Hoy se celebra San Juan y es el santo de mi marido.
Hemos querido celebrarlo con una coca rica .
Primero, foto con una lasaña de atún, aceitunas y tomate.
Y al final, probando la coca, que estaba de lujo total
Hoy se celebra San Juan y es el santo de mi marido.
Hemos querido celebrarlo con una coca rica .
Primero, foto con una lasaña de atún, aceitunas y tomate.
Hoy, para variar, hemos hecho esta. Mi marido abraza a su mujer y a su amiga. Amparo se acerca.
Hemos hablado de las ganas que tenemos de que nos dejen ir sin mascarillas al aire libre. Dan muchísimo calor. Y para contagiar hace falta acercarse mucho y toser al incauto.
También hemos hablado de lo que disfrutamos el miércoles viendo San Nicolás y el Museo de la Seda. Asimismo he comentado que cuando vayamos al Monasterio de Nuestra Señora de la Salud en Traiguera (pinchad el enlace), veremos una joya del barroco. Así podemos comparar.
Mi perra está con tos perruna y se empeña en tirar y así se carga más la garganta.
Hemos quedado para vernos el domingo que viene 27 de Junio para comer en la playa. Yo haré un rulo de espinacas, que está tan bueno.
Una mañana estupenda y mejor compañía
Hoy me he dado cuenta, que no he puesto aún los regalos que nos hemos hecho por nuestro aniversario.
Los regalos materiales, claro, porque el resto, nos lo damos todo el año.
A mi me ha regalado una planta: Una maranta leuconeura tricolor. Estaba en el Oasis, y me la compró antes, porque es tan bonita, que en una semana sólo les quedaba una. Es probablemente la planta más bonita de todos. Me acuerdo del nombre porque de algo sirve tener nociones de latín y griego. Leuco= blanco, Neura= nervios, y tricolor, por lo obvio. Una pasada digna de un pintor celestial muy apañado.
A estas plantas se les llama de oración, por su facultad de cerrarse cuando cae la tarde. Yo las llamo de Buenas noches, jajaja. Tengo ya dos marantas.Este aniversario lo hemos celebrado en dos etapas. La primera, que ya habéis conocido, fue ayer, cuando hice una comida de aniversario, baratita y apañada.
Curioso, porque anteayer hubo tormenta, igual que cuando nos casamos, que el día anterior hubo tormenta.
Hoy tocaba irnos a Valencia a ver San Nicolás y el Museo de la Seda. Usamos el móvil para llegar. ¡Hay que ver cuántas cosas han cambiado! Ya no usamos el GPS sino el GPS del móvil; ya no usamos los mapas inmensos sino el GPS del móvil. Nos llevó muy bien callejeando hasta San Nicolás.
San Nicolás tiene una entrada muy escondida, y si no llega a ser por el cartel, no te enteras. El cartel tiene dos caras: una te dice que puedes entrar a rezar y otra, que puedes hacer la visita turística.
San Nicolás es precioso. Las normas del covid han hecho que sea a través de los móviles y la aplicación QR desde donde tengamos las audio guías. La lástima es que no llevábamos auriculares y teníamos que tener pegado a la oreja el móvil todo el tiempo.
No decepcionó San Nicolás, que le llaman la Capilla Sixtina valenciana. Una pasada de lugar, recomendable a más no poder. Las audio guías muy buenas, con indicaciones muy exactas.
Me llamó la atención el órgano. Una preciosidad. La verdad es que para mi, la visita es ideal: soy católica, toco el órgano (amateur) y soy historiadora.
Luego, tocaba irse al museo de la seda. Tiramos de móvil que nos indicó, de nuevo, cómo llegar.
El museo es muy bonito y está enclavado también en un edificio histórico, que complementa la Lonja de la Seda.
La seda fue muy importante en Valencia,
Para variar el montón de fotos, he creado un video
Llegó el día de la excursión .
Nos levantamos pronto y salimos a Andilla. La carretera sinuosa hizo que mi amiga Amparo se mareara. Abrimos ventanas y pudo aguantar
Cuando llegamos, Sandra, la guía, nos estaba esperando, e iniciamos la subida.
Eran 3 kilómetros por camino difícil, lleno de piedras, donde tenías que vigilar dónde ponías el pie. Lamenté no haberme llevado las botas de montañas, que protegen mejor los tobillos.
Las cuestas no eran para tanto, porque no eran largas y tenían zonas de recuperación. Pero las piedras si lo eran, y costaba un poco más de la cuenta.Los 3 kilómetros se hicieron largos.
Llegamos y había un cobertizo que habían restaurado. Es de época medieval, pero vete tú a saber si se usaron piedras iberas. Antes no se tenía el concepto de Arte
A Dios gracias, nos había salido un día muy bueno, con poco sol y muchas nubes, ideal para la subidita. Aún y así, teníamos sed.
Y llevábamos agua, nestea y cocacola
Hoy toca hablar de qué canción me suena cuando huelo el Ambipur.
Me recuerda a mi madre, a la que le encantaban los boleros y los tangos.
Y qué mejor tango, más poético, que el de volver
Junto con dos bolsas, un porta kiwis y dos cuchara-tenedor para kiwis