El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

Libro de visitas

Cumple de nuestro amor colombianito

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Nuestro tesoro llanerito está con nosotros

Lilypie - Personal pictureLilypie Waiting to Adopt tickers

Nuestro aniversario de boda: El más feliz lo hemos celebrado con Rafa en Bogotá

Daisypath - Personal pictureDaisypath Anniversary tickers

viernes, 17 de abril de 2020

Mis aficiones 8: tejer. Tejer en coronavirus

En Faura se me conoce por mis trabajos de punto. Dicen que soy una artista, pero yo sólo me considero artesana.

Mi afición por tejer viene de los tiempos de la Facultad. Cerca de la Facultad, había una tienda de lanas, y recuerdo que había expuesto un jersey blanco con florecitas de colores. Me encantó, pero el precio era par mí excesivo.

En mi casa siempre hemos tenido una señora que se ocupaba de la limpieza. A mi madre su padre le dijo que no tenía que aprender semejantes tareas. Así que, asistenta al canto.
Una de ellas, Isabel, fue la primera que me enseñó a tejer. Y lo primero que me hice fue un jersey de rayas que se empezaba por una manga y acababa en la otra. Con un material muy caro, por cierto, que brillaba mucho. En rosa y verde

Luego, vinieron los calados, y me hice una chaqueta en rojo y blanco.

Y poco a poco fui avanzando hasta que superé a mi maestra. Yo ya entendía los gráficos de las revistas.

Y seguí tejiendo para mi, para mis hermanos, para mi madre. Jamás cobraba nada.
Ya en el piso, después del tiempo en el chalet, tuve un encargo y me lo quisieron pagar, y yo no me lo creía.

Me caso, llego a Faura y sigo tejiendo. Contacto con Ana, y montamos el grupo de Valencia Knits. Al principio, ibamos una a la casa de la otra y así.

Más tarde, se añadió más gente, y al final quedábamos en el Starbucks del carrer Valencia para tejer. Cada vez éramos más gente y me lo pasaba en grande.

En verano, quedábamos para tejer en el río (en el antiguo cauce del río Turia) y nos lo pasábamos bien. En el cauce del río hace mucho menos calor que a pie de calle.
Ya en esta época nos cambiamos de sitio y fuimos a una tetería.
















Por entonces, ya empezaban las acciones urbanas o urban knitting. Se trata de decorar la calle, el mobiliario urbano, con tejido.
Forramos unos bancos, decoramos una plaza, montamos una mascletà de petardos de punto... Salimos en la tele y todo.




Y un día, Ana, en Navidad, nos propone montar parada en una Fira en la tienda de su hermana: La alegre Conchita. Era un sexshop para mujeres, calculad.
Y yo, encantada, para sacarme un plus de navidad. Hice muchos gorros con flor.


La alegre Conchita está en Benimaclet, un barrio con muchos extranjeros (no sé si ahora, con el virus de las narices) y un poco bohemio.
Vendí muchos gorros.
Esta fira navideña continuó y se unió a otra que se llamaba Asociación del árbol. Y no era ecológica. Tan poco ecológica que a los dos años o así, quisieron cobrar.

Fui a unos cuantos mercadillos más: en Burjassot, en Bunyol, y otros sitios. Y también a diferentes bares que montaban mercadillos. El resultado era diverso.

Y llegó la crisis, mi marido se fue al paro. Y había que hacer números: si yo me gastaba  más de lo que vendía, no podía ser.

Llegó la fira de Faura. Yo no creía que tuviera tanto nivel. Pero me dijeron que era muy barato y me apunté. El primer año me cobraron, el resto, por ser yo de Faura, no. Desde entonces voy y me lo paso muy bien. El gasto es 0 y el resto beneficio. Cierto que no tengo muchas perspectivas, si no, me deprimiría. Ver pasar gente y más gente y más gente y que ni te miren, es para deprimirse.
Los primeros años, la parada estaba un poco fuera del meollo de la fira. Lo que más me comía yo es el frío y el viento.
Luego me pusieron donde estoy ahora, en mitad mitad, y pasa mucha gente, pero no compran casi ninguno.
No me puedo quejar, siempre cae algo. Y ese algo es beneficio.




En estas fotos me veis con mi amiga Antonia.
Ella tiene mesas grandes de sobra, y me las presta. Solemos ir juntas a las ferias y nos lo pasamos bomba




Mi amiga Norberta me habló de la fira de Quartell, y allí he estado hasta el año pasado que dejó de hacerse. Empezó muy bien, pero se fue desinflando. Pienso que es porque la organizan los festeros

 y no el ayuntamiento.


Hace 3 años me enteré de que había fira en Benavites, y también me apunté. Y es la fira más molona de todas. En su placita, con su torre, y un ambiente estupendo.Te dan las mesas que quieras, te ponen la luz y el toldo. Y luego, paella a 10 euros. Es la mejor con diferencia.
También tengo que decir que Benavites es un pueblo muy pequeño. Esto, así, en Faura es imposible. La Fira de Faura es muchísimo más grande


Hace 3 años también empecé a hacer cosas distintas: Los reversibles: tejidos que tienen dos caras.








Esto es un ejemplo. Si le das la vuelta al tejido sale igual pero al revés de los colores








Y la illusion art: Cuadros que, son arte. El alcalde de Faura me propuso hacer una exposición y en Agosto del año pasado la hice.





Y también hice la misma en Benavites






Y después de este recorrido, os cuento que lo que he tejido para el coronavirus:
Primero, medios de locomoción.
Segundo: arco iris.

Tren destino al final de coronavirus




Caravana rosa alegría del coronavirus. Va feliz de vacaciones porque ya se acabó el coronavirus


Avión destino al final, vuela muy alto, vuela hasta el fin del coronavirus



El tractor que fumiga muy bien y esteriliza las calles

Cohete espacial y español, destino a mandar al coronavirus muy muy lejos













Los 3 barcos del coronavirus: España, Fuerza y alegría
Todas mis creaciones. En el blog de labores y en facebook pondré precios. Esto es meramente informativo


Y Arco Iris: He hecho el grande, que es el de la esperanza. Está al revés. Supongo que es porque eso es lo que queremos: que la situación por la que estamos pasando se vuelva del revés. Es lo que pienso




 En la cometa hay dos tipos de arco iris: pequeños y más pequeños. Los de la cola son más pequeños que los de la estructura

jueves, 16 de abril de 2020

Mis aficiones 7: las plantas

Ya ha llegado la primavera y las flores.

Ya os he contado que soy como San Francisco de Asís: me encanta la naturaleza.

Y entre la naturaleza están las plantas; y más ajustadamente, las crasas.

Esta afición mía viene desde que fuimos a Colombia y estuvimos un mes. Lo único que aguantó fue un asiento de suegra.

Más tarde, una conocida del grupo de tejer, me dio un cactus (echinopsis subdenudata) y fue la primera flor que tuve. Nos quedamos mi marido y yo flipados viendo como se montaba el  capullo. Desde entonces, y debido a la forma del capullo, se la conoce como Pene peludo.
Esta conocida, que se llamaba y se llama Malena, nos habló de un vivero de cactus, Agroideas, y lo bonito que era.

Quedamos para ir y yo me volví loca.

Fueron mis primeros cactus.

Fui dos veces más y siempre perfecto, porque Luis Bru, el dueño, es un encanto. Y ver el vivero es espectacular.

Más tarde, en un foro de cactus, participé en GH cactus. E hice lo mejor que yo sé: hacer el payaso. Y va y gano. Y me diero de premio un montón de cosas. Entre ellas, cactus y suculentas no cactáceas. Aquí empecé yo a aficionarme a las suculentas no cactáceas.

Un día, en un foro de infojardin, una persona hablaba de sus epífitos. Yo dije que me encantaban. Él dijo que si quería, y dicho y hecho. Ahora tengo unos cuantos, que han crecido divinamente. El único que no lo hizo fue el selenicereus anthonianus.

Más tarde, me regalaron mi cola de mono.
Y el año pasado, en un intercambio, me dieron el selenicereus, y ha crecido que da gloria. Me encanta con sus hojas en forma de hoja de roble.

¿Dónde los tengo?
Pues, hace un tiempo, una mami de cate me avisó de que en Consum estaban retirando expositores. Y allí fui yo y me llevé el de una crema solar. En principio era para las firas, pero mirándolo bien, nos decidimos a ponerlo para los cactus.

Está muy bien y caben muchos cactus

También tengo una estantería de hierro forjado que es esquinera. Y por supuesto, 3 jardineras.









Para evitar saltos innecesarios suicidas de mi gato, tengo barrera de cactus en todo el borde del suelo de mi balcón.

Me encanta tejer y mirar mis plantas. Antes, tenía mi word con todos sus nombres. Lo perdí por cosas del ordenador, y ahora ando vagoncia para volver a hacerlo.

Mi marido, que es un chollo, me dice que cuando acabe el confinamiento, me va a llevar al Oasis, y me comprará un cactus grande. Yo le digo, que lo primero es ir a Leroy Merlín a por un marco para mis láminas de Sorolla. Pero es cierto que tenemos ganas de ir en coche y largarnos por ahí.

Uno de los sitios más bonitos es el Jardín Botánico de Valencia. Una preciosidad, en la que cada vez que vamos hay cosas distintas. Tiene una colección de cactus preciosa. Y todo en su conjunto es una maravilla para disfrutar.






miércoles, 15 de abril de 2020

Mis aficiones 6: el deporte

Muchos de los que me leéis no sabréis que soy monitora de deporte.

Yo llevo el deporte en las venas. Una persona culo inquieto como yo, no tendría más opción que no parar de menearse.

En el piso, lo clásico, los patines. Me he dado galletones de aúpa, pero sobreviví. También jugaba con mi hermana mayor al lanzamiento de piedra, hasta que un día me dio, y brecha al canto. Y con mi hermana mayor jugaba a llegar la primera a casa, o sea, a correr.
¡Qué diferencia con los niños de ahora!


Siempre me recuerdo a mi misma jugando y moviéndome. En el chalet, jugábamos al balón volea, a ping-pong, a palas. Cuando no jugábamos a pillarnos. Que ese es otro deporte que me encanta.
Un día, me regalaron una bici, y ala, otra cosa más para jugar.

En verano, ibamos a Laredo, y allí molaba jugar al tenis, a la pentaca (esto es más tranquilo ), a correr por las dunas (no veas lo que cansa) y a patearnos la playa.

En un año de estos, pues vi un curso del INEM de monitor deportivo. Y me apunté.
Estuve dos meses aprendiendo diferentes deportes. La primera semana tuve agujetas en sitios que no sabía yo que existían. Como dijo un compañero, tenía que coger un taxi para ir al baño.

Y cuando piensas que ya has pasado todas las agujetas, llega el segundo mes, y tienes agujetas en otros sitios, porque son otros deportes.
En natación descubrí que tenía viciadísimo el crowl . De resultas lo cual, yo nado mejor braza, que no la tenía tan viciada

Después de esos dos meses, quise ser socorrista. Y me apunté a un curso. Mientas, como una de las pruebas era bucearte la piscina de 25 metros, pues empecé a ir a la piscina. Recuerdo que tenía a las abuelas preocupadas, al verme tanto tiempo en el fondo de la piscina. Casi lo logré,que conste.
El curso  no lo aprobé, la RCP se me atascó con el muñeco diabólico.

Pero cogí gusto a la piscina, e iba todos los días a nadar. Me hacía tropecientos largos a crowl, que es el estilo que más domino. Una vez hechos los largos, me hacía unos cuantos a braza y otros poquitos de espalda.
Yo iba a ritmo cojonero, es decir, despacito. Y a veces venía el fantasma de turno, que te adelantaba a todo meter, para, después no aguantar, claro.

Llegó un momento que me aburría nadar, porque me daba tiempo a pensar. No conseguía cansarme lo suficiente. Y me apunté a aeróbic. Y en aeróbic me quedé hasta prácticamente casarme.
A veces combinaba piscina y aérobic. Así mucho mejor. Adquirí una forma estupenda y un tipo monísimo.

Basauri es un pueblo todo cuestas, así que la gente tiene unas piernas estupendas. Quieras o no, haces deporte.

Faura, pues es más bien llanito. Y fue llegar y apoltronarme.

Cuando Rafa se hizo un poco mayor y ya no tenía que acompañarle al cole, me decidí a caminar. Y hasta ahora.
El caminar pues mola, porque hablas con la amiga. No es mucho deporte, dependes de los perros. Es un paseo con perros. Te mueves pero no mucho.

Y llega el coronavirus. Y pienso ¿Qué puedo hacer? Y miro en el canal de youtube de sprinter, y me animo a hacerlo.

Dos cositas: estoy oxidada y no tengo sitio en casa. No tengo la dichosa smart tv y en el cuarto de ordenador estoy muy mal.



Busqué otra cosa, más aeróbica, y bien, pero el sitio tampoco.
Y vi la cocina y dije: este es mi sitio. Mi sitio natural, jajaja

Todos los días hago 15 minutos de ejercicios aeróbicos y anaeróbicos.
Y debo de decir que me encuentro mucho mejor, más ágil.
El deporte es como una droga, y cada día quiero hacer más.
Tengo la limitación de que no quiero tumbarme, porque tengo miedo a mi pobre rodilla lesionada (el chucho mari lo hizo de órdago)
Hago sentadillas, flexiones contra la pared, ejercicios de brazos, de gluteos, de gemelos, de biceps femoral, cuello, rodilla, tobillos, pecho, cintura y cadera. Ejercicios aeróbicos saltando y haciendo la caja, la espiga, step lunch.
Intento que todo mi cuerpo se mueva.
Y de paso, vigilo la comida.

No hago deporte para adelgazar, tengo que decirlo. Nunca, incluso cuando tenía un tipo espectacular, he hecho deporte para adelgazar. Lo hago para encontrarme bien conmigo misma. Y si de paso, adelgazo, estupendo, pero no es el fin.

El deporte genera endorfinas, las hormonas del placer, y a mi me encanta generar esas hormonas. Por eso, incluso cuando estoy perruza, es empezar y activarme, como si pulsaran una tecla.

Mi marido se ríe, pero yo le digo que lo intente, a ver si se ríe menos. Porque todo parece muy gracioso, ale, a moverse. Pero estar en el ordenador no es un deporte.

Así que, ande yo caliente, ríase la gente

Respecto a los deportes que me gustan los divido entre: los que me gusta o me ha gustado practicar y los que  me gusta ver
Practicar: montañismo, tenis, footing, runing (o sea carrera y caminar), natación, pentanca (gran deporte), dardos, ping-pong, frontón.
Para ver: todos los de invierno, sobretodo el patinaje artístico.
De verano: pues menos el boxeo y la lucha en pesos grandes, me gustan casi todos
El béisbol no me va mucho.
¡Ah! el fútbol.  Ese gran deporte, único que ponen en la tele, y al que odio tanto.
No odio el deporte como tal, sino que sólo pongan ese deporte en la tele. Lo poco agrada, lo mucho enfada.

Los deportes de raqueta, me encantan: tenis, badmington, padle, squash. De tenis, no me pierdo los torneos grandes: Wimbledon, Roland Garrós, Open Estados Unidos, Open de Australia.

La equitación me gusta mucho, sobre todo los saltos.

Atletismo, me gusta todo, sin entusiasmarme nada. Lo que más me gusta es el medio fondo.

Ciclismo, y triathon, los sigo, cuando no hay otra cosa mejor que ver. Sobre todo, el triathlon, que cansa sólo verlo.

La Vela, me aburre sobremanera, porque no entiendo ni papa, y lo que dicen los comentaristas que se ve, yo no lo veo.

Mola mucho el tiro con arco. Con esos arcos que parecen de ciencia ficción.
El tiro con pistola, me gusta un poco menos.

Natación: lo que más me gusta son los saltos de trampolín y palanca. Esos, me entusiasman. Y la natación sincronizada. El resto, también lo sigo, me encanta ver cuerpos serranos nadando, jajajaja.

La gimnasia me gusta toda: la artística y la deportiva

La lucha: tanto tipo judo como la lucha clásica, como he dicho, me gusta siempre que no sean pesos pesados.

Las canoas y los kayaks me gustan mucho. Son súper emocionantes

Los deportes de equipo, me gusta el balonmano, el baloncesto (sobre todo si juega España),el boley playa (me gusta mucho) un poco el balonvolea, y un poco el waterpolo. El fútbol, ni con mujeres al poder me gusta .
Está claro que a mí me gusta cuando hay poca gente en la cancha. Soy más de menos gente más estética

Y ahora, no me acuerdo de más deportes, pero seguro que hay más y me apunto a todos.

Os podéis imaginar que, cuando llegan las Olimpiadas, tengo la tele puesta siempre. Practico el sillón ball, alternativo. Quiero decir que voy y vengo por la casa, haciendo las cosas, y de cuando en cuando le pego una ojeada a la tele. Si me gusta lo que veo, me quedo

Y hasta aquí  mi entrada de hoy, mañana más, amigos


martes, 14 de abril de 2020

mis aficiones 5: cocinar


Hoy os cuento esto del bello arte de dar de comer. Yo no sabía que cocinaba tan bien, pensaba que era para engordar barrigas y panzas.

En mi casa, siempre cocinó mi abuela. Luego mi hermana mayor, y cuando ésta se casó, me tocó a mi. Mi madre no cocinaba.

Me di cuenta de que lo hacía bien cuando los amigos de  mis hermanos se apuntaban a comer. Pero no sabía si lo decían por hacerme la pelota, por estar un rato en familia o por qué.

El caso es que me casé, y mi suegra me preguntaba que qué había hecho para comer. Tenía miedo de que envenenara a su lindo hijito.

Mi marido se asombró. El saber cocinar no venía en el libro de matrimonio. Era un bien apreciado, por lo que noté.


Y mi suegra, una vez visto que no cocinaba mal, se apuntaba a comer frecuentemente. Eso sí: teníamos que poner el salero. A mi no me gusta echarle demasiada sal a las cosas. Siempre, si está soso, tiene remedio. Si está salado, ya no lo tiene.

Mi marido, no estaba acostumbrado a la verdura, a las ensaladas, a la comida sana, sin fritos. Un día me pregunta ¿Qué es eso verde? Y yo le digo: pimientos, jajajaj
Poco a poco le introduje en el mundo verdura, haciendo los pimientos pequeñitos, camuflando las cosas. Y mi suegra celosilla le decía : Tú esto no te lo comías en casa . Y mi marido, para arreglarlo, decía: Es que Maricarmen lo hace de otra manera.
La otra manera es añadir chicha a las cosas sosainas. Un puré de verduras a pelo...no apetece. Si le pones sal de jamón, mejora mucho.
Mi marido me dijo, que desde que se casó conmigo, la piel se le puso más suave. Es lo que tiene no tirar de fritos al mogollón.

Las ensaladas son mi pasión. Y un día, en un pans, me dice mi suegra: Tú comes ensalada porque te gusta, ¿no? No le entraba en la cabeza que yo comiera de motu propio ensalada.
Me encantan: con pescado, con pollo, con lomo, con lo que sea. Obviamente si quiero hacer un plato único, le tengo que añadir chicha. Que la verdura sin chicha, acaba rápido en los pies, y te quedas con hambre.

Hace unos años, me apeteció entrar en el mundo de los brioches: Y aquí entran los roscones de reyes, los bollos suizos y los panquemaos o prims. Son masas entre el pan y el bizcocho y me encanta. La  levadura de panadería, cuando fermenta, huele de campeonato. Y esto de que tienes la masa hecha, y cuando añades la grasa, se te desmonta, y vuelves y dale y al final te queda precioso.

Y cuando leuda, o sea, cuando sube, es un espectáculo. Son masas vivas.

Os cuento que cuando vino mi hijo a la familia, tuve que emplearme a fondo en el tema pescado. No le gustaba  ninguno, así que tuve que apañármelas haciendo jeribeques para que entrara el pescado en la dieta. No tuve un éxito arrollador. Rafa se lo comía porque no le quedaba otra, pero no le gustaba nada.

Algo aprendí: a hacer muchos platos diferentes de pescado.

Yo soy partidaria de la dieta mediterránea. Comer de todo, mayormente vegetales y pescado, y aceite de oliva.
Los guisos tradicionales los de toda la vida, son los que más me gustan.

También todos los arroces. Aquí hay
 sitios que por cuatro duros, te dan paellas de escándalo. Pero también me gusta el arroz negro, el arroz a banda, el arroz caldoso, el arroz al horno (este último no lo como casi, porque me sienta fatal al estómago). También he hecho arroz criollo, arroz con champis y pollo, arroz con verdura...






Los hojaldres rellenos de lo que sea, están buenísimos












Y la repostería, me encanta hacerla, pero no comérmela. Soy muy poco golosa. Poquitas cosas me chiflan, y como es poca la chifladura, normalmente dejo el dulce para mi marido y mi hijo, que la disfrutan cantidad.
No me gusta el chocolate. Bicho raro soy.
Pero sí los bombones de chocolate con leche.

Ocurre, que tengo el estómago muy delicado, y no apto para comilonas. Así que tampoco me puedo permitir muchas cosas.
La grasa, aparte de sentarme mal, la odio. Las comidas grasientas, me dan asco.
La sal a cascoporro, tampoco me va nada. Yo prefiero las comidas al vapor, con poca sal, que sepan a lo que son. La verdura al vapor es estupenda. El pescado al vapor tiene un sabor de la pera. Y no es necesario usar demasiado el salero.

Tengo imaginación, y como no sé dibujar ni muchas otras cosas en las que plasmar mi cabeza loca, pues lo plasmo en la cocina. Muchas veces me dice mi marido o mi hijo: ¿Esto cómo se llama? Y yo: no tiene nombre. Me lo he inventado.
Muchas veces es para evitar algo que me sienta mal. Lo substituyo y queda mejor.
El tomate frito en las empanadas....uhmmm....repite y mal. Hago una velouté y ya está. Más suave y más rico.

Yo a eso le llamo apaños. Es lo que mejor se me da.
Tengo un libro : Donosti Pintxo a Pintxo, y cuando llega Navidad, se lo doy a mi marido y a mi hijo, para que elijan los que quieren que ponga

Ahora sé que se da bien la cocina. Sobretodo cuando cuando estaba en Colombia recibí un mensaje de un restaurante de Ondárroa que me pidió si podía copiar mis recetas. Yo me quedé boquiabierta, ojiplática, y le dije que sí, por supuesto.

El ser pobre también colabora. No tengo dinero para cosas lujosas, que no necesitan grandes elaboraciones. Así que, tiro de imaginación y mi familia come de Reyes, Reinas y ministros.

Y como, con el coronavirus, tampoco va a variar mi situación de pobre, pues seguiremos igual, dando caña, y comiendo bien

lunes, 13 de abril de 2020

Mis aficiones 4: los animales

 Os cuento que no puedo vivir sin animales. Son mi pasión, mi consuelo y, a pesar de que soy muy gruñona, les quiero infinito.

Cuando vivía en el piso, por mucho empeño que tuviera, mi madre no quiso tener perro.
Al llegar al chalet, ya era otra cosa. Necesitábamos un perro guardián. Estaba atado y tenía una caseta súper chula.
El primero era Tim (Timoteo, por los libros de Los Cinco), un setter inglés precioso. Tenía yo los cazadores intentando comprármelo pegaditos a mis pies.

Era cazador nato. Había que verlo en El Arenal, tratando de cazar las palomas. Le perdía la impaciencia, y todo su cuidado para no hacer ruido, se chafaba cuando empezaba a correr y se montaba un espectáculo precioso.

Era un perro de muestra. Cuando se quedaba en posición de muestra, era alucinante. Todo quieto con la pata doblada. Era innato, nosotros no somos cazadores.

Era un perro que le decías: ¡Tim, gatos! y miraba por tierra. Y si le decías ¡Tim, pájaros! miraba arriba.
Alguna vez he visto en lo alto de un poste un gato y mi perro ladrando abajo.

Es el perro de mi adolescencia. Un espíritu libre. De cuando en cuando, se escapaba y venía muy tarde de color gris, de la mugre que llevaba. Tocaba bañarlo.
Era experto en sinusitis. Un día, le miro, y tenía doble morro. Me lo llevo al veterinario, me da tratamiento. Le pusimos al lado de la calefacción. Y va  y me agarra pulmonía. Es el problemas de las puras razas, que son más tijismiquis que los perriplas, con la cabeza delante y la cola detrás.

Obedecer, no obedecía, pero me lo pasaba bomba con él. Mis primeros encuentros con el género masculino, se tradujeron en paseos con nuestros respectivos perros. Totalmente castos y sin nada de nada, más que hablar.
Cuando ya empezaba a tranquilizarse, en una de sus escapadas, lo envenenaron.

El siguiente Jaccky, que no era nuestro, sino de un amigo. Era un cruce de pastor alemán con cualquier cosa. Bueno sí, y un experto también en fugas. Tenía una súper pata y abría verjas.
Era un experto cazador. Se agazapaba, salía un gato, lo noqueaba con la pata, lo agarraba por el cogote y en dos meneos, adiós gato.
Era un peligro cuando entraba en el corral, porque no hacía ascos a nada.
Cuando le pillabas in franganti, te daba la pata.
Sufrió el mismo fin que Tim. En una de sus escapadas, lo envenenaron.

Siguiente y último, Berlín, un pastor alemán precioso. Era el perro perfecto. Inteligente, afectuoso, de un solo amo. Le enseñé a ataque defensa. Fue mi perro de la Facultad. Obedecía, iba al paso, un chollo.
Tenía un problema con la piel: me agarro sarna y tiña seguidos. Y dermatitis a tutiplén. Yo ya era experta en cremas varias.
Tenía un problemilla: que por las noches le entraba la tontera, y si llegabas un poco tarde, salía medio abobado de la caseta y ladraba. El truco era según ibas llegando a casa, hablarle, para evitar problemas.
Mi padre decía que era idiota. Eso era porque a él no le tenía afecto.

Un día trajeron un collie para hacer compañía a Berlín: Rocko. Un encanto de perro que escondía un carácter malísimo. Cuando estaba la verja abierta, salía pitando tras la persona que pasaba y le mordía. En vista de lo cual, y, como no era nuestro, le dijimos al dueño, que se lo llevara.

Gatos
Cuando estaba yo en Euskadiko Ezkerra, tenían allí una gata: Catalina, o Caty, por Catalina de Rusia, y me la llevé a casa.
Es la mejor experta cazadora de ratones que he visto en mi vida. Cuando estaba preñadísima, baja un día de la cama, se mete debajo del armario y saca un ratón. Se los comía, y dejaba los rabos, como cuando comemos boquerones. Así llevabas la cuenta de los ratones que se comía.
Parió y tuvo 6 gatitos. Y, súbitamente, desapareció. Supongo que mi madre se encargó de mandar a alguien a matarla. Nosotros la odiábamos por eso, pero se nos pasó. Nos quedamos con un cachorro, y el resto los dimos.

Se llamaba Elvis. Y para llamarlo era guay: elvis, vis vis. Era un gato medio callejero. Teníamos huerto y jardín y se paseaba alegremente. De cuando en cuando venía con las orejas destrozadas, porque se peleaba con el resto de los machos.
Y, a veces, cuando le pegaba la tontera, se le ponían el iris todo negro, y se lanzaba contra tí con uñas y todo. Mi hermana pequeña se reía, hasta que le tocó a ella y se rió menos.
En esa época, apareció una amiga de Elvis y se quedó. Era una gata muy bonita color naranja.

Nos echaron del chalet y llegó Fausto. A la veterinaria le habían traído dos gatos, que algún desalmado había intentado ahogar en el Nervión. Y como eran las fiestas patronales en honor a San Fausto, con Fausto se quedó. Era negro.
Este gato ha sido longevo. Hace ya casi dieciocho años que me casé, y el gato murió hace 3 años. Cuando mi hermano Patxi se fue a su casa, se lo llevó. Cuando murió Fausto, mi otro hermano le dio otro. Y para no complicarse la vida poniendo nombres, mi hermano Patxi le puso Fausto (II)

Y perros, pues...había una conocida, que tenía una cocker, Burton que era de su hija. La tenía en un garaje y yo la sacaba. Ahí empezó mi aventura con los cockers. Era una preciosidad, y muy buena. Un buen día, al sacarla, en un paso de cebra, un coche le pasó por encima y la mató. La dueña no me dijo nada, son cosas que pasan.
Pero, llegó Lola a nuestras vidas. Lola era del hijo de unas personas. Este hijo cogió una enfermedad de esas que si te pilla pequeño es inocua, pero que si te pilla grande es peligrosa. Casi se muere. Y dejó a la Lola en manos de estas personas.
Al final me la quedé yo. Estas personas, le decían a la perra. Sosiégate. Y la perra no se sosegaba ni a tiros.

Fausto se divertía con la perra. Se ocultaba en el comedor, y cuando la perra se entusiasmaba, le zumbaba.

Cuando me casé, vine con perra incorporada. Un buen día encontramos un novio y tuvo 6 cachorros. Nos quedamos con una: Ikatz.
Una perra muy buena, muy cariñosa, y muy pedorra. Se tiraba unos pedos pestosos alucinantes.
Te hacía los dientes, y parecía chinita.

Pasaron los días y cuando fuimos a Colombia, dejamos a  las perras en la veterinaria. Cuando llegamos fue genial. Las perras se pensaban que Rafa era un eventual y que se iría al final. Un niño de 3 años es un agobio para perros.

Ocurrió que Lola se empezó a mear por todos lados. Le dimos de todo, pero era un peligro de sanidad. Le tuvimos que dar eutanasia, nadie la quería.

Nos quedamos con Ikatz, con esta perrita tan encantadora.
Hace 9 años, en Navidad, empezó a encontrarse mal. Ya teníamos la felicitación navideña con ella. Y en 3 días murió de un cáncer.

Yo ya tenía decidido que más cockers, no. Para un pueblo con tanto campo, no sirven. A Ikatz se le metían todas las espigas en las orejas y luego, a la vete a quitárselas. Parte de la casa de la vete se la hemos pagado nosotros jajaja
También olía muy mal. Son perros muy acuáticos, pero, luego huelen apestosamente.
Y a la hora de beber, todo un espectáculo, goteando por todos los lados.

Ví que los teckels no olían tan mal, que no soltaban tanto pelo. Y busqué alguien que los regalara. Y encontré uno que, con vacunas me lo daba por 90 euros. Perfecto. Y fuimos al Bonaire y vimos a Gaspar. Un perro precioso de 3 meses.

Lo cogimos y lo llevamos al coche. El perro olía fatal, a náusea.
Total que llegamos a casa, era un lunes, y el perro, el pobre todo asustado. Pero enseguida se hizo. Yo tenía ensayo y dejé al apestoso con Juan.
Era 28 de diciembre.
El 29 llamé a la veterinaria a ver si lo podía lavar. Me dijo que con agua caliente sí. Lógico, no queríamos que agarrara una pulmonía.
Y desde entonces hasta ahora. Un espíritu libre que nos la ha hecho de todos los colores. Se ha escapado mil veces, y jamás le ha atropellado un coche ni le ha pasado nada.

Al igual que con Tim, tengo cazadores, que, de cuando en cuando, me lo quieren comprar.
Y las anécdotas respecto a ser un teckel....Hay gente que me dice: Oye, ¿tu perro no es muy largo? Y yo les digo: No, es que los demás son cortos.
O quien se empeña en que es un cruce. Sí: de una teckel miniatura de pelo corto y de un teckel standar de pelo duro. Así que mi perro se ha quedado tamaño standar (alejado del clásico salchicha pequeño y rechoncho) y con el pelo ni duro  corto. Pero como me dijo la vete, el que te diga que no es un salchicha, no tiene ni puta idea. Ole

En casa es un chollo. Pero cuando sale, es un broncas con todo macho que se acerque. Y soltarlo, en entornos muy controlados. Si hay perras en celo, va atado. Y si no...No he visto un perro igual: te mira, y luego, se larga. Le he odiado mil veces pero le he perdonado otras mil.

Hace 2 años, sonó el fonoporta y mi hijo dijo que un gato se había colado en el portal. Mi marido dijo que gatos nanay y montó bronca. Pero nos lo quedamos, y se encariñó. Duró poco porque tenía problemas de hígado. Pero Juan se quedó hecho polvo. Entonces miré en Milanuncios y vi que una persona de Sagunto tenía gatos para regalar. Llamé, quedamos, y Coco llegó a nuestras vidas.

Se puede decir que en mi casa no nos aburrimos. Pensamos que, al castrarlo, se iba a tranquilizar. Pero nada de nada. Sigue igual de trasto.
Aparte, le gusta el agua, chapotear, increíble.
Con el perro, juegan juntos, son amigos

Como veis, es falso esto de que perros y gatos se lleven mal. Gaspar era un adulto cuando llegó Coco, y se han hecho amigos inseparables


Yo soy casi experta en perros: me conozco casi todas las razas. Ahora, mi primo tío o tíoprimo Juan, me ha enseñado su perro. Un airedale terrier. De esta raza tengo yo una anécdota.
Nos dejaron dos airedales, y les llamamos Zipi y Zape. Se supone que habían ido a la caza del jabalí y eran expertos cazadores.
Total, que los llevamos al campo de tiro (llamado así porque tiraban tiro al plato). Y fue oir un tiro, y ¡patas para que os quiero!, montaña abajo. Para cogerlos, nos costó Dios y ayuda. ¡Valientes cazadores de pacotilla, que al primer tiro huyen!

De perros me gustan casi todas las razas. Me encanta el bull-mastiff. Para los que tienen una casa enorme.
Les tengo manía a los pequeños, llamados perros patada. A los perros, les pasa como a las personas: cuando más pequeño, más mala leche.
Yo entiendo que no es lo mismo el mordisco de un chihuahua que el de un pit bull. Pero morder, muerden más los yorkis, los ratoneros valencianos, lo pincher y los chihuahuas, por mentar razas pequeñas. Parece ser que la mala leche se diluye con el tamaño. Por eso los mastines son tan tranquilos. Y los San Bernardo y esos perracos que pululan.

Para un piso como el mío, perrotes, van a ser que no. Ahora están de moda los labradores. Pero sueltan pelo para montar una tienda de colchones. E igual los golden. Me encantan, pero, jobar la de pelo que sueltan.

Ahora les he cogido cariño al caniche a pelo, sin mariconadas de peladas absurdas. Me gustan los café con leche y en tamaño medio.

De los teckels...he salido escaldadilla. La obediencia no es lo suyo. Y ya no tengo edad para andar corriendo detrás de él. Y lo malo, es que sí, corro. Menos mal que la que tuvo, retuvo. Siempre me ha gustado el deporte.

Otros perros que molan mucho son los galgos. Pero me han dicho que tienen problemas con el frenado. Se pasan de frenada. Aquí hay más podencos, que son muy majos.

Por supuesto, los perros pelados, como el chinese y demás me parecen horrorosos y repulsivos.

Los shar-pei son como los chinos: sosos. Igual que los chow chow: sosos. Prefiero los lengua azul que los de la piel arrugada

Los carlinos, pues tendrán su encanto, pero físicamente no me gustan nada.

Los de trineo: Alaskan, Samoyedos, Huskys, pues son para gente activa. Son bichos con personalidad. Y me parece que un perro de nieve, para estas latitudes, va a ser que no. Algunos tienen su correspondiente mala uva

Los dálmatas: tan hiperactivos. La gente los compra por su estética, y luego, es un animal que necesita mucho ejercicio

Los cockers son preciosos para ciudad, sin ramitas ni cosas para engancharse.

Los de caza, pues son de caza. Tipo pointers, setters, bracos. Son animales muy simpáticos y cariñosos.

Los terriers o cabezas cuadradas. Pues los hay muy majos, y los hay muy mala uva. Según se va reduciendo el tamaño, peor mal café.

Y los cabeza tanque: tipo rotweiler, pit bulls y demás. El problema que tienen estos es su cabeza durísima, y su rabo, que lo usan como un látigo.
Había un hombre en Faura que tenía una rotweiler de nombre Chispita(en realidad tenía que llamarse llamarada, por el tamaño) muy cariñosa. Un día, mi marido fue con un amigo a tira la basura, y la Chispa, salió disparada por mi marido, a saludar. Al amigo, no le llegaba la sangre al cuerpo, del susto que se pegó, jajaja
Otra anécdota es con un pit bull que teníamos de vecino, y de nombre Hulk. Unos días antes de hacer la comunión mi hijo, vino mi cuñado a ver la parada (en estos pueblos, se monta una parada con los regalos que le han hecho al comunionero). Yo había dejado la puerta abierta para evitar estar abriendo y cerrando continuamente. Y he aquí que entra Hulk como Pedro por su casa, y mi cuñado lo ve, y el susto que se metió fue de aúpa.
Hulk, al igual que casi todos los de su raza, es un santo, con una alegría increíble.

Los schnauzers: pasa igual que con los terriers: el pequeño, el más cabrón.

Respecto a los collies, (las dos clases que conozco) pues mucho pelo sueltan. El carácter es estupendo

Los Pomeraria: mi marido se ha enamorado de esta raza pequeña, cosa extraña en él. Habíamos decidido que los perros patada no nos gustaban. Pero hay un cachorro, Wiskhy, que es una pasada. Sin que sirva de precedente, el próximo perro, será un Pomerania. Pero a Gaspar, todavía le quedan años de feliz convivencia con nosotros. No lo vamos a jubilar

Otra raza curiosa es el Sethland. Es como un collie miniatura. Pero no es un collie enano, no, es un perro de esta raza.

Y los mejores: los perriplas, con la cabeza delante y la cola detrás. A mi me gustan los que tienen bigotes. Pero los hay la mar de chulos. Por supuesto en tamaño normal, no perro patada.

De gatos sé menos, me conozco menos razas, y en principio me gustan todos menos los sin pelo. Y los de nariz chata, que parece que se hubieran pegado con el morro en una puerta, tampoco me gustan mucho. Para mi, los más chulos son los tipo gato europeo y similares.

No sólo me gustan perros y gatos. Me gustan todos los animales menos los bichos: insectos varios y serpientes. De los insectos se salvan los escarabajos, las mariposas, las mariquitas. Odio las arañas, las mantis, las langostas y demás bicho repelente.
Aquí hay culebras de dos metros y no exagero. Aunque estén muertas no puedo con ellas.
Pero nos vemos todos los documentales de animales. Ahora, con la televisión por cable, nos lo pasamos súper, viendo animales.
Los pájaros me encantan. Está claro que el colorido me va mucho.
Y las hienas, las pobres, que siempre la gente las pone verdes, y son una pasada de animal. Desde aquí revindico a las hienas. Viva la sociedad matriarcal.

Soy un poco como San Francisco de Asís: me gusta mi mundo y todo lo que hay en él. Y, como en este mundo vamos a estar dos días, pues estos dos días, a disfrutarlo.
He dicho

domingo, 12 de abril de 2020

Mi vida 3: la religión

Yo soy profundamente religiosa. Y no porque mis padres me hayan inculcado una fe y unas costumbres demasiado pías.
Recuerdo ir a catequesis y que me pidieron que dibujara una misa. Y yo dibujé la iglesia por dentro. Por aquel entonces sabía lo que era la iglesia y la misa.

De mi comunión, recuerdo que tenía miedo de tropezar en los escalones de la iglesia

Me tocó de compañero un chico que también iba de monje.
Es curioso esto de los trajes monjiles: Tengo dos hermanas por arriba y por abajo: La mayor la hizo de princesa y la otra, de paisano. A mí me pilló el hábito.
 Lo que más me gustaba era la toca, que fue pululando por todos lados durante tiempo.

No recuerdo que tuviera sentimientos religiosos ni que no los tuviera. Era una niña y se me obligaba ir a misa (mis padres no iban). Recuerdo las colas en los confesionarios, a los que ibas con una lista, que parecía la de la compra.
Recuerdo los ataques de risa, y las caras enfurruñadas de los mayores.
Y los curas, que a mi me daban miedo, tan negros, tan respetuosos. Recuerdo a dos: Don Jesús, que era joven, y Donal, que fue el que más duró y el que más tarde me dio Religión en el Insti.

Yo miedo sí, pero como no me sé callar ni bajo el agua. pues a Donal le solté una fina. Contaba que  el asunto de la multiplicación de los panes, no era un milagro, sino que todos, al ver que uno sacaba sus víveres, empezaron a sacar los suyos. A mi no me convenció y le solté que lo que había dicho era una tontería. Cachondeo general en clase, claro.

Llegamos al chalet, y ahí había crucifijos e imágenes religiosas para aburrir.
Yo le tenía cariño a un Corazón de Jesús que estaba en el comedor del piano. Me encantaba rezarles por las noches. Y mis hermanos, que eran bastante cabritos, me tiraban cosas por el pasillo para que sonara y me diera miedo.
También recuerdo en el camarote una imagen muy chula de Cristo.
Y un crucifijo, que aún tengo, pequeño, de mano, que es de Jerusalén.
Con estas armas, resulta que la única católica de la familia era yo. Para recochineo de mis hermanos, claro. Mis padres eran tibios católicos, y en mi casa, llegado un momento no iba a misa ni el tato.

Lo que hizo que cambiara para mi el ritmo de mi vida, fue la enfermedad y muerte de mi madre. La ELA es una enfermedad muy cabrona, y mi madre la cogió. Sentí que era injusto, porque mi padre le dio los últimos 10 años una vida de asco. Ahora que se podía liberar y vivir la vida, va y coge la ELA.
Me enfadé con Dios: le dije: No creo en Tí.
Pero, por mucho que me empeñara en no creer, el caso es que sí creía. Acabé montándole unas broncas a Dios de aúpa. Y al final de la tormenta, vino la calma. Aprendí que cuando admito que Dios haga su voluntad, es total su voluntad, no si me gusta. Y obviamente no me gustaba.

Empecé a ir a misa. Estaba harta de salir en defensa de la Iglesia, de pelearme con todo el mundo, y luego, lo mejor me lo perdía.

Y resulta que el cura era muy majo. Decía, por ejemplo: ¡Estáis dormidos! ¡Aúpa el Athletic!
Nos reíamos mucho.
Y justo mi hermana estaba haciendo los papeles para casarse. Y la parroquia que le correspondía era a la que iba yo.
Un día que venía yo de la farmacia con  toda la farmacia conmigo porque tenía un trancazo de aúpa, llego a la iglesia, me dice Mikel que me siente. Yo iba jadeando por el trancazo. Empezamos a hablar. Y fue tan sencillo como que, al cabo de un tiempo, acabé tocando el órgano en misa de niños.

Es curioso: algunos pensaban que yo, solterona y sin trabajo ni  apenas amigos, me refugiaba en Dios porque era el único que no me iba a decir que no.

Pero no: yo estaba en el PSE-EE y en el coro de Castilla-León. No necesitaba gente. Y ya tenía mi coro de admiradores entre los amigos de  mis hermanos. Mi ego estaba la mar de surtido.

Aún tengo vergüenza de que me vean rezando, es algo que no se me ha quitado de encima. Es como que los demás vean tu debilidad. Del resto de las conchas, ya me he librado. Ya no me dan miedo los curas, algo hemos avanzado. Tampoco me importa hablar de religión.

Los niños me preguntan si Dios me ha hablado. Yo les digo que habla en el silencio. Yo sí que he sentido la voz de Dios. Que vino de una manera sorprendente. Soy muy racional y no creo en milagros de todo a cien. Pero lo que me pasó ...Me animo a contaros.

Yo estaba en un chat católico, y una tarde, una persona me llamó asesina, por ser vasca. Yo me ofusqué mucho y me dolió cantidad.
El caso es que al día siguiente iba a despedirme de Mikel porque me venía a Valencia. Llego allí y me dice: Oye, mira estas partituras a ver cómo son.
Subo a la iglesia, paso veloz por el altar y antes de llegar al órgano noto que alguien me habla. Miro al Cristo y noto cómo me dice: no pasa nada, estate tranquila. Frené en seco y asombrada le dije: ¡Ah! pues muchas gracias. Alucinaba yo en pepinillos.

Esa fue la gorda. Está claro que Dios habla cuando le da la santísima gana. Tampoco estoy yo para exigir.

Crisis, claro que las he tenido, las tengo y las tendré. Como buena persona hiper racional, a veces me entran los temores de que todo sea mentira, que todo es un cuento y demás. Al cura, le tengo aburridito con tanta milonga.

Me consuela que a Santa Teresa de Calcuta, también le vinieron estos temores. Yo en menos, mucho menos, no hay comparación. también lo siento. La famosa noche oscura que decía San Juan de la Cruz.

A trancas y barrancas sigo el camino. Podemos compararlo con el río que, a lo largo de su curso, da curvas, se encuentra con rocas, va lento, luego rápido, pero al final, encuentra el Mar.

Esta Semana Santa, la estoy viviendo en el ordenador, donde Les Valls tv pone las misas. Ayer fue mi primera celebración de viernes santo. He tenido que estar confinada par verla, ¡qué cosas!


Me he descargado la aplicación del Angelus. Todos los días, a las 12 suenan alegres la campanas, y yo rezo el Angelus, y padresnuestros variados por el Papa, por nosotros, por vosotros, y por ellos..
Primera foto: domingo de Ramos









Segunda foto : Jueves Santo





Domingo de Resurrección







Tengo un icono, que me regaló un ucraniano que tuvimos alojado, por Taizé. Y a El le cuento mis penas, mis alegrías y mis cosas varias.




A veces, me distraigo porque Guillermo Camarelles, le da por tocar la dulzaina. La dulzaina es un instrumento que suena fuerte. Y toca un rato largo.

En fin, que entre rezos y no rezos paso el día.

Tengo santos favoritos:
San Francisco de Asís: Me encanta su amor a la naturaleza y a todo lo creado. Me encanta su sencillez y su humildad
San Felipe Neri: Me encanta su sentido del humor, su gracia, y su humildad
Santa Teresa de Jesús: una mujer de armas tomar, y también con una gracia especial. Me encanta la frase de : Dios está en los fogones.
Don Bosco: Otro payaso de Dios. Un ejemplo genial de que se cazan más moscas con miel que con hiel.
Santa Teresa de Calcuta: Su mansedumbre, su humildad, su carisma. Un tesoro que, como casi todos, estaba envuelto en  pequeño envase
San Juan Pablo II: mi papa. El ejemplo en que tenemos que reflejarnos todos cuando lleguemos a ser ancianos. Era lo que le decía a mi suegra: Mira el Papa, anciano, soportando los achaques de la vejez con alegría y humor
Y claro que estoy aprendiendo muchas cosas

He aprendido que ser católico no es ser oscuro. Yo soy payasa, me encanta reír, y claro, no soy la clásica beatona de negro.
Ya habrá tiempo para la pena, que haberla, hayla. Pero no creo que la vida sea un valle de lágrimas, no señor.
La vida es el sol cuando nace, la lluvia cayendo sobre el asfalto, el viento, la nieve y todo lo bonito que hay en el mundo.
He aprendido que a mi no me  deprimen ni con salfuman. Como dijo el Papa:¡No tengáis miedo!. Cuando me llega la desesperación por la dilatación del confinamiento, me digo: ¡No tengáis miedo! y se me pasan los males


Por cierto, que otro trauma del que me he liberado: hablar de religión

sábado, 11 de abril de 2020

Mis aficiones 2: leer y escribir

Continuando en el orden cronológico pongo 2 aficiones: leer y escribir. Tanto monta monta tanto.

No sé si fue antes el huevo o la gallina. El caso es que recuerdo que yo hacía redacciones para mí y para mis compañeros de clase. Siempre se me ha dado bien escribir.

Y la ventaja, es que aprobaba lengua española sin saberme los pretéritos pluscuamperfectos del subjuntivo y similares rollos bananeros.
Estaba claro que los profesores opinaban que yo sabía conjugar los verbos, aunque no supiera el tiempo verbal ni el modo en que estaban.

Estos aprobados por mi santa cara de ángel me valieron hasta que tuve que estudiar latín y ahí se lió parda. Porque en latín sí tienes que saberte los pluscuamperfectos varios. Y como yo no me los sabía ni en castellano, tuve curro doble.

Por cierto, que mi carita de no romper un plato me sirvió para aprobar latín en 2 de BUP. Mi padre no opinó lo mismo y me hizo estudiar todo el verano latín. En 3 de BUP hizo un examen de nivel la profe, y quedé en el grupo VIP
Mi carita de buena gente también me sirvió para aprobar griego en COU. Y Dios es bueno, porque no me cayó griego en la Selectividad, si no, ya hubiéramos visto otro panorama.

Más tarde vi lo útil que era saber si un verbo era transitivo, atributivo o intransitivo. Porque, aunque os parezca raro, para estudiar euskara es muy útil.
Os pongo un ejemplo:
Verbo transitivo: Yo tengo un perro: Nik (yo transitivo) txakurra(objeto directo, perro) daukat (tengo)
Verbo intransitivo: Yo voy a Faura: Ni(verbo intransitivo sin la k) Faurara (a Faura, c.circunstancial) noa (voy)
Cosas de los idiomas.

Respecto a la lectura, toda la vida he leído yo. En el cole (yo fui al Cole Basauri, uno privado), empecé a leer Los 5 y los Hollister.
Poco a poco me fui viciando, con este hermoso vicio que es leer. Y me ha venido muy bien. Yo creo que si escribo bien es porque he leído y leo mucho. No es, por lo que se pueda pensar, que he ido a la Universidad. En mi Facultad había cada burro que suspendía por faltas de ortografía, calculad el nivel.















Tuve también una ventaja y es tener un padre coñazo, que llegaba por la noche con ganas de jaleo. Yo no sabía callarme y había riesgo de que me soltara un guantazo o que dijera lo de siempre: Tú no sabes nada y te crees que sabes mucho y lindezas varias.
Con lo cual, me subía a mi cuarto (vivía ya en el chalet) y me ponía a leer)

Según he ido madurando, he cambiado los gustos. Yo recuerdo que me encantaban las Memorias de Adriano. Hace un año, lo cogí de la Biblioteca y me pareció un rollo.





Me gustan las novelas biográficas. El último libro que me he leído es La Ruta Infinita, que es el viaje de Magallanes y Elcano.











Lo que no me gusta son novelas en las que la descripción es demasiado larga.
Por ejemplo: me encanta El nombre de la Rosa, pero no he conseguido seguir nunca los discursos teológicos.






Un libro muy interesante:Patria. Me lo recomendaron. Y al principio, me resultó extraño, por la manera de redactar que tiene Aranburu, pero enseguida cogí el hilo y me ha encantado.







El clan del oso cavernario: Cuando aborté y estuve casi un mes en el hospital, mi marido no me traía flores, me traía libros del Clan del Oso Cavernario.










Parque jurásico y su continuación: El mundo perdido. Como a mi me gusta tanto la paleontología, me encantan.
Los libros de Pérez Reverte sobre el Capitán Alatriste, con esa literatura ágil que tiene.









El principito, de Saint Exúpery: una joya, lo veas por donde lo veas. Lo leí en clase de francés hace mil años. Pero ahora es cuando se disfruta de un libro pequeño en tamaño y grande en ideas.
De la misma época leí Las Aventuras del pequeño Nicolas. Mi hijo, cuando las leyó se reía un montón
Libros religiosos tengo unos cuantos Me gusta ¿Quién es ese hombre? en el que parece negar la existencia de Jesús, para luego darle la vuelta.
También :Ven, se mi luz, de la madre Teresa de Calcuta.
Por supuesto, Los pilares de la Tierra y sus continuaciones: me encanta la manera de contar las cosas. Tuve que mirar si existía el pueblo, pero no. Pero no comete errores de bulto, cosa que es de agradecer



También me he leído alguna pachangada: El código da Vinci, que se fue por donde había venido y lo regalé con bonitos marginata. Una chorrada inmensa, que la gente se ha creído, porque no tiene criterio ninguno.
Y uno de la Facultad: la geografía, un arma para la guerra. Me acuerdo que lo pasé tan mal leyéndola, que en el trabajo que hice, dije que era ideal para dormirse. El título y la portada era lo bonito: el resto un rollo increíble.





Y libros, aquí he puesto una mínima parte, yo me leo hasta las tapas del Colacao.
Y no sólo libros: Me encantan los cómics de Asterix y las viñetas de Mafalda. me río mucho



También he leído Lucky Lucke, y Mortadelo y Filemón, Zipi Zape, el botones Sacarino, Rompetechos y todos esos. Pero no son lo que más me gusta.

Teatro poco y mal: me gusta Miura y poco más. El Tenorio y La Venganza de don Mendo. Para reír, vamos
Y poesía, me gustan los románticos, Becker, Espronceda. También me gusta Lorca, Machado (los dos), Alberti...
Me gusta leer poesía puntualmente. Creo que no soy capaz de leer un libro entero de poesía de una tacada. De una en una en píldoras, sí.

Y os preguntaréis si leo algún libro de historia. Pues si: hay alguno que aún me gusta: El cisma de Occidente, que trata de cuando había 3 papas y los 3 se enrocaron y demás.
Sagunto: su historia y sus monumentos: Me lo regaló mi marido y está muy chulo

Ahora me estoy dejando convencer para leer La Catedral del mar. Ya veremos.
No me gustan, y podréis decir que soy antigua, los libros electrónicos. Me gusta el olor a papel, el pasar páginas. Pero también decía que no me gustaban ni los móviles ni internet, y conocí a mi marido por internet y uso el móvil para comunicarme con amigos y familia. 
No se puede decir De esta agua no beberé.