El mundo en mis manos

Nuestra filosofía de vida, a través de este hermoso texto

La vida es un instante que pasa y no vuelve. Comienza con un fresco amanecer; y como un atardecer sereno se nos va. De nosotros depende que el sol de nuestra vida, cuando se despida del cielo llamado “historia”, coloree con hermosos colores su despedida. Colores que sean los recuerdos bonitos que guarden de nosotros las personas que vivieron a nuestro lado.

Libro de visitas

Cumple de nuestro amor colombianito

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Nuestro aniversario de boda: El más feliz lo hemos celebrado con Rafa en Bogotá

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jueves, 9 de abril de 2020

recuerdos de la infancia 2: excursiones

Sigo, ya que, en esta cuarentena me ha dado por recordar, con mi niñez y juventud.
Hoy toca hablar de excursiones varias.
Mi padre tuvo unos cuantos coches, casi todos de segunda mano. No los cuidaba (tampoco su aseo personal, decía que se duchaba todos los jueves, los jueves santos/o sea hoy/). Entre que fumaba y que el coche estaba sucio, era un sitio ideal para irse por ahí.

Pero éramos niños, y nos daba igual.

Mi padre era aficionado a las setas, y las excursiones era a montes y campos varios para ir a recogerlas.
Tengo unos cuantos sitios memorables. Uno, en Orozco, al que ibamos mucho.

Había una presa y nos bañábamos allí con el súper flotador de rueda.

En esa época teníamos a Tim (por Timoteo, el de los Cinco) nuestro setter inglés. Técnicamente son acuáticos. La verdad es que no le gustaba mucho el agua. Y no nadaba, apoyaba las patas traseras en el suelo y las delanteras las movía. Parecía un barco a vapor del Mississippi.
Yo debo de tener una querencia por los espíritus libres. Mi perro actual es uno. Y Tim era uno. Las carreras detrás de él eran espectaculares.

Cuando ibamos a Orozco, mientras mi padre se perdía tras los montes, ibamos a un sitio donde había un riachuelo. Allí metíamos la gaseosa.
Las dos hermanas mayores tomábamos el sol, y los pequeños jugaban.
Montábamos batallas de agua. El agua del riachuelo estaba helada, y claro, los pequeños perdían todas las batallas. Recuerdo a mi hermano Patxi llorando.
Recogíamos helechos, poníamos un hule y lo usábamos para hacer pino puente y demás .

Mi perro Tim, aprovechaba para robarnos la ropa y huir monte arriba. Era especialista.
Un día, se fugó tras una oveja. Estaba el perro, la oveja y el río. Y mi padre diciéndome a mí que cogiera el bicho. Cosa difícil.

Las excursiones había que verlas. Nada de cinturones ni airbags ni nada de nada. Culo delante, culo detrás.

Otro sitio al que ibamos, era Altube. Y allí había una gran campa, y un río que hacía una curva muy chula.
Un buen día, había como rocas grises. Mi hermana Begoña dijo: Vamos de excursión. Y se hundió hasta los muslos de lo que era, en realidad fango.
Mi hermana Arantza pensó que a gatas se solucionaría. Y consiguió manguitos grises gratis. Mi madre se reía.

Otas de las veces nos íbamos con amigos por ahí. Y por ahí, mi perro Tim organizaba de las suyas. Un día se rebozó en mierda, y se dedicó a pasearse entre los domingueros, para horror de mi padre.

Teníamos una abuela en una residencia. En realidad era una bisabuelastra. Pero ese nombre es horroroso. Ella se casó 3 veces y cuando llegó a una edad, decidió ir a la residencia. Se llamaba la abuela Anita. Y estaba en una residencia en Portu.
Y ahí fuimos con Tim. Y si este bicho no la organiza, revienta. Se escapa campa abajo, nosotros detrás, nos caemos, todo un espectáculo.

Yo tenía un hermano subnormal profundo y estaba en una residencia en Bermeo. Y

ahí íbamos nosotros. La carretera tiene badenes estupendos. Ibamos cantando la de los payasos: El viajar es un placer...
También concursábamos sobre el color de los coches. O mirábamos las  nubes y decíamos qué nos parecían.

Mi hermana mayor era siempre la sensata y yo la cabra. Ella siempre más patosa, mamaíta patas largas.
Jugábamos en los montes a indios y a vaqueros. Montábamos unos tipis estupendos de ramas y demás..

Las excursiones (no eran viajes, desde luego) eran divertidos. Una de las veces, se le rompió el cable del acelerador del coche. Y mi padre, cogió una cuerda y aceleraba desde la ventanilla. A todos nos hizo gracia, menos a mi hermana mayor, que ya estaba en la edad tonta.

Otro sitio es Zollo, que tiene un hermoso frontón. Y por ahí, creo que había champiñones. Y mi recuerdo es mi hermana pequeña, enfadada con todo el mundo: con el perro, con sus hermanos y con todo lo habido y por haber.

El único viaje real fue a Ponferrada, por una herencia de mi abuela. Y fuimos mi padre, mi madre  y yo.
Y en mitad de la estepa castellana, con un frío que cortaba, se rompe la correa del ventilador y nos quedamos tirados. Pasaban coches, y nada, y pasa uno de Vitoria y nos ayuda.  Nos dijo que cerca( era una recta infinita y yo o veía ningún pueblo) había un pueblo y nos arreglarían la dichosa correa.

Yo también tuve mi temporada tonta. En mi caso odiaba (y los sigo odiando) los bichos. Y en los montes, los hay a patadas. Y basta que los odies, para que ten vengan todos a tí. Y yo histérica a grito pelado, tratándome de quitar el bicho de turno.

Cuando tuve edad suficiente, decidí que ir por setas no era lo mío. Porque hay más setas malas que buenas. Y tirarse toda la mañana para coger 4 setas, no me va. A mi me gusta comerlas.

Mis hermanos varones continuaron (y continuan) en la faena. Yo sospecho que ciertos huevos con chorizo animaban mucho a mis hermanos a acompañar a mi padre. Si hay recompensa mañanera, te animas más.

Pocas veces recuerdo yo acompañar a mi padre de motu propio al monte. Si recuerdo en el Gorbea que había níscalos (rebollones se llaman en otras partes) para aburrir. Un día feliz. Me encantan los níscalos.

Mi hermana mayor tiene en Carranza un caserío. Y una de las veces que fuimos (mi padre no iba ni a tiros) fuimos a por setas. Mayormente hay galampernas, que a mi, ni fu ni fa. Total que me dice mi cuñado: ¡Mira, detrás del tocón! Y si, si había algo: un faisán que salió revoloteando. Pensé: ya tenemos la cena.


Os cuento que hubo una temporada en que había champis en plan avalancha y mi padre los traía día si y día también. Y acabé odiándolos. Os confirmo que se me ha pasado ya la tirria y que me encantan.

De todo este pasado micológico, me queda mi afición a ir a la montaña, a comer setas. A mi me gusta la montaña para patear, para oler, para respirar. Y si hay fósiles, mejor. Y si hay algún castillo o algo en la punta de la susodicha montaña, mejor aún.

Y ahora, os cuento otra cosa: Ayer me llamó el primo tío, o tío primo (aún no sé como llamarlo) al móvil. Jobar ¡qué ilusión me hizo!. Estuvimos una hora al móvil. Se llama igual que mi marido. El nombre ideal, jajajajaa.
Estoy contenta. 

miércoles, 8 de abril de 2020

recuerdos de la infancia: por mis venas corre la música

Ayer puse en las redes el video de la canción de Resistiré. Y la verdad es que ha tenido una acogida sorprendente.
Lo mejor es cuando una persona me dice: se nota que corre la música por tus venas.
Y tirando del hilo, esa persona es familia mía.
Preguntado a mi hermana mayor, y haciendo mucha memoria, resulta que mi

familia paterna era muy musical. Mi abuelo tocaba la guitarra, y mi bisabuelo era el director de la banda de música de Basauri. Recuerdo una foto sepia con el traje de época de los músicos, delante del kiosko de la música.

Se llama Juan Antonio, como mi marido y  resulta que es el hijo del hermano menor de mi abuela. Y ese hermano, que creo que se llamaba Antonio, fue el padrino de mi bautizo. Y recuerdo un niño en la foto, y poco más. Imagino que era su hijo.
Del resto, me ha contado este familiar. De los viajes en sidecar desde Bilbao a Madrid, que debían de ser un espectáculo, claro.

El recuerda al abuelo Luis al piano. Yo del abuelo Luis recuerdo las broncas que montaba por cosas que los niños no entendíamos.
Era facha, a pelo. Y cuando un buen día, de niños, ya en democracia fuimos con un imperdible de la ikurriña, nos montó una bronca. Llamaba a la ikurriña, la

porrusalda (un guiso de puerros y patatas típico de Euskadi)
Otro día fuimos con un colgante de laburu y nos llamó terroristas. Mi padre se reía, pero nosotros nos asustábamos de tanto ruido por una tontería.

También recuerdo los monjes y abades que  me encontraba, a veces, en la casa. Los recuerdo bien gordos y orondos (el ayuno no iba con ellos). Y la repanocha era cuando te daban a besar el anillo, que nosotras (mi hermana mayor y yo, el resto o no habían nacido o eran demasiado pequeños), no entendíamos nada. Esas figuras oscuras, daban más miedo que otra cosa.
Recuerdo el día del bogavante. Estaba debajo de una mesa, y a mi me pareció el Krakken, inmenso con sus pinzas amenazantes.

Y recuerdo el día en que comí sesos, porque mi abuelo me dijo queso y yo confundí. Para recochineo de mi hermana. Ha sido la primera y última vez que como yo eso.

Mientras vivió, pues las estancias en Laredo, eran agradables. Iba con la criada,

Pilarín, de la que hablaré más tarde, y perfecto.
Recuerdo al jardinero, Llarrabe (abreviatura de Larrabeitia), que apenas hablaba castellano y cambiaba el género de los adjetivos y sustantivo (en euskara no existe el cambio para masculino y femenino; Se dice: perro hembra o perro macho, y el adjetivo es invariable) Era muy divertido

Precisamente yendo de Santoña a Laredo, le dio un infarto conduciendo y murió. Casi mata a un matrimonio que iba en sentido contrario.

Y decidimos irnos al chalet donde vivía él, con Pilarín. Y ahí vino el dislate. Porque las malas lenguas muy muy viperinas decían que estaba liados Pilarin y mi abuelo. Yo decía, que con aguantar al cochino de mi abuelo, ya hacía falta estómago. Me acabo de enterar que Pilarín murió el año pasado, en Cervera de la Cañada. Era familia más o menos lejana de mi abuelo.
El caso, es que le dijeron de todo menos bonita. Cuando fue al chalet a recoger algo, para tener recuerdos, se montó una hermosa. Y la pobre, se fue llorando.
Eran otros tiempos, mucho más cerrados.

Yo estaba en primero de BUP, y nos trasladamos a la casa de las 3 B: bueno, bonito y barato.
Y lo primero, hacer selección de lo que se quedaba y lo que se guardaba. Había tropecientas banderas españolas en sus diferentes maneras: pompones y demás. A la basura que se fueron. No somos de banderas, de ninguna clase en mi casa.  Igual ahora soy yo un poco más, pero no llevo en las bragas la bandera, vamos a ver.

Segundo: sección crucifijos. Había más que en un monasterio. Hubo una criba, y

algunos se fueron al camarote (como llamábamos al ático). Otro, que era el que más me divertía, se guardó en el armario donde guardábamos los juegos de mesa. Pesaba una tonelada, pero no lo parecía. La gracia, era avisar al amigo de turno para agarrar el juego, y cogía el crucifijo pensando que era liviano, y luego, se le caía la mano de lo que pesaba. Muy divertido.

Eso y los picaportes que se caían. Cuando el amigo de turno se quedaba con el picaporte en la mano, ponía una cara la mar de graciosa.

Tercero: limpiar. Mi abuelo era de la vieja escuela. No se duchaba mucho y fumaba puros. Intentaba quitar el olor con colonia de violeta. Y era asqueroso el olor. Así que colonias de violetas, fuera.

La casa también tenía inquilinos regulares: los sagutxus, o sea, ratones. Si yo creyera en fantasmas, esa casa era ideal. Se encendían las luces sin venir a cuento, se oían carreras....Los ratoncitos divirtiéndose. Descubrí que a los ratones les gusta más el chorizo que el queso.

Esa casa era heladora. Echabas humo por la boca. De tal modo, que por las noches invernales, te aguantabas el ir al baño, por no congelarte. Y claro, por las mañanas, era para reventar.
Una casa inmensa difícil de calentar. Pusimos calefacción de gasoil, con sus ladrillos refractarios y todo. Pero al final, se opta por calor en el comedor de diario, que podía trasladarse al comedor del piano.

El primer piso, nosotros entrábamos por la puerta del servicio, que pillaba más cerca de la valla de entrada grande. Había un hall, y luego, una inmensa cocina, con su despensa y todo. Una maravilla. Luego, estaba el comedor de diario, donde estaba la tele. Al lado, y ocupando casi todo el largo del pasillo, el comedor del piano. Eran dos comedores, con un arco de separación. En el primero estaba el piano, el tocadiscos, y demás, con sus butacas y otomanes. El segundo lo ocupaba una inmensa mesa, unas vitrinas y unos armarios.
Este comedor tenía otra puerta, que daba al final del pasillo a su izquierda. Había otro pequeño hall y ahí estaba la puerta oficial. Por esta salía yo a tomar el sol.
Al otro lado, el despacho, con muchísimos libros, una preciosidad. La escalera, y a su derecha, el lavadero y la escalera al garaje.
El piso de arriba era todo dormitorios más o menos grandes y dos baños: uno pequeño que no usábamos, y otro grande, inmenso. La habitación principal tenía dos estancias y era enorme.
Para mi, lo más normal era decir que dejaba los apuntes en el comedor del piano. Cosa que, obviamente no era lo más normal, para la inmensa mayoría de la gente.
Por la puerta principal, se accedía al jardín. La parte trasera de la casa había zona de todo un poco, y luego, estaba la zona de huerto, delimitada por seto.
Cuando llegamos, dejamos a los amigos que les gustaba la huerta ocuparse de ello.
Nosotros, a veces, íbamos a trabajar, con consecuencias nefastas. Cuando un año se nos ocurrió sacar patatas, acabamos con ampollas en las manos.
Otra cosa era recoger cerezas o higos, Nos lo pasábamos de lujo.

Hasta que a mis hermanos les dio por disparar con una chimbera, desde la higuera, escondidos, a la gente que pasaba. Eso era otra cosa mariposa.

Creo que los pequeños se lo pasaron mejor que las dos mayores. Hacían guerras de brevas. Construyeron una caseta con maderas que mangaban de las obras.
Jugaban a pilla pilla, por la higuera. Un día mi hermano se subió a la uralita del vecino, y ésta se hundió. Y había perros ladrando abajo. Se quedó colgando como un chorizo. Cuando me lo contaba yo me partía.

Otro día, me contaron que mi padre les dijo que derribaran la caseta. Y se pusieron a la obra. La caseta medía cerca de dos metros. Mi hermano estaba arriba sentado. Y el amigo colaborador, tiró la madera maestra. Y mi hermano Patxi se fue abajo con toda la caseta. Con lo vergonzoso que es, me contaba mi hermana Paloma, que se fue a llorar a otro sitio.

Una buena fue cuando estábamos jugando en la pared del garaje a la raqueta y la pelota se fue a parar a un montón de boñiga de gallina y conejo. Estaba crujientita por fuera, porque era verano. Y mi hermano Patxi se ofreció a recoger la pelota. Dio dos pasos, el segundo fue por inercia. Y se puso de mierda hasta las rodillas. Y va y suelta: H.... si es mierda. Nos moríamos de risa

La afición por la lectura viene de esa época. Mi padre le daba al chiquiteo como casi todos los vascos antes, y llegaba por la noche con ganas de bronca. Yo me subía al cuarto y a leer tocan
.
Lo mejor era que todo lo consideraba pornografía. Un día, viendo Se ha escrito un crimen, salió una escena  un poquito fuera de la linea, y mi padre: siempre viendo pornografía.
Veíamos a escondidas Dallas, y Falcon Crest.

Lo de las faldas, la minifalda estaba prohibida. Pero ojos que no ven..tropezón que te pego. Y en verano, me encantaba tomar el sol en bikini. Cuando asomaba mi padre, me cubría. Y tan panchos.
Con tanta represión sexual, lo que me extraña es que hayamos salido normales.


Pasé mi adolescencia y juventud en el chalet. Y hubo muy buenos momentos, con la familia. Mi hermana mayor se casó, y nos quedamos el resto.Pasando el tiempo.
Inventamos el voley globo. Poníamos una red en el comedor, y jugábamos con un globo, igual que el voley ball. En una de estas, yo rematé, mi hermana mayor me bloqueó, y se me rompió el dedo. Lo clásico, mi hermana, diciendo que era una exagerada. Al día siguiente tenía el dedo amoratado. Y mi hermana, no quería ni verlo. Lo malo fue ir a la facultad y tratar de escribir sin el índice de la mano derecha, toda una hazaña

Mi padre tocaba el piano y mi madre cantaba. Con lo cual, he heredado el cante por mi madre y el toque por mi padre. De ahí me viene la afición por la zarzuela.
Yo empecé a tocar de oído, claro, jamás he ido a clase de música. Y mi padre, tampoco es que me diera mucha clase. Cuando le pregunté por la clave de Fa, me dijo: El la es do. Y finito se acabó, a buscarse la vida. Y yo a hacer escalas y cosas de esas. Y mi hermana mayor, con un poquito de celos, dijo que yo el piano y ella la guitarra. Pero yo, culo veo, culo deseo. Y al final, mi madre me regaló una guitarra.

Físicamente no soy muy buena. Tengo dedos morcilliles, y mano pequeña, Con lo cual el giro que tengo que hacer para toca determinados tonos de guitarra es cansado. Odio el sol, por ejemplo.

Pero me divierte y es mi pasión la música. Yo quise estudiar música, pero mi padre dijo que vale, pero también a la Universidad. Y dos cosas, con mi limitado intelecto y mis pocas ganas de currar, va a ser que no pudo ser.

Pero cantar siempre lo he hecho. Tengo buen oído y mucha vergüenza. Mi padre, de pequeña, me hacía cantar. Y yo sólo recuerdo las punteras de  los zapatos de los amigos de mi padre. Mi hermana, celosilla, me decía que me lo creía porque me tocaba la garganta. No se creía lo mal que lo pasaba. Era horroroso.


Hasta que, llegó el momento de irse, porque la casa se demolió, junto con el resto del barrio para hacer un parque. Mi padre, justo durante el traslado, murió. En el chalet. Mi madre ya tenía síntomas de ELA pero nosotros no lo sabíamos. Murió al año siguiente.

Yo empecé a ir a misa, más que nada porque siempre había sido católica pero no practicaba. En la iglesia había un cura muy majo. Se juntó con que mi hermana Paloma se casaba y me necesitaba para el papeleo. Total: que acabé tocando el órgano en misa de niños.¡Quién me iba a decir por entonces, que me iba a casar, me vendría a Valencia , y que acabaría tocando la guitarra en misa!¡Qué cosas tiene la vida!

Y un día un amigo me dijo que si podía toca en el coro de Castilla León, Y entré, y luego descubrieron que cantaba mejor que tocaba, y así fue como entré en el cante.


Del chalet, queda la palmera. Recuerdo lo agradable que era dormir y oír la lluvia en la palmera. Me encanta. Y ahora, mis vecinos tienen casetas metálicas y también me encanta el sonido.

Esta entrada es a retales, así que espero que os haya gustado 

martes, 7 de abril de 2020

Ya salimos de esta. Resistiremos

Hoy estoy contenta contenta.
Por una vez en la vida, ayer no me molestó que no me pusieran Acacias para dar noticias del coronavirus. Porque vamos por fin, bajando.

Y como estoy contenta, pues me he animado a hacer un video. No estoy maquillada y esta canción no es para mi tesitura de voz. Es demasiado baja y suena regulín. Será que soy demasiado perfeccionista. Pero lo he hecho con todo corazón, porque resistiremos.
 Esta canción de Lucía Gil es preciosa, a pesar de que tiene alguna cosita que no me gusta. Esto de buscamos mil maneras de vencer la estupidez, quedaría mejor: vencer la soledad. La estupidez se vence o no según la persona y el momento.

En fin, que estoy contenta y la curva para para abajo y pronto saldremos. Y saldremos todos y cantaremos: Hemos resistido.
Pero, a las 20h recordaré siempre cuando salimos los vecinos a aplaudir, a charlar, a cantar y a estar unidos. Unidos en la fuerza que tenemos los españoles para salir de las dificultades.
Somos latinos. Cuando vi a los italianos, pensé: nosotros lo haremos mejor. Y , efectivamente: lo hacemos mucho mejor.
En Faura, se tiran petardos a las 20h y luego en mi calle  sale Carmen Ponferrada a animar a todos. Lucía, pone el amplificador en su balcón y suena Resistiré. Y Carmen haciendo de disk jockey, animando a todos.
Acabamos y aplaudimos. Y comentamos las cosas, el día a día. Y mira, por la tarde, miro el reloj, espero a las ocho menos diez y me voy al balcón. Y mira que está haciendo un frío y un tiempo repelente. Pues nada, me pongo chamarro y a la alegría del día.
Cuando se acabe, hay planeada una paella en toda la calle. Montaremos una mascletà de alegría, los músicos saldrán por fin a la calle y tocarán Paquito el Chocolatero
Estoy contenta

lunes, 6 de abril de 2020

No me aburro en confinamiento.

Ayer fue domingo de Ramos. Pedimos a las mamis de cate que enviaran fotos de sus ramos y las mamis, que son la mar de enrolladas, enviaron todas. He hecho un álbum en el ordenador: Semana Santa en confinación.

La misa era como siempre, a las 11. Yo no tengo una smart tv (el nombrecito me lo ha dicho mi marido) y tengo que verla en el ordenador. Tengo una buena pantalla, pero no es lo mismo.
Se me encogió el corazón, de verdad. Me puse muy triste, al ver que, en una fiesta tan bonita, sólo el cura, en la ermita de Faura, celebraba la misa. Me tuve que ir del cuarto del ordenador, con una media llorera de aúpa. Mi hijo, lo entendió, menos mal.
Y, claro, ayer, cuando estaba sola, aún me duraba la tristeza. Pero ¡Oh, sí, corazón sonríe, esconde tu infelicidad! Igual que el clown al reír pone un disfraz a su amarga verdad (es una canción)

De juniors también enviaron muchas fotos. Yo que me dejé los cuernos en una palmera, y todos han hecho la más fácil. Con mi torpeza, como dice Lorenzo Caprile, tiene un buen lejos. Pero como te acerques....

Y os preguntaréis, a cuento de qué el título de la entrada. Yo divago mucho.
El caso es que tengo perro y gato. Y con ellos no te aburres nada. Sobretodo con el gato, que no sabe estarse quieto.
Cuando se ponen a jugar el gato y el perro, es para morirse de risa. El perro juega a lo perro, tratando de ponerle la pata encima del gato. El gato, juega a lo gato, tratando de morderle las orejas.
El caso es que más veces es el gato el que juega con el perro. Cuando se pasa, y le da más fuerza al mordisco y el perro se queja, el gato le lame.
La verdad es que siempre están juntos. El gato se acomoda en el perro, apoya su cabeza en su barriga, y tan contentos.



















Os cuento que ya he puesto el arco iris en mi balcón. Y, jajaja, lo tengo puesto al revés, lo que pasa es que de lejos no se ve. Los nudos, aunque pequeñitos, están. No pasa nada. En 3 semanas le doy la vuelta y ya está. Está cogido con alfileres, porque quiero que sirva para muchas cosas: de salvamanteles, de cuadro, de lo que quieras usar. De

momento sirve para la esperanza




 Como veis, tengo el cartel igual que la espada de Damocles, sobre la cabeza.
Las fotos oscuras, son de ayer. Las iluminadas, de esta mañana






sábado, 4 de abril de 2020

Imprevistos y coronavirus

El confinamiento tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
El mayor inconveniente no es tenerse que quedar en casa por narices. Muchas veces, si nos lo paramos a pensar nos quedamos días enteros en casa y no pasa nada. Lo que pasa es que tenemos un cerebro muy picajoso que se empeña en decirnos que estamos en casa no porque queramos sino porque no hay más remedio.

El caso, es que el problema viene realmente cuando se nos estropea o necesitamos algo que no es técnicamente urgente, pero que nos vendría de perlas.

Yo tengo el pelo listo para corte en peluquería, y cada semana lo recuerdo. Cuando me lavo el pelo es un horror, porque está en una largura que no es ni chicha ni limoná. O sea, que se me mete por los ojos quiera o no quiera. La solución es ponerme un txori, que dicen los vascos, o un pirri, que dicen aquí. Estético no queda, porque llevo una fuente en lo alto de la cabeza. Pero la ventaja de no salir es que no te ven. Para aplaudir y cantar me quito el txori.
Según pasan los días, la mugre y la grasa del pelo, hacen que se mejore la cosa.
Pero está claro que en cuanto acabe la cuarentena, me voy a pelar.

Otro inconveniente. Hoy mi marido, al ir a cerrar el cajón del baño, se ha quedado con parte de él. Y claro, ferreterías de guardia no hay. Así, qué, como no esperamos visitas y el problema es más estético que práctico, pues a esperar.

Siguiente: El piso de encima del mío, se vende. Y tiene un cartel con el consiguiente teléfono y demás. Pero se ha soltado de 3 de sus 4  enganches y cuelga como espada de Damocles sobre mi balcón. Mi hijo, ha intentado soltarlo, porque él es el más alto. Pero no se puede. Y a ver quién es el majo que llama a la inmobiliaria. Y más aún, que la inmobiliaria venga y te lo quite

Os cuento que estoy haciendo un arcoiris. Se llama rainbow for hope, o sea, arcoiris para la esperanza. Y no tengo el lila final. Podría ir a un chino, pero están cerrados. Y comprarlo por internet me sale un pastizal y no estoy por la labor. Le pondré malva que también es bonito.
Y ahora viene el quid de la cuestión. En el patrón viene los últimos los azules y los primeros los rojos. Y en realidad es al revés.
Yo entiendo que como es un arcoiris de la esperanza, la esperanza consiste en que todo vaya al revés de como va. Por eso es distinto

Este es el  que propone Frankie Brown, el original y el que estoy haciendo





Y este el que es el real.

Como ciertamente cuando empecé a hacerlo seguí el patrón, he hecho el orignal.

Si alguien quiere el otro, lo haré. Salen por 10 euros.

La técnica es fácil pero son largos y farragosos.

Se usa el punto bobo y las vueltas acortadas para dar el punto de giro
https://www.ravelry.com/patterns/library/rainbows-for-hope
Aquí tenéis el enlace. Está en inglés, pero es lo que hay. En castellano no hay nada.

Hace sol y una temperatura ideal para estar en mi balconcete y tejer. Os cuento que como tengo que dar muchas vueltas en el arco iris, en lugar de tachar, cuento cactus. Por ejemplo: rata, piña, grandullón, haworthia en flor, Bart, rescatado, vatterii, cochinilla (la tuvo), sangre(cuando se le moja, las espinas son rojas), el nevadito. Y sigo contando según más vueltas tengo que dar. Y así me aburro menos.
Y de paso, he reorganizado los cactus y he puesto todos los gymnos juntos. Yo  les llamo por abreviaturas: gymnos (gymnocalicium), mammis (mammillaria), astros (astrophytum), los epis (epífitos) etc.

Y la cosa marcha mejor, siguen descendiendo los fallecidos, aumentando los curados y disminuyendo los contagios. Tal y como dijo el economista, del cual os puse el video, pues, estas dos semanas han sido las peores. A partir del lunes empezaremos a bajar.
Es de prever que el presi de la nación (que quiso ser presidente en lugar del presidente y le ha caído un marronazo de aúpa/ esto viene de un cómic que el visir siempre decía: quiero ser califa en lugar del califa)) saldrá en la tele para decir que otras dos semanitas de estado de alarma.

Una cosa que a mi me mosquea es el asunto de las mascarillas. En mi pueblo, a mi me da igual porque sólo salgo a sacar al perro. Pero mi marido es el que va a la compra y no sabe si son precisas o no. A ver si nos aclaramos, que ya va siendo hora.

Besitos coronaviruseros



viernes, 3 de abril de 2020

paseo perro y varias cosas coronavirus

Hola a todos: os cuento las cosas de hoy.


Es la hora de florecer las haworthias, unas plantas preciosas que dan sencillas flores: en este caso es la grey ghost. No es gris, sino verde suave
 Esta planta fue rescatada por un amante de las sucus y me la regaló: es una haworthia magnifica y florece a punta pala. Después de un tiempo muy pocha y marrón, aquí la tenéis tan bonita
Esta la pobre está en una estantería y la flor no tenía sitio, así que se lo hice yo: es un gasteraloe royal o gastehaworthia royal, no tengo claro
 Estas son dos haworthias también y como véis también en flor
 Al salir a sacar al perro este mediodía, estaba el cartel que Carmen Ponferrada puso anoche  por el día mundial del autismo
Salir a pasear es ir al parque. Si salgo fuera de las vallas, llego a un descampado que también se usa como parque de perros extraoficial. No tiene vallas, así que para Gaspar no es.
Foto de los huertos
 Así está el barranco de la canaleta, con sus pintadas multicolores

El ayuntamiento puso doble valla para evitar fugas de perros. Son la mar de estéticas, en madera
Desde el parque, al igual que los prisioneros miran el exterior, vemos el pueblo vacío
Mi casa se ve perfectamente, es mi casa rosa, desde donde veo si hay gente en el parque y si son perros amigos o enemigos (Gaspar es un broncas y hay que tener cuidado)


El barranco por el otro lado
Cada vez que paso por aquí, veo el coche de la Tica. Me da nostalgia y siempre pienso en ella, que nos dejó repentinamente. Era la animadora de las misas, con una energía increíble, y una vitalidad y alegría. Desde el cielo, que no tiene virus, nos estará mirando y dirá :¡de la que me he librado!









Y esta mañana, me he dedicado a hacer una palma para el domingo de Ramos. Soy muy muy torpe y me he enfadado conmigo misma doce veces, y he acabado con cello hasta en el pelo. Pero más o menos lo he conseguido

Y os cuento que acabé mis barcos. He montado una flota de 3 barcos y hoy me pongo con el arco iris


Y....esto es todo amigos

jueves, 2 de abril de 2020

Chollos coronavirus: me chiflan las zapatillas

 Os cuento que me encantan las zapatillas y soy experta en chollos.
Antes de la cuarentena, y pensando en la procesión que teníamos que cantar el viernes santo, me hice con unas zapatillas negras y rosas. La razón es obvia: tengo unas totalmente negras y que resbalan de mala manera. Ideal para cuestas llenas de cera de cirio.
Encontré en sprinter al 50% las negras y rosas que véis .
Las que tengo actualmente ya están bateaditas las pobres y con algún agujero de uso continuado.

Anteayer mi marido dijo: me voy a hacer unas zapatillas. Y yo le dije: tengo miradas unas que son baratas. Y allí estaban, otras Paredes (parece que me he aficionado a la marca) en color azul y verde. Y estaban también al 50%. Mis gustos son baratitos.
Las mías han llegado antes que las de mi marido, supongo que porque Paredes es de Alicante y se tarda menos. Lo más curioso es la entrega: ya con las negras, no firmé, porque había medidas.

Pero con estas, ha llamado al fonoporta y yo he abierto, Mi fonoporta va fatal.
Total que sube, y me dice: tenemos prohibido subir, ya te lo he dicho. ¡Como para oír con el fonoporta de las narices!. El repartidor, agarra la caja y la lanza como una bola de bolera, ala. Me pide el DNI y arreando
 ¿Cuál os gusta más?
Las negras, técnicamente son de trekking, pero son más bien de trekking de montaña pequeñita casi duna playera.
Las otras son para cuando no llueva, porque es obvio que calan-
Las negras y rosas me chiflan, sobretodo los laterales, con reflejos.
Las azules, me encanta el color y los laterales verdes.

No voy a gastarlas  mucho. Últimamente uso katiuska, porque llueve de gloria. Y si no, las reusadas y bateadas joma rosas.


Hablando de otra cosa. Ya comienza la cosa a variar, y hay más recuperados y menos contagios. Poco a poco iremos a mejor .Y desde aquí os envío un saludo muy fuerte y ánimo a todos.



miércoles, 1 de abril de 2020

Miércoles lluvioso coronavirus

Otro miércoles con un día lluvioso y gris. Dicen que la humedad es mala para el coronavirus. Pues, por eso en Valencia están bajando los casos. Llevamos una temporada de frío (que le viene bien al virus) y de lluvia (que le viene mal al

virus).
He acabado el submarino y me ha quedado una ricura. Cuando vengan las firas, les llamaré: labores en confinamiento y pondré el arco iris que haré encima.

No hay nada que reseñar, estamos en la punta de la montaña, pero van bajando poco a poco los contagios y los muertos y suben los recuperados.

Dice el gobierno que las medidas se irán quitando progresivamente. Ya me imagino, porque si no, va a haber auténticas avalanchas de gente queriendo salir de sus casas a que les pegue el aire.

Yo no tengo ese problema, porque tengo perro y Gaspar ha salido beneficiado. Antes salía 2 veces: una larga y otra normal. Ahora sale 3 cortas al parque de perros. No me gusta mucho, porque hay boñigas por todos los lados, y alguna boñiga parece de caballo, de lo grande que es. Y el olor es desagradable. Para mi perro es bouquet fino, y se lo pasa muy bien.
Sobre todo cuando se encuentra con algún perro amigo. Hay una cachorra de raza peligrosa (no sé si pit bull o similar) que se llama Cendra y está como una cabra loca. Hace correr a mi perro por todo el parque y así Gaspar se cansa y no da por saco en casa. Esta perra el único peligro es su cabeza. Yo a esos perros les llamo cabeza tanque. Porque como te den con su cabeza, ves las estrellas. Y esta perra es muy cariñosa, todo el  día encima.
Estos días que llueve tanto, es un incordio, la verdad. Acabamos todos remojados. Llegamos a casa y a secar a chuchomari. Le ponemos una chamarra de Rafa que no le vale, y parece E.T Y la mar de a gusto. Pero luego, viene Coco, mi gato, e intenta meterse por debajo. Todo un espectáculo.

Mi rodilla, la que sufrió el aterrizaje tras el vuelo hace un mes, está casi recuperada. Tampoco quiero tirar cohetes y hacer el burro. Pero parece que ya me puedo apoyar con cuidado. Pero por si acaso, prefiero abstenerme hasta que no note nada. Que no tengo ganas de acabar la cuarentena y estar coja.

Pues nada, hoy empiezo a hacer el cohete y ya os cuento mañana más cosas.


martes, 31 de marzo de 2020

Política hasta en la sopa, coronavirus martes



Ayer, una corista de mi calle, puso la canción Resistiré con su letra y todo en Facebook. Y ya sale la persona de turno diciendo que la letra la compuso un señor franquista.

Esto me recuerda el chiste de Pinochet: Dice que le preguntan a Pinochet, qué es un comunista. Y Pinochet contesta: es un ser mediano, rosa y con la cola enrollada. Y le dicen: eso es un cerdo. Y contesta: sí, un cerdo comunista.

Pues, eso, hay gente que ve política hasta en las cosas más tontas. Yo conozco unos cuantos, que mejor no darles conversación ni mucho menos llevarles la contraria, porque te dejan la cabeza como un bombo. Unos  lo reconocen, y otros, no. Estos últimos son la mayoría: chapas

Os cuento que aunque técnicamente estamos en Primavera, realmente hace un frío que pela. Ayer a las 20h al salir a aplaudir y cantar, me fui con el kit invernal y la capucha del chamarro bien echada, que llovía.
Hay un chico en el vecindario que toca el trombón de varas, y en su  mini balcón. acompañado de un teclado (no sé si virtual o real) nos tocó Imagine y A mi manera. Muy bonito. Y mucho arte, porque el instrumento es grande y para evitar que choque en su  mini balcón, tiene también su intringulis.

Mi amiga Amparo, que también es mi vecina de calle, ayer puso unas fotos de Sorolla, de su obra, claro. Soy muy fan de Sorolla. Y hace años,Bancaixa llevó la exposición de Sorolla a Valencia. Y una noche de fútbol, pensando que no habría cola, fuimos. Todo el mundo pensó lo mismo, y sí había cola. Pero bueno. El caso es que cogimos 3 láminas: una de Valencia, de las Fallas; otra de Sevilla, y la última (que le encanta a mi marido) es de una procesión de Semana Santa en Sevilla.
Ya hace tiempo que las queremos enmarcar. Y el plan post coronavirus es ir a Leroy Merlín a por ellas. Podríamos comprarlas online, pero es cristal y no me apetece recoger añicos.
Sustituiremos las dos láminas que tenemos por estas 3 de Sorolla.
Sorolla, es para mí, el que mejor captó la luz de Valencia. Y no es hiperealista, no hace falta. Es la impresión que te da, la luz, el color, el movimiento.
A mi, algún papanatas, me ha dicho que no sé de arte. Vamos a ver: tengo mis dos añitos de historia del Arte, que conste.
Pero si veo un cuadro color añil, con una rallita amarilla y me dicen que es arte, yo lo llamo estafa.
Esto pasa también con esta comida tan moderna, con aires, y deconstruciones, que parece eso para estar en un museo y no para comer. La comida es para llenar la pancha, y la cantidad tiene su importancia, porque no somos pájaros.
Y el arte, tiene que ser currado, porque si no, yo en el baño, también soy muy artística, con perdón.

Otro martes lluvioso y frío. Para sacar al perro, muy mal, que se moja. Pero al menos, los dueños de perro, podemos salir, que algo es algo.

lunes, 30 de marzo de 2020

Horario monacal coronavirus

Desde que ha empezado la confinación (suena a condena) llevo un horario monacal.
Me levanto sobre las ocho de la mañana (hace tres días eran las 7 y se ha notado el cambio, si). Miro en el ordenador las noticias de ABC, El País, El Levante, Las Provincias y el Periódico de Aquí. Un poquito variedad.


Miro el email, donde están las notas del Itaca (la plataforma de información del Instituto)
Hoy llevaba una mala noticia: 3 suspensos de Rafa. Eso sí: reconozco que ha variado el menú de suspensos. En el primer trimestre suspendió: Inglés, Lengua Española y Valenciano. Esta vez, le ha dado por las ciencias: Física y Química, Matemáticas y Educación Plástica.
Disgusto al canto y cuando le pregunto por qué, el dice que no sabe. Solución: se queda un día sin móvil y sin tele, por mentir. Yo suspendía y sabía perfectamente por qué  suspendía. Soy tortuga vieja y me las sé todas.

Después de mirar correos, paso a desayunar. Unas galletas de canela con café descafeinado .
Me limpio dientes, me cambio de ropa y me pongo a hacer punto. Hoy he acabado un tractor y me he puesto con un submarino.

Si la comida no da prisa, me pongo a hacer punto hasta que suenan las 12 y es el ángelus. Después de rezar el ángelus y un Padrenuestro por el Papa, saco al perro.

Al volver (después de lavarme las manos), puedo comenzar a hacer la comida, o esperar si se hace rápido.
Hago ejercicio, unos 15 minutos y continúo
Sigo haciendo punto o jugando al vicio del móvil.Un juego de buscar palabras, en plan crucigrama, que me tiene enganchada.
Llega las 13 horas, y me pongo definitivamente con la comida y hago camas, o barro o lo que haya que hacer.
Si hay tiempo, echo unas partidas a la diana, con la que tengo una lucha con mi marido. Yo tengo suerte y él puntería.
Como o comemos a las 13h 30
Vemos la tele algún docu y nos vamos a la siesta a las 15'40
Cuando nos levantamos, vuelvo a hacer punto, juego a otro vicio, hasta que llega Acacias, a la cual estoy enganchadísima. A las 19 horas, saco al perro.
Me queda media hora en la que sigo haciendo punto, o miro la tele algún otro

docu, o sigo con más vicios de móvil.
A las 20 h salgo a aplaudir al balcón, charlo con las vecinas, pasa la policía y aplaudimos, suenan los petardos, y cantamos el Resistiré del Duo Dinámico.
A las 20'30 cenamos, y toca ver la tele cualquier cosa menos los informativos.

A las 23 h me tomo gominola para dormir (ZZZquil), colacao calentito y pastillas y nos vamos a la cama. Charlamos del día, y a dormir. Antes, rezo por el día que he  pasado, le pido a Dios cosicas mías, y a dormir tocan.

Horario muy monacal.

Si es domingo, varía el menú porque a las 11 hay misa desde la ermita de mi pueblo y la sigo por youtube. Que esto de estar informatizada tiene sus ventajas.

Y a cualquier hora del día mando o recibo whassaps de mi hermano Patxi (el pobre se queda sin venir este año, estamos tristes), de mi coral, de mi amiga Amparo (que es mi vecina) o de cualquier otra persona, incluido el Ayuntamiento.

El Ayuntamiento se está portando muy bien, ayudando a todos. El alcalde, siempre tiene una voz de aliento para sus vecinos y eso es de agradecer.
El parte meteorológico es otra cosa mariposa. Esto de decirlo con pelos y señales, es pelín largo. Yo preferiría que dijera si va a hacer calor, si va a hacer frío, si va  llover o a nevar. La intensidad de los fenómenos casi me da igual

Saludos confinados

domingo, 29 de marzo de 2020

Las variables en las epidemias

No es la primera epidemia que pasamos, ni mucho menos, tal y como explicó el economista en el video de ayer.

En Historia las llamamos Crisis. Hasta el SXIX las crisis eran de subsistencias.
La epidemia llega y hay una serie de variables que hacen que dure más o menos.
En la Edad Media y Moderna, una de las variables eran las condiciones higiénicas

, que potenciaban la expansión de las enfermedades.
Otra variable era el mal tiempo que hacía que las cosechas se malobraran y la gente se quedara sin comer. Las personas malnutridas están más expuestas a morir por enfermedades.
Otra variable eran las guerras, que asolaron Europa durante siglos. La técnica de campo quemado, era corriente. No campo, no comer, epidemia.

En el SXX, ya cuando se extendieron las vacunas, no hay realmente las mortandades que dio la tuberculosis o la peste negra. A principios del SXX tuvimos un brote de la llamada gripe española (no procedía de España, pero siempre cargamos nosotros con el mochuelo), que nos puso en jaque.



Y en el mundo Occidental no conocemos más. El SIDA no es realmente una epidemia puesto que no ataca a todo el mundo. Actualmente está controlado.

El año pasado el Ebola, nos pegó un susto de la pera, porque ese sí que es un virus cabroncete que mata mucho y sin variable alguna,  le da igual.

En esta epidemia del Coronavirus, o Chinovirus, tenemos unas cuantas variables que hacen que sea peor:
El tiempo: Las neumonías, con el frío, se encuentran muy a gusto. Cuando llegue el calor disminuirán.
La edad: está claro que ataca a los más débiles: ancianos y gente con cáncer o que haya salido de él.
.La causalidad: Esto quiere decir una cosa tan simple como:No compro nunca un billete de lotería y me toca. Hay gente que lo compra siempre y no le toca.
Pues eso: que a pesar de ser yo una persona sana, sin riesgo alguno, puedo

contagiarme, pillarme el cuerpo de jota y morir.
La prevención: si no te previenes, y España lo hizo tarde y mal, la cosa se escampa y así andamos. Cuanta más gente contagiada, más muertos.

Desde aquí un abrazo muy fuerte al personal sanitario, que sí que está dejándose la piel en estos momentos.

sábado, 28 de marzo de 2020

Análisis de la curva del coronavirus: "España empezará a ver la luz a p...

Sábado de alerta: el caso del papel higiénico

La compra, ha variado, por las colas. En el Consum siempre las hay. En el Más y Más, no. Misterio misterioso.

Pero, lo que no varía desde el inicio de la pandemia es la escasez de papel higiénico. La gente se lo ha llevado a poaladas. Y mira que me rompo la cabeza para saber en qué lo usan. Yo lo uso para limpiarme el culo, nada más. Como

kleenex, uso más el papel de cocina.
El caso es que no hay y donde lo hay te lo cobran a precio de robo. Y reconozco que yo sí necesito papel higiénico. No 4 paquetes, no tengo sitio en casa. Pero sí es imprescindible, porque hoja de parra no tengo a mano.

También hay escasez de guantes y de jabón de manos en gel. Esto es razonable, porque para ir a la compra hay que usar guantes.

Lo de las mascarillas, es para dar a la gente de comer aparte. Lo han dicho de todos los modos posibles: las mascarillas no sirven para nada. Y la gente por la calle con las mascarillas. Y el caso es que en Les Valls, no hay ningún contagiado.



Eso sí: los médicos, personal sanitario, transportistas y demás gente, sí les hacen falta. Y ya está la gente que sabe coser, haciendo mascarillas. Mi amiga Antonia Iniesta, se ha puesto a la faena con su máquina de coser.

También los agricultores están poniendo sus tractores para desinfectar los pueblos.
Esto me gusta, arrimar el hombro

Yo rezo. Ayer el Santo Padre, ofreció una misa Urbi et Orbi con indulgencia desde el Vaticano. Me puse a llorar. Porque justo lo que hablaba el Evangelio y el Papa es lo que siento: agobio. Y me quedo con una frase:¡No tengáis miedo!


Cuando me pegue la depresión y el agobio, recordaré esa frase. Por fin un poco de pomada para mi pobre alma, que está dolorida y que no ve, a veces, el final.

Todo pasa, es evidente, no se va a quedar el virus a perpetuidad, pero, antes del discurso del Papa, me agobiaba mucho, mucho, mucho.

¡No tengáis miedo!


viernes, 27 de marzo de 2020

Segundo viernes en alerta


Y ya acabamos la segunda semana. Y se está acabando Marzo, que ha sido pésimo: Se suspendieron las Fallas (no el día internacional de la mujer, y así les ha ido), la Semana Santa y todo lo habido y por haber

Pero voy a hablar del tiempo, porque en Valencia, no colabora a salir. Hace un frío horroroso y llueve bastante. Ideal para no querer asomar la nariz fuera.



Aprovecho el tiempo para hacer punto: he hecho un tren y un coche con caravana, y ahora voy a hacer un avión. Está claro que el tema para las firas es: los medios de locomoción: tengo previsto hacer un tractor, un barco y un cohete espacial.

Mis dos pasiones son: la música y Dios. Y esta crisis me lo ha quitado. Dios, obviamente no se puede quitar, pero sí el ir a la iglesia. Para mi la iglesia es mi segunda casa. Estoy a gusto y me siento confiada. Esto no lo he sabido hasta ahora, que no puedo ir. Ya se sabe, uno añora lo que ha tenido y no tiene. Pero cuando lo tiene, no lo sabe apreciar en su justa medida.
Me encanta tocar la guitarra en misa, me encanta dar cate, y los niños me encantan también.

El coro, pues mira, que yo últimamente no iba a los ensayos con regularidad, por pura vaguería y pereza. Pues los echo de menos. Incluso mis buelis, que fallaban un poco y que me ponían a veces el humor malo, también las echo de menos.

El caso es que ahora cuando salimos a cantar cantamos el Resistiré, y todos me

recordaron que yo estoy en un coro y que tengo que cantar. Se les ha olvidado que yo soy muy tímida y esto de llevar la voz cantante no me va mucho. Pero, oye, está bien que digan que lo hago bien.

Otra cosa: a las 12 suenan las campanas: Es el Angelus, y también hay un
Padrenuestro por las intenciones del Papa. Hoy es la bendición Urbi et Orbe.
¡Qué nos queda, en medio de tanto desatre! Dios.

martes, 24 de marzo de 2020

Otro día de cuarentena

Otra semana más de alerta sanitaria y sumamos y seguimos.
La parte positiva es que está haciendo un tiempo asqueroso, así que tampoco está el panorama para salir a darte una vuelta. Hace viento, llueve y frío. Ideal para

quedarse en casa.

Os cuento que hace dos semanas, justo el lunes de la semana en que entramos en alerta, pues mi perro se me cruzó. Realicé un vuelo asombroso y aterricé no muy

graciosamente sobre mis rodillas, y más concretamente sobretodo, sobre mi rodilla izquierda. De los moratones en brazos, manos y rodillas, me he recuperado casi casi. De la avería en mi rodilla izquierda, aún queda un cacho. Pero aún veo las estrellas cuando me apoyo en ella. O sea, que esto de arrodillarse, de momento se queda en stand by. Si quiero rezar, por ejemplo, me arrodillo con la mente. El Señor sabe perfectamente que no puedo hacerlo de manera normal.
Y si hay que arrodillarse para cualquier cosa más, que lo haga otro.

Otra cosa: me he propuesto hacer ejercicio. Y en youtube de Sprinter hacen baile deportivo. Estoy oxidada y más vaga que la chaqueta de un guardia. Dos días y he hecho la mitad. Me cuesta seguirlo y parezco un pato mareado.
A ver si veo algo más sencillito

Del resto, pues hartita de que la gente arrample con el papel higiénico. No sé qué puñetas hace la gente con este papel, que yo lo uso para limpiarme el culo, hablando en castellano cervantino (esta claro que todos cagamos, no vayamos a ser pijines)
El caso es que ir al Consum o al Más y Más (que son los supermercados que hay en  mi pueblo y el de al lado), es desesperarse.

Yo me acuerdo que con la guerra del Golfo, la gente llenó su bañera de aceite (no sé cómo se ducharían luego) y a alguno, se le fue por el sumidero.

Pues yo creo que algunos no se pueden mover porque tienen la casa empapelada con papel higiénico.
Y de momento esto es todo, amigos, nos vemos otro día