiso ser presidente en lugar del presidente y le ha caído un marronazo de aúpa/ esto viene de un cómic que el visir siempre decía: quiero ser califa en lugar del califa)) saldrá en la tele para decir que otras dos semanitas de estado de alarma.

Una cosa que a mi me mosquea es el asunto de las mascarillas. En mi pueblo, a mi me da igual porque sólo salgo a sacar al perro. Pero mi marido es el que va a la compra y no sabe si son precisas o no. A ver si nos aclaramos, que ya va siendo hora.

Besitos coronaviruseros



viernes, 3 de abril de 2020

paseo perro y varias cosas coronavirus

Hola a todos: os cuento las cosas de hoy.


Es la hora de florecer las haworthias, unas plantas preciosas que dan sencillas flores: en este caso es la grey ghost. No es gris, sino verde suave
 Esta planta fue rescatada por un amante de las sucus y me la regaló: es una haworthia magnifica y florece a punta pala. Después de un tiempo muy pocha y marrón, aquí la tenéis tan bonita
Esta la pobre está en una estantería y la flor no tenía sitio, así que se lo hice yo: es un gasteraloe royal o gastehaworthia royal, no tengo claro
 Estas son dos haworthias también y como véis también en flor
 Al salir a sacar al perro este mediodía, estaba el cartel que Carmen Ponferrada puso anoche  por el día mundial del autismo
Salir a pasear es ir al parque. Si salgo fuera de las vallas, llego a un descampado que también se usa como parque de perros extraoficial. No tiene vallas, así que para Gaspar no es.
Foto de los huertos
 Así está el barranco de la canaleta, con sus pintadas multicolores

El ayuntamiento puso doble valla para evitar fugas de perros. Son la mar de estéticas, en madera
Desde el parque, al igual que los prisioneros miran el exterior, vemos el pueblo vacío
Mi casa se ve perfectamente, es mi casa rosa, desde donde veo si hay gente en el parque y si son perros amigos o enemigos (Gaspar es un broncas y hay que tener cuidado)


El barranco por el otro lado
Cada vez que paso por aquí, veo el coche de la Tica. Me da nostalgia y siempre pienso en ella, que nos dejó repentinamente. Era la animadora de las misas, con una energía increíble, y una vitalidad y alegría. Desde el cielo, que no tiene virus, nos estará mirando y dirá :¡de la que me he librado!









Y esta mañana, me he dedicado a hacer una palma para el domingo de Ramos. Soy muy muy torpe y me he enfadado conmigo misma doce veces, y he acabado con cello hasta en el pelo. Pero más o menos lo he conseguido

Y os cuento que acabé mis barcos. He montado una flota de 3 barcos y hoy me pongo con el arco iris


Y....esto es todo amigos