El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

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Nuestro aniversario de boda: El más feliz lo hemos celebrado con Rafa en Bogotá

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lunes, 28 de septiembre de 2020

2 parte: cumple de Juan en Chera

Llegó el día del cumple de mi marido. Y qué mejor día para celebrarlo ir de excursión.

Este mes tocaba Chera, a ver icnitas. Ya habíamos estado antes y queríamos enseñárselas a nuestros amigos.

Llegamos y lo primero almorzamos: yo había hecho txoripanes, o lo que se llama en otros sitios bollos preñados.

Hacía viento fuerte y frío y estábamos un poco helados.

Nos dirigimos a la búsqueda de las icnitas, que , como véis en esta foto de debajo sí existen, aunque es difícil de encontralas


El pantano del Buseo es precioso y el camino muy bonito
El objetivo estaba cumplido, porque según avanzaba el día, y así, de incógnito, se acabó el aires y acabó haciendo un día estupendo
Dejó de hacer frío y el tiempo estaba otoñal. Ideal para manga corta y vaqueros
Llegamos a la presa, porque perdimos el camino a las icnitas. 

Juanra dijo: ¿Por qué no? Y tenía razón. Estaba muy bonito

Las vistas desde la presa eran fantásticas
El cumpleañero y la menda
Nos hicimos muchas fotos, como véis.
Mi amiga Ade y su marido
Todos juntos aprovechando el trípode
De nuevo a la caza de la icnita. Y nosotras, las chicas, aprovechamos para descansar.

Al cabo de un rato, vinieron los muchachos y nada de nada.

Aquí, mi marido y mi hijo calibrando la situación.

Nos dimos la vuelta, y tan contentos. Hasta llegar al cruce de un río, donde yo, metí mi lindo piececito hasta el fondo el agüita y me empapé hasta el bajo del pantalón.. A Dios gracias no me caí en el agüita heladita.

Por el camino, me fijé en esta cruz que pusieron los padres de un chico de 20 años que murió en 2007
Llegó la hora de comer y la foto de excursión de Septiembre
Toca soplar las velas de cumpleaños y cantar.
La tarta es  de manzana.

Hice las manzanas con mantequilla y azúcar.

Lo que soltaron lo usé para hacer una crema pastelera.

La base y la rejilla es hojaldre

El cumpleañero cortando la tarta
Felicidades, mi amor
¡Uy, que se me cae!
¿Qué le regalé? Mi amor entero y un reloj inteligente bien grande para que lo pueda ver
Padre e hijo de investigación relojil
Para bajar la comida, nos dirigimos al borde del pantano
Dos buenos compañeros en franca comandita
Dos buenas compañeras, en franca comandita también.
Los amigos paseando 
Mi hijo, que le dio por ir por otro camino
El pantano, tan bonito y tan azul
Hay un camino de tierra que bordea el pantano y fuimos paseando.


 Y de vuelta al coche, a tomarnos un café en Sot de Chera

Fue muy bonito. Echamos de menos a nuestros amigos Amparo y Toni, que no vinieron por segunda vez a la excursión del mes. Y ha sido una auténtica lástima, porque son unos andarines estupendos y mejores conversadores.
A ver si te recuperas, Toni.



tercera parte : Sot de Chera

Salimos de Chera y Juanra, el marido de Ade, nos guió por una carretera con vistas fantásticas hasta Sot de Chera.

Es el típico pueblo que gusta callejear. Después del café nos pusimos a ello. Cuando nos tomamos el café, hablamos de Amparo y Toni, que no habían venido.

A ver si pronto os unís a las excursiones

Aparte, habían decorado el pueblo con hexágonos de ganchillo. Algunos, como en la foto, estaban sueltos.

Pero la mayoría estaban enganchados en hexágonos mayores e iban por colores. Cada uno lo habían hecho personas diferentes. Se notaba por el dibujo . Los colores, tenían que ver con las estaciones del año, tal y como un panel lo explicaba.

Sabéis que me pirro por los callejones con plantas. Y es tan precioso, tan recogido, que da gusto mirar.

Ibamos con mascarillas, pero en esta foto me la quité para este maxi hexágono en tonos rosas.




Nos dirigimos al río, y había mucho que ver. Paisajes preciosos y vistas fantásticas


Ya en el río, había dos puentes, y mi amiga Ade no se resistió a hacerse una foto en la que parecía que estuviera en la Tailandia profunda
Los compañeros y amigos siempre juntos
Me gustan mucho los puentes, el río que murmura bajo ellos  y los secretos que te cuentan.
Sin autofoto no hay reportaje,  y esta está muy graciosa
Esta foto tiene todo lo que me gusta: perspectiva y hexágonos de ganchillo.
Subimos al castillo, que estaba cerrado. Y al bajar, más hexágonos de ganchillo. Como véis, los había de todos los tamaños y colores


¡Ay! los callejones con escaleras, las calles estrechas que apenas dejan sitio para pasar. Las plantas, las puertas ¿Quién vivirá allí?


Y no sólo plantas. Aquí Hardy, el Flaco de El Gordo y el Flaco, haciendo compañía a un aloe


La calle principal, con la iglesia parroquial, dedicada a San Sebastián.
Sot de Chera, es precioso, pero se tiene que aparcar fuera del pueblo. Así que, nos pusimos de vuelta.


Otro callejón, otras escaleras, otro misterio
Mi marido nos hizo estas fotos y cuando las vi, vi que tenía la mascarilla al revés. Tenía cara de mala leche, pero también estaba gracioso

 La última foto con más hexágonos, pero éstos, de pachwork, una novedad.

Lástima que no hubiera ninguno de calceta, que yo sí se hacer.

Por cierto, que mi amiga Ade llevaba su mascarilla africana la mar de chula.


Un día perfecto, y sin demasiado tiempo, volvimos a casa.

La misa de Quart empezaba a las 19'30 y no me gusta llegar justa. Así que apenas hubo tiempo para ducharnos, cambiarnos y a Quart.

Dejé los pantalones en la lavadora. Ya se habían secado y quedaban sólo restos de barro. Mis zapatillas rosas y negras estaban polvorientas, pero eso se soluciona rápido: un trapo con agua, y ya está.

Me vestí de negro funeral, con un colgante de luna que me regaló mi marido en el anterior cumpleaños, y con unos pendientes azules de otro cumpleaños. A misa fui en el coche de Juan.

Una misa preciosa, un día precioso y un cansancio precioso.

Pero lo mejor, los amigos y mi marido.

jueves, 24 de septiembre de 2020

¿De qué color son tus ojos?

 Pues los míos son verdes. Pero según les pegue la luz, pueden parecer más


oscuros o más claros. Mi marido me dice: ojitos verdes. Y el otro día, mientras nos dábamos un capricho en una pastelería, me lo dijo. Y para confirmarlo, me sacó esta foto tan graciosa.

Recuerdo hace muchos años, una profesora de Educación Física, que me soltó:¡Qué ojos más bonitos tienes! Pasaba lo mismo que en la foto. Venía la luz de perfil, y me iluminaba la mirada. 

No voy a decir que no me haya fijado en el color de mis ojos nunca. Puedo decir que son un poco caledioscopio. El iris está rodeado de marrón y la parte de fuera de verde grisáceo. Y el centro, un poco de todo: azul, verde.

No sé si realmente son bonitos o feos: son ojos. Ojos con gafas desde los 16 años. Y así seguirá porque odio las lentillas. 

Me encantan las gafas. Y ahora las hay súper chulas de colores. En Multiópticas (mi óptica de confianza) me dan todas las facilidades. Y las que llevo ahora, se parecen un poco a mis ojos: marrones, azules y verdes.

Mi madre tenía los ojos grises y mi padre verdes. Mi abuela materna azul celeste. Y el resto, castaños en todos sus tonos.

Entre mis hermanos hay un poco de todo: mi hermana mayor y mi hermana segunda, tienen ojos castaños. Mi hermano mayor, verdes. Mi hermano segundo, grises. Y mi hermana pequeña, parecidos a los míos, pero más castaños.

También es cierto que el amor hace que la gente te parezca más guapa. Por eso mi marido dice que tengo ojitos verdes, y que son preciosos.

Los de mi marido son castaños. Ni bonitos ni feos: normales. Pero como yo le quiero, me encantan cuando brillan de contento que está.


martes, 22 de septiembre de 2020

De colores

 El otro día estaba yo pensando en los colores que más me gustan. Todo vino porque los padres de los comunioneros me regalaron todo en amarillo (no son supersticiosos).

Definitivamente, el color que más me gusta es el rojo. En todas sus gamas de


tonalidades. Un color que va bien solo o combinado. Junto con el negro es de lo más elegante. Con blanco, también da un aire fresco y animado.

Los granates, que son más serios, también me gustan mucho. Más otoñales o invernales, para combinar muy bien con vaqueros.

El pariente del rojo, es el rosa. Y también es otro de los colores que me atraen. Desde el rosa chicle al rosa fucsia. Es igual de combinable que el rojo.

Por un tiempo, me negué a vestir de rosa. Porque es el color que, tradicionalmente, se adjudicaba a las chicas. Y a mi los convencionalismos, me ponían de los


nervios.

Ahora me he reconciliado con el rosa y tengo bastantes cosas de ese color. Me encanta el rosa palo, el rosa fucsia, el  lila, el rosa salmón. Definitivamente me encanta el rosa

El rosa fosfi, para calcetines



Los azules, ya están en segunda posición. El azul marino no me gusta, porque se parece al negro y para ese plan, uso el negro. El resto sí me van: el celeste, el


turquesa, el azul prusia, el azul verdoso. Muy clásicos, y discretos los oscuros, muy marineros los claros. Y tenemos el violeta ,o el morado que es uno de mis colores favoritos, sobre todo para el invierno.




Los amarillos luchan por la segunda posición en mi lista de favoritos. El amarillo es muy chillón en su más clásico amarillo: el amarillo limón. En camisetas quedan muy bien. Pero para pantalones, o faldas, no es santo de mi devoción. Y eso que


tengo un vestido amarillo. Pero, mirad, es muy veraniego.

Otros amarillos me gustan mucho: el oro viejo, el amarillo pastel, el amarillo oscuro. Uno que está de moda y que lo odio mucho es el color mostaza. Que yo le llamo amarillo cagalera.

El amarillo fosfi, para calcetines



El naranja: Un color complicado. Brillante y difícil de poner. No resulta elegante como el rojo ni animado como el amarillo.

El color naranja butano no me gusta nada. Pero si hay naranjas más bonitos, como


el color melocotón o el cobre que son ideales para vestir. Los colores pasteles siempre son agradables para vestir.





El gris está también empatado. Hay grises odiosos, como el gris rata. Los grises


claros, el gris oscuro, el gris marengo me gustan más. Son elegantes y le dan un punto de seriedad. El gris perla es muy bonito y muy suave




Con el verde tengo yo más problemas. El verde hoja lo odio. Queda muy bien para los campos y las plantas, pero no para mí. Ya dice el refrán: el que se viste de verde, con su belleza se atreve. 

Los verdes pasteles, los verdes amarillentos, los verdeazules, el verde botella, esos


sí me gustan. Quizá el verde botella es de mis favoritos para vestir. También el verde caqui y el verde militar me gustan.

Los fosfis, para calcetines



Marrones, pues los dejo para el final. El marrón clásico, me aburre. Con los beiges, camels y tostados me llevo infinitamente


mejor. 

El marrón cagalera, tampoco, claro. Como véis, el apellido cagalera, sirve para el marrón y para el amarillo.

En principio el marrón ni me gusta ni me disgusta en general.


Los básicos: negro y blanco.

No tienen clasificación. 

El negro es básico para combinar o para la coral o para funerales y entierros varios. No me gusta ir de negro entero. Así que cuando tengo misa o evento vario en la coral, procuro combinarlo con un collar o unos pendientes que rompan tanta negror.

El negro para combinar es elegante: con el blanco, muy clásico estilo camarero. Con el rojo, el gris, el amarillo, con casi todos los colores combina bien. Mi


favorito es el rojo y negro, tan español y tan elegante.

El blanco el color de la pureza y que atrae la mancha con la miel a las moscas. Es ponerte una cosa blanca y está asegurado el lamparón.

No soy yo demasiado de blanco puro. En camisetas siempre con algún estampado bonito. Pero las combinaciones de blanco con otro color funcionan muy bien:


blanco y negro camarero, blanco y rojo, blanco y gris marengo, blanco y camel.

Para el calor, colores vivos,  para el frío, colores oscuros. Es lo que generalmente me pongo.

Para camisetas, tiro de alegría y colorido, que con la cara de acelga que tengo, me viene bien

Y para calcetines, cuanto más colorido  y más chillón, mejor. Se puede decir que llevo la alegría en los pies





lunes, 21 de septiembre de 2020

Comuniones en Faura

 Por fin llegaron las comuniones a Faura. Teníamos muchas ganas, tanto padres, sacerdote, catequistas y, por supuesto, los niños.

Hemos tenido que aguantar una situación histórica, que lamentablemente no hemos podido evitar. Pero la verdad es que con buen humor todo ha pasado razonablemente bien.

Ayer amaneció un día estupendo de finales de verano. A las ocho menos cuarto, ya estaba la banda de música preparada y los padres de la despertà listos. A las ocho, puntuales, empezó la despertà. Mi gato huyó. No le gustan los petardos. Mi perro ya, pasa bastante.

Había quedado en la iglesia a las 11 y cuarto. Cantaba la misa la hija de mi amiga Ada, Elia Casanova. Y claro, no tenía llave de la iglesia. Elia vino a mi casa, y le di la susodicha llave.

Había mucho bullicio en la calle. Y antes de las once, vi que si me iba más tarde, no podría pasar. Ya estaba la traca del comunionero vecino preparada. Y, yo salí lista y elegante.


 Para la comunión, me había comprado unos pantalones de 5euritos (barato barato) en color rojo. Los conjunté con una camiseta roja y blanca. Una camiseta chula que me había dado Ade hace tiempo y que había sido de su hija Elia. Esta se dio cuenta. Una anécdota divertida.

Me puse el collar negro con brillantes y los pendientes a juego. Mis sandalias también brillantes y mi mascarilla de lentejuelas. Iba ideal de la muerte.



Mi amiga Ade y yo casi llegamos a la misma hora. Y empezó nuestro trabajo: colocar las dos bandejas de las ofrendas, y ayudar a la gente a encontrar su sitio.


Este año, por las medidas de seguridad, los niños están bajo el altar. Separados y con los padres, en sillas, detrás.

Los abuelos y demás familia en bancos alternados. Claro que esto ocasionó que a algún abuelo le tocara el final de la iglesia. Pero es lo que hay.

Bastante gente se tuvo que quedar fuera de la iglesia, porque se sobrepasaba el aforo, y no era cuestión de que le multaran al sacerdote.

En general hubo mucha comprensión. Algún amago de bronca, posiblemente por los nervios y todo bien.

Los niños entran, se colocan bien, y arreando, ya empiezan las comuniones.

Sale a leer Mireia y muy tranquila. Es una niña preciosa, que tiene su punto de rebelde que me encanta.

Luego salen los padres a leer: Laura, que se me anima a un bombardero, Loli, muy profesional, y Maggi, que lo hizo divinamente.

Y mis niños, que llega la hora de las peticiones. Me los comía yo a todos. Guapísimos, correctos, y encantadores.

La ofrenda la hicieron mis mellizos favoritos: Izan e Iker, muy guapos los dos. Paseíllo por mitad de la iglesia y fueron los protagonistas. Xavi y Miguel Angel leyeron las ofrendas. Xavi, un chaval inquieto y alegre. Se le ve que va a ser alto como su padre. Yo le llamo, papaíto piernas largas. Y Miguel Angel que es un crío muy tranquilo, pausado y que tiene su punto tierno.

Llega la hora de la comunión, que es un momento de nervios. Los niños tenían que subir al altar y tomar la comunión en la mano. Importante colocar las manos como se tienen que colocar. Lo hicieron de lujo, las catequistas estábamos encantadas.

Me dice un niño: no me gusta el sabor. Habrá que hablar con las monjas que hacen las formas para que las hagan con sabor a fresa.

El último niño en salir, para los agradecimientos, es Valeria, una niña preciosa, muy tímida y que salió encantada. Yo le había dicho que ella era el postre, que es lo más dulce y lo que mejor sabe.

Aplausos finales, y fotos. 

Yo de charla con mi amiga Ade, y me dice el cura: ven a las fotos, que no van a salir tus lentejuelas, jajajajjajaa.

Toca recoger sillas, colocar bancos en su sitio y sudar la gota gorda. El cámara, se había dejado parte de sus trastos en la iglesia y me había pedido que esperara. Pasó el tiempo, y apareció el cura y nos dijo que nos fuéramos, que el cámara le llamara a él. 

Hicimos trampita y aprovechando que no había nadie en la calle, nos quitamos la mascarilla y respiramos. ¡uff, qué calor!

Un año más de comuniones, y estas serán recordadas siempre. Por eso me hice foto.

Otros años, pssha, unas comuniones más.

Esta ha sido muy especial y muy emocionante.

Quiero dar las gracias a los padres, por ser tan colaboradores y tan encantadores. Han sido 3 años estupendos.

Ahora nos tocan los pezqueñines de Primero de cate. Otra aventura comienza

viernes, 18 de septiembre de 2020

Ya llegan las comuniones en Faura y alguna cosilla más

 Hoy os quiero contar un poco de todo, para no aburriros.

Esta semana está siendo ocupada, porque las comuniones son el domingo y ha habido ensayos. Y hoy tenemos que colocar las sillas y los bancos, y mañana tenemos que colocar los nombres de los niños y de las familias. 

El sábado pasado, después de misa, y en medio del lío de padres y demás, nos dijeron que nos acercáramos. Y nos dieron un regalo estupendo. Muchas gracias.

Este año, dos niños han hecho la comunión por separado.

Luis, un niño estupendo, y su madre me sorprendió regalándonos a las catequistas una cesta de comida. Y que no tengo foto, pero nos la hemos zampado muy alegremente

La comunión fue una misa normal, que yo toqué. El niño iba muy guapo, con ropa sencilla y que vale para todo. No era el clásico comunionero. Estaba muy nervioso. Leyó lo primero que tenía que leer, pero el resto, no. Lloró bastante, estaba emocionado. Al final, el cura le acercó el micro para la última lectura: un agradecimiento a la gente. Lloró mucho

La siguiente fue Sofia, un encanto de niña, a la que queremos muchísimo. Y claro, ya no me pilló de sorpresa, cuando ella en persona me dio un regalo precioso: un chal en coral con hilos de plata. Cuando haga más frío, seguro que lo luciré.


La misa fue una misa de comunión, con la encantadora Silvia Queralt cantando. Cuando canta Silvia, pienso que un ángel está cantando.

La niña, comunionera total, llorando toda la misa. Pero muy profesional, porque leyó perfectamente todo lo que tenía que leer. Una preciosidad.

El resto de los niños, pues los queremos mucho. Y me han regalado un gorro de


invierno muy invierno, unos pendientes preciosos y un saco muy chulo. De todo esto lo que estoy usando de verdad es el saco. Los pendientes, tengo miedo de que se me caigan. La mascarilla y los pendientes, no suelen ser muy amigos. Y el gorro, cuando haga mucho frío, seguro que me lo pongo. Como véis, todo muy amarillo. Y me dijeron que habían pensado en mí para el regalo. A mi amiga Ade, le regalaron un bolso y un chal en tonos beiges.

La verdad, es que este grupo de comunión que ha estado con nosotros 3 años, ha sido uno de los mejores que recuerdo. Unos niños estupendos, que siempre querían leer, unos padres que han colaborado siempre que se lo hemos pedido, y han sabido tener paciencia en esta crisis del coronavirus. Y tendrán una comunión preciosa e histórica. Para recordar siempre

El caso es que yo no quería ir a la comunión con la mascarilla de la risa. Había


echado a lavar la otra. La busqué por todas partes y no apareció. Compré una en joom, de un gato. Esta es más bonita estéticamente hablando. Pero no iba a llegar a la comunión. Así que, el martes, aprovechando que era mercado en Faura, fuimos a por una mascarilla. Y encontré una de lentejuelas negras, que me vienen de cine para ir elegante a eventos varios.





La semana que viene también está completa. Ensayo el lunes, y el sábado nos vamos a una visita guiada a San Miguel de los Reyes. Actualmente es una biblioteca pero antes fue monasterio cisterciense, monasterio de San Jerónimo y cárcel. El domingo, nos vamos a Chera, a ver unas icnitas. Y celebraremos el cumple de mi marido. Ese mismo día a las 19h tengo misa en Quart.

El lunes, iremos por el regalo de Juan, que es un reloj inteligente. Mi señor marido, ve poco de cerca y el reloj inteligente que tiene es tamaño standar y no ve bien.


Hemos visto uno grande e iremos por él. 

Otra cosa que me preocupa es mi perro, que sale de una diarrea y se mete en la siguiente. Otra vez está dejando marca por la noche. Y no quiere comer. Está adelgazando mucho. Le hemos dado lo mismo que nos dio la veterinaria la otra vez y que le funcionó bien. Esperaremos unos días a ver qué tal.  

Modifico  porque ayer si fuimos a la veterinaria. Y nos dijo que los perros de raza tienen más problemas que los callejeros. Y cada uno tiene una tecla distinta. Y curioso, porque los teckels son normalmente muy gordos. El nuestro no, y siempre ha tenido la barriga delicada.

A partir de ahora, sólo pienso para perros con problemas gastrointestinales. Fuimos ayer a Tienda Animal y le compramos uno. Y también un paté.

Y claro, la jeringa con un preparado para la diarrea y también antibiótico.

Como dijo la veterinaria. Ahora sólo tiene que seguir una aburrida dieta de pienso


Está lloviendo y han bajado las temperaturas. Mejor, que ya estamos hastiados de calor. 

Un beso a todos los que me leéis


viernes, 11 de septiembre de 2020

Los malos les gusta charlar en lugar de matar

 El otro día, estaba viendo yo la tele. Me aficioné a Acacias por una vasca que me hacía mucha gracia. Y se fue la vasca, y ya estaba enganchada (y ayer volvió, con lo cual enganche doble). Pero antes ponen Servir y Proteger. Y a base de ver los finales de esta serie, también me aficioné.

Pues el caso, es que en la serie, había un malo, Rojo, proxeneta, traficante y demás. 


Y llega la hora de que Rojo mate a uno. Y en lugar de pegarle un tiro y finito se acabó, empieza a charlar con él. Una conversación larga, que claro, da tiempo al otro, y al de más allá a que piense cómo deshacerse de Rojo y de toda su caterva. Resultado, da tiempo también a que llegue la policía y se cargue a Rojo. Que era un tipo que me gustaba, a pesar de lo capullo que era.

.


En fin, que seguiré viendo Servir y Proteger. Me gusta Juanjo Artero, un actor


que siempre veo en televisión, desde la época de Verano Azul. Que ha llovido mucho y él sigue tan guapo y con esa voz tan bonita.


Ahora está Vlado Kkan, que si me cae de pena. Y otra vez es remiso a matar. Le dice al policía que se va a cargar a su madre y su padre, que son de Requena, por

Y el policía, congojado, en lugar de decir, si vale, y luego contarlo a los compañeros. Dice si: y a colaborar con el malo malísimo.

Siempre pasa lo mismo. Hay gente que no la matan ni a insultos.Y Servir y Proteger es un ejemplo de típica serie policíaca.

A uno de los protas, le pegan dos tiros a quemarropa y sobrevive. A otra policía, bien protegida por un chaleco antibalas, resulta que le disparan y se tira en el hospital tiempo largo, y luego de recuperación. Se nos ha ido a Donosti, tierra estupenda. Seguro que ese chaleco era defectuoso, digo yo.


Por cierto, que todos sabemos que la puntería con pistola es relativa. Apuntar y dar donde uno quiere no es tarea sencilla. Y esto lo saben bien los malos, que no dan una. Los buenos siempre aciertan.

No importa que sea uno contra 4. Aquí todos somos McGuiver, o mejor Rambo. 


Definitivamente, a los malos les gusta la conversación. Así descubrimos sus sentimientos más profundos sobre si mismos y lo que opinan sobre el que van a matar

Y las tramas policíacas me gustan. Y los líos amorosos, y  todo el lío y las tramas entrelazadas de las series me gustan. Y si es española, me gusta aún más.




Hoy es viernes. Empieza la cuenta atrás para las comuniones en Faura. Mañana


irán los niños a misa, y el cura contará cuándo son los ensayos. 




Hoy es el primer día de clase de mi hijo Rafa. Va a 4º de ESO y será el último año


que esté en el instituto. El año que viene se va a hacer una formación profesional a. Pero como yo prefiero el día a día, lo que quiero es que este año se ponga las pilas y apruebe todo. Y el año que viene, Dios dirá

Ya estamos avanzando Septiembre. Se han acabado los calores. Ya se duerme bien. Poco a poco volvemos a la normalidad

Y a la espera de la vacuna del coronavirus, lo normal es usar mascarilla. Por


mucho que, según he leído en el ABC haya un grupo de descerebrados que están en contra de las vacunas. Estos sí que son malos a los que les gusta hablar y luego sí que matan con sus palabras.




Soy optimista