El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

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Nuestro aniversario de boda: El más feliz lo hemos celebrado con Rafa en Bogotá

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martes, 8 de diciembre de 2020

De día decoración navideña de mi casa

El otro día puse las luces. Hoy pongo de día, con un sol radiante y un viento del carajo.

Hoy es el día de la Inmaculada, así que aprovecho felicitar a todas las Inmaculadas.

Es un belén muy clásico, de estilo mío, que viene de lejos, ya sabéis, de un abuelo ateo.
El año pasado compré en la Fira esta cabrera. Quería comprar más figuras este año, pero no ha podido ser. Será el próximo año.
Ese es mi precioso árbol de Navidad. Con muchos adornos.
Aquí vemos las nuevas incorporaciones: un regalo verde oliva y una llave.
Afuera, también está bonito, claro, aunque al Niño Jesús se le ve poco.

Espumillón (o serpentinas que siempre le habíamos llamado así en mi casa) en rojo y multicolor.

Y también guirnalda de bolas plateada y dorada.

Es Adviento aún, pero la Navidad está en todos los sitios. Una época que es mi favorita.

Un Dios al que esperamos, que se hizo niño y que nació como tantos otros niños de la época en un lugar sencillo.

He decidido poner el poto cayendo hacia la montaña.

Así queda más bonito. Y el poto es de verdad, aunque parezca de mentira.

Otra foto del balcón, luciendo sus galas de navidad.
 

lunes, 7 de diciembre de 2020

La Fira de Faura no Fira: día de adornos navideños

 Ayer tenía que haber sido la Fira como todos los años. Este año el bicho chino nos lo ha impedido.

Menos mal, porque hizo un día típico de Fira: un frío que pelaba y un aire helado que cortaba.

Hacía años que este día no me quedaba en casa y lo aproveché.

Fui a misa por la mañana, y luego, a poner el belén y el árbol.

Me las prometía fáciles hasta que las luces del árbol se enredaron y mi hijo y yo estuvimos un gran rato desenredándolas.

Una vez dado este gran paso, el resto fue sobre ruedas y nos quedó un árbol muy bonito y colorido.

Ya sabéis que en mi casa no hay modas. Es el maximalismo: cuanto más luces, mejor.

Por la tarde, tocó el belén, que es más fácil.

Muy bonito todo hasta llegar a las luces de colores, que eran de Joom y que presentaban un pequeño fallo: en el minicable del inicio se había enganchado otro cable: pasaba entre las dos minihebras.


Total que tuvimos que estar desenredando desde el enchufe. Así que la tarde la pasamos tan lindamente, desenredando cable. Una afición que hemos cogido. 

Estaba claro que ayer era el día de desenredar cable.

Pero lo importante es el resultado: ha quedado precioso.

Las luces de fuera, ya las teníamos de antes: probamos 3 veces con luces solares y al final optamos por las eléctricas. Unas chispitas de colores con un cable muy fino. 

Ahora no corre aire cuando las ponemos, porque entre la puerta del balcón y el cable apenas deja hueco.

Hoy toca ir a comprar cosas de Navidad, que congelaré. Como no tengo coche, he pedido a mi amiga Ade que nos venga a recoger.

Tengo claro que en Nochevieja usaremos vajilla de usar y tirar. Hoy quiero comprar vasos, platos y servilletas.

Sólo dejaré mi mantel de punto de cruz de navidad. 

Los menús los puse en mi blog de cocina, así que ya sabéis que en mi casa queda inaugurada la Navidad



viernes, 4 de diciembre de 2020

Subida a la ermita 4 de diciembre

 Hoy ha sido un viernes con solo 2 excursionados: Amparo y yo

Ade se excusó ayer y no pudo venir.

Juan se ha levantado con un dolor de cabeza potente y estaba destemplado.


Así que fuimos dos a la ermita. Había calabobos por momentos, cosa rara. No daban lluvia, pero ésta decidió aparecer

 Arriba nos hicimos esta autofoto. No llevaba yo el trípode. Se me había olvidado.
Y encima había recibido un pequeño rapapolvo de los policeros por tirar agua a la diarrea de Gaspar. Obviamente al dirles que Gaspar tenía diarrea y que no se podía recoger de ninguna manera, me dieron la razón.
Con sorpresa vimos que aparecía el arco iris.

Cuando llueve y hace sol, es la cara del Señor, cuando llueve y hace frío es la cara del judío.

Esta segunda parte no es políticamente correcta y yo no estoy de acuerdo. ¡pobres judíos que siempre se cargaban con todo lo malo!

La bajada de escaleras tiene esta vista que no me canso de fotografiar.

Es fastidioso para las rodillas. Sobre todo porque las que tenemos un poco la pila gastada, sufrimos algo.

Aparte, como ya he explicado, estas escaleras tienen muy mala idea. Acabas siempre bajando con el mismo pie, y se cansa. Y como somos borriquillos no sabemos cambiar de pie.

El arco iris es un fenómeno precioso. Y entre los huertos, con los árboles de marco es precioso.
Intentaba yo sacar el arco iris entero, pero había palmeras y naranjos que me lo impedía.
Tienen cierto encanto las palmeras con el arco iris.
La valla el cielo jaspeado, los naranjos en fruto y el arco iris
Por fin, al desviarnos para no pasar por la escuela, pude conseguir esta foto tan bonita del arco iris.


Llegué a casa, y Juan estaba ya bien ¡menos mal! No se había enterado del xirimiri que caía.

Cuando fui al dormitorio a cambiarme de calzado, ahí estaba el arco iris en todo su esplendor. Avisé a mi marido. ¡Qué bonito!

Hoy tengo la tarde ocupada: Ir a cate, desinfectar sillas y mesas, dar cate y cantar Santa Bárbara. Hoy es el día de la santa y siempre hemos ido a la ermita a cantar.

Este año es en la iglesia y ¡menos mal! porque no tengo el don de la ubicuidad y no podría estar dando cate y cantando en la ermita.



miércoles, 2 de diciembre de 2020

Paseo 2 de Diciembre

 Ya llegó el miércoles y nos tocaba ir de paseo

Ade no pudo venir, una lástima.

Aparcamos en el hospital, que estaba súper lleno y acabamos aparcando muy lejos.

Por cierto, que de buena mañana tuvimos un gran susto, porque apareció el coche con un faro desencajado. Pero también con una nota en el parabrisas.

Teníamos mala experiencia del tipejo o tipeja que se llevó por delante el espejo retrovisor derecho de nuestro coche y lo dejó tal cual.

El caso es que, con un tiempo fresquito, avanzamos por el camino hasta llegar a la playa.

Una vez que habíamos almorzado, dimos la vuelta.

Aquí tenéis, de lejos el famoso esqueleto de edificio que salía en un spot del Mundial de Sudáfrica. Ahora han vuelto a las obras.

En una poza, unas garzas. Una foto de postal

Un tramo más adelante, se veía mucho mejor el edificio, con sus grúas.
Este trecho del camino es muy agradable, porque vas enmarcado de árboles.
Un camino que serpentea en llano. Recuerdo que estamos al lado del cauce del río Palancia.



Una vez acabado el paseo, nos fuimos a cambiar las luces de Navidad. Después de dos intentos, hemos decidido comprar luces eléctricas, de las     que seguro que van.

Nos tomamos nuestro cafecito, y rápido a casa, a preparar la comida.

Ha sido llegar a casa y, acto seguido, comprobar las luces, pelar calabaza y ponerla para hacer un puré.
Mientras se hacía, he colocado el espumillón rojo en el balcón, y las luces.
Luego, me he peleado con las cajas de Navidad, hasta encontrar el pendón del Niño Jesús, que es el que pongo en mitad del balcón.
De paso, he encontrado mi belenito (que me regalaron hace años y es precioso), el único Papa Noel que pisa mi casa (es de antes de la invasión del señor de rojo) y la decoración del pomo de la puerta de mi casa.
Este domingo, zafarrancho navideño y pondremos el belén y el árbol.


lunes, 30 de noviembre de 2020

Celebración cumple de Juanra, visita al Jardín Botánico de Valencia

 Ayer tocaba nuestra excursión mensual .


Y también celebrábamos el cumpleaños de Juanra, el marido de mi amiga Ade (que también es mi amigo)

Nos fuimos al Botánico, que como os he dicho, me parece el lugar más bonito de Valencia.

Este mes, es el mes que si sabemos que Toni no está. Ya está en el cielo mirándonos con su paz eterna. D:E:P

Primera sorpresa: Se celebraba el día de la Ciencia y era gratis. Realmente, no cobran mucho la entrada: dos euros y medio. Pero si es gratis, mejor.

Estas fotos me gustan siempre. Porque un ojo no experto podría pensar que estuviéramos en la selva tahilandesa.
Bajamos a los invernaderos. También hubo sorpresa: estaban todos abiertos. En junio, cuando fuimos, estaban cerrados.

Esta foto, saliendo yo de la floresta, con mi gorro y mi jersey conjuntados.
Este invernadero era de orquídeas. La lástima es que no había apenas flores porque estamos en invierno.

Por cierto, después del viernes de jarreada intensa y un sábado regulera, nos hizo un día estupendo. Menos mal.
Mis amigos, mirando crotos y plantas varias
Una glorieta con carpas y plantas aéreas y otras varias. Mi marido y mi hijo habían ido al coche a coger las latas de bebidas. Los estábamos esperando. 
El sitio, en sombra, era un poco frío y húmedo.
Ade en una inmensa platanera. Como veis, ibamos abrigados.
Después de comer los txoripanes, compartidos con uno de los gatos que pululan por doquier, seguimos el paseo.
A mi hijo no le gustan las fotos y trata, inútilmente evitarlas. Basta que no quiera, para que yo insista. Aparte, como iba de rojo que te cojo, era como un semáforo: se veía mucho
Mi zona favorita: las suculentas.
Aquí mis compañeros calculando lo que pinchan las espinas de este cactus tan bonito.
Mi marido me hizo esta foto entre inmensos cactus. ¿Verdad que son bonitos?
Mi hijo, que está muy alto y casi se sale de la foto.
No posó para la foto. Si os fijáis, sus ojos no son de alegría, sino de fastidio. Cosas de la adolescencia.


Una súper euphorbia, que la tienen sujeta porque si no, se cae. Mis amigos alucinaban mucho.
¿Qué es lo que lleva Juan en la mano? Un pomelo.
En el Botánico se crían muy grandes. Hay que tener cuidado por si te cae uno encima, porque te hace un chichoncito.
Llegamos al vivero de los cactus. Y hay que bajar. Una cola de mono nos da la bienvenida
Seguimos con la excursión, y mi marido y mi hijo de confidencias
Me gusta esta foto, entre montones de plantas. Mis amigas
Los pasillos del Botánico, llenos de hojas otoñales, las plantas, el día tan fantástico. Todo era precioso.

Llegamos a una exposición de fotos y video del Jardín.

Fotito con un fondo estupendo, y de paso, descansar.
Pasito a pasito, estuvimos andando muchito. Los pies necesitaban un descanso.
Mi hijo estaba como para ir de marcha por la montaña. Sentado en una roca, cerca del agua, mientras su padre le contaba algo.
Mi marido en otra zona de bambús. Igualito que en la selva, pero esta selva estaba en la India.
Hay diferentes especies de bambús, no me preguntéis que  especie es cual. Ni idea.
Tocaba abrazar a árboles. Y las chicas nos pusimos a ello en este tronco. Pero a Ade no se la ve. A mi si, con mi mascarilla de huellas de perro.
Los hombres también tuvieron su abrazo a árbol. Un pedazo de tronco también enorme.
Para compensar la foto en que no se veía a Ade, hicimos esta con otro árbol. Que por árboles no nos podemos quejar en el Botánico. Los hay de tamaño muy considerable.
Esta foto, yo no salgo, porque la luz me inunda. Pero es chulísima.
Otro de los gigantes del Jardín. Y éste ha invadido el paseo y le han hecho una empalizada. Mi hijo comprobando el grosor del arbolito.
De nuevo algunos de mis compañeros y mi hijo, se sentaron a descansar del largo paseo.
Había un par de chicas haciéndose fotos. Yo le propuse a una que nos hiciera una foto a nosotros. Y aquí la tenéis, con otro de los chiquitines del Jardin.
Por supuesto, yo les hice encantadísima otra foto a ellas.









Este tronco vacío tenía poesía incorporada.
No me atreví a sentarme porque estaba un poco húmedo. Pero si a hacerme esta foto tan original.




Llegó el momento de irnos a comer. Juanra eligió el Povitxol, un monte cercano a Faura.
Yo llevé una quiché de verdura, unos callos y lomo con pimientos y bebida grande.
Ade llevó un kit de torrar, papas y demás, la bebida, y una tarta.
Amparo llevó una tortilla que había hecho su madre, unas olivas y pan de gambas. 

La tarta era de queso y estaba recubierta de merengue. Espectacular.

Muchas felicidades, Juanra.

Más tarde, Rafa tenía un trabajo: ayudar a Ade a instalar el whatssap. Tiene móvil nuevo y el viernes pasado, por no tenerlo, se pegó una remojada grande. El párroco había dicho que no había cate por la Dana. Por cierto, gracias a Dios que Don Guillermo está bien. Habíamos rezado todos por su recuperación y ahora rezamos también para que no tenga prisa en hacer las cosas.

El siguiente cumpleaños, ya en Enero, es el de Ade, en Febrero el de Amparo y Rafa.
Pero, de momento quedamos para Diciembre en Xátiva