Amigos, menudo susto me pegué ayer tarde noche.
Uno de los efectos de la cortisona que me están pinchando para el lumbago, y que ayer fue el último
pinchazo, es estar inquieta, con ansiedad e insomnio.
Como no puedo parar de hacer cosas, a lo loco, ayer intenté hacer más chulo el blog.
Resultado, de pronto me vi con el blog pelado, sin el reloj, sin el libro de visitas, y sin nada de nada.
Me entró un agobio bestial, porque no veía la manera de solucionarlo.
A todo esto, era la hora de marcharme al curso de Ciencias religiosas. Menos mal que el tema que tocaba era el pecado, cosa que tengo yo muy practicada. Me pasé la clase cogiendo apuntes y pensando la manera de solucionarlo.
Llegué a casa, y me puse a la faena, que me resultó imposible. Ya soltaba yo mis lagrimitas de desesperación, cuando, por un churro de esos (o porque Dios tuvo compasión de mí, que todo puede ser), apareció mi blog tal y como lo había dejado antes.
¡Madre qué respiro!
Después de respirar, me decidí a cambiar la cabecera por algo más navideño, y poner las velas de Adviento.
Como el susto no se quita así como así, me puse a pasar los apuntes al ordenador y comprobé cómo va la nueva multifunción.
Me tomé un diazepán, pero no es que me hiciera mucho efecto. Hoy a las 6 de la mañana, no podía conciliar el sueño.
La cortisona, la verdad, es que da más de lo que quita. Me he hinchado y estoy como un globito.
Me vienen calores a la cara, y parezco Heidi. Y, estoy nerviosa todo el día.
Y por supuesto, el lumbago sigue ahí, el tío chulo
Ya se acabaron las inyecciones, a ver cuánto duran sus malditos efectos. Ahora toca otro antiinflamatorio, pero yo creo que esto se irá cuando le dé la santísima gana
Un saludo a todos. Espero que os guste el nuevo aspecto del blog