El invierno este año, nos ha cogido cariño y no quiere irse.
En Valencia, en la costa, no estamos acostumbrados a estos rigores. Ya nos gustaría que nevara, pero aquí
llega lo que el resto de España no quiere: viento, lluvia, humedad.
Y así estamos y ya son Fallas. Y para estas alturas, siempre se va como una cebolla: por capas.
Al mediodía, en manga corta, como se ve en todos los telediarios de España y parte del resto del mundo.
Pero este año, las pobres falleras van a congelarse vivas. Por mucho manto que lleves, este frío te corroe por dentro, y el viento se te cuela por mangas, escotes y faldas.
Este año no me quito la bufanda ni el gorro y ya son parte de mi.
Junto con lloreras matineras por el frío. Tengo unos ojos muy sentidos, y a nada que haya viento o frío o ambas cosas, a llorar tocan.
Y lo que nos faltaba era Iberdrola y sus facturas. Que nos viene en un mes una factura de dos meses. Encima de congelados, arruinados.
Mal de muchos, consuelo de todos, o de tontos.
En mi pueblo se ha habilitado un horario para las reclamaciones. Pero seguro que no todos van a ir, y, con esto, la compañía de luz se forra.
En fin, que a ver si llega de una vez la primavera, que ya estamos cansados del frío.
He dicho