El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

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lunes, 28 de septiembre de 2020

2 parte: cumple de Juan en Chera

Llegó el día del cumple de mi marido. Y qué mejor día para celebrarlo ir de excursión.

Este mes tocaba Chera, a ver icnitas. Ya habíamos estado antes y queríamos enseñárselas a nuestros amigos.

Llegamos y lo primero almorzamos: yo había hecho txoripanes, o lo que se llama en otros sitios bollos preñados.

Hacía viento fuerte y frío y estábamos un poco helados.

Nos dirigimos a la búsqueda de las icnitas, que , como véis en esta foto de debajo sí existen, aunque es difícil de encontralas


El pantano del Buseo es precioso y el camino muy bonito
El objetivo estaba cumplido, porque según avanzaba el día, y así, de incógnito, se acabó el aires y acabó haciendo un día estupendo
Dejó de hacer frío y el tiempo estaba otoñal. Ideal para manga corta y vaqueros
Llegamos a la presa, porque perdimos el camino a las icnitas. 

Juanra dijo: ¿Por qué no? Y tenía razón. Estaba muy bonito

Las vistas desde la presa eran fantásticas
El cumpleañero y la menda
Nos hicimos muchas fotos, como véis.
Mi amiga Ade y su marido
Todos juntos aprovechando el trípode
De nuevo a la caza de la icnita. Y nosotras, las chicas, aprovechamos para descansar.

Al cabo de un rato, vinieron los muchachos y nada de nada.

Aquí, mi marido y mi hijo calibrando la situación.

Nos dimos la vuelta, y tan contentos. Hasta llegar al cruce de un río, donde yo, metí mi lindo piececito hasta el fondo el agüita y me empapé hasta el bajo del pantalón.. A Dios gracias no me caí en el agüita heladita.

Por el camino, me fijé en esta cruz que pusieron los padres de un chico de 20 años que murió en 2007
Llegó la hora de comer y la foto de excursión de Septiembre
Toca soplar las velas de cumpleaños y cantar.
La tarta es  de manzana.

Hice las manzanas con mantequilla y azúcar.

Lo que soltaron lo usé para hacer una crema pastelera.

La base y la rejilla es hojaldre

El cumpleañero cortando la tarta
Felicidades, mi amor
¡Uy, que se me cae!
¿Qué le regalé? Mi amor entero y un reloj inteligente bien grande para que lo pueda ver
Padre e hijo de investigación relojil
Para bajar la comida, nos dirigimos al borde del pantano
Dos buenos compañeros en franca comandita
Dos buenas compañeras, en franca comandita también.
Los amigos paseando 
Mi hijo, que le dio por ir por otro camino
El pantano, tan bonito y tan azul
Hay un camino de tierra que bordea el pantano y fuimos paseando.


 Y de vuelta al coche, a tomarnos un café en Sot de Chera

Fue muy bonito. Echamos de menos a nuestros amigos Amparo y Toni, que no vinieron por segunda vez a la excursión del mes. Y ha sido una auténtica lástima, porque son unos andarines estupendos y mejores conversadores.
A ver si te recuperas, Toni.



tercera parte : Sot de Chera

Salimos de Chera y Juanra, el marido de Ade, nos guió por una carretera con vistas fantásticas hasta Sot de Chera.

Es el típico pueblo que gusta callejear. Después del café nos pusimos a ello. Cuando nos tomamos el café, hablamos de Amparo y Toni, que no habían venido.

A ver si pronto os unís a las excursiones

Aparte, habían decorado el pueblo con hexágonos de ganchillo. Algunos, como en la foto, estaban sueltos.

Pero la mayoría estaban enganchados en hexágonos mayores e iban por colores. Cada uno lo habían hecho personas diferentes. Se notaba por el dibujo . Los colores, tenían que ver con las estaciones del año, tal y como un panel lo explicaba.

Sabéis que me pirro por los callejones con plantas. Y es tan precioso, tan recogido, que da gusto mirar.

Ibamos con mascarillas, pero en esta foto me la quité para este maxi hexágono en tonos rosas.




Nos dirigimos al río, y había mucho que ver. Paisajes preciosos y vistas fantásticas


Ya en el río, había dos puentes, y mi amiga Ade no se resistió a hacerse una foto en la que parecía que estuviera en la Tailandia profunda
Los compañeros y amigos siempre juntos
Me gustan mucho los puentes, el río que murmura bajo ellos  y los secretos que te cuentan.
Sin autofoto no hay reportaje,  y esta está muy graciosa
Esta foto tiene todo lo que me gusta: perspectiva y hexágonos de ganchillo.
Subimos al castillo, que estaba cerrado. Y al bajar, más hexágonos de ganchillo. Como véis, los había de todos los tamaños y colores


¡Ay! los callejones con escaleras, las calles estrechas que apenas dejan sitio para pasar. Las plantas, las puertas ¿Quién vivirá allí?


Y no sólo plantas. Aquí Hardy, el Flaco de El Gordo y el Flaco, haciendo compañía a un aloe


La calle principal, con la iglesia parroquial, dedicada a San Sebastián.
Sot de Chera, es precioso, pero se tiene que aparcar fuera del pueblo. Así que, nos pusimos de vuelta.


Otro callejón, otras escaleras, otro misterio
Mi marido nos hizo estas fotos y cuando las vi, vi que tenía la mascarilla al revés. Tenía cara de mala leche, pero también estaba gracioso

 La última foto con más hexágonos, pero éstos, de pachwork, una novedad.

Lástima que no hubiera ninguno de calceta, que yo sí se hacer.

Por cierto, que mi amiga Ade llevaba su mascarilla africana la mar de chula.


Un día perfecto, y sin demasiado tiempo, volvimos a casa.

La misa de Quart empezaba a las 19'30 y no me gusta llegar justa. Así que apenas hubo tiempo para ducharnos, cambiarnos y a Quart.

Dejé los pantalones en la lavadora. Ya se habían secado y quedaban sólo restos de barro. Mis zapatillas rosas y negras estaban polvorientas, pero eso se soluciona rápido: un trapo con agua, y ya está.

Me vestí de negro funeral, con un colgante de luna que me regaló mi marido en el anterior cumpleaños, y con unos pendientes azules de otro cumpleaños. A misa fui en el coche de Juan.

Una misa preciosa, un día precioso y un cansancio precioso.

Pero lo mejor, los amigos y mi marido.

jueves, 24 de septiembre de 2020

¿De qué color son tus ojos?

 Pues los míos son verdes. Pero según les pegue la luz, pueden parecer más


oscuros o más claros. Mi marido me dice: ojitos verdes. Y el otro día, mientras nos dábamos un capricho en una pastelería, me lo dijo. Y para confirmarlo, me sacó esta foto tan graciosa.

Recuerdo hace muchos años, una profesora de Educación Física, que me soltó:¡Qué ojos más bonitos tienes! Pasaba lo mismo que en la foto. Venía la luz de perfil, y me iluminaba la mirada. 

No voy a decir que no me haya fijado en el color de mis ojos nunca. Puedo decir que son un poco caledioscopio. El iris está rodeado de marrón y la parte de fuera de verde grisáceo. Y el centro, un poco de todo: azul, verde.

No sé si realmente son bonitos o feos: son ojos. Ojos con gafas desde los 16 años. Y así seguirá porque odio las lentillas. 

Me encantan las gafas. Y ahora las hay súper chulas de colores. En Multiópticas (mi óptica de confianza) me dan todas las facilidades. Y las que llevo ahora, se parecen un poco a mis ojos: marrones, azules y verdes.

Mi madre tenía los ojos grises y mi padre verdes. Mi abuela materna azul celeste. Y el resto, castaños en todos sus tonos.

Entre mis hermanos hay un poco de todo: mi hermana mayor y mi hermana segunda, tienen ojos castaños. Mi hermano mayor, verdes. Mi hermano segundo, grises. Y mi hermana pequeña, parecidos a los míos, pero más castaños.

También es cierto que el amor hace que la gente te parezca más guapa. Por eso mi marido dice que tengo ojitos verdes, y que son preciosos.

Los de mi marido son castaños. Ni bonitos ni feos: normales. Pero como yo le quiero, me encantan cuando brillan de contento que está.


martes, 22 de septiembre de 2020

De colores

 El otro día estaba yo pensando en los colores que más me gustan. Todo vino porque los padres de los comunioneros me regalaron todo en amarillo (no son supersticiosos).

Definitivamente, el color que más me gusta es el rojo. En todas sus gamas de


tonalidades. Un color que va bien solo o combinado. Junto con el negro es de lo más elegante. Con blanco, también da un aire fresco y animado.

Los granates, que son más serios, también me gustan mucho. Más otoñales o invernales, para combinar muy bien con vaqueros.

El pariente del rojo, es el rosa. Y también es otro de los colores que me atraen. Desde el rosa chicle al rosa fucsia. Es igual de combinable que el rojo.

Por un tiempo, me negué a vestir de rosa. Porque es el color que, tradicionalmente, se adjudicaba a las chicas. Y a mi los convencionalismos, me ponían de los


nervios.

Ahora me he reconciliado con el rosa y tengo bastantes cosas de ese color. Me encanta el rosa palo, el rosa fucsia, el  lila, el rosa salmón. Definitivamente me encanta el rosa

El rosa fosfi, para calcetines



Los azules, ya están en segunda posición. El azul marino no me gusta, porque se parece al negro y para ese plan, uso el negro. El resto sí me van: el celeste, el


turquesa, el azul prusia, el azul verdoso. Muy clásicos, y discretos los oscuros, muy marineros los claros. Y tenemos el violeta ,o el morado que es uno de mis colores favoritos, sobre todo para el invierno.




Los amarillos luchan por la segunda posición en mi lista de favoritos. El amarillo es muy chillón en su más clásico amarillo: el amarillo limón. En camisetas quedan muy bien. Pero para pantalones, o faldas, no es santo de mi devoción. Y eso que


tengo un vestido amarillo. Pero, mirad, es muy veraniego.

Otros amarillos me gustan mucho: el oro viejo, el amarillo pastel, el amarillo oscuro. Uno que está de moda y que lo odio mucho es el color mostaza. Que yo le llamo amarillo cagalera.

El amarillo fosfi, para calcetines



El naranja: Un color complicado. Brillante y difícil de poner. No resulta elegante como el rojo ni animado como el amarillo.

El color naranja butano no me gusta nada. Pero si hay naranjas más bonitos, como


el color melocotón o el cobre que son ideales para vestir. Los colores pasteles siempre son agradables para vestir.





El gris está también empatado. Hay grises odiosos, como el gris rata. Los grises


claros, el gris oscuro, el gris marengo me gustan más. Son elegantes y le dan un punto de seriedad. El gris perla es muy bonito y muy suave




Con el verde tengo yo más problemas. El verde hoja lo odio. Queda muy bien para los campos y las plantas, pero no para mí. Ya dice el refrán: el que se viste de verde, con su belleza se atreve. 

Los verdes pasteles, los verdes amarillentos, los verdeazules, el verde botella, esos


sí me gustan. Quizá el verde botella es de mis favoritos para vestir. También el verde caqui y el verde militar me gustan.

Los fosfis, para calcetines



Marrones, pues los dejo para el final. El marrón clásico, me aburre. Con los beiges, camels y tostados me llevo infinitamente


mejor. 

El marrón cagalera, tampoco, claro. Como véis, el apellido cagalera, sirve para el marrón y para el amarillo.

En principio el marrón ni me gusta ni me disgusta en general.


Los básicos: negro y blanco.

No tienen clasificación. 

El negro es básico para combinar o para la coral o para funerales y entierros varios. No me gusta ir de negro entero. Así que cuando tengo misa o evento vario en la coral, procuro combinarlo con un collar o unos pendientes que rompan tanta negror.

El negro para combinar es elegante: con el blanco, muy clásico estilo camarero. Con el rojo, el gris, el amarillo, con casi todos los colores combina bien. Mi


favorito es el rojo y negro, tan español y tan elegante.

El blanco el color de la pureza y que atrae la mancha con la miel a las moscas. Es ponerte una cosa blanca y está asegurado el lamparón.

No soy yo demasiado de blanco puro. En camisetas siempre con algún estampado bonito. Pero las combinaciones de blanco con otro color funcionan muy bien:


blanco y negro camarero, blanco y rojo, blanco y gris marengo, blanco y camel.

Para el calor, colores vivos,  para el frío, colores oscuros. Es lo que generalmente me pongo.

Para camisetas, tiro de alegría y colorido, que con la cara de acelga que tengo, me viene bien

Y para calcetines, cuanto más colorido  y más chillón, mejor. Se puede decir que llevo la alegría en los pies