El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

Libro de visitas

Cumple de nuestro amor colombianito

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Nuestro tesoro llanerito está con nosotros

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Nuestro aniversario de boda: El más feliz lo hemos celebrado con Rafa en Bogotá

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jueves, 10 de septiembre de 2020

Primera salida a Sagunto con las mascarillas divertidas

 Mi marido es un sol y parece que se me adelanta en mis pensamientos. Y ayer me dijo: vamos a salir a ver polares y cosas. Y me acordé de Leroy Merlin. Resulta que estos dos meses últimos, hemos colocado unas láminas de Sorolla en el comedor. Retiramos las dos láminas que teníamos y colocamos dos: una de Sevilla de una procesión y otra de la Feria de Abril. 

Os cuento que estas láminas llevaban mucho tiempo con nosotros. Hace años Bancaixa hizo una exposición de cuadros de Sorolla y vendía láminas. Elegimos las que más nos gustaron: las dos que os he contado y otra de Valencia en Fallas. Imagino que no cogimos la del País Vasco porque era demasiado gris para nuestros gustos. Ni me acuerdo yo.

Nos quedaba sólo la de Valencia, pero no queríamos hacer más agujeros. Así que compramos esos adhesivos que pegan mucho y pensamos pegarlo a la pared. Pero los porta láminas tienen hierritos que sobresalen y no se puede hacer así. Aparte, en las otras láminas, venía el chisme para colgar. Y en esta, no. Parece ser que eran más baratas. Ayer cuando fuimos, había de las otras, pero cuando fuimos el otro día, no.

Dándole a la neurona, se me ocurrió, poner un colgador de esos que se pegan a la pared. Y a mi marido se le ocurrió, también pegar el hierrito que tiene con el adhesivo este.

Fuimos al Vidanova, donde está, entre otros establecimientos, el Leroy Merlin. Yo estaba un poco cortada porque era la primera vez que salía con la mascarilla en público. No en Faura, donde no somos muchos. En Leroy Merlín, que siempre está lleno. Ánimo y al toro, pensé, y arreando

Después de comprar los colgadores decidimos contar lo que ibamos a hacer con alguna persona de Leroy Merlín. Nos dio la razón. Dijo que los hierritos aguantaban bien, pero que por si acaso, mejor pegarlos.

Salimos del Leroy Merlín y llovía. Los paraguas, en el coche, para no variar. Nos dirigimos a C y A y luego a Decathon, a mirar polares. Yo también quería una chaqueta ligera tipo polar, para el entretiempo. Porque la que llevo era rosa en tiempos lejanos. Ahora es blanca.

No encontramos nada que nos gustara. Algunos polares de los que mi marido hizo foto para enseñársela a mi hijo.

Del Vidanova, al Carrefour, y allí encontré una chaqueta muy mona gris, que justo me venía de lujo. Y baratita, no llegaba a 10 euros. Mi marido seguía haciendo fotos a los polares.

Del Carrefour, al Epicentre, que está justo enfrente y todo rima. Muy chulamente, para evitar la lluvia, aparcamos en el párking subterráneo. Subimos y cuando llegamos a las primeras escaleras mecánicas, nos llovió encima. Porque este centro comercial, está abierto.

Miramos en H&M , en Mango y en otras tiendas, y no encontramos nada.

Llegó el momento de tomar algo. Fuimos a Panaria. Los precios son pelín caros. 

Y nos volvimos a casita, con lluvia arcoiris y sol



Y esta ha sido nuestra primera vez delante de todo el mundo. Mi marido me decía que sí nos miraban, pero sólo porque son muy divertidas







miércoles, 9 de septiembre de 2020

Id por el mundo haciendo el bien

 Esa frase no es mía, claro está. Pero es lo que intento hacer siempre.

Mi vida ha sido tratar de ayudar a los demás. Y he tenido de todo: gente ingrata, gente que piensa que no ayudo sino que desayudo, gente que pasa, gente agradecida. No hago las cosas para que luego mi ego se engrandezca, claro está.

Opino como San Pablo, cada uno tenemos unos carismas, que se nos han dado gratis. Lo que se nos da gratis, tenemos que darlo gratis. Es de buen cristiano ser agradecido. 

Parte de mi manera de ser es porque soy católica y otra parte, porque la justicia es una parte de mi personalidad. 

Se nos dice que debemos tratar a los demás como si fueran nuestros hermanos. Pues yo no trato a todo el mundo como a mis hermanos. Cuando mi hermana pegaba gritos, se le contestaba o se hacían oídos sordos (orejas en comunicación). Si eso lo hace alguien ajeno a mi familia, pues me callo. 


Hay personas con genio muy vivo, yo lo entiendo. Y claro que lo he vivido en mi familia. Mi padre, el primero y alguno más, detrás. Yo soy de las que lloran, no luchan. En la vida es lo que pasa: está el atacar o el defenderse. Yo me defiendo llorando. 

Me encanta hacer el payaso. Y reírme de mi sombra. Soy, puede ser, infantil. El juego, las risas son una manera también de descargar agresividad. Que yo también tengo una mala leche potente. Pero, normalmente, estallo en mi casa. En la calle me da vergüenza. Y por muchas ganas que tenga de montar un pollo que es gallina, me da un corte inmenso hacerlo. Y lo paso fatal cuando  la gente se pone a pegar gritos. Incluso si a mi no me afectan los gritos. Odio, en principio el jaleo y la algarabía, la confusión, el desorden. Y los gallineros, donde todos gritan e intentan ser todos el gallo del corral. 

Es curioso, cuando es por teléfono o ahora móvil, tampoco me gusta gritar. Y eso que ya hemos tenido unas buenas peloteras. Recuerdo cierta compañía de Internet, wanadoo se llamaba. Para darte de alta, nada de nada; para darte de baja, la que nos montó fue fina. Y dale a la llamadita de móvil, y dale que dale. Al final, no grité: le dije en tono gélido unas cuantas cositas para que le informara a su jefe. Le cogí tanta tirria, que, aunque hace años que se fusionó con Orange, no quiero ni volver a oír hablar de ella.

Lo cierto es que yo, cuando me sacan de quicio, muerdo. Morder no es gritar, Morder significa gruñir. Yo muerdo de verdad. Mantengo calma y suelto mis verdades del barquero, que justo aciertan en el centro de la diana del incauto que ha osado sacarme de mis casillas. Voy a saco, vamos. Hablando lentamente (y eso que yo soy de las que saca la metralleta al hablar) y nítido. Y lo peor, es que digo la verdad, o sea, no soy de las que insulta sin ton ni son. Yo no insulto: hablo.Y la gente que ha sabido de mi, preferiría que le hubiera gritado o infamado.

Con los antecedentes familiares, tendría que estar ya curada de espantos, pero no es así. Y yo soy de las que cuando veo en la tele discutir a grito pelado, me voy . No lo aguanto. Por eso veo documentales en la tele. Los animales son bastante más civilizados que las personas. Los programas de debate, es repelente ver cómo jamás se conforman con callarse mientras el otro habla. Creo realmente, que no escuchan, que sólo están pensando en contestar. Y esto en los políticos ya es costumbre. 

Yo soy más de reír que de llorar, y cuando vi en joom unas mascarillas desternillantes, allí me las compré. Es lo de hacer de la necesidad virtud. Y me siento disfrazada. Cierto es que seguro que hoy me dará un poco de vergüenza que me miren, pero por otra parte, hacer el payaso me gusta.  Me pasa como cuando en la coral me piden que haga uno de los solos. Por una parte quiero, pero por la otra, se me pone un nudo en el estómago horroroso y las paso canutas.

En este caso, como tengo que usar mascarilla, me acostumbraré. No hago daño a nadie y si hago reír a la gente, es mucho mejor. Jesucristo no lo dijo, pero también es una buena frase:Id por el mundo haciendo reir

Y así voy por la vida, riendo y tratando de hacer felices a la gente. 

viernes, 4 de septiembre de 2020

3 de Septiembre Port Saplaya

.

Ayer, mirando la tele antes de comer, mi marido, me mira y me dice: ¿Qué tal si vamos a Port Saplaya? Y yo, encantada, claro que sí.
Port Saplaya está en Alboraya, es la zona costera del pueblo.

En el paseo marítimo vimos a un par de inspectoras de mascarillas. Tuvieron que avisar a unas cuantas personas que iban sin ellas.



Claro, la gente sale del mar, sin mascarilla y se le olvida ponérsela después.

Es una preciosidad, y me trae muchos recuerdos. Fue de los primeros sitios donde mi marido (antes mi novio) me llevó de paseo cuando llegué por primera vez a Valencia.

Había una draga en el puerto
Es un sitio la mar de bonito, con muchos barcos. Aquí tenéis una de las salidas (no sé cómo se llama) con sus boyas de ir y de venir
Temperatura primaveral, con un aire bastante potente, que se agradecía mucho.

Ibamos con mascarilla, pero nos la quitábamos para las fotos
Mi marido, que estaba muy guapo y muy azulado. El caminito al chirimbolo rojo estaba complicadillo, así que pasamos de ir.
El chirimbolo verde parece que está en el mismo camino de piedras, pero no, entre el rojo y el verde hay mar.

Dimos media vuelta, y nos fuimos a ver el puerto.
Port Saplaya tiene dos playas. Esta es la más movida, y los surferos la aprovechan. Hay una escuela de surf y derivados del surf
Lo más chulo de Port Saplaya, son sus casas de colores.

En la piedra, pone: no bañarse y no pescar. No hicimos ni lo uno ni lo otro







Sabéis que me encantan los arcos y los lugares recogidos. Este es uno, aunque un carro del Alcampo lo estropea mucho.

 Mirando barcos, este me lo pido yo.

Por cierto, que llevaba unas zapatillas, que tuneé hace tiempo poniéndoles unos cordones rosas. Así molan mucho más
 Estas vistas del puerto, con el horizonte bien marcado (el punto de fuga que se llama técnicamente)
 Las casas de colores, que son particularmente cucas y uno de los encantos de Port Saplaya
 A Port Saplaya le llaman la Venecia de Valencia.
Hay barcos de todas clases y colores.
 Puedes pasear por los diferentes amarraderos y hacer una caminata preciosa. Buscando el barco más bonito, la casa más chula.

De postre, una autofoto. Mi esposo barboso y hermoso.

Estos paseos son baratitos y preciosos. Sólo nos gastamos la gasofa.

Nos dimos un paseo por el Alcampo. Pero con las zapatillas que llevaba, el suelo del Alcampo parecía una pista de patinaje. Así que iba yo despacito y con cuidado del resbalón.

Buen colofón para acabar la tarde

 Gracias, morcillo

martes, 1 de septiembre de 2020

Excursionados: explorando nuevas rutas

Ayer estuvimos en el mar. Recordaba yo que en algún periódico había leído que se había acondicionado la carretera que une Canet con Sagunto. Y que se había hecho peatonal.

Aparcamos donde siempre aparcamos en nuestras excursiones. Pero en lugar de ir hacia el pinar, fuimos hacia la playa.

El olor del mar, me encanta. Me trae recuerdos de Laredo, donde yo veraneaba de joven y es una sensación emocionante (yo soy muy sensible y lloro por casi todo).

Vimos que hay senderos que están señalizados como ruta paisajística. Cuando volvamos a los paseos de los miércoles, nos adentraremos por los caminitos.

El mar, el ruido del agua, el color, el sabor, todo me gusta. Y pasear al lado del mar, para mi es una de las mejores cosas del mundo. Y si la playa es de piedras, menos turística, mejor

En esta foto, vemos el faro al fondo






 Esta foto me encanta. El sol brillando sobre el mar, las olas besando la playa.
 El mar estaba de un azul intenso. Como ha hecho aire, no había bruma y el aire era puro
 En esta foto, al fondo, se ve el esqueleto de unos rascacielos que dejaron tal cual en la crisis, pero que ahora vuelven a construirlos
 Las autofotos sin ver nada, pero que quedan bien


Caminante, no hay caminos, se hace camino al andar.

Me gustan las fotos en perspectiva. Y esta del camino es preciosa
 Otra parte del camino, con los mástiles de los barcos al fondo














Al llegar a casa, unas nubes de viento preciosas, y mi perro cantando al vernos llegar.


Lo mejor de llegar a casa es la alegría del perro.

lunes, 31 de agosto de 2020

3 horas ni más ni menos

Ayer, estaba yo de charla con mi marido, recordando cuando éramos pequeños.

Coincidimos poco porque nuestras infancias fueron totalmente diferentes. Yo crecí en una casa con muchos hermanos  y la diversión estaba asegurada. Mi marido con un sólo hermano. La diversión ya era menor.

Pero coincidimos en una cosa. Los dos vivíamos cerca del mar (dos mares distintos, pero mar a fin de cuentas). Y nos acordamos de las penalidades del no poderse bañar hasta pasadas las 3 horas. Daba igual si habías comido fabada o ensalada. 3 horas a esperar. Ni diez minutos antes ni cinco ni dos. 3 horas justas.

El caso es que, cuando ya vas a la playa solo, te das cuenta de que no hace falta tanto tiempo. Y eso que en el Norte el agua está heladita, y hay más riesgo de corte de digestión.

Ya entrados en temas de nuestra infancia, recordamos los coches. Dirección resistida (y esto hasta hace un suspiro), ni abs, ni barras laterales de seguridad, ni airbag ni cinturón de seguridad.
Nosotros con la familia que éramos, para entrar en el coche usábamos el culo delante, culo detrás. Y el perro en el maletero. Parecíamos la troupe del circo.
Mi marido recuerda que iban los dos hermanos, el padre, la madre y los trastos de playa en una moto. Eso es equilibrismo y no lo del circo.
Me cuenta mi marido, que cuando su padre se compró un coche, él no quería dejar la moto, por mucho que su padre trataba de convencerle de las ventajas del coche.

Más cosas de la infancia, cuando nos decían que era mejor el aceite de girasol o de soja. Y en ambas casas se usaba más porque lo decían.
Siguiendo en temas alimentarios, las espinacas y Popeye, que me martirizaron de niña y acabé odiando este alimento.
El azúcar, que decían que fortalecía los huesos, y todo el mundo a endulzarnos.

Supongo que todas estas campañas a favor de un alimento u otro proceden de la necesidad de colocar excedentes de producción.

Siguiendo con el tema alimentario: Antes los yogures eran de fresa, chocolate o naturales. Ahora los hay de todos los sabores, texturas, sin lactosa, con lactosa, ligth, no ligth, con fruta, sin fruta etc etc etc

Supermercados, pues en mi pueblo el Spar, que aún he visto que está. Era el famoso ultramarino. Más tarde llegaron los supermecados de las cadenas. Los centros comerciales en Euskadi llegaron muy tarde.El Bilbondo es de 1990 En Valencia llegaron bastante más pronto (1976 Alfafar)

Ahora los niños y adolescentes son de mantequilla. Yo recuerdo que mi madre ni se alteraba cuando llegaba a casa con la rodilla hecha un asco o con un chichón en la cabeza. Me miraba, tiraba de alcohol y mercromina, y arreando que es gerundio.
Ahora es difícil que pase esto, porque están más tiempo en las maquinitas que en la calle. Y en todo caso tendrán esguince de dedo.

Las medicinas antes...Y las inyecciones. Tuvieras lo que tuvieras, inyección al canto. Yo me metía debajo de la cama cuando venía el practicante.
Y los jarabes que sabían a cuernos envinagrados, nada de sabor a fresa o naranja.
Los médicos no eran simpáticos y en mi pueblo el médico era pediatra, médico y lo que se terciara. Acongojaba, recuerdo yo. Pánico a los médicos y a todo lo que oliera a alcohol.

Llegamos a los estudios. Mis primeros años de escolarización fueron en un colegio donde se cantaba el himno nacional. En pie y mirando a Franco, claro. Allí fue el único lugar donde había castigos físicos. Al que no siguiera la lectura, había cola para un reglazo. Con una regla de madera.
Luego fui a otro colegio privado y allí, aparte de algún caponazo pequeñito y muy muy poco habitual, lo que se estilaba era el castigo cara a la pared.

Mi marido no tuvo esa suerte y los profesores eran los que repartían a diestro y siniestro, con razón o sin razón.

Los libros de texto eran eso: libros. Los dibujos y las imágenes justos. Deberes a tutiplén.
Y por supuesto, nada de reunión de padres ni similar. Mis padres no pisaron el colegio en los 7 años que estuve.
Creo que mi suegro si fue un día porque mi cuñado llegó con la marca de una torta bien dada.

Ahora las cosas son mejores, claro, mucho más claras y sencillas. Pero los resultados no son mejores. No sé si los chavales se han idiotizado con tanta facilidad.

Mi marido me habla de las tareas de campo. Antes, para quemar leña, se hacía un agujero y ya está. Ahora eso está prohibido, claro, porque es un peligro. Pero antes, sí se hacía. Y con viento o sin viento, que da igual.

Caminar: este gran deporte  que nosotros, de pequeños no lo considerábamos como tal. Pero las pateadas te las pegabas igual. Basauri está en cuesta. Sagunto es llano. Los de Basauri teníamos las piernas bien firmes a base de subir y bajar por las pendientes.
Mi marido era más de extensión que de pendiente. Sagunto es muy grande. Y las palizas a caminar se hacían con pipas y amigos.
Y si el sitio al que ibas era la casa de un amigo que no tenía ascensor, te tocaba trepar.
Ahora, necesitan el coche hasta para ir al lavabo.
Mi hijo, ayer vino de Quart (un pueblo cerca) y me dice: estoy cansado.

Parezco una abuelita, contando batallas de cómo los tiempos pasados eran mejores.
No eran mejores; nos hacían más duros. Nos acoplábamos a lo que había. Y no exigíamos mucho, porque no teníamos mucho que elegir.

Ahora, hay muchas cosas, mucha tecnología, y poca imaginación. Como se lo dan todo mascado, no le das a la neurona. Está claro.

La culpa no es de la tecnología, sino de no saber usarla. Como todo, en esta vida, la medida es la base de todas las cosas. Hasta el agua en grandes dosis es tóxica.
La tecnología, en moderadas dosis, está bien. Cuando la tecnología impide que la persona disfrute del aire libre, de la vida, ya es tóxica.

Y con esta entrada, mañana mejor, porque tengo para mañana una cosa apetitosa para contar.







domingo, 30 de agosto de 2020

arco iris

Ya han bajado las temperaturas y empiezan los primeros chaparrones y las primeras tormentas. Y cuando está todo oscuro, aparece el arco iris.

La vida es así, siempre hay un arco iris aunque todo parezca oscuro.

Ayer en misa, el cura dijo que cuando nos empeñamos en dirigir nosotros nuestra propia vida, solemos fastidiarla. Porque no tenemos un guía y sin guía nos precipitamos. Necesitamos tener a Cristo que nos guíe y así evitaremos los batacazos.

Me vino muy bien la reflexión, sí Señor. Porque es raro que cuando tengo un conflicto le pida a Dios que me guíe. Lo intento hacer yo solita, y suelo darme unos golpes que me dejan el corazón dolorido.

Hoy, también otro cura ha hecho otra reflexión (lo que se llama sermón). Que tratamos de evitar las dificultades como también quiso Pedro que Cristo lo hiciera. Y es cierto: cada uno tenemos unas cruces que aguantar. Son de todos los tamaños y también cada persona las soporta según su manera de ser. Lo que para nosotros son grandes cruces, para otros son livianas, y, al revés. No tenemos que tratar de evitarlas, sino que debemos saber que son como el arco iris. Después de la cruz viene la vida.

Es cierto que hay personas que no sabes bien por dónde cogerlas, qué hacer, cómo comportarte con ellas. Y son las clásicas que hagas lo que hagas todo lo van a mirar por la parte mala. Es decir, que siempre van a pensar que todo lo haces por la maldad intrínseca de tu alma.

Pero también hay gente estupenda, que son la misma imagen de Cristo en la tierra. Que sólo ven bondad en todas las personas, no ven malicia ni mal hacer en ninguna. Son personas a las que me encanta acercarme, porque tienen un alma pura.

La mayoría de las personas son como yo, la verdad, que ni vemos todo mal en las personas, ni vemos todo bien en las mismas personas.

¿Qué hacer? Pues pasar de las primeras personas y procurar no ponerse a tiro, y acercarse mucho a las segundas, a ver si se nos pega algo.

Nadie dijo que ser cristiano fuera fácil, desde luego. Porque pasar de la gente y perdonarla  cuesta. Pero lo mejor es que siempre tenemos el salvavidas de Dios, que nos cura las heridas y nos perdona los errores.

Si pedimos ayuda a Dios, casi fijo que todo pasará, y saldrá un arco iris al final de la lluvia

viernes, 28 de agosto de 2020

Tarde de helado


 Ayer fui el día del helado. No porqu esté en el calendario, sino porque mi marido lo decidió. Y con estos calores, apetecen mucho. 
Soy previsora y la suerte me acompaña. La comida había sido ligera, y a la hora del helado tenía el estómago vacío.

Mi amiga Norberta, me había enviado un whatssap para ofrecerme unas plantas que le habían regalado. Eran parte de la decoración de la plaza de la iglesia. Le dije que sí, gracias y quedamos para después del helado
.
Me pedí uno de pistacho y de filadelfia con fresas y mi marido uno de capuchino y de 3 chocolates.

El camarero ya llegó con el cambio sin saber qué billete le íbamos a dar. Me dice¡no te rías, que me entra la risa! Y con la mascarilla se suda mucho más si te ríes.

Bueno, el caso es que nos pusimos a la faena. El helado de pistacho estaba muy bueno. La otra bola, no tanto, pero también estaba buena
.




El helado de mi marido era de enguarrinarse de chocolate y se puso tibio. Necesitó muchas servilletas para limpiarse las manos.








Nos fuimos luego, para bajar el helado, a dar una vuelta por el paseo marítimo. Bastante gente y no podíamos quitarnos la mascarilla. En los pocos momentos en que no había moros en la costa, sacamos las fotos.
















 








La playa estaba muy llena de gente y hacía una tarde muy playera.


Los chiringuitos, a tope, y los pobres camareros sudando. Son los últimos días de Agosto.






La verdad, es que estoy deseando que pase el calor. Es un asco estar sudando todo el día. Ducha más ducha para seguir estando pegajosa todo el día.






De la playa, al Carrefour. Y allí compramos algunas cosillas de última hora.




De vuelta a Faura, paso por casa de Norberta, comentamos las novedades y le enseño el programa que tengo que identifica plantas. Por eso sé que las plantas son unas bromelias. El nombre técnico es Vriesea splendens. Yo he visto estas plantas en los docus de Amazonia. Creo que viven encima de árboles. Con lo cual, mucha tierra no van a necesitar.




Coloqué a dos de ellas a ambos lados del icono al que tanto rezo yo. ¿Está bonito, verdad?



En fin, una tarde muy bonita.



Hoy me espera otra tarde ocupadilla. Como estamos con el bicho chino, sólo nos ocupamos de los niños de catecismo las catequistas, o sea Ade y yo. En fin, que no me quejo. Yo decidí ser catequista y yo me atengo a sus consecuencias. Y sería catequista por muchas más dificultades que se me plantearan. Es mi vocación de servicio a la Iglesia










lunes, 24 de agosto de 2020

Día de Santa Bárbara: misa y visita a las flores de la plaza de la iglesia (Plaza Mayor)

 Ayer fue un día muy chulo. Fui a la iglesia antes, para poder hacer fotos a las flores que decoran la plaza Mayor (plaza de la iglesia la llamamos todos). Es una exposición muy bonita y original. Una de las personas que la montaron me dijo que todos los días tenía que ir a arreglarla, porque los gatos hacen de las suyas con las plantas. A algunas les había puesto pimienta, y no las tocaron  Pero a las que no, pues si.

Veis el palacio tan bonito que tenemos en Faura. Y que ayer había gente. Normalmente vienen en verano. Son tanta familia, que les da para repartirse los meses entre todos.

Como veis es una composición preciosa, colorida y con multitud de plantas

Tiene una organización en forma de pequeño laberinto. En la entrada te cuentan qué quiere decir el color de las flores o plantas. Incluido el negro, que no es muy común entre la flora.


También hay muchas hojas tintadas de vivos colores.

El arte de la floristería es relativo. Es como los cuadros: unos te gustan y otros no.


A mi me resulta la mar de  colorido y bonito. Puede que a algunos les resulte poco natural.

Yo creo que había un poco de todo: artificial  y natural.


Antes que nada, decir que no soy experta en el arte floral. Ni por el forro. Sólo hablo de la estética pura y dura.

Imagino que daría un curro potente porque he visto fotos de cómo lo montaban y tenía tela la cosa.

Con esto queda supuestamente  inaugurada la plaza. Imagino que cuando quiten las flores, pondrán bancos. Ayer se me olvidó preguntarlo al alcalde. Tantas cosas tenía en la cabeza que, de verdad, alguna se  me escapa. Pero para saber si van a poner bancos, es fácil. El tiempo lo dirá.

Y también el tiempo dirá si los desaprensivos de "aparco donde me sale de las narices" no invaden la plaza. Que ahora está muy accesible.

Quitaron la fuente de los leones, que yo le llamaba la fuente de los chichones. Porque los niños se empeñaban en subir y alguno ha sufrido algún accidente.

El pavimentado este de losetas, no es una cosa que me entusiasme. Porque hay alguna más elevada que otra, y si no te fijas bien, te tropiezas. 

Pero también es verdad, que el resto de las aceras tienen ese pavimentado y así conjunta con el entorno.



Y dicho esto, entré a la iglesia

El pianista y el trompeta ya habían llegado. El trompeta tiene que calentar y siempre es muy puntual.


Habíamos quedado a las once y media para calentar voces. Yo llevaba mi ventilador de cuello. Llamó bastante la atención, sobretodo entre la gente más joven de la coral. 

Fue una misa preciosa, y debo de decir que el ventilador me aguantó hasta casi el final, que fue cuando la batería se le acabó. Pecata minuta.


Luego fui a avisar a mi amiga Ade, porque una de nuestras niñas de cate tomaba la comunión el viernes y teníamos que acudir. Le pregunté al señor cura si tenía que estar en la reunión de padre, y me dijo que si. Este viernes lo tengo muy apretado: 18 h comunión; 20 horas, reunión de padres de cate; 22h ensayo. Con tanta historia algo se me escapó seguro.



Nos hicimos fotos, respetando las normas de seguridad, claro.

Santa Bárbara estaba preciosa.Este año, la han colocado en el altar de la Virgen de los Dolores. Había cola para sacarse fotos. Con tanta vela, andábamos con cuidado por si nos prendíamos


Llegué a casa, muy cansada y a comer. Bebí cerveza, pero si me hubieran dado cianuro líquido me lo hubiera bebido igual. Estaba seca. Y sin haber comido nada desde las 7'30 de la mañana. El buen Dios fue mi soporte para no caer doblada. 






Necesitaba una buena siesta ¡Gran invento la siesta!

Y luego, tuve que enviar mensajes a las mamis de cate para comunicarles la reunión.

Mientras, tenía muchos mensajes de la coral, con los audios de la misa, que son una pasada y que P. las envió.

Yo también envié las fotos que me envió Roberto y así cumplí con lo prometido

Y así pasó este día tan bonito