El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

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Nuestro aniversario de boda: El más feliz lo hemos celebrado con Rafa en Bogotá

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lunes, 13 de julio de 2020

Ruta de los puentes Chulilla

Hoy os presento la ruta que hicimos ayer, a los puentes colgantes de Chulilla.

El día se presentaba estupendo, no hacía demasiado calor, y había una ligera niebla.
Llegamos, pagamos el euro por persona (barato) y nos dispusimos a caminar.
Yo había visto la ruta de los puentes y parecía sencilla. Mi ruta acababa en el último puente y media vuelta.

El entorno era fantástico, y las vistas espectaculares. Las hoces del Turia son una pasada, con barrancos que dejaban ver los colores de la roca, tallada por el curso del río.

Os explico que Hoz, o hoces, son los barrancos por donde se encaja un río

El camino, bien, con más arena que muchas playas de por aquí. Bromeábamos con Amparo, diciéndole que fuera cogiendo arena para ponerla en la playa de Almardá (que es donde tiene su casa de playa, y que es también donde la playa tiene piedras).
Antes de llegar a los puentes, había un chico de la organización vigilando el patio. Imagino que estaría por si había alguna emergencia tipo  caída, o yuyus varios.

Llegamos al primer puente, el que está más elevado. Y lo primero que ves, son las tropecientas escaleras que hay que bajar (y que a la vuelta hay que subir, claro está).
Precioso, y mi gente moviéndo el puente para darle emoción al asunto. Pero para sacar foto en inestable equilibrio dio pie a que les llamara cosicas. ¡Estaros quieto, caramba!

Sigue el camino, con algunas piedras desgastadas que resbalaban. Yo con mi seguro que se llama Juan, que está por si culada corda.

Llegamos al siguiente puente, el que es más bajo, y pasó lo mismo. Mi gente (se dice el pecado pero no el pecador), dale que te pego al meneíto del puente.

Una cosa que nos asombró fue ver a los escaladores. Y en mitad de la pared de roca, se veía algo rojo y era una persona trepando por ahí.
Me gusta mucho la escalada.

Llegamos al último puente que no es colgante sino una pasarela. El río llamaba diciendo: frescor.

Y he ahí que no dimos la vuelta, no, seguimos pateando hasta el embalse de Loriguilla.

Os cuento que estos puentes, originalmente eran para los trabajadores que hicieron la presa. Para atajar.
Duraron los puentes hasta que una riada se los llevó. Y entonces construyeron los que véis, que ya son para turismo.

El embalse, precioso, y todo muy bonito. Yo seguían pensando en las escaleras.

La vuelta, pues me resultó corta, hasta llegar hasta las p. escaleras. Y (me han dicho que no lo cuente, pero lo cuento), llegó un momento en que mis cerebro reptiliano decía que parara. Y mi cerebro racional, que no. Vamos, que me dio una pájara de padre y muy señor mío. He leído las causas. Pero básicamente, se juntó un sobreesfuerzo, un calor sofocante y deshidratación. No habíamos llevado suficiente bebida. Y que a mi, las escaleras, son la perdición de mi ego.

Le dije a mi marido: me encuentro mal, vamos frenando. Pero no me paré. Casi reptando por las escaleras (y encima había cola por la gente que venía) llegué arriba. Creía que me daba algo, con unas ganas de llorar de aúpa. Pero soy dura. Y a los 8 minutos, se me pasó, y seguí caminando. Cansada pero seguí.

La que iba divinamente era Amparo, una artista. Tan chulamente, con sus ventiladores (será por eso)

Cuando por fin llegamos al inicio, esperamos al resto de la gente. Y fuimos al coche. Curiosamente tenía ganas de ir al baño. Y lo clásico, detrás de un coche. Y veo luego a Rafa que me enseña una botella de Nestea. Y como un náufrago cuando ve un barco, allí me lancé. Y porque sabía que no había más botella, que si no, me pimplo la botella entera. Ché qué calor.

Definitivamente somos unos campeones: nos hemos hecho 15 kilómetros en pleno Julio. Con dos narices: viva los cincuentones, jajajaj

Llegó la hora de comer. Y ahí yo puse mi granito de arena. Había visto en internet que había un sitio que se llamaba El Pelma. Puse el google mapa, y llegamos. El sitio era muy bonito. Y lo mismo pensaron las moscas que estaban encantadas. Gajes del verano.

Sacamos viandas: Yo una ensalada de pasta. Mi amiga Ade, otra de las ensaladas que tanto gustan a Rafa. Amparo, unas pizzas. Ade, trajo una tortilla envasada y guarradas de picar, y jamón. Amparo unas aceitunas.
Para el postre, yo saqué mi tarta. Y Ade llevaba sandía y granizado de café.

Las vistas desde el merendero también eran preciosas.

Desde que inicié el blog, hace ya tiempo, estoy empeñada en enseñaros que la Comunidad valenciana no es sólo playa. El interior es precioso

Un buen día, en que me quedo con todo menos con la pájara. Pero hasta me alegro de haberla tenido y haberla superado.

En Agosto, hemos quedado para otro pateo más ligth en Viver. Nos vemos en Pateolandia en Agosto.

Y ahora las fotos. Las pongo todas, y así mi gente las puede descargar
 








 Los puentes












 


paisajes preciosos 
autofoto 



por ahí estaba el escalador
 
 También había abrigos rocosos. Y se agradecía la sombra
 
La presa





Descanso con sólo una lata de bebida. Lo pagaríamos luego



 Una preciosidad, la presa. Y familia que va colorada, siempre va amada.

 Amparo y Toni
Desde la presa, una de las vistas

De vuelta en el puente bajo. En el de las escaleras, no me daba el fuelle para sacar fotos 

 
 Estas son las escaleras menores. En el otro lado vienen las gordas
 


 Las vistas desde el Pelma, preciosas. Y la tarta riquísima
 El lugar, precioso, porque había sombra

Mi hijo Rafa con aire de estar hasta las narices de las fotos. La mami pesada
Una vez recuperadas fuerzas, al ataque los pateadores.






Luego, nos fuimos a Liria a tomarnos un café.
Empezaba a llover

Llegamos a casa, y tormenta. Y la famosa ducha que cayó como agua de Mayo.
Sigue lloviendo, y sacamos al perro, que por fin, ya no tiene diarrea. Las medicinas que le estamos dando (fui a la veterinaria el sábado) han hecho efecto.

Hoy tengo ensayo, bufff. Estoy contenta pero cansada
Nos vemos el 5 de Agosto.

Besitos calurosos

viernes, 10 de julio de 2020

10 de Julio, paseo a la ermita de Benifairó

Como todos los viernes, tocaba paseo a la ermita de Benifairó. Este sitio siempre tiene fotos chulas para hacer. Es un sitio  precioso, con la ermita y alrededor, un parque precioso, en el que destaca la imagen de la patrona de Benifairó, la Virgen del Buen Suceso.

Nos hicimos la foto de rigor. Disfruto del trípode como perro en la basura.


El entorno de la ermita dispone de muchas mesas y bancos para comer, descansar, meditar, mirar el paisaje precioso, o todo a la vez.




Se respira el aire de los pinos. También hay romero, tomillo y espliego. Todas plantas aromáticas que llenan el ambiente de infinitos matices.

En el jardín donde está la Virgen, hay plantas ornamentales: lirios, rosas, geranios.




Es el sitio ideal para pasear. Pero, eso piensa mucha gente. Y hoy había una perra en celo, con lo cual Gaspar iba loco. Le ha tocado estar atado.
Por cierto, que la dueña nos ha dicho que la perra tenía la regla. Es curioso como humanizamos a los perros. Las perras están en celo. Regla indica algo regular, y las perras no son regulares, desde luego.
También dicen: está embarazada. El embarazo es para personas. Las perras están preñadas.
En fin, cosas que me da por pensar.


Me gustan las fotos de claroscuros. Árboles, y al fondo, brillando, el mar, o la imagen de la Virgen.

Esto es todo por hoy. Mañana me tocará cocinar de buena mañana. Voy a hacer una tarta de zanahoria con su crema de queso.

Sed felices


miércoles, 8 de julio de 2020

8 de Julio, paseo por el río

Hoy, como todos los miércoles, nos hemos ido de paseo al río. Y como ya se habían acabado todas las rutas sin repetir, mi marido ha elegido la que más le gusta. Es una ruta que empieza al inicio de un camino, y que acaba en la playa. Es de ida y vuelta. Y a la vuelta, hemos tomado algo. Yo sólo beber, no tengo hambre. Ade y mi marido sí han comido.

Me gustan las plantas, y esta estaba muy chula

El paseo ha sido muy bonito, porque vas casi siempre entre árboles, y está muy adecuado para pasear. Me he traído de recuerdo restos de pinos y eucaliptos, y mis pobres calcetines parecían marrones. Gajes de pasear entre árboles.

Hoy quería ir yo al mercado a hacerme unos corsarios. En joom han subido los precios y no estoy por la labor.
Así que nos hemos ido al mercado de Sagunto. Y eso ha sido todo un espectáculo.
Os cuento que ando con la barriga un poco tocada. Ayer estuve con arroz todo el día. Y quiero curarme que el domingo nos vamos a la ruta de los puentes de Chulilla.

El paseo, precioso, como véis


Y ahí que en el mercado había una cantidad de fruta, que tentaba a Adán a Eva, y al mismo Señor que se pasara por ahí. Y todo a un euro, señores.
Yo miraba los paraguayos, las nectarinas, los melocotones, las ciruelas de todas clases y colores, las cerezas....y me moría de ganas de comerme una.

He tratado de no hacer caso de mi mente perversa y he pasado a la zona de la ropa. Y en el primer sitio que he visto, he encontrado unos pantalones corsarios. Entre mi marido y mi hijo, han elegido el color: estábamos entre el rosa y el azul turquesa. Y nos hemos quedado con el azul turquesa. 5 euros, un chollo.
Esta foto me gusta: entre árboles, el faro




Luego mi marido ha comprado cerezas.  Y ya no he podido resistir a la tentación. Y me he dicho: total, queda mucho para el domingo, voy a pecar un rato.

Y me he zampado unas cuantas. Eran como caramelos, dulces, deliciosas, uhmmm, para pecar muchas veces.

El puente, y al fondo, el castillo de Sagunto











Esta foto es del famoso esqueleto de edificio que salía en los mundiales de fútbol, en el anuncio de Pepsi Cola, si mal no recuerdo








Mi gente favorita





 Y ha sido llegar a casa, y ducharme, preparar el arroz a mi perro.
Os cuento que tengo al perro con diarrea. El pobre comió hierba  la semana pasada, y seguramente estuviera con algún tipo de medicina. El caso es que va fatal.



 









 Hoy me ha tocado hacerle el arroz, caldoso, para que se le contengan las tripas.
Y luego, a hacer la musaka, de la que pondré el video, como siempre
Feliz miércoles


viernes, 3 de julio de 2020

Viernes a la ermita de Benifairó nublado

Hoy ha amanecido nublado. Un alivio por estos días tan sofocantes. La temperatura no era muy elevada, gracias a la ausencia del sol.

Mientras subíamos a la ermita, han caído unas cuantas gotas de agua. Nada de nada, y nos habría gustado que lloviera más. El agua está caliente.

El momento mejor del día es la ducha. Y no usamos calentador. Pero está caliente, incluso demasiado para mi gusto.

Hoy he regado las plantas, y algo de agua me ha caído, y también caliente. Y eso que era de buena mañana.

En fin, que estamos en el mes más caluroso en el Levante (en el Norte es Agosto, pero ya se sabe, Agosto, frío en el rostro). Y ha empezado con ganas, con ganas de irnos a ver los fiordos, por ejemplo.




Nos hicimos la foto de rigor, con dos fondos distintos. El fondo del mar al fondo (mucho fondo) se ve peor. Hacia el otro lado, mejor
Reposamos un rato, comentamos lo bien que se vive en Faura. Lo bonito que es este sitio, y ya nos fuimos hacia abajo.

Mi amiga Amparo no se queda cuidando del pueblo. Pero nosotros lo guardamos divinamente.








 

 Las vistas, espectaculares, con el mar gris oscuro, y el brillo del sol entre las nubes. No nos cansamos de las vistas. Y para verlas, no te cansas nada, sólo es una cuestecita  pequeña. Y ya estamos en el Paraíso.





No te cansas, de mirar, mirar y remirar. Relaja mucho y me hace estar callada, cosa extraña en mi, jajajaja

Otro día maravilloso, un pasito menos queda para acabar el verano.

Un pasito menos queda para que el coronavirus sea sólo una anécdota

jueves, 2 de julio de 2020

Paseo e inicio del mes de Julio

Ayer, como todos los miércoles, hicimos nuestro paseo rutinario por el río. Ya no quedan más opciones sin repetir, pero no nos cansa. Ayer no vino nuestra amiga Amparo, porque ya está en su casa de la playa. ¡Qué suerte tiene! Ade, nuestra otra amiga, sí que pertenece a los cuidadores del pueblo.


Los que nos quedamos pasando estos calores intensos en el pueblo, nos fuimos de paseo. Hemos creado un grupo de whatsap que se llama Pateolandia. Y ahí enviamos las fotos que hacemos de nuestras pateadas.

Estuvo muy chulo. No hacía demasiado calor y corría una suave brisa que hacía muy agradable la caminata.
Esta foto la hice, porque vi una hiperescalera, que está al fondo. Y que había alguno que la bajaba. Yo sólo de pensarlo, me dan los 7 males. Ampliad la foto y veréis una escalera recta inmensa.

Como hay unos cuantos puentes (3 creo recordar), la marcha se ralentizaba al pasar por debajo de ellos. Aún más fresco se estaba.

Llegamos a los restos del puente romano. Sólo quedan 3 pilares pero ahí están viendo pasar el tiempo.



Una pasada, la verdad, mola mogollón . Recuerdo, al principio de nuestro matrimonio, que fuimos con las bicis a ver este puente. Desde luego, construían bien los romanos, no cabe la menor duda









Es época de floración de cactus, y ahí
estaban las espinas de Eva, un tipo de opuntia (chumbera), con sus hermosas flores rojas.



.







Seguimos caminando, el cuarteto de gorra y visera.












Por el camino, mi explorador favorito, junto a una planta la mar de curiosa, que estaba en flor







Llegó el final del camino y ya sabíamos dónde íbamos a tomar el refrigerio.
Nos desviamos a un camino de huertos, y nos pudimos sentar en un poyo (poyo= lugar para apoyarse, no confundir con pollo= hijo de la gallina)
Sabéis los que leéis mi blog de recetas,
que tengo un trípode para el móvil. Y que está resultando la mar de útil. La semana pasada descubrí que lo puedo manejar con el reloj y me lo estoy pasando en grande.
Lo bueno, es que, además de trípode, es palo selfie. O sea, que se puede extender.
Y es lo que hicimos para la foto de grupo. Usamos el trípode y extendimos el palo telescópico. Y así nos hicimos la foto.

Volvimos la mar de contentos, después de beber y tomar algo. El coche sí que estaba hirviendo.

Una buena caminata y mejor compañía

martes, 30 de junio de 2020

Día de playa con amigos

Ayer habíamos quedado con nuestra amiga Amparo en su casa de playa, para pasar la mañana.
Como todos los lunes, fuimos a hacer la compra. Y cuando estábamos en la panadería, dice la panadera: ¡Anda, un loro!. Miro y no era un loro sino un precioso guacamayo.
Me encantan y me acerqué al señor y le pregunté si picaba. Y el amo, me dijo que no. E ipso facto, el bicho se me subió al hombro, e intentó quitarme las gafas. Por eso llevo las gafas en la mano. Saludó con un. Hola. Nos divertimos mucho. Totalmente improvisado, no me podía imaginar yo que se me posara un guacamayo en el brazo.

Luego, nos fuimos a casa y a preparar la tortilla fusión de quesos. Habíamos quedado para las 12 de la mañana.
Ya pondré la receta, como siempre.
El día precioso y Amparo nos estaba esperando a la puerta de la casa. Entre bebida y charla se nos hizo la hora de comer. Nos hicimos una foto, y  ¡a comer!.
Yo llevaba la tortilla; Ade, una ensalada, y Amparo hizo pizza.
Luego había red velvet y diferentes helados. Yo ya estaba hasta arriba y aparte, no me va el dulce.

Decidimos pasear hasta la playa, y se estaba de lujo. Fue tocar el agua y estaba caliente y apetecible. Así que me quité la ropa, la dejé con mi marido y mi hijo, y al agua patos.
Deliciosa es quedarse corta.
Me lo pasé en grande. Lástima que no tuve compañía, pero entre que mi marido es blanco y no quiere agua y que mi hijo es un neuras y dice que en el mar mean los pájaros, las personas, hay plumas, algas, arena....O sea, que nada.
Peor para él, porque este año las piscinas de mi pueblo no están abiertas.
Esta playa es de piedras, así que hay que andar con calzado adecuado. Me dicen que otros años era peor, porque eran pedrolos y no piedras.
Y mi marido me dice, que cuando era pequeño, la playa era de arena. Pero que cuando construyeron no sé qué puerto deportivo, se empezó a llenar de piedras.
Ventajas: no hay mucha gente. Inconvenientes: el resto

Un gran día. Habrá que repetir











viernes, 26 de junio de 2020

Viernes de paseo a la ermita: Gaspar es el protagonista

 Como todos los viernes, nos hemos ido a la ermita de Benifairó.

Yo iba provista de mi trípode rosa mariposa, que tantas alegrías y risas nos está dando.

Pero me he dado cuenta, de que en casi todas las fotos, está Gaspar. Hoy tenía ganas de salir en las fotos. Es muy creído....y sabía que Amparo llevaba bocata

Me divierto infinito al usar mi reloj como activador de cámara. Parezo James Bond en femenino, con su súper reloj multifunción.

Pero, en realidad, somos los ángeles de Charlie 20 años más tarde, y mucho más guapas y jóvenes que las de antes, faltaría menos. Metiendo barriga (la mía no se puede meter ni a tiros)

Amparo tiene siempre buena gana, y ahí estaba Gaspar para compartir bocata. Así le hace muchas fiestas cuando la ve. Se dice: esta es la del bocata.

Estábamos debajo de un algarrobo, a la fresca, disfrutando de las vistas y de la sombra.

Ade, se llevó un plátano. Juan y yo, nada, aunque un nestea 0 fresquito, tampoco me habría ido nada mal. Hace mucho calor, y me bebo hasta el agua de los bidets.

Gaspar también pasa calor, y ahí lo tenéis, a la sombra, vigilando el panorama.

La ermita y su entorno es precioso. Y ya hemos quedado para un día subir la comida y  estar la mar de a gusto.

Las vistas son espectaculares. Yo, sentada en el banco y mirando al mar, me encuentro en la gloria. Y si me aburro, me giro, y veo las montañas, que también son preciosas.

Se junta todo: mi amor morcillero, mis amigas, mi perro, y el paisaje. Más no puedo pedir.

Besitos veraniegos

miércoles, 24 de junio de 2020

San Juan 2020 y paseíto de los miércoles

 Hoy era el día de San Juan y santo de mi marido. Pero también era miércoles y tocaba paseíto.

Esta vez y en premio a haber suspendido lengua castellana, ha venido Rafa.

Día caluroso y caminata. Parada para almorzar. Teníamos mucha sed

Volvimos, respirando aire puro, comentando las cosas.

Lo curioso es que todos íbamos diferentes:
Mi marido con pantalón corto, visera y protección de cuello al estilo Laurence de Arabia.

Rafa dice que le molestan las viseras e iba de negro casi riguroso, achicharrándose las ideas.


Yo iba con vestidito corto y pantalón más corto aún, y visera. Y Amparo, pantalón largo, visera parcial y los correspondientes ventiladores

Corría brisa y no hacía demasiado calor. Aún y así, era divertido ver cómo mi marido miraba su pulsera de actividad y nos cantaba los pasos que estábamos dando.


Rafa iba medio medio. Porque sabía que después nos íbamos a ir a celebrarlo en la Lionesa del Puerto de Sagunto. Y la caminata con esperanza de pitanza hace que se ta haga menos caminata.










 Mañana se tendrá que matricular online en el insti. Y tendrá la asignatura de catellano pendiente. Lo que le faltaba.

Se ha quedado sin móvil. Y mi marido, que ya está cargadito, ha decidido que la condena sin móvil dure hasta que pase el primer trimestre.

Si en el primer trimestre aprueba todas, le devolveremos el móvil.

Llevamos luchando con él desde hace años. Su afición es vaguear en el primer trimestre, que le caigan 3 , bronca, se queda sin móvil, y ya. Esta vez hemos empezado por el final.
Obviamente, tiene 2 horas de tele, 2 horas de ordenador y todo el tiempo que quiera para salir a la calle. Porque, ciertamente, sólo le ha caído una





 Durante el camino vimos algunos conejos, no tantos como la última vez que pasamos por el mismo sitio.
No había agua corriendo por el río.
Y tampoco gusanos.
Por cierto, que en Faura no sé qué tiraron pero aniquilaron todos los gusanos. Y no han vuelto a salir.


 Al volver al coche, saqué foto de esta cosa. La veía desde el camino. Brillaba y no sabía qué era, y tampoco ahora lo sé. Supongo que de alguna cabalgata

Después de caminata tocaba refrescarse: granizado, cocacola y café (mi marido no necesitaba refrescarse)

Y yo mi cervecita, que me supo a gloria.
Pagó mi marido, que era su santo.

Luego nos fuimos a la Lionesa del Puerto de Sagunto, que por 5 euros te dan 2 platos
Yo me pedí mussaka de berenjena y cachopo de lomo. Mi marido, paella y cachopo de lomo. Y mi hijo, paella y alitas.

Esta foto, ya duchaditos. Y descubrí que puedo activar la cámara del móvil desde mi reloj de actividad. Cosa muy curiosa.

Nos reímos un rato y a comer, que había mucha hambre.

Felicidades, cariño. A falta de fuego, el amor enciende todo.

lunes, 22 de junio de 2020

Los hombres también limpian

#MiHogarImpecable. 

Pues si. Con el lote de productos que me llegó, tengo mi hogar impecable.
Os cuento que en mi casa es mi marido el que limpia. Y es por una razón: para limpiar necesita menos esfuerzo que yo. Él con dos manotazos de sus súper manos, consigue lo que yo en 10. Y lo  hace muy bien. Yo me dedico a sacar fotos y a estar súper orgullosa de él.

 Así de limpio mi lavabo después de darle al Viakal










Y así lucía el espejo, al darle con Don Limpio.




Una pasada y una gran suerte que me haya tocado.


Otra cosa que quería comentar es lo de guantes y gel. ¿Por qué tenemos que usar las dos cosas? Si me desinfecto las manos, ¿por qué me tengo que poner guantes? Es absurdo.
Y con tanto gel, acabo con las manos resecas del todo

domingo, 21 de junio de 2020

Vuelta a la normalidad

 Pues si, ya estamos en la normalidad.
Que para nosotros, es lo de siempre.

La Comunidad Valenciana es muy grande. Valencia provincia también. El Camp de Morvedre tiene infinitos sitios para ir.
Resumiendo: desde hace tiempo, nos movemos mucho sin salirnos de la provincia.


Está claro, que ahora, por ejemplo, podríamos irnos a Teruel. Hay un pueblo, Valdecuenca, al que tenemos mucho cariño y queremos ir. Y como hace frío, pues ideal para ir en Agosto.

Para estrenar la normalidad, nuestra amiga Antonia, nos había invitado a cenar.

De paso, estrené fotos de trípode. Como me daba problemas el bluetooth, usé el temporizador, que también va bien.

Tenía yo ganas de tener un trípode para el móvil. Y ahora el que tengo, es una pasada, porque cuando se pliega es pequeño, ideal para llevarlo a todos los sitios.

En fin, que tuvimos una cena estupenda, en la mejor compañía posible.
Nos divertimos muchísimo.
Ya eran casi las 12 de la noche, y empezamos todos a mirar la hora. Los mochuelos deseaban volver a su nido.
Al llegar a casa, Rafa nos estaba esperando. Sorpresa, porque normalmente se va a la cama de motu propio a las 9 . Nos dijo que no podía dormir si no estábamos en casa. ¡Qué cosas!
Así, que, pastillitas de la abuela, lavado de dientes, y a dormir. Ya eran las 00'30 y nosotros no somos de trasnochar, sino de madrugar. Mi reloj biológico me ha despertado a las 6'45 de la mañana. No merece la pena perder más el tiempo durmiendo.
Ha hecho calor y parece que va a seguir haciéndolo. Estamos en verano y es lo que toca. Hasta ahora, nos hemos librado de noches tropicales. Pero la de ayer ha sido un poco más cálida de lo que toca. Me he despertado inundada de sudor.

Bueno, chicos, ya estamos bien, en la nueva normalidad. Que no es normalidad, porque aún llevamos la mascarilla. Pero es lo que hay