El mundo en mis manos
Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto
La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.
viernes, 16 de marzo de 2012
jueves, 8 de marzo de 2012
Feliz y accidentado día de la mujer trabajadora
Hoy, sin darme cuenta, ha llegado nuestro día. Y lo he celebrado pasando una nochecita toledana. He ido al baño mil veces, y a eso de las seis de la mañana, se me ha subido la bola (contractura traicionera con nocturnidad y alevosía del gemelo). Como el cerebro piensa: si me duermo, otra vez hay sorpresa, pues he estado en duermevela hasta las ocho menos cuarto, amenizada por los lloros de un vecinito.
No os he dicho, que esto de mens sana y corpore jodido, es mi lema. El otro día
, cuando volvimos de nuestro paseo dominical en bici, notaba yo unas molestias en la pierna, a la altura de la rodilla, en la bisagra, vamos.
Las molestias fueron in crescendo, y por la noche, estaba yo en plan astrónoma cum laude, viendo todas las estrellas y constelaciones habidas y por haber. Voltarén al canto y radiosalyl (o como se escriba). Un masaje no muy profundo, para evitar que con la pata que me quedaba sana le arreara yo a mi señor marido en alguna parte muy dolorosa masculina.
Para hoy ya estoy casi bien, y para que se note que hay que sufrir, que estamos en Cuaresma, tengo el gemelo tocado.
Y claro, como mi pierna izquierda anda fané y descangallá, lo he solucionado casi matándome en labores de bricolaje. Hoy por fin mi marido se ha decidido a poner la pantalla de la luz de la cocina. Y cuando he ido a subir a una banqueta para ayudarle, no sé qué ha pasado, pero en el impulso, la banqueta ha resbalado y me he caído hacia atrás. Mi marido, para evitar que me desnucara, me ha tratado de proteger.
Parte de daños: la rabadilla hecha puré. La cabeza mía sin daños, pero la de mi marido, lleva a la altura de la frente un bonito chichón.
El dedo gordo del pie, no sé, pero igual se me ha caído la banqueta encima, porque está pelín amoratado. El dedo índice de la mano de mi marido, hinchado, porque fue con la mano con la que protegió mi nuca.
Tengo los antebrazos tocados, imagino que porque mi marido me intentó sujetar.
Vamos, que he empezado el día de la mujer, bien y arregladito, oye.
Obviamente, mi marido tampoco ha salido bien parado, ¡pobrecito!. Me ha salvado la vida, y por eso, me ha dado una crisis de risa, incomprensible. Ahora, cuando escribo, se me ha pasado ya el tembleque del susto que me he dado.
Bueno, y como aún estoy viva, a Dios gracias, pues Feliz día a todas las mujeres. Que cada una ponga en su lista, las reivindicaciones que considere justas para hacer de este mundo, un lugar mejor
No os he dicho, que esto de mens sana y corpore jodido, es mi lema. El otro día
, cuando volvimos de nuestro paseo dominical en bici, notaba yo unas molestias en la pierna, a la altura de la rodilla, en la bisagra, vamos.
Las molestias fueron in crescendo, y por la noche, estaba yo en plan astrónoma cum laude, viendo todas las estrellas y constelaciones habidas y por haber. Voltarén al canto y radiosalyl (o como se escriba). Un masaje no muy profundo, para evitar que con la pata que me quedaba sana le arreara yo a mi señor marido en alguna parte muy dolorosa masculina.
Para hoy ya estoy casi bien, y para que se note que hay que sufrir, que estamos en Cuaresma, tengo el gemelo tocado.
Y claro, como mi pierna izquierda anda fané y descangallá, lo he solucionado casi matándome en labores de bricolaje. Hoy por fin mi marido se ha decidido a poner la pantalla de la luz de la cocina. Y cuando he ido a subir a una banqueta para ayudarle, no sé qué ha pasado, pero en el impulso, la banqueta ha resbalado y me he caído hacia atrás. Mi marido, para evitar que me desnucara, me ha tratado de proteger.
Parte de daños: la rabadilla hecha puré. La cabeza mía sin daños, pero la de mi marido, lleva a la altura de la frente un bonito chichón.
El dedo gordo del pie, no sé, pero igual se me ha caído la banqueta encima, porque está pelín amoratado. El dedo índice de la mano de mi marido, hinchado, porque fue con la mano con la que protegió mi nuca.
Tengo los antebrazos tocados, imagino que porque mi marido me intentó sujetar.
Vamos, que he empezado el día de la mujer, bien y arregladito, oye.
Obviamente, mi marido tampoco ha salido bien parado, ¡pobrecito!. Me ha salvado la vida, y por eso, me ha dado una crisis de risa, incomprensible. Ahora, cuando escribo, se me ha pasado ya el tembleque del susto que me he dado.
Bueno, y como aún estoy viva, a Dios gracias, pues Feliz día a todas las mujeres. Que cada una ponga en su lista, las reivindicaciones que considere justas para hacer de este mundo, un lugar mejor
martes, 28 de febrero de 2012
¿Te ajamonas o te amojamas?
Hace un tiempo, oì a una persona de la tele decir: Con el paso del tiempo, o te ajamonas, o te amojamas. Me hizo mucha gracia y de ahí el título de esta entrada
Mi vida, físicamente hablando ha pasado por una serie de fases.
Cuando nací y en mi tierna infancia, era una bola de billar. No tengo recuerdos de esa etapa, pero sí fotos que atestiguan mis roscas, tan graciosas para la gente.
Más tarde. estiré algo (con metro cincuenta y poco, poco se puede estirar), y durante mi niñez, fui una niña más o menos normal. Aparte, siendo un rabo de lagartija, las pocas redondeces de diluían jugando a pedrada limpia con mis compañeros de clase.
La adolescencia vino precedida de una bronquitis asmática que casi me hace perder curso. Y cuando llegué a ser mujer...empecé a engordar. Nada del otro jueves. Aparte, para contrarestar la infinita feminidad y sapiencia de mi hermana mayor, yo me disfracé de cardo borriquero. Mi ejemplo era Jorge, de los libros de Los Cinco. Así que yo iba disfrazada de espantapájaros, con mi perro.
Llega la etapa de la Universidad, donde poco a poco, y , sin haberlo previsto, empiezo a adelgazar. Claro, que, tampoco me preocupaba lo más mínimo mi tipo, y ni siquiera había considerado que fuera parte de mi personalidad.
Pero, pronto empecé que los caballeros, me miraban con más alegría de la que antes lo hacían. Pero yo, intelectual como la que más, no le daba la mayor importancia. Ya se sabe, que lo importante no es el envoltorio, sino lo que hay dentro. Ideales de la gente que está delgada y que yo pensaba que eran para siempre.
Y un jamón, que se dice.
El deporte y la dieta equilibrada, me mantuvieron en unos alegres 47 kilos hasta los cuarenta años.
Y luego....vino la hecatombe. Poco a poco, fueron añadiéndose los kilos, y, cuando tuve a mi hijo (que es adoptado), mi cuerpo decidió ponerse a criar lorzas ansiosamente. Por lo que se ve, mi cuerpo no se había dado cuenta de que mi hijo no era biológico y se entusiasmó.
Poco a poco, el espejo se me fue haciendo más difícil de ver. Y le quité las pilas a la báscula, por supuesto.
Estos ideales de que lo importante es lo de dentro y patatín y patatán, se han quedado en el cajón. No me gusta estar gorda. Y ya está ¡qué leche!
Claro, que los que me leéis pensaréis que tengo un tornillo flojo. Porque sí que pongo fotos mías en internet. Lo hago por los viejos tiempos, porque no quiero cambiar de opinión así porque estoy gorda. Y porque sigo pensando que lo importante es el interior, aunque el exterior empiece a ponerse fofo y blandito como un flan.
La única ventaja que le veo, es que mi papada me sirve de caja de resonancia y canto mejor. ¿Habéis visto los monos aulladores, que usan su papada para pegar berridos?. Pues igual yo.
El resto....Empiezo a usar cosas flojas y bragas de cuello vuelto tipo faja.. Y esto también es fruto de la comodidad. Está volviendo el cardo borriquero asexual.
Aún y así, cuando el otro día me ví en el video de la escuela, casi me da un pasmo, del susto que me dí. ¡Dios!¡ ha llegado una vaca suiza a la escuela y soy yo!.
Por eso, ahora he llegado a la conclusión de que el paquete también importa mucho, aunque no es lo más importante.
Pero, como el interior está en plena forma, pues da grima ver el exterior. Y, la verdad sea dicha, no es un consuelo muy grande que el interior esté de lujo. Porque, queramos o no, lo que enseñamos a la gente, es el exterior.
En fin, que está claro que yo me estoy ajamonando
¿Y vosotros?
Mi vida, físicamente hablando ha pasado por una serie de fases.
Cuando nací y en mi tierna infancia, era una bola de billar. No tengo recuerdos de esa etapa, pero sí fotos que atestiguan mis roscas, tan graciosas para la gente.
Más tarde. estiré algo (con metro cincuenta y poco, poco se puede estirar), y durante mi niñez, fui una niña más o menos normal. Aparte, siendo un rabo de lagartija, las pocas redondeces de diluían jugando a pedrada limpia con mis compañeros de clase.
La adolescencia vino precedida de una bronquitis asmática que casi me hace perder curso. Y cuando llegué a ser mujer...empecé a engordar. Nada del otro jueves. Aparte, para contrarestar la infinita feminidad y sapiencia de mi hermana mayor, yo me disfracé de cardo borriquero. Mi ejemplo era Jorge, de los libros de Los Cinco. Así que yo iba disfrazada de espantapájaros, con mi perro.
Llega la etapa de la Universidad, donde poco a poco, y , sin haberlo previsto, empiezo a adelgazar. Claro, que, tampoco me preocupaba lo más mínimo mi tipo, y ni siquiera había considerado que fuera parte de mi personalidad.
Pero, pronto empecé que los caballeros, me miraban con más alegría de la que antes lo hacían. Pero yo, intelectual como la que más, no le daba la mayor importancia. Ya se sabe, que lo importante no es el envoltorio, sino lo que hay dentro. Ideales de la gente que está delgada y que yo pensaba que eran para siempre.
Y un jamón, que se dice.
El deporte y la dieta equilibrada, me mantuvieron en unos alegres 47 kilos hasta los cuarenta años.
Y luego....vino la hecatombe. Poco a poco, fueron añadiéndose los kilos, y, cuando tuve a mi hijo (que es adoptado), mi cuerpo decidió ponerse a criar lorzas ansiosamente. Por lo que se ve, mi cuerpo no se había dado cuenta de que mi hijo no era biológico y se entusiasmó.
Poco a poco, el espejo se me fue haciendo más difícil de ver. Y le quité las pilas a la báscula, por supuesto.
Estos ideales de que lo importante es lo de dentro y patatín y patatán, se han quedado en el cajón. No me gusta estar gorda. Y ya está ¡qué leche!
Claro, que los que me leéis pensaréis que tengo un tornillo flojo. Porque sí que pongo fotos mías en internet. Lo hago por los viejos tiempos, porque no quiero cambiar de opinión así porque estoy gorda. Y porque sigo pensando que lo importante es el interior, aunque el exterior empiece a ponerse fofo y blandito como un flan.
La única ventaja que le veo, es que mi papada me sirve de caja de resonancia y canto mejor. ¿Habéis visto los monos aulladores, que usan su papada para pegar berridos?. Pues igual yo.
El resto....Empiezo a usar cosas flojas y bragas de cuello vuelto tipo faja.. Y esto también es fruto de la comodidad. Está volviendo el cardo borriquero asexual.
Aún y así, cuando el otro día me ví en el video de la escuela, casi me da un pasmo, del susto que me dí. ¡Dios!¡ ha llegado una vaca suiza a la escuela y soy yo!.
Por eso, ahora he llegado a la conclusión de que el paquete también importa mucho, aunque no es lo más importante.
Pero, como el interior está en plena forma, pues da grima ver el exterior. Y, la verdad sea dicha, no es un consuelo muy grande que el interior esté de lujo. Porque, queramos o no, lo que enseñamos a la gente, es el exterior.
En fin, que está claro que yo me estoy ajamonando
¿Y vosotros?
martes, 21 de febrero de 2012
celebraciones seguidas: San Valentín y Cumple de Rafa
Las recetas de esta entrada, están en mi blog de cocina: http://cocinaconmaricarmen.blogspot.com/

Esta es la copa de San Valentín, inventada por mí.
Esta es la copa de San Valentín, inventada por mí.
También puse de entrante unas vieiras rellenas de langostino, que venden congeladas en el Mercadona.
Mi regalo, es mi vida, que se la doy a él. Una mirada, un ¡te quiero! es mi recompensa.
Pongo cintas de lomo a la cocacola y la cerveza
Le hemos regalados 2 libros de Jerónimo Stilton, pinturas, rotuladores y un yo-yo
Tarta importante, calórica y requetebuena
Alguna naranja ha caído en la panza de los paseantes.
Esta es mi crónica de tantos días sin hacer crónicas.
Un beso
Etiquetas:
Rafa,
recetas,
reportajes fotográficos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)