El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

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Nuestro aniversario de boda: El más feliz lo hemos celebrado con Rafa en Bogotá

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miércoles, 12 de agosto de 2020

Visita Grau Vell

Ayer hicimos la visita al Grau Vell (puerto viejo) .Una visita en tren organizada por Sagunto. Gratis y por eso había que reservar plaza antes.



Se salía del Alto Horno de Sagunto. Muy entretenidos pero un poco tristes porque Amparo y Toni no habían podido ir. Un abrazo muy fuerte a Toni, y a recuperarse, que te echamos de menos

El tren pasaba por la zona industrial, donde nos explicó el guía el pasado y presente industrial del Puerto de Sagunto

Íbamos enmascarados, pecata minuta por lo bien que lo estábamos pasando.

Yo trataba de hacer fotos en las curvas para que se pudiera ver el tren.

Un tren muy bonito, y un tarde preciosa, con un aire ideal para la excursión

Ya estábamos saliendo del polígono industrial y enseguida nos metíamos por el camino al Grau Vell.

El camino, ya era estrecho, o sea, que si venía un coche, había problemas.

Se notaba ya la presencia de la marjal, con sus aves y su vegetación típica
Llegamos al Grau Vell, y había esta ermita tan chula dedicada a la Virgen del Buen Suceso (que también es la patrona de Benifairó, el pueblo de al lado del mío)

Paramos, desembarcamos del tren, y el guía nos explicó el milagro de la marjal. Estamos en zona industrial, pero la originaria pedanía de pescadores, ha sobrevivido a viento y marea y el ecosistema ha perdurado.
Al fondo veis los depósitos

Nos dirigimos a la pedanía, y esta foto es muy curiosa, donde véis a mis comopañeros de excursión,
Llegamos al fuerte, que es del SXVI. En un principio se construían para prevenir ataques de piratas berberiscos.
Por supuesto, hasta el mismo SXX siguió en uso, para otras lides.
El guía siguió explicando que el fuerte está en obras, pero que en un par de semanas ya se podrá visitar. Volveremos, pero en coche, a ver el fuerte.















Se supone que se había acabado el paseíto, pero el guía dijo que el que quisiera, que fuera a hacer fotos, y el que no, pues podía quedarse y nos contarían cosas.

El puerto es de origen romano, y está hundido. También tiene, lógicamente su parte que está en tierra y que aún no se ha acabado de excavar. No es visitable


El puerto tiene playa de escoria. La escoria son los restos que tiraba la Siderúrgica. Que, no hay  mal que por bien no venga, han hecho que las playas sigan estando sin problemas de línea de costa. Este es un problema que sí tienen otras playas del Levante (la deriva hacia el sur , nos dijo el guía)


Por eso, la arena es gris.
Aquí veis un vértice geodésico. Es una manera de ver desde dónde a dónde llegaba el puerto romano.

El guía nos explicó el origen de Sagunto, la acuñación de monedas para el intercambio de productos, la 2 guerra púnica. (entre romanos y cartagineses).

Siguió hasta la época de la guerra civil, donde pusieron baterías de guerra, para evitar ataques.


La mascarilla, a estas alturas, daba bastante guerra. En pocas ocasiones nos la quitábamos. Esta vez para sacar una foto en la que se ve la playa de escoria. Y un cielo precioso, que también cuenta.













Yo, como soy la fotógrafa y la reportera más dicharachera del grupo Excursionados, no suelo salir en las fotos.
Esta me la hizo mi marido. Al fondo véis el guía encaramado en una estructura abovedada. Parece un predicador, jajajaj



En esta foto, yo explicaba dónde estaba el otro vértice geodésico, para que mi marido pudiera calibrar desde dónde a dónde iba el puerto romano.

Como veis, yo iba protegida para los mosquitos con pantalón largo.





Pero no había mosquitos, porque estaba todo muy seco. Menos mal, porque los caballeros iban a pierna desprotegida. (las mujeres, siempre más previsoras)









De vuelta, mirando el paisaje, las chumberas (en versión espinas de Eva, que es otro tipo de chumbera).



Y este ha sido mi reportaje súper chulo de la visita al Grau Vell.

Muy bonita, el guía explicó cosas muy interesantes, y nos volvimos a montar en el tren, y vuelta a casa.

jueves, 6 de agosto de 2020

5 Agosto: excursión a Jérica y Viver

Ayer, como todos los meses hicimos la excursión programada. La sorpresa es que, al salir nos dijeron que antes de ir a Viver (lo planeado) iríamos a Jérica.
Yo tenía muchas ganas de ir a este sitio, con su campanario que se ve a kilómetros desde la autovía.

Pero primero, Juanra, nos llevó a las trincheras.

Debo de reconocer una cosa: me persiguen las escaleras.
Y otra: hay gente que va en chanclas a todos los sitios y gente que no. Yo soy del segundo grupo.
Pero como no me dijeron nada, me fui con los zuecos de Frank de la Jungla, a subir escalones por la montaña.

Para mi sorpresa, no resbalé nada y aguantaron como unos cosacos.

Eso sí: me llevé parte del monte en mis pies.


El sitio, muy bonito, muy bien habilitado para que cualquiera pueda subir.



Mi marido, también iba en sandalias, y alguna piedra le hizo pupita.


Mi amiga Ade y su marido, seguían por el camino de las trincheras

Por este camino, se veían las habitaciones donde se refugiaba la gente de las trincheras. No llevábamos linterna, y no se nos ocurrió usar la del teléfono móvil

Mis aguerridos soldados dispuestos para la lucha
Después de la visita a las trincheras, fuimos al coche, me cambié de calzado y almorzamos.

Y nuestro guía Juanra, nos llevó por un  camino precioso que va al lado del río y que los de Jérica han acondicionado de lujo total.

Un paseo precioso, a la fresca, con unas imágenes que se quedan en la retina, como esta cascada, desde donde los chicos del pueblo se tiran sin problemas.

También había gente escalando.

Total, que esto es igual que en Chulilla, pero en paquete pequeño y más accesible: agua, puentes, y escaladores.




El camino, seguía dando fotos preciosas.

Llegó el momento en que debíamos empezar a subir al campanario

El sol, en esta zona pegaba ya fuerte. El campanario es mudéjar: o sea, de estilo musulmán converso.

Una bonita foto, que ni los Beattles con su paso de cebra.

Jérica es un lugar precioso que recomiendo vivamente.

Una temperatura excelente, un pueblo precioso, de postal, lleno de callejones repletos de colorido.


 Llegamos a Viver, y había bastante gente, y eso que era día de diario.

En el merendero, este cartel tan curioso que prohibía hacer caca. Lo tuvimos en cuenta.

Nos cambiamos y nos fuimos al agua.

No tengo fotos, pero os lo describo.
Una poza que, en su  máxima profundidad anda por el metro cincuenta.
Helada, helada y muy helada. Prístina, prístina y muy prístina.
Yo, que soy del gremio friolera, entré con sumo cuidado. Y entre que me meto y me congelo, tardé lo mío en ponerme a nadar.
Con los zuecos, claro, que el suelo está lleno de cantos rodados.
El cuerpo, se acostumbra, pero los pies no. Y al cabo de media hora, estábamos hartos de tener los pies helados y salimos del agua.
Ni mi marido ni mi hijo se bañaron. Mi marido, por no llevar calzado adecuado. mi hijo por la mierda de la adolescencia que dice que no quiere bañarse



Nos hicimos la foto juntos. Esta vez no han venido ni Amparo ni Toni. Una lástima

Justo al lado del merendero había unas cuevas prehistóricas. En esta foto, veis que el merendero está abajo. A las cuevas se sube por peldaños (otra vez escaleras, me persiguen)
 El sitio, muy curioso y muy chulo. Lleva ocupado desde la Edad del Bronce. Dicen que hay pinturas, pero nosotros no las vimos

Las cuevas, como veis, muy accesibles, e ideales.

Fuimos mi marido y yo, porque los otros tres, estaban jugando al dominó.
Mis zuecos que seguían comportándose como unos campeones.

El recorrido no era difícil, ideal para ir después de comer a bajar la pitanza

Está muy erosionado. O sea, que el paisaje está transformado tanto por la mano del hombre, como por la erosión natural.

Hay un arroyo cercano

En las cuevas, había restos de fuego. Veis la zona negra.









Mi marido, que estaba muy guapo, posando con estas oquedades, que parecen una cara.








Luego, estuvimos buscando un buen rato la villa romana de Viver. Después de 5 intentos, lo dejamos.

Al llegar a casa, mi hijo se dio cuenta de que estaba quemada.

¿Vosotros sabéis que cuando se quema un guiso, cuando lo oléis ya está quemado sin remedio?

Pues lo mismo me pasó a mi. No me di cuenta de que me había quemado, hasta que me quemé pero a base de bien.

Pero, bueno, pecata minuta. Me lo pasé en grande. Me apunto esta excursión para cuando venga mi hermano Patxi. Una pasada de bonito. Pero mi hermano viene en Semana Santa. Y no sé yo si el agua estará en condiciones. A estas alturas del verano, el agua estaba helada. En Semana Santa.....ya veremos
Saludos cariñosos y gracias por los comentarios

viernes, 24 de julio de 2020

Penúltima subida de Julio a la ermita de Benifairó

Hoy, como todos los viernes, tocaba subida a la ermita.

    Por el camino, pensaba yo de qué iba a hablar en esta entrada.




¿Por qué es conocida Valencia? Entre otras cosas, por sus naranjas.
Pero esto está cambiando. Dentro de poco se conocerá Valencia por sus aguacates. Cada vez más campos de naranjos se transforman en aguacates.
Es la ley de la oferta y la demanda. Los agricultores no tienen naranjos por lo bonitos que son, sino por el rendimiento que dan. Y si te cuesta más el mantenimiento que lo que sacas por las naranjas, está claro que no funciona. Y por eso, tantos y tantos agricultores se pasan a los aguacates.


La subida a la ermita por las escaleras, con aguacates a la derecha, y naranjos a la izquierda











Por la entrada de la carretera que va a parar a la ermita, alguien había opinado sobre la orientación sexual del alcalde de Benifairó. Que si es gay o gayna, a estas alturas del patio no me parece un insulto. Es como si pusiera: Alcalde hetero. Pues, eso.












Por el camino, la olorosa higuera. Me encantan estos árboles, tan frondosos, tan aromáticos y que se dan en todo tipo de terreno.






 Siguiendo la carretera hay un puente sobre un barranco. Me gustan los barrancos, son caminos al infinito, llenos de vegetación.

¿Véis que por mucho que suba por el mismo camino, siempre tengo cosas que contar?.




En el silencio del camino, en el que suena el silencio, quiero decir, estoy pensando en zarzuelas. Últimamente las estoy escuchando por pares. Y ayer tocó La Gran Vía. Y descubrí que me sabía casi todas las canciones: Caballero de Gracia me llaman, los 3 ratas, Pobre chica, la que tiene que servir; yo soy un baile de criadas y de horteras.
Me las sé porque las tocaba mi padre y mi madre las cantaba.
Me gusta mucho esta zarzuela, en la que las calles toman forma de personas.

Hace calor,  porque es verano. Verdad de perogrullo. Pero, es cierto que odio el verano. Le decía a mi hermano Patxi el otro día, que en Valencia hacer buen tiempo es cuando llueve y está nublado.









En fin, que cada vez que Lorenzo está mucho más tiempo con nosotros del que la prudencia exige, me quejo. Para nada, pero me quejo.
He dicho

jueves, 23 de julio de 2020

Días de verano, noches de calor

Estamos acabando Julio, el mes más caluroso en esta zona.
Sabéis que vivo cerca de la playa, pero no la frecuento mucho. Mi marido tiene la piel blanquísima, necesita un protector súper alto. Y tampoco le hace mucha ilusión.

El martes, hubo actividad de Juniors en la playa de Corinto, una de tantas que hay en nuestra zona. Dejamos a Rafa con sus compañeros, y nos fuimos a pasear a la playa.
Una playa de piedras, como casi todas las de por aquí. Se veían montañas de arena, con la que intentan cubrir las piedras.
Según me dicen y repiten, esta situación de playas llenas de piedras procede de la construcción de un puerto deportivo y su espigón correspondiente. O sea, que para que los ricos tengan barquitos los pobres nos jorobamos y tenemos las playas llenas de piedras. Lo de siempre, vamos a ver.

Ayer mi marido me propuso bajar al Puerto de Sagunto a hacernos un helado. El primer helado de la temporada.
Había tormenta, pero cayeron cuatro gotas.
Nos encanta una heladería que hay en el paseo marítimo. Hay helados de muchos sabores. Yo me pedí de tutti fruti y turrón. Y mi marido de capuchino y fresa.

Luego, nos fuimos a pasear. Estaban colocando los puestitos del mercadillo.

Lo malo es la mascarilla, que agobia muchísimo con este calor intenso que hace.

Y ahora hablo de las noches tropicales. Son un sinvivir. Tengo ventilador y la ventana abierta. Pero aún y así, me despierto con el cogote empapado. Le doy la vuelta a la almohada y así toda la noche. Me levanto tropecientas veces, con la espalda empapada, y con sed.
Total que cuando me levanto por la mañana, estoy cansada. Y malo es de buena mañana estar cansada. Nos queda el resto del día para batallar lo mejor posible.

Lo de cocinar, siempre recuerdo a mi suegra, que decía que no le gustaba cocinar en verano. Pues, chicos, a mi, tampoco. Pero como en verano también comemos, no hay opción de pasar del tema..

En fin, que se acaba julio y ya tenemos Agosto. Agosto va a ser un mes con muchas actividades: nos vamos a Viver el día 5, el 11 trencito por el Grau Vell, el 14 cena con vecinos y amigos, el 15 cantamos misa entera, y el 23 otra misa. Me falta que el día 4 prepararé la comida para el 5 y que el día 13 prepararé parte de la cena del día 14.