El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

Libro de visitas

Cumple de nuestro amor colombianito

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Nuestro tesoro llanerito está con nosotros

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Nuestro aniversario de boda: El más feliz lo hemos celebrado con Rafa en Bogotá

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sábado, 26 de diciembre de 2020

Primeros días de Navidad

 

Ya ha llegado la Navidad, y no puedo decir que en mi casa haya sido atípica. Siempre hemos sido 3 y no ha variado la cosa.

Este año cada día uno se pone el gorro de Papá Nöel que Rafa tuvo que comprar para juniors.

Nochebuena es mi día y poso con el gorro.

 Mi menú son dos clases de pinchos, una tortilla fusión de quesos y consomé. En el caso de mi hijo, sopa. Dice que el consomé no le gusta, y yo le hago con el caldo de consomé una sopa y todos contentos.
De beber, Nestea y agua
Nos lo pasamos muy bien. Rafa ya es más adulto y no hace el tonto poniendo cara de vinagre en las fotos. 

Juan seguía explicando cosas, y la velada fue muy muy chula

He descubierto que yo no me puedo comer 4 pintxos. Con 2 y un trozo de tortilla ando bien surtida. Lo mismo le pasa a Juan. Pero Rafa....Rafa se come todo y aún pide más.
Cuando digo que Nochebuena es mi día, es por las caricaturas que hice de cada día, con su menú.

Y Nochebuena es mía
He hecho un pan rústico, pero al hacer la foto, quedó desenfocada.
Rafa en su salsa, comiendo sopa y todo lo que le echen.
Llega Navidad, y siguiente foto grupal, con fondo de Belén. Con sus lucecitas y todo, que me ha quedado precioso. Esta vez es Juan el que lleva el gorro, es su día.
Hice sopa de Navidad, huevos rellenos y más pintxos. Las fotos en mi blog de cocina.

Yo ya no daba para nada más, pero Rafa sí quiso probar el tronco de Navidad.
Mi marido hizo un huequecito en su estómago para comerse un trocito


Navidad es su día, y posó con el gorro de Papá Nöel así de guapo.



Estos han sido los dos días de Navidad.
Muy chulos. Una semana muy curiosa, que empezó fatal con la muerte de Gaspar, y que siguió in crescendo, cuando tocó el 4 premio de la lotería en Faura (a mi no) y continuó con la Navidad, que es preciosa.

Pero aún no ha acabado la historia. Pasado mañana iremos por Gora. Y estamos muy ilusionados

martes, 22 de diciembre de 2020

Os presento a Gora

 Os presento a Gora. Nos está esperando en Valencia. Iremos el próximo lunes por ella. Justo el 28 de diciembre cogimos a Gaspar. Una coincidencia que no hemos buscado

Anteayer, y visto el panorama, mi hijo contactó con la persona que la regalaba en Milanuncios.

Por lo que me cuenta mi hijo, la chica es entendida en perros. Ha dado casi todos los cachorros y le quedaban una perrita y un perrito. Nosotros queremos hembra: son más sumisas, más obedientes, menos dominantes.

Mi hijo llevaba tiempo dándome la tabarra con que le gustaban los perros grandes.

La madre de esta preciosidad es un cruce de podenco con pastor alemán. Parece un podenco negro.


El padre, un cruce de Pitbull con Mastín. 

¿Cómo será Gora? Ni idea. A ver si busco un programa de internet que me lo diga.


Grande, seguro que es. Tiene unas patorras increíbles.

Me preocupa tener un perro tan grande en casa, pero bueno.

Hoy es el segundo día del duelo, y estamos raros, buscando a Gaspar por todos los sitios. Tenemos la rutina ya hecha y se nos hace rarísimo no verlo.

Pero bueno, es ley de vida, y todo en este mundo nace y muere. Y los que quedamos lo lamentamos mucho.

El Coco (mi gato) seguro que le echa de menos. Su compañero de juegos ya no está.

lunes, 21 de diciembre de 2020

Gaspar ha muerto

 Hoy se nos ha ido nuestro perro.


Un perro muy querido y deseado, que llegó cachorro y maloliente.

Se hizo querer siempre, por su carácter alegre, simpático y también sinvergüenza
Siempre fue un vida libre. Se escapaba y no hacía ni caso cuando le llamabas. Ha cruzado calles llenas de coches en sus múltiples escapadas. Yo le llamaba Don disgustos.
Pero en casa era un encanto de cariñoso. Le encantaban los niños.
Cuando llegó Coco, lo admitió como uno más y sin problemas
Pero, este año ha sido horrible. Empezaron las diarreas. Y el colofón fue comer hierba en un huerto. Desde entonces, no ha levantado cabeza.
Hemos hecho todo lo posible por él, pero no ha podido ser.

Se recuperó y teníamos esperanzas de pasar esta Navidad con él.
Recayó y fue la definitiva.
Adiós, amigo, te recordaremos siempre. Pero no como el  perro de estas semanas, que siempre estaba durmiendo abrigado y no tenía hambre. No, como el perro que corría que se las pelaba, el perro enérgico y simpático que siempre recordaré.

Adiós Gaspar

jueves, 17 de diciembre de 2020

Adornos navideños: bolas

 Los adornos que más me gustan son las bolas. Originalmente eran manzanas, pero

con el paso del tiempo, se han convertido en preciosos adornos.

Antes eran todas de cristal y se rompían con toda facilidad.

Ahora son de plástico y hacen verdaderas filigranas.

Esta, por ejemplo, dorada con hilos y relieves en blanco y dorado.

 Esta, tan dorada con brillos plateados


Un clásico renovado: rombos en rojo y plateado.
Esta es la versión balón de playa, con dorado y azul y con piedras. 
Esta es la última. Transparente con hilos dorados.


También tengo unicolores, pero no son la mayoría.


martes, 15 de diciembre de 2020

Mi navidad a prueba de gatos y otros cuentos de Navidad

Lunes 14 de diciembre y sin coche. La mañana nos obsequió con este amanecer rojo.

Mi amiga Ade nos deja su coche. Tenemos que ir por las carrilleras y también por las compras del lunes.

Como para recoger encargos hay que llegar a las 11'30 visitamos Mercadona donde compramos cosas de Navidad.


 Luego fuimos al Lidl y canjeé un par de cupones con lo cual la compra me salió a menos de 2 euros.

Y luego tocó Family Cash. Cojo el número: 68 y andaba por el 40. Nos dio tiempo de hacer toda la compra. Y también de aburrirnos soberanamente en la cola.

Llega las once y media, y por fin me dan las carrilleras. Muy amable me dice que hasta me las han envasado al vacío. Sonrisa de mascarilla y a seguir en la cola. Hay gente que se lleva toda la carnicería. No hay sitio para veganos aquí.

Nos pasamos luego por el Oasis y allí había unas orquídeas preciosas, que pondré en el blog de plantas.

Segunda historia de Navidad: Mi Papá Nöel

Odio Santa Claus pero este Papá Nöel es de antes de la invasión americana. Y es muy dulce. Va a cuerda y se mueve suavemente. Me encanta este viejito.


Navidad gatuna. El gato es un trasto y como me dijo alguien, la Navidad es el parque de atracciones de los gatos.

Veis los espumillones. Pues originalmente sólo había puesto una curva. El resto es que el gato le daba con la zarpa y me pelaba el espumillón. Total que tuve que ponerlo fuera de tiro


Este es mi otro belén, que también de cuando en cuando sufre los meneos del gato. El pobre San José se ha ido de morros unas cuantas veces. 

Este belén es un regalo que me hicieron desde Argentina. Yo sólo he añadido el Portal

 Esta foto es repetida, pero es para explicaros que ya no está el espumillón horizontal de debajo del todo. Se lo ha llevado el gato.
También observareis que abajo apenas hay adornos y los que hay son del género pesado. También es cosa del gato.

Los gatos son trastos, pero al menos mi gato no se come el espumillón. Mi hermano tenía uno que se lo comía y luego no lo podía cagar. Y le salía del ojete el espumillón mientras soltaba maullidos lastimeros. El plan era tirar del espumillón, claro.

Una dependienta del Oasis nos dijo ayer que ya no pone el árbol. Tiene 3 gatos y trepaban por él. Supongo que tener 3 gatos implica jugar a ver quién la hace más gorda.


Me traje del Oasis esta poisentia, o euphorbia pulcherrima o flor de Navidad, como gustéis.
Ahora le acompaña a un croto que tengo y que compré en Family Cash hace tiempo








Mi gato está castrado. Pero no lo parece. Su nivel de actividad es notable. Sobre todo por la noche.  Pone cara de trasto y la casa tiembla y algo se va a la porra. Y se oye el grito de alguien (o el mío) ¡Cocooooooooooo! y sale el gato disparado y con la cola esturrufada.
Pero tener gato tiene sus cosas buenas. Es cariñoso, meloso, zalamero. Me ha tomado como su colchón favorito. Yo digo que si me pongo a hacer el pino en la pared (ójala pudiera pero a estas alturas de la vida, va a ser que no) se subiría encima de mí.
Ahora que hace más frío, es sentarme a ver la tele, y ya lo tengo encima. Le da igual que esté yo haciendo punto o jugando con el móvil. 
Historias gatunas.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Si conocierais a Jesús

 Jesús siempre nos sorprende. Aunque vaya dos días seguidos a misa, siempre me cuenta algo nuevo.

Hoy he descubierto por qué la gente me dice que siempre estoy alegre: porque es lo que dice el Señor.

Desgraciadamente este mensaje no está de moda hoy en día.

Vivimos en la cultura de la muerte.

Ahora me pongo seria:

Primero en este país, se nos dijo que el aborto era como un apendicitis. Se quita y ya está.

Ya no es noticia el infanticidio. Y que conste que nadie aún me ha dicho por qué con 14 semanas se puede abortar y con 15 no. Con un día más ya un niño tiene derecho a nacer.


Ahora, y aprovechándose de la pandemia, nos meten la ley de la eutanasia.

Seguimos matando gente, porque es más barato matar que  practicar cuidados paliativos.

Siempre habrá suicidios. Es lamentable y es un fracaso de la sociedad.

Nosotros, como cristianos, condenamos el hecho de abortar y de suicidarse. Por supuesto, no condeno a los que lo practican. Porque es eso:

Si conocieran a Jesús, no abortarían ni se suicidarían.

Conozco un sacerdote tetrapléjico, que iba a dar clase a la Facultad. Este padre sí era feliz  porque Jesús le contaba una cosa distinta cada día.

Mi madre murió de ELA y no pensamos jamás en matarla.
Entiendo que un enfermo de este tipo de enfermedades degenerativas quiera acabar son su vida.
Pero para eso están los profesionales de la salud mental, los que ayudan a los que intentan suicidarse.

El suicidio es algo que va en contra del ser humano. Si no crees en nada, pues ir a la nada, es un agobio total.
Si creemos en Jesús, sabemos que sólo El tiene derecho a dar la vida y a quitarla.

No me vale esto de que se monte una ley para los que quieran. Vaya, y entonces que se legalice el asesinato. Los que estamos en contra no lo practicamos. O que se legalice el robo, y todos a robar (esto ya lo hacen los políticos, se les da de lujo).

Las leyes tienen que estar para garantizar la vida y el bienestar de los ciudadanos. No para darles los medios para quitarse la vida o quitarla a otros.

Cierto que en esta vida, los que tienen dinero se van de rositas. Y que tendrán más cuidados paliativos los que tiene más posibilidades. Aquí sí que tiene que invertir el gobierno, para que todos tengamos los mismos cuidados.

Y lo que más me indigna, es que se aprovechen de una situación de emergencia para meternos una ley sin debate.  Así no se hacen las cosas.

En fin, queridos lectores, que sé que no va servir de nada esta pataleta. Pero me he descargado a gusto y ya estoy la mar de tranquila.



sábado, 12 de diciembre de 2020

El coche de la curva o agárrate que llegan curvas (elegid lo que os guste)

 Yo tengo un perro. Y me comporto cívicamente. Os preguntaréis a cuento de qué

tiene que ver el perro con el coche de la curva.

Pues os cuento. Cuando saco a pasear al perro, lo primero que hago es plantarme en mitad de la calle para que mee. Porque los perros tienen la costumbre de mear en las ruedas. A nadie nos gusta tener meadas en las ruedas. Pero hay gente que se pasa esto por el arco de triunfo.

En mi acera, hay una panadería que justo hace esquina.

Y hay gente que debe de tener problemas de movilidad, porque es incapaz de aparcar el coche a no menos de 1 metro de la panadería.

Y si es en la curva, pues da igual.

Es el famoso coche de la curva. 

Llego yo con mi perro, intento dar la curva sin que me atropelle un coche. Pero con el coche de la curva tengo que dar una vuelta en parábola abierta. 

¿Podría ir por la acera? Si, pero hay riesgo de que mee en las ruedas. Y ahora, con las medidas de protección siempre hay cola en la panadería.


Ya metidos en incívicos, tenemos el ejemplo del coche que aparca en mitad mitad. Una variante de este aparcamiento, es el aparcamiento al bies, o sea, en diagonal, para ocupar más espacio.

Sigamos con dislates al volante. Seguro que os habéis encontrado un buen día con que tu coche está encajado porque el coche de turno ha aparcado a milímetros del tuyo.

Continuando con el tema automóvil, pasamos a los intermitentes. Que algunos los tienen para hacer bonito.

El Consum de mi pueblo hace esquina. Los que quieren entrar por la calle o ir al aparcamiento, tienen que girar.

Un buen día que estaba yo con mi perro esperando a alguien, hice la comprobación de los que ponían el intermitente al girar. Lastimosamente, casi ninguno.

Y no es casualidad. Cuando llega mi paseo matutino de perro, hay un sitio en el que casi casi es obligatorio girar. Si no giras das una vuelta de la pera y llegas al mismo sitio. 

Pues rara es la vez que alguno pone el intermitente. 

La razón, la ignoro. Las circunvoluciones cerebrales de los conductores son tan grandes como su estupidez.

Yo no conduzco, pero soy una copiloto estupenda. Y también una excelente peatona, con lo cual las barbaridades que hace la gente al volante, me afectan.

Lo de las rotondas, es para darles de comer aparte. Una lotería si quieres pasar. ¿Marcará? ¿No marcará? ¿Será una rosa?¿Será un clavel?. Mejor esperar no sea que te atropellen.

En fin, que este es mi post de hoy, después de haber padecido el coche de la curva

jueves, 10 de diciembre de 2020

Miércoles 9 de Diciembre: paseo y compras

Ayer tocaba el paseo de los miércoles.

Como aún estamos sin coche, Ade se ofreció a llevarnos. A última hora nos dijo que se encontraba mal (los dolores de cabeza que, con el aire se agudizan) y vino Juanra.

Dimos un paseo precioso entre árboles, mirando el paisaje y charlando. De cuando en cuando, el aire helado nos advertía que estamos en diciembre. 

Yo había ido con mi gorro de visera. Como tengo tantos, los voy cambiando a menudo.

Después de almorzar, nos fuimos al Mercadona a comprar la vajilla de Nochevieja: platos, servilletas, vasos y fuentes de usar y tirar. Ese día, en el que vienen los amigos, no tenemos ganas de estar fregando. El mantel será el único de tela, y eso porque la lavadora funciona solita.

Una cosa hecha, vamos a por la otra. El lunes de la semana pasada encargué 6 carrilleras en Family Cash. Este lunes, me dicen que no están y que venga el miércoles. Ahí fuimos. Y nada de nada. Que vaya yo el viernes. Les digo que estoy harta y que no puedo estar yendo y viniendo. Que no somos de Sagunto y que no tenemos coche. La chica me dice que ella no tiene la culpa. Hombre, ya, pero yo tampoco y me estoy cansando ya.

Le digo que yo el viernes no voy, que me lo apunte para el lunes. Como no estén, me voy a Mercadona y se acabó.

Poco a poco se acercan las fiestas. Yo soy muy previsora y me gusta tener los ingredientes del menú en casa con bastante tiempo. Los compro poco a poco y así no se nota el cañazo luego.

Mañana es viernes. Llevaré mi belén de punto a cate y lo pondremos. Así los niños tendrán su Nacimiento. Ya pondré fotos (del belén, no de los niños)
 

martes, 8 de diciembre de 2020

De día decoración navideña de mi casa

El otro día puse las luces. Hoy pongo de día, con un sol radiante y un viento del carajo.

Hoy es el día de la Inmaculada, así que aprovecho felicitar a todas las Inmaculadas.

Es un belén muy clásico, de estilo mío, que viene de lejos, ya sabéis, de un abuelo ateo.
El año pasado compré en la Fira esta cabrera. Quería comprar más figuras este año, pero no ha podido ser. Será el próximo año.
Ese es mi precioso árbol de Navidad. Con muchos adornos.
Aquí vemos las nuevas incorporaciones: un regalo verde oliva y una llave.
Afuera, también está bonito, claro, aunque al Niño Jesús se le ve poco.

Espumillón (o serpentinas que siempre le habíamos llamado así en mi casa) en rojo y multicolor.

Y también guirnalda de bolas plateada y dorada.

Es Adviento aún, pero la Navidad está en todos los sitios. Una época que es mi favorita.

Un Dios al que esperamos, que se hizo niño y que nació como tantos otros niños de la época en un lugar sencillo.

He decidido poner el poto cayendo hacia la montaña.

Así queda más bonito. Y el poto es de verdad, aunque parezca de mentira.

Otra foto del balcón, luciendo sus galas de navidad.