El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

Libro de visitas

Cumple de nuestro amor colombianito

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Nuestro tesoro llanerito está con nosotros

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Nuestro aniversario de boda: El más feliz lo hemos celebrado con Rafa en Bogotá

Daisypath - Personal pictureDaisypath Anniversary tickers

martes, 21 de abril de 2020

Tejer hasta el fin del coronavirus.

Hola de nuevo a todos:

Hace tiempo tenía un top en mente. Y aprovechando el coronavirus, lo he buscado. Me ha costado lo mío, porque no recordaba en qué página lo había visto. Y por fin, en ravlery, buscando tops, lo encontré. Se llama Isabella y es del 2007, ha llovido ya.

Me gustaba mucho el color. Pero cuando he buscado la lana exacta, me salía carísima, así que me he ido a otros sitios. En ovillos.com, he encontrado algodón a buen precio  y majo.
Pero...no había del mismo color. Y claro, para los calados hay que buscar colores oscuros, pero no demasiado. Hay que pensar que en verano, se tiene que notar.
Mi marido optó por el naranja.  Pero a mí no me acababa de convencer. Así que le dije. -¿Y el fucsia? Y también le gustó





















En Ravelry, hay muchísima gente que lo ha hecho. He encontrado una persona, que lo ha  hecho con manga y en rosa. ¿Verdad que es bonito?



Yo si  me llega el algodón, también lo haré con manga. Con la edad, las fofeces se notan mucho y no me apetece enseñarlas.
Ponerme algo debajo, pues no. Que enseñar el canalillo no hace daño a nadie.

Y vosotros ¿Qué opináis?

Es tiempo de tejer, de leer y pasar el rato. Todo va a ir bien

Hoy ya me han llegado. Y claro, los ovillos parecían de 50 gramos por lo pequeños que son. Pero, son de 100 gramos. El color es más suave del que aparecía, cosa que me parece muy bien. Me da que va a quedar precioso.

Yo durante mucho tiempo odiaba el rosa. Básicamente porque se asociaba a la mujer. A mi me reviente que por ser mujer tenga que hacer esto o aquello. Me podéis llamar rebelde. O la que siempre lleva la contraria, que eso ya es menos bonito.

Pero bueno, la edad lo cura todo. Hace 30 o más años, me hice un jersey de verano, todo calados, en rosa y desde entonces lo tengo, tan bonito como calado. Me acuerdo que pensé en mi padre, que era muy estricto. Yo coloqué  los ochos en zonas peligrosas.

Siempre me han gustado los calados. Que insinúan pero no enseñan. Este jersey jamás me lo puse delante de mi padre. Fue mi primer y hasta ahora único jersey rosa de verano. De invierno ya me he hecho algo color salmón y en tonos lilas.

Este será mi segundo y atrevido top en color vivo.

Por supuesto, que ya mis recelos hacia el rosa se me han ido. Creo que los colores no son para un sexo u otro, sino para todo el mundo. Hay colores que a una persona le sientan bien, y otros que le pueden sentar como un tiro. A mi marido le encanta el rosa. Es un color agradecido, que va bien con pieles oscuras y con pieles claras. Y en sus diferentes tonos resulta la mar de resultón.
He cambiado el patrón porque el algodón es más grueso. Ahora haré este:


Que si soy feminista. Mucho más que las que van por ahí en manifestaciones y asaltando iglesias en pelota picada o de esas que dicen: nosotras parimos y nosotras decidimos.
Yo he conocido muchas que bla, bla bla, y luego en casa, le ponían las pantunflas a su marido.
Mi feminismo es casero: en mi casa trabajan todos. Y yo, que no he nacido con una fregona en el culo, pues va a ser que trabajo menos que mi marido. Odio las tareas domésticas (menos la cocina)
Y nada de que mi marido me ayuda. La casa la enguarrinamos todos. Y todos, a trabajar.

Colores: los colores, para todos, sin distinción. El rosa significa alegría. Y mira qué alegría me voy a dar yo haciendo este top.

lunes, 20 de abril de 2020

Y tú ¿A qué juegas?

  

Ya casi me conocéis con tanta historia que os he contado.

Me queda una cosita: me encanta jugar. Sea a lo que sea.

Hemos sido muchos hermanos, y los juegos de mesa eran la manera más divertida de pasar tardes lluviosas. En Reyes, siempre caía un juego, con lo cual, a lo largo de los años, reunimos muchísimos juegos
 Palé, Scatergorix, Risk, Monopoly, Trivial, scrabble, pictionary, absolutas idioteces, Hotel, vuela cuela, Tabú, Laberinto,Master Mind, Hundir la flota Diana. Y claro: parchís y oca.Y tantos otros, que no me acuerdo.

Y soy relativamente competitiva. Prefiero ganar, pero tampoco me importa perder. Aparte: considero que es infantil enfadarse por perder en un juego. Y si, alguien me saca de mis casillas, disimulo.

Hay un juego que odio: el Risk. Es un juego malévolo en el que puede que te toque destruir el ejército de un compañero. Y, no hay manera, no, y molesta.
Mi hermana mayor era especialista en tocar las narices. Se regodeaba. Y me decía: A tí no te molesta. La procesión iba por dentro, disimulaba yo muy bien las ganas de darle una torta.
Un día, jugábamos con su novio (su marido actual) y ella en su papel: dando por saco, pinchando. Y en una de estas, Alfonso, se levanta, coge el tablero y lo tira. Y mi hermana:¡Ala! A recogerlo todo.
Tengo una hermana que es epiléptica, y le daban ataques cuando jugaba. Ese juego fue desterrado.

Alfonso era y es un tipo tranquilo, pausado, que no es altera tan fácilmente. Mi otro cuñado, Javi, es todo lo contrario. Muy nervioso.
Y cuando jugábamos al parchís, pues la gracia, es picar un poco al contrario: Ala, te como, cuento veinte, te vuelvo a comer y entro en casa, te chinchas. Y mi hermana Paloma me miraba. Javi tiene mal perder. Es el clásico que no le gusta perder ni a las chapas. Y claro, a la mínima se enfada. Pues peor para ti. Así tienes otra faena: desenfadarte.

Otro juego para recordar: el vuela cuela. Es un juego muy simple similar a la diana, pero de mesa. Con las manos (las manos de plástico del juego), se hace palanca para tirar los conos al tablero. Como el tablero está numerado (el centro más puntuación, las esquinas, menos), se trata de conseguir la mayor puntuación. Tirando de boli y papel, anotamos las puntuaciones y quedamos la cifra a la que hay que llegar: 1000, por ejemplo. El que primero llegue, gana.
Es un juego difícil de encontrar y la mar de divertido. En el chalet, recuerdo una anécdota. Se me había quemado un guiso y lo tenía en el suelo, para enfriarlo.
Y estábamos jugando al vuela cuela, y mi hermano mayor, estaba perdiendo infinito. Y con su cara de póker, impertérrito. Y en una de estas se oye: ¡Miau!. Nuestro gato, había intentado comerse el guiso, que estaba frío por fuera, y caliente por dentro. Al meter la zarpa, se había quemado.
Fue maullar, nos entró la risa, y  mi pobre hermano Patxi (al que parte de las risas estaban dedicadas) ahí, plantado con cara de , ya se callarán estos petardos.

Otro juego chulo chulo: absolutas idioteces.
La de risas que no he hecho yo con este juego. Hecho ex profeso para mí. Yo soy payasa de segunda profesión. Y tengo imaginación para inventarme palabras.
Con este juego, nos ha pasado de todo. Una vez, mi hermano era el mano, y tenía que soltar una chorrada sin que se le notara nada. Y de tanto aguantar, se le salieron los mocos. Yo me meaba de risa.
Otro día, ya casada, en una de tantas que fuimos a Basauri, yo apunté: jincamontañas como otra manera de llamar al saltamontes. Y coló. Todos opinaron que era la correcta. Se nos ha quedado el jincamontañas para siempre.

Mi marido es peor jugando: es demasiado inocente. Y soy más astuta y estoy acostumbrada a jugar. Un truco es sonreír siempre: tanto si si, como si no.

El Tabú: otro juego la mar de divertido. Ideal para gente que se pone nerviosilla. Cuando detectas al nervioso, ya sabes a quien tocar las narices con la alarma.

Pictionary: Hay gente que sabe dibujar, pero no sabe concretar. Y las manos, qué grandes son para dibujar, y la gente las usa para explicar (Igual que en el Tabú). Los dibujos cagarrutas de mosca son estupendos.

El Trivial: aunque parezca que no tengo abuela, en mi familia no tenía rival. Cuando venía algún amigo de mis hermanos un poco más ilustrado, ya molaba más. A mi no me gusta ganar sin luchar. No tiene salsita. Me gustan rivales potentes, que me den guerra. En el único tema que fallaba, era el de Cine y Televisión. El mundo rosa me aburre mucho. Y de cine, cortita ando.
Pero, como soy buena en deportes (cosa extraña en una chica, se supone), pues compenso

Los juegos tipo Palé o Hotel o Monopoly, pues ni me gustan ni me disgustan. De más joven me disgustaban. Eso de montar tú tu hotel y que vengan y te lo quiten, molesta mucho, jajajja

Los juegos para dos: hundir la flota, Master Mind, Scatergorix, me gustan mucho. Fijaros que el ajedrez o las damas, me la repampinflan (demasiado lento), pero estos que hay que darle a la neurona me van mogollón.

Otro tipo de diversión son los jeroglíficos, los crucigramas y las sopas de letras.
En mi casa, todos los días se traía el PP: pan y periódico. Y con mi padre, tenía yo una competición de a ver quién era el primero en averiguar el jeroglífico.
De esa época me aficioné a los crucigramas y sopas de letras.

¡Cuantos días playeros haciendo crucigramas! Al final, hacía los difíciles: los blancos y los silábicos. Aprendimos palabras nuevas: Ale, que es la cerveza inglesa; go, que un juego chino. Realmente útiles para nuestra vida playera

Cuando me casé, claro, empezamos a comprar juegos. Y un día en una tienda, veo el Vuela Cuela. Desde entonces está con nosotros, y menudas partidas nos echamos. Ahora que Rafa es mayor, juega. Pero le pierden los nervios. Cuando va ganando, se le cruzan los cables y la mano se le pone tonta y manda los conos a tomar por saco. No por enfado, sino por nervios. Le da el tic tonto, jajajaja
Este juego, no lo busquéis, está descatalogado. Y es una lástima. Básico y divertido.

También tenemos el Tabú, pero es para 4 personas.
El laberinto: para pensar mucho, yo soy bastante mala, es Rafa el que suele ganar.
Y el Monopoly edición mundial. Me he reconciliado con este tipo de juegos, y no está mal.

De cartas, he jugado a todo: mus, escoba, tute, brisca, chinchón,. A todos hemos jugado. En mi casa, que éramos tropecientos, pues fácil jugar.

En Valencia, a mi marido no le gustan o sea, que se acabó. Hemos jugado al dominó, que ni le gusta ni le disgusta.

Lo que le gusta es la Diana. Al principio de nuestro noviazgo, le regalé una diana de pared, y nos echamos nuestras partidas. Ahora en confinamiento, tenemos una lucha entre mi marido y yo. Rafa, a veces se apunta. Pero, está en la mierda de la adolescencia y, en lugar de jugar, se va a su cuarto a no hacer nada.
Como veis, es una diana que, cuando se pliega como un tríptico, no parece que sea una diana.
Tenemos el problema de las plumas. Son difíciles de meter y al final, vamos jugando don 4 dardos. Tendremos que comprar más plumas otra vez.

El vuela cuela es la opción, cuando no se quiere uno mover mucho, ni pensar tampoco demasiado. Y mola mucho, mucho mucho.

Y con las nuevas tecnologías, llegó el juego al móvil. Y yo juego mucho: .
Puzzle pets: el clásico de juntar 3 o más del mismo color
Sopa de letras: pues eso, sopa de letras
Brick classic: tipo tetrix
word of wonders: el que me tiene más enganchada: Entre sopa de letras y crucigrama blanco, pero sin letras para ayudar. Y vas pasando por países y te enteras de cosas. Estoy enganchadísima. Porque es difícil, claro. Normalmente pido ayuda a mi marido, porque 4 ojos y dos mentes suman más que una sola. Rafa está descatalogado, por suspender 3 asignaturas y mentirnos.

En el ordenador, juego poco y cada día menos. Antes jugaba a los juegos de cartas clásicos que vienen en el ordenador. Luego, al candy crush saga. Hasta que llegas a un nivel que no hay manera, y no me compensa perder el tiempo en esa tontería.

Hubo uno, muy chulo, que ya no encuentro: El Pandora's box, de tipo puzzles distintos y la mar de entretenido.

Tenemos la wii, regalo de comunión de mi hijo. Al principio, jugábamos mucho al tenis, al golf y a los coches. Luego, se fue enfriando la cosa, y ahora ya está la wii cogiendo polvo.

Me gusta jugar. Creo que la edad no influye para tener un espíritu festivo. Yo sigo igual que cuando era joven, pero con menos perjuicios.

Con tanta entrada de cosas serias que me gustan, se me olvidó una: me gusta reír y hacer bromas.

Prefiero tener arrugas por reír que no por amargarme la existencia.

Soy payasa, y a mucha honra.

He dicho





domingo, 19 de abril de 2020

Desapariciones: Programa de misterio coronavirus.

Es sorprendente lo que este estado excepcional hace con la gente. Yo debo de ser bicho raro porque no he hecho nada del otro jueves.

Al principio, la gente se llevó el papel higiénico como si en lugar de una neumonía, hubiera un caso de mega diarrea total. Y no había dónde encontrar papel higiénico. Y cuando ibas a una tienda, te pegaban unos cañazos de aúpa.

Lo de las mascarillas, es para darles de comer aparte. El gobierno ( y mira que no quiero hablar mal del gobierno) nos han hecho un lío monumental. Al principio y casi hasta ahora, decían que no eran necesarias. Y luego, que sí. Y claro, los que no estamos en el grupo de mascarillas gratis, las tenemos que pagar. Y 2 euros cada mascarilla es un robo. UN ROBO EN MAYÚSCULAS.

Otro misterio: la harina : la gente se ha vuelto repostera y falta harina. Y como yo si la uso para mis masas, me he encontrado con que falta. Hasta aquí, normal, porque es lógico que si tenemos tiempo nos dediquemos a la repostería. Los bizcochos, de todos modos, es mejor con harina de repostería, que tiene más aire. Pero, da igual, son facilitos, y el único problema que dan es de temperatura, que tiene que ser baja (180 grados) porque si no, suben rápido y bajan igualmente rápido.
El complemento no necesario de la harina es la levadura de panadería. Esa que venden en taquitos amarillos.
Esto son palabras mayores: no es para noveles en las artes amasorias. Este tipo de levadura se usa para hacer pan, empanada, pizza, brioches varios (panquemados, roscones, bollos suizos), y son más difíciles (iba a decir jodidas pero no se dicen palabrotas) de usar. El desastre, si es la primera vez que la usas, está asegurado.

Ante la imposibilidad de usar levadura, porque no hay existencias, le he dado a la cerveza. Y no porque me haya emborrachado de pura frustración, no. La cerveza contiene levadura y gas carbónico, que ayuda a leudar la masa (subir).

Así que, ya sabéis, expertos cocineros, si no encontráis, como yo, levadura de panadería, seguro que encontráis cerveza que, os va a venir muy bien.

Los que tejemos, también nos hemos puesto al curro. Pero creo que no tenemos problemas de existencias. Las tiendas online de ovillos, van muy bien.

También los buscadores de chollos (yo lo soy) miramos y remiramos, y ya sabéis que Sprinter tiene unos precios buenos. Y si miráis rebajas del 50 % en zapatillas, es golosón, golosón. Tampoco hay miedo de agotamiento de zapatillas, no hay problemas

Seguiremos en la nave del misterio en busca de más desapariciones muy muy misteriosas


sábado, 18 de abril de 2020

Mis aficiones 9: la cultura

De nuevo y como todos los días, siempre que tenga que contar algo, os cuento que me considero una persona del Renacimiento: no soy monotemática. Me gusta la cultura en general.
Esto no quiere decir que sea yo la típica rata de biblioteca, empinada y redicha.

Yo tengo ansia por saber. Lo quiero saber todo, todo y todo.

Hay temas que me interesan: La paleontología: De toda la vida me han entusiasmado los dinosaurios.
La vulcanología : Fijaros que no soy muy aficionada a la astronomía, porque pienso que es más interesante la vulcanología. Creo que si aún no conocemos del todo bien cómo es nuestro mundo, para qué andar mirando otros mundos.

La astronomía me gusta en plan poético: mirar a las estrellas, los planetas, saber su nombre. No me planteo si van a chocar las galaxias, o si algún sol va a colapsar. Tampoco es que me interese mucho Marte o Júpiter. Si ponen un docu, y en honor a mi marido que si que le gusta, me quedo. El problema es que si el docu lo hacen por la noche, me quedo torrada. Hace tiempo pusieron Cosmos, y yo me desperté con Fobos y Deimos. Pensé: ya estamos cerca de la Tierra, hemos llegado a Marte.

Espelología: Me gustan las cuevas y todo lo relacionado con ellas. Nunca me he planteado hacer espeleología. Tengo una claustrofobia bastante hermosa. Sólo de pensar en meterme por esas gateras, me produce sudores. Pero me gustan los documentales de gente escurriéndose por sitios imposibles, para ver alguna estalactita.
Cuando son cuevas accesibles, me encantan. En Carranza (Vizcaya) hay una cueva súper chula con estalactitas excéntricas. Estas son un tipo de estalactitas que crecen como si fueran raíces de árbol.
En Castellón, en la Vall d'Uixò está las cuevas de San José, a las que vas en barca y es espectacular.

Castillos: Nos gustan mucho. Nos encanta ir a cuantos más mejor. Aquí no hacemos ascos a si son castillos o ciudadelas.
Cierto que a mi, la época que más me gusta de la historia es la Historia Medieval. Me van los castillos, los caballeros y las damas en las torres. Pero, bromas aparte, la época que más me gusta es la transición de la Edad Antigua a la Medieval, sobre todo en Euskadi. Euskadi tuvo una romanización escasa. Y se pasó directamente del Neolítico a la Edad Media. Entre medio es lo que me interesa.

De los egipcios estoy hasta el pirri. Pero reconozco que ver sus objetos me gusta. Cuando hace años hicieron una exposición de Akenaton (Amenofis IV) hicimos una gran cola (y eso que yo soy anti colas)

Igual para los guerreros de Xian. Otra gran cola, y encima por duplicado. Como soy historiadora, se cree la gente que yo sé mucho de estos.
A base de tropecientos documentales, ya casi soy una experta

La historia contemporánea, no me gusta nada. Y últimamente en el canal Historia no paran con la 2 guerra mundial.

Y relacionada con la Historia, está la arqueología. Yo fui a 2 excavaciones durante 3 años. Acabé la carrera, y lo dejé. Antes no había whassap y cosas de estas para estar en contacto.
Me gusta ir a excavaciones y ver lo que han encontrado. En Valencia hay mucho romano, y es una pasada.

Los Museos: toditos todos. En Valencia nos quedan pocos por ver. Cito: el del Ninot, el de la Almoina (con la Valencia romana a tus pies), la Ciudad de las Ciencias, Museo de historia, Museo paleontológico y de malacología (qué chulas las conchas)

Ver cuadros.....depende y también depende de la cantidad. Unos cuantos si. Me pasa como con la poesía. Cuando se ven muchos de la misma clase, aburre.

Por no hablar del arte moderno. De ese que pone un hierro oxidado y te dice que es arte.
Me gusta el Barroco, el impresionismo, el puntillismo, el realismo. Y algunos ismos que seguro que no están en mi memoria. El arte naïf, también me gusta.
El hiperealismo, pues me asombra, pero no es eso lo que yo quiero en un cuadro. Porque para eso está la foto. La pintura tiene que hacer intuir, hacer pensar.

Me gusta el folklore y las tradiciones antiguas. Tiene un amigo mi marido, Bea, que tiene en su casa cantidad de trastos antiguos: pesas, objetos de botica, herramientas antiguas de campo.... una pasada

La música ya sabéis que me gusta. La danza, también, aunque no acabo de acostumbrarme a las mallas. La danza contemporánea me gusta mucho también. Pero reconozco que no tengo suficiente cultura al respecto.

Las artes menores, que para mi son mayores son preciosas: la orfebrería, la cerámica, la joyería. Cuando hay exposiciones, ahí vamos de cabeza

Cine: pues no soy yo muy cinéfila. Tengo algunas películas que son tesoros: La Misión, La lista de Schlinder, Los chicos del Coro, Crash, Memorias de Africa, El club de los poetas muertos, Los otros.
Tengo previsto ver alguna más de Queen y de los Beattles, que me ha dicho mi  hijo que seguro que me gustarán. A mi me encanta Queen, que es de mi época, y me encantan los Beattles, que no son de mi época.

Ahora os cuento lo que odio, odio y reodio. La Física. Mira que ha pasado tiempo, y el tiempo lo cura todo, y se ven las cosas de diferente modo. Pero, imposible.
En el insti, odiaba las mates y la filosofía. De esos odios ya me he curado.
Recuerdo que tenía un profesor de filosofía en COU , Arri le llamábamos, que dijo un día que la filosofía se comprendía cuando uno ya era adulto.
Y cuando estudiaba Ciencias Religiosas, dimos filosofía, y me gustó. Y me acordé del comentario de Arri.
La Química tiene su acullá. Porque es como cocinar, pero con riesgo de explosión. Me gusta, sí, yo soy explosiva. Y quiero saber qué pasa.
Las matemáticas, pues pienso que no me gustaban por dos razones: cabezonería pura y porque , 2, le gustaban a mi hermana mayor. Y yo, todo lo que hacía mi hermana mayor, hacía lo contrario. Le tenía celos, porque era doña perfecta.

También, cierto es, que se me ha pasado todo, y quiero mucho a mi hermana, y nos reímos juntas. Las matemáticas, reconozco que tienen también un poco de todo: hay cosas que me gustan ¡Aleluya!y cosas que nada de nada, ni con omeoprazol

Se nos critica a los de letras, porque no nos gustan las Ciencias. A mi, sí: la Biología me chifla: el origen de la vida y todo eso.
Y la Geología, que me explica el origen de la tierra. Nosotros dimos en la Facultad un poco de Geología y me gustaba mucho.

La meteorología es mi profesión frustrada. Es súper interesante la formación de las nubes, los frentes, las borrascas.

La fotografía  me gusta mucho. Me encanta hacer fotos bonitas. Los cielos con sus arreboles son preciosos. Desde mi balcón veo salir el sol, y  desde mi dormitorio se pone. Cuando hay viento se ven espectáculos preciosos.


Lo que echo más de menos en este confinamiento, es pasear por mi pueblo. Que es lo más bonito del mundo.
Me asomo a mi balcón y veo al fondo, el mar; giro la vista y veo la montaña al otro lado. No podía ser mejor

Cuando hay día nublado es precioso



Cuando hay cielo azul, aún es más bonito. Es por eso que yo amo a la vida. Despertar con estas vistas es de lo mejor.













Y si estoy leyendo, que es una de mis pasiones, mejor que mejor









Podría estar hasta el infinito contado cosas hasta aburriros. Paleografía (me gusta descifrar textos antiguos), ortografía (soy muy estricta y me gusta la belleza de un texto bien escrito, sin faltas).....

En definitiva, soy mujer del Renacimiento en el SXXI

viernes, 17 de abril de 2020

Mis aficiones 8: tejer. Tejer en coronavirus

En Faura se me conoce por mis trabajos de punto. Dicen que soy una artista, pero yo sólo me considero artesana.

Mi afición por tejer viene de los tiempos de la Facultad. Cerca de la Facultad, había una tienda de lanas, y recuerdo que había expuesto un jersey blanco con florecitas de colores. Me encantó, pero el precio era par mí excesivo.

En mi casa siempre hemos tenido una señora que se ocupaba de la limpieza. A mi madre su padre le dijo que no tenía que aprender semejantes tareas. Así que, asistenta al canto.
Una de ellas, Isabel, fue la primera que me enseñó a tejer. Y lo primero que me hice fue un jersey de rayas que se empezaba por una manga y acababa en la otra. Con un material muy caro, por cierto, que brillaba mucho. En rosa y verde

Luego, vinieron los calados, y me hice una chaqueta en rojo y blanco.

Y poco a poco fui avanzando hasta que superé a mi maestra. Yo ya entendía los gráficos de las revistas.

Y seguí tejiendo para mi, para mis hermanos, para mi madre. Jamás cobraba nada.
Ya en el piso, después del tiempo en el chalet, tuve un encargo y me lo quisieron pagar, y yo no me lo creía.

Me caso, llego a Faura y sigo tejiendo. Contacto con Ana, y montamos el grupo de Valencia Knits. Al principio, ibamos una a la casa de la otra y así.

Más tarde, se añadió más gente, y al final quedábamos en el Starbucks del carrer Valencia para tejer. Cada vez éramos más gente y me lo pasaba en grande.

En verano, quedábamos para tejer en el río (en el antiguo cauce del río Turia) y nos lo pasábamos bien. En el cauce del río hace mucho menos calor que a pie de calle.
Ya en esta época nos cambiamos de sitio y fuimos a una tetería.
















Por entonces, ya empezaban las acciones urbanas o urban knitting. Se trata de decorar la calle, el mobiliario urbano, con tejido.
Forramos unos bancos, decoramos una plaza, montamos una mascletà de petardos de punto... Salimos en la tele y todo.




Y un día, Ana, en Navidad, nos propone montar parada en una Fira en la tienda de su hermana: La alegre Conchita. Era un sexshop para mujeres, calculad.
Y yo, encantada, para sacarme un plus de navidad. Hice muchos gorros con flor.


La alegre Conchita está en Benimaclet, un barrio con muchos extranjeros (no sé si ahora, con el virus de las narices) y un poco bohemio.
Vendí muchos gorros.
Esta fira navideña continuó y se unió a otra que se llamaba Asociación del árbol. Y no era ecológica. Tan poco ecológica que a los dos años o así, quisieron cobrar.

Fui a unos cuantos mercadillos más: en Burjassot, en Bunyol, y otros sitios. Y también a diferentes bares que montaban mercadillos. El resultado era diverso.

Y llegó la crisis, mi marido se fue al paro. Y había que hacer números: si yo me gastaba  más de lo que vendía, no podía ser.

Llegó la fira de Faura. Yo no creía que tuviera tanto nivel. Pero me dijeron que era muy barato y me apunté. El primer año me cobraron, el resto, por ser yo de Faura, no. Desde entonces voy y me lo paso muy bien. El gasto es 0 y el resto beneficio. Cierto que no tengo muchas perspectivas, si no, me deprimiría. Ver pasar gente y más gente y más gente y que ni te miren, es para deprimirse.
Los primeros años, la parada estaba un poco fuera del meollo de la fira. Lo que más me comía yo es el frío y el viento.
Luego me pusieron donde estoy ahora, en mitad mitad, y pasa mucha gente, pero no compran casi ninguno.
No me puedo quejar, siempre cae algo. Y ese algo es beneficio.




En estas fotos me veis con mi amiga Antonia.
Ella tiene mesas grandes de sobra, y me las presta. Solemos ir juntas a las ferias y nos lo pasamos bomba




Mi amiga Norberta me habló de la fira de Quartell, y allí he estado hasta el año pasado que dejó de hacerse. Empezó muy bien, pero se fue desinflando. Pienso que es porque la organizan los festeros

 y no el ayuntamiento.


Hace 3 años me enteré de que había fira en Benavites, y también me apunté. Y es la fira más molona de todas. En su placita, con su torre, y un ambiente estupendo.Te dan las mesas que quieras, te ponen la luz y el toldo. Y luego, paella a 10 euros. Es la mejor con diferencia.
También tengo que decir que Benavites es un pueblo muy pequeño. Esto, así, en Faura es imposible. La Fira de Faura es muchísimo más grande


Hace 3 años también empecé a hacer cosas distintas: Los reversibles: tejidos que tienen dos caras.








Esto es un ejemplo. Si le das la vuelta al tejido sale igual pero al revés de los colores








Y la illusion art: Cuadros que, son arte. El alcalde de Faura me propuso hacer una exposición y en Agosto del año pasado la hice.





Y también hice la misma en Benavites






Y después de este recorrido, os cuento que lo que he tejido para el coronavirus:
Primero, medios de locomoción.
Segundo: arco iris.

Tren destino al final de coronavirus




Caravana rosa alegría del coronavirus. Va feliz de vacaciones porque ya se acabó el coronavirus


Avión destino al final, vuela muy alto, vuela hasta el fin del coronavirus



El tractor que fumiga muy bien y esteriliza las calles

Cohete espacial y español, destino a mandar al coronavirus muy muy lejos













Los 3 barcos del coronavirus: España, Fuerza y alegría
Todas mis creaciones. En el blog de labores y en facebook pondré precios. Esto es meramente informativo


Y Arco Iris: He hecho el grande, que es el de la esperanza. Está al revés. Supongo que es porque eso es lo que queremos: que la situación por la que estamos pasando se vuelva del revés. Es lo que pienso




 En la cometa hay dos tipos de arco iris: pequeños y más pequeños. Los de la cola son más pequeños que los de la estructura

jueves, 16 de abril de 2020

Mis aficiones 7: las plantas

Ya ha llegado la primavera y las flores.

Ya os he contado que soy como San Francisco de Asís: me encanta la naturaleza.

Y entre la naturaleza están las plantas; y más ajustadamente, las crasas.

Esta afición mía viene desde que fuimos a Colombia y estuvimos un mes. Lo único que aguantó fue un asiento de suegra.

Más tarde, una conocida del grupo de tejer, me dio un cactus (echinopsis subdenudata) y fue la primera flor que tuve. Nos quedamos mi marido y yo flipados viendo como se montaba el  capullo. Desde entonces, y debido a la forma del capullo, se la conoce como Pene peludo.
Esta conocida, que se llamaba y se llama Malena, nos habló de un vivero de cactus, Agroideas, y lo bonito que era.

Quedamos para ir y yo me volví loca.

Fueron mis primeros cactus.

Fui dos veces más y siempre perfecto, porque Luis Bru, el dueño, es un encanto. Y ver el vivero es espectacular.

Más tarde, en un foro de cactus, participé en GH cactus. E hice lo mejor que yo sé: hacer el payaso. Y va y gano. Y me diero de premio un montón de cosas. Entre ellas, cactus y suculentas no cactáceas. Aquí empecé yo a aficionarme a las suculentas no cactáceas.

Un día, en un foro de infojardin, una persona hablaba de sus epífitos. Yo dije que me encantaban. Él dijo que si quería, y dicho y hecho. Ahora tengo unos cuantos, que han crecido divinamente. El único que no lo hizo fue el selenicereus anthonianus.

Más tarde, me regalaron mi cola de mono.
Y el año pasado, en un intercambio, me dieron el selenicereus, y ha crecido que da gloria. Me encanta con sus hojas en forma de hoja de roble.

¿Dónde los tengo?
Pues, hace un tiempo, una mami de cate me avisó de que en Consum estaban retirando expositores. Y allí fui yo y me llevé el de una crema solar. En principio era para las firas, pero mirándolo bien, nos decidimos a ponerlo para los cactus.

Está muy bien y caben muchos cactus

También tengo una estantería de hierro forjado que es esquinera. Y por supuesto, 3 jardineras.









Para evitar saltos innecesarios suicidas de mi gato, tengo barrera de cactus en todo el borde del suelo de mi balcón.

Me encanta tejer y mirar mis plantas. Antes, tenía mi word con todos sus nombres. Lo perdí por cosas del ordenador, y ahora ando vagoncia para volver a hacerlo.

Mi marido, que es un chollo, me dice que cuando acabe el confinamiento, me va a llevar al Oasis, y me comprará un cactus grande. Yo le digo, que lo primero es ir a Leroy Merlín a por un marco para mis láminas de Sorolla. Pero es cierto que tenemos ganas de ir en coche y largarnos por ahí.

Uno de los sitios más bonitos es el Jardín Botánico de Valencia. Una preciosidad, en la que cada vez que vamos hay cosas distintas. Tiene una colección de cactus preciosa. Y todo en su conjunto es una maravilla para disfrutar.






miércoles, 15 de abril de 2020

Mis aficiones 6: el deporte

Muchos de los que me leéis no sabréis que soy monitora de deporte.

Yo llevo el deporte en las venas. Una persona culo inquieto como yo, no tendría más opción que no parar de menearse.

En el piso, lo clásico, los patines. Me he dado galletones de aúpa, pero sobreviví. También jugaba con mi hermana mayor al lanzamiento de piedra, hasta que un día me dio, y brecha al canto. Y con mi hermana mayor jugaba a llegar la primera a casa, o sea, a correr.
¡Qué diferencia con los niños de ahora!


Siempre me recuerdo a mi misma jugando y moviéndome. En el chalet, jugábamos al balón volea, a ping-pong, a palas. Cuando no jugábamos a pillarnos. Que ese es otro deporte que me encanta.
Un día, me regalaron una bici, y ala, otra cosa más para jugar.

En verano, ibamos a Laredo, y allí molaba jugar al tenis, a la pentaca (esto es más tranquilo ), a correr por las dunas (no veas lo que cansa) y a patearnos la playa.

En un año de estos, pues vi un curso del INEM de monitor deportivo. Y me apunté.
Estuve dos meses aprendiendo diferentes deportes. La primera semana tuve agujetas en sitios que no sabía yo que existían. Como dijo un compañero, tenía que coger un taxi para ir al baño.

Y cuando piensas que ya has pasado todas las agujetas, llega el segundo mes, y tienes agujetas en otros sitios, porque son otros deportes.
En natación descubrí que tenía viciadísimo el crowl . De resultas lo cual, yo nado mejor braza, que no la tenía tan viciada

Después de esos dos meses, quise ser socorrista. Y me apunté a un curso. Mientas, como una de las pruebas era bucearte la piscina de 25 metros, pues empecé a ir a la piscina. Recuerdo que tenía a las abuelas preocupadas, al verme tanto tiempo en el fondo de la piscina. Casi lo logré,que conste.
El curso  no lo aprobé, la RCP se me atascó con el muñeco diabólico.

Pero cogí gusto a la piscina, e iba todos los días a nadar. Me hacía tropecientos largos a crowl, que es el estilo que más domino. Una vez hechos los largos, me hacía unos cuantos a braza y otros poquitos de espalda.
Yo iba a ritmo cojonero, es decir, despacito. Y a veces venía el fantasma de turno, que te adelantaba a todo meter, para, después no aguantar, claro.

Llegó un momento que me aburría nadar, porque me daba tiempo a pensar. No conseguía cansarme lo suficiente. Y me apunté a aeróbic. Y en aeróbic me quedé hasta prácticamente casarme.
A veces combinaba piscina y aérobic. Así mucho mejor. Adquirí una forma estupenda y un tipo monísimo.

Basauri es un pueblo todo cuestas, así que la gente tiene unas piernas estupendas. Quieras o no, haces deporte.

Faura, pues es más bien llanito. Y fue llegar y apoltronarme.

Cuando Rafa se hizo un poco mayor y ya no tenía que acompañarle al cole, me decidí a caminar. Y hasta ahora.
El caminar pues mola, porque hablas con la amiga. No es mucho deporte, dependes de los perros. Es un paseo con perros. Te mueves pero no mucho.

Y llega el coronavirus. Y pienso ¿Qué puedo hacer? Y miro en el canal de youtube de sprinter, y me animo a hacerlo.

Dos cositas: estoy oxidada y no tengo sitio en casa. No tengo la dichosa smart tv y en el cuarto de ordenador estoy muy mal.



Busqué otra cosa, más aeróbica, y bien, pero el sitio tampoco.
Y vi la cocina y dije: este es mi sitio. Mi sitio natural, jajaja

Todos los días hago 15 minutos de ejercicios aeróbicos y anaeróbicos.
Y debo de decir que me encuentro mucho mejor, más ágil.
El deporte es como una droga, y cada día quiero hacer más.
Tengo la limitación de que no quiero tumbarme, porque tengo miedo a mi pobre rodilla lesionada (el chucho mari lo hizo de órdago)
Hago sentadillas, flexiones contra la pared, ejercicios de brazos, de gluteos, de gemelos, de biceps femoral, cuello, rodilla, tobillos, pecho, cintura y cadera. Ejercicios aeróbicos saltando y haciendo la caja, la espiga, step lunch.
Intento que todo mi cuerpo se mueva.
Y de paso, vigilo la comida.

No hago deporte para adelgazar, tengo que decirlo. Nunca, incluso cuando tenía un tipo espectacular, he hecho deporte para adelgazar. Lo hago para encontrarme bien conmigo misma. Y si de paso, adelgazo, estupendo, pero no es el fin.

El deporte genera endorfinas, las hormonas del placer, y a mi me encanta generar esas hormonas. Por eso, incluso cuando estoy perruza, es empezar y activarme, como si pulsaran una tecla.

Mi marido se ríe, pero yo le digo que lo intente, a ver si se ríe menos. Porque todo parece muy gracioso, ale, a moverse. Pero estar en el ordenador no es un deporte.

Así que, ande yo caliente, ríase la gente

Respecto a los deportes que me gustan los divido entre: los que me gusta o me ha gustado practicar y los que  me gusta ver
Practicar: montañismo, tenis, footing, runing (o sea carrera y caminar), natación, pentanca (gran deporte), dardos, ping-pong, frontón.
Para ver: todos los de invierno, sobretodo el patinaje artístico.
De verano: pues menos el boxeo y la lucha en pesos grandes, me gustan casi todos
El béisbol no me va mucho.
¡Ah! el fútbol.  Ese gran deporte, único que ponen en la tele, y al que odio tanto.
No odio el deporte como tal, sino que sólo pongan ese deporte en la tele. Lo poco agrada, lo mucho enfada.

Los deportes de raqueta, me encantan: tenis, badmington, padle, squash. De tenis, no me pierdo los torneos grandes: Wimbledon, Roland Garrós, Open Estados Unidos, Open de Australia.

La equitación me gusta mucho, sobre todo los saltos.

Atletismo, me gusta todo, sin entusiasmarme nada. Lo que más me gusta es el medio fondo.

Ciclismo, y triathon, los sigo, cuando no hay otra cosa mejor que ver. Sobre todo, el triathlon, que cansa sólo verlo.

La Vela, me aburre sobremanera, porque no entiendo ni papa, y lo que dicen los comentaristas que se ve, yo no lo veo.

Mola mucho el tiro con arco. Con esos arcos que parecen de ciencia ficción.
El tiro con pistola, me gusta un poco menos.

Natación: lo que más me gusta son los saltos de trampolín y palanca. Esos, me entusiasman. Y la natación sincronizada. El resto, también lo sigo, me encanta ver cuerpos serranos nadando, jajajaja.

La gimnasia me gusta toda: la artística y la deportiva

La lucha: tanto tipo judo como la lucha clásica, como he dicho, me gusta siempre que no sean pesos pesados.

Las canoas y los kayaks me gustan mucho. Son súper emocionantes

Los deportes de equipo, me gusta el balonmano, el baloncesto (sobre todo si juega España),el boley playa (me gusta mucho) un poco el balonvolea, y un poco el waterpolo. El fútbol, ni con mujeres al poder me gusta .
Está claro que a mí me gusta cuando hay poca gente en la cancha. Soy más de menos gente más estética

Y ahora, no me acuerdo de más deportes, pero seguro que hay más y me apunto a todos.

Os podéis imaginar que, cuando llegan las Olimpiadas, tengo la tele puesta siempre. Practico el sillón ball, alternativo. Quiero decir que voy y vengo por la casa, haciendo las cosas, y de cuando en cuando le pego una ojeada a la tele. Si me gusta lo que veo, me quedo

Y hasta aquí  mi entrada de hoy, mañana más, amigos